Asturias en 10 miradores
¿Qué mejor manera de disfrutar del encanto de este Paraíso Natural que es Asturias que a través de sus miradores? A continuación hemos realizado una selección de los diez mejores puntos estratégicos de la región desde los que obtener la mejor perspectiva de tan bellos parajes ¡Toma nota!
1. La Regalina (Valdés)
Elegida por la Guía Repsol como El Mejor Rincón de 2013, la ermita de la Regalina en Cadavedo (Valdés) es un espacio que además de la propia ermita, contiene dos hórreos (construcciones tradicionales asturianas). Desde aquí hay unas excepcionales vistas a la playa de la Ribeirona y al resto del litoral (Paisaje Protegido de la Costa Occidental) que bien querrás fotografiar y compartir en tus redes sociales.
2. Cabo Vidio (Cudillero)
Ubicado entre Cudillero y Luarca, dos villas marineras de lo más pintorescas, se halla el cabo Vidio desde cuyo mirador podrás deleitarte con una fabulosa panorámica en la que no faltan los acantilados, la playas y el mar, todos ellos incluidos en el Paisaje Protegido de la Costa Occidental. Pero aún hay más, ya que cuando hay bajamar se puede ver la Cueva de La Iglesiona, una cavidad formada por la erosión de las olas del Cantábrico en el interior del propio cabo, y a la que se puede acceder siempre y cuando se vaya en compañía de un guía.
3. Mirador del Espíritu Santo (Muros del Nalón)
Este mirador forma parte de la “la ruta de los miradores”, una senda costera de 6 kilómetros de longitud que conecta el antiguo puerto minero de San Esteban de Pravia con la playa del Aguilar, y que cuenta con unas panorámicas espectaculares. A él se llega una vez pasado San Esteban de Pravia y el acceso a la piscina de agua salada situada a orillas del río Nalón. Entre sus principales atractivos está el de poder ver la desembocadura del Nalón enmarcada por la playa de los Quebrantos y el playón de Bayas.
4. Cabo Peñas (Gozón)
El Cabo Peñas, situado en Gozón (Paisaje Protegido del Cabo Peñas), en la zona más septentrional de Asturias, es uno de los más conocidos de la región. Además de recorrerlo para disfrutar de las excelentes vistas que desde él hay a los acantilados, puedes acercarte al Centro de Recepción de Visitantes e Interpretación del Medio Marino de Peñas, ubicado en el Faro de Peñas.
5. Mirador de San Roque (Colunga)
En las proximidades de Lastres, pueblo donde se rodó la popular serie española “Doctor Mateo”, se encuentra el mirador de San Roque. Desde él se puede contemplar una excepcional panorámica con una magnífica combinación de mar y montaña, que incluye las playas y los acantilados de la conocida “costa de los dinosaurios”, debido a la presencia de huellas fósiles de dinosaurios, las faldas de la sierra del Sueve, y los Picos de Europa al fondo. ¿Se puede pedir más?
6. Mirador del Fitu
¿Andas tras una panorámica que incluya el mar Cantábrico y los Picos de Europa al mismo tiempo? Entonces debes de acercarte a la collada de la Cruz de Llames, entre Colunga y Arriondas, donde se encuentra el mirador del Fitu, con su característico balcón de hormigón, y con unas vistas en las que se evidencia lo contrastado de la belleza del paisaje asturiano. Ya que estás aquí, aprovecha para dar un paseo en dirección hacia el Picu Pienzu, donde podrás continuar disfrutando del panorama.
7. Miradores de Picos de Europa
En el Parque Nacional de los Picos de Europa hallarás los siguientes miradores desde los que contemplar en su toda su magnitud el icónico Picu Urriellu, también conocido como el “Naranjo de Bulnes” por las tonalidades que adquiere durante la puesta de sol: el mirador Pozo de la Oración, en Poo de Cabrales; el mirador Pedro Udaondo, en Asiego; y el mirador de Camarmeña, también en el concejo de Cabrales.
Otros miradores a tener en cuenta en este parque son los que encuentran en las cercanías de los Lagos de Covadonga, como el de la Reina, de Entrelagos y de Ordiales. Desde cualquiera de ellos te podrás llevar la mejor estampa de los Picos de Europa.
8. El mirador de Torimbia (Llanes)
Incluido dentro de la ruta “Llanes de cine”, un recorrido por los diferentes escenarios de rodaje de películas y series rodadas por la zona, se halla este mirador que cuenta con una singularidad: una silla de director de cine desde la que contemplar las espectaculares vistas. Ubicado cerca de Niembro, entre las playas de Torimbia y Toranda, y desde el que se puede llegar en un corto paseo hasta las playas llaniscas de San Antolín y Gulpiyuri.
9. El mirador del Picu (Ribadedeva)
Situado en la zona más oriental de Asturias se encuentra el mirador del Picu, en Pimiango, desde el que deleitarse con la belleza del Paisaje Protegido de la Costa Oriental, por un lado, y con la Sierra del Cuera y los Picos de Europa -el Picu Uriellu es visible en los días despejados- por el otro. Aprovecha la ocasión para acercarte desde aquí hasta la cueva del Pindal, declarada Patrimonio de la Humanidad por las pinturas rupestres que alberga, y hasta la ermita de San Emeterio.
10. Miradores urbanos
Otra forma de contemplar las principales ciudades de Asturias es desde sus miradores.
En el caso de Oviedo no dudes en acercarte al mirador del Naranco, desde el que puedes aprovechar para ir a visitar dos joyas del prerrománico asturiano, Santa María del Naranco y San Miguel de Lillo, ambos Patrimonio de la Unesco. La mejor panorámica de Avilés la hallarás en el mirador de La Luz, con la ciudad y su ría como protagonistas. En el caso de que pares por Gijón, no dudes en acercarte hasta el mirador del Cabo San Lorenzo, que cuenta con una silueta de hormigón que se asemeja a la quilla de un barco, y desde la que se admira la villa de Jovellanos y sus playas.
Texto de Turismo Asturias
+ infoOslo: pura vida, pura tendencia
Por Tensi Sánchez de actitudesmgz.com
La ciudad de Oslo esta situada dentro de la formación de uno de los fiordos más bellos de Noruegaque recibe su mismo nombre. Rodeada de más de 40 islas, lagos y bosques, hace que sea una de las ciudades más increíbles de Escandinavia.
Es un destino ideal para planear un viaje gracias al gran abanico de posibilidades que ofrece. Mezcla a la perfección la naturaleza con las tendencias más urbanitas, situándose actualmente como un destino imprescindible para cualquier amante de la arquitectura, el arte, el diseño y la naturaleza. Es la única ciudad en el mundo en la que se puede acceder a las pistas de esquí en metro por lo que la hace apetecible en cualquier estación del año.
Su desarrollo ha sido brutal en los últimos diez años, situándose actualmente en una de las capitales con el nivel de vida más alto del mundo.
A todo esto hay que sumarle que en este último periodo se han abierto nuevos museos en la ciudad y han convertido el puerto marítimo en un hervidero de cultura y ocio. Así han hecho de Oslo un destino aun más atractivo para el turista.
La mejor opción para empezar a moverse dentro de la ciudad es comprando la tarjeta Oslo Pass que da acceso a transporte y museos.
En el área de Aker Brygge esta el puerto que alberga modernos edificios, restaurantes, museos, galerías y tiendas donde puedes perderte todo un día entero. Seguido a Aker Brygge esta la zona de Tjuvholmen donde se edificó en 2012 el Astrup Fearnley Museum of modert art , obra del arquitecto Renzo Piano. Uno de los museos más impresionantes de Oslo por su peculiar arquitectura y situación. En la misma zona también está el recién inaugurado The Thief, uno de los hoteles más impresionantes de la ciudad. Merece la pena entrar y visitar su hall.
Desde el mismo puerto y con la tarjeta Oslo Pass, se puede coger el ferry que te lleva a la isla de los museos situada en el área de Bygdoy. Los más interesantes son el Museo Fram que alberga en su interior el impresionante rompehielos y el Museo de Barcos Vikingos , aunque hay muchos más. De vuelta al puerto puedes tomarte algo en alguno de sus barcos-bares o restaurantes, disfrutando al aire libre de una de las más bellas vistas al fiordo. Entre todos los restaurantes destacamos Lofoten y Onda Sea por su magnifico pescado y marisco fresco.
El diseño escandinavo y en concreto el noruego, es muy preciado. Sus habitantes pueden presumir de haberse situado a un buen nivel y de estar muy bien valorados. El estilo nórdico actualmente está en alza y la prueba de ello está en sus tiendas de moda, diseño y decoración.
Entre ellas destacamos: Balder Interior, Dapper, Moods of Norway, Pur-Norsk, Koma, Tulip & Tatamo Trikotasje, Norway Design; y por ultimo el céntrico House of Oslo: el primer y único centro comercial de Noruega especializado en diseño y estilo de vida noruegos, con más de 20 tiendas distribuidas por sus cuatro plantas.
El domingo es el día perfecto para visitar el mercado de Blå en el área de Grünerløkka situado al otro lado del rió Akerselva. Un punto de encuentro muy de moda para ir a comer y escuchar música local en directo. Este mercadillo es muy peculiar ya que puedes descubrir maravillas vintage de ropa, bolsos, libros, discos, complementos etc, en un ambiente único. Además es la zona de Oslo donde más barata esta la cerveza y donde encontraras unos grafiti alucinantes que no podrás dejar de mirar y fotografiar.
La zona de Grünerløkka está alejada del bullicio de los turistas y es muy apetecible perderte por sus calles e ir descubriendo sus tiendas, restaurantes y bares.
Muy cerca de Blå, en Vulkan, se encuentra un edificio (inaugurado también este año) con aire industrial que alberga un centro de cultura gastronomita: Mathallen, donde se pueden comer y comprar productos de fabricantes noruegos y productos importados. Es el sitio perfecto para degustar la comida local.
Alrededor del edificio se están abriendo tiendas, bares y galerías de arte contemporáneo, como la galeria Vulkan. Sin duda en poco tiempo será una zona a tener muy en cuenta en la ciudad.
Oslo es una ciudad que culturalmente esta muy viva y sobre todo cuando llega el buen tiempo. Por ello no podemos dejar pasar por alto festivales como Øya, que es el mayor festival de música Pop-Rock al aire libre de Noruega.
Si te has quedado con ganas de saber más acerca de Oslo entra en la pagina de Visit Oslo y descubre las mil y una posibilidades que te ofrece la ciudad y su entorno.
Por Tensi Sánchez de actitudesmgz.com
Imagen de Fernando Sanz
A mi ya me están entrando ganas de ir otra vez y tu, ¿a qué esperas para reservar tu Vueling?
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De conciertos por Hamburgo
Existen algunos mitos relacionados con ciudades europeas que conviene revisar. Uno de ellos es el que señala a Hamburgo como un destino eminentemente profesional, relacionado con el mundo laboral. Si bien hay algo de verdad en eso, es un craso error reducir a la segunda ciudad más grande de Alemania a un simple destino de negocios. Y es que bajo esta urbe que forma su propio estado federado (un territorio con una extensión de 755 kilómetros cuadrados) bulle una vida cultural que no merece pasar desapercibida. Un centro neurálgico del mundo de las artes germánicas que reserva un espacio para la música más que destacado.
Cualquier aficionado a The Beatles sabe que Hamburgo es el lugar donde la banda gestó su plan para llegar al estrellato. Es más, se pueden consultar itinerarios que recorren los lugares por los que pasaron los Fab Four. Pero lejos de vivir de rentas del pasado y de la beatlemania, Hamburgo ofrece una red de salas de conciertos potente con una programación bien variada, tanto de música en directo como de DJ’s que se animan a pinchar todo tipo de música. Hamburgo es una capital cosmopolita, y eso se nota en su abertura de miras hacia todo lo relacionado con la actividad artística.
Un recorrido por esos clubs de música en directo podría empezar en III&70, un local situado en la calle Schulterblatt que apuesta por los artistas noveles. De cantautores a grupos de rock, pasando también por la música electrónica y las jam sessions (las noches más concurridas de la semana). ElIII&70 también cuenta con un café famoso por sus generosos desayunos y una terraza exterior con unos fabulosos futbolines.
Sin movernos de la zona de Schulterblatt, en un pequeño paseo nos podemos plantar en el Kleiner Donner, centro neurálgico del hip hop en Hamburgo. Se trata de un sótano pequeño pero matón, donde DJ’s y MC’s con ganas de darse a conocer combinan scratches explosivos con rimas vacilonas. Es uno de los clubs más cool de la ciudad, y hay que procurar ir pronto durante el fin de semana porque si no es probable que no puedas entrar debido a su aforo reducido.
Seguimos la ruta hasta la calle Nobistor, situada en la zona centro de la ciudad, para llegar al Molotow, una de las salas de conciertos más respetadas de Hamburgo. Inaugurada en 1990, justo en los años previos de la fiebre del rock alternativo, por su escenario han pasado bandas como The White Stripes o At The Drive-In. Su oferta actual está dirigida a la música punk y a las bandas de pop y rock independiente. Al igual que el Kleiner Donner, también se ubica en un sótano, que funciona como una olla a presión cuando está lleno. Cien por cien rock and roll.
Dejamos los estilos de música modernos para adentrarnos en el mundo de swing (un escena en alza actualmente) y el jazz. Y es que el Cotton Club de Hamburgo es historia viva de la música en directo en Alemania. De hecho, es el local dedicado a la música jazz más antiguo de la ciudad (en 2009 celebró su cincuenta aniversario). Situado cerca de Planten un Blomen, un parque y jardín botánico situado en el corazón de Hamburgo (vamos, su particular Central Park), el Cotton Club programa música en directo todos los días de la semana. Unos conciertos que son complementados con una oferta exquisita de cócteles marca de la casa.
Otra sala histórica de obligada peregrinación melómana es el Logo, ubicada justo al lado de la Universidad de Hamburgo. En marcha desde 1974, su pequeño escenario ha visto pasar a Echo & The Bunnymen, The Jayhawks, Peaches, Modest Mouse, Rammstein, Blink 182, Ben Folds Five, Dillinger Escape Plan, Phoenix y Oasis antes de convertirse en estrellas. Y ahora combina bandas conocidas con artistas noveles con ganas de hacerse un lugar en esto del pop y del rock. El Logo también ofrece una atractiva programación de bandas tributo.
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Texto de Xavi Sánchez para Los Viajes de ISABELYLUIS
+ infoMarsella pura provenza francesa
Si estás planeando un viaje donde mezclar ocio, cultura y relax, Marsella, al sur de Francia, es tu ciudad. Su agradable clima, su entorno y su luz han sido fuente de inspiración de célebres artistas como Braque, Cézanne, Derain o Marquet. Fundada por los griegos, es una de las ciudades más antiguas de Europa y la segunda en Francia. Además, esta ciudad es la segunda más poblada del país galo. Su riqueza histórica y la gran cantidad de monumentos, localizaciones y museos la han convertido en un destino más que destacado entre el turismo internacional.
Dado a que es el tercer puerto más importante de Europa, tras Rotterdam y Amberes, ha sido lugar de paso obligado para muchas embarcaciones internacionales, lo que ha favorecido la actual mezcla cultural que se respira en sus gentes, sus barrios y sus edificios, convirtiéndola en una urbe de lo más cosmopolita.
Una escapada de cinco días es suficiente para vivir esta ciudad. La mejor opción es dividir las visitas por zonas. El transporte es muy bueno y puedes desplazarte en metro, autobús o ferry. Lo ideal es optar por el Citty Pass; es económico y sirve tanto para entrar en museos como para el transporte y las visitas a las islas.
Elegir un hotel bien situado es un buen comienzo para facilitarte el desplazamiento por esta maravillosa ciudad. El Beauvau Marsella Viejo Puerto es una perfecta elección, ya que cuenta con un excelente servicio y está a dos pasos de la estación de metro de Vieux Port (Puerto Viejo), uno de los puntos neurálgicos de la ciudad. En las calles colindantes al puerto, se encuentran un montón de puestos callejeros donde comer ostras o comprar todo tipo de especias a precios verdaderamente interesantes.
En la misma zona se encuentran cantidad de restaurantes donde poder degustar un exquisito pescado fresco o una soberbia sopa Bullabesa. De entre ellos destacaremos estos dos:
Une Table au Sud: Este restaurante posee unas magníficas vistas al puerto y nos ofrece una cocina moderna y creativa para chuparse los dedos. Entre las especialidades destaca su deliciosa sopa de castañas y erizos de mar.
Le Miramar: Dicen de él que es el mejor restaurante de la ciudad en el que tomar la famosa sopa Bullabesa. Déjate seducir.
Un agradable paseo por el puerto te conduce hasta el Fort Saint-Jean, construido durante el reinado de Luis XIV, donde se encuentra el Museo MuCEM, el primer museo nacional dedicado a las civilizaciones del Mediterráneo en el siglo XXI. Un lugar multidisciplinar en el que se entrecruzan la antropología, la historia, la arqueología, la historia del arte y el arte contemporáneo. El museo se compone de tres emplazamientos unidos por el Fort Saint- Jean, lo que invita al público a deambular por un agradable jardín al estilo mediterráneo. Cuenta, además, con una segunda pasarela que lo une al barrio de Le Panier, que parte desde la puerta real del fuerte hasta la iglesia de Saint-Laurent. Pese a su antigua mala reputación, a día de hoy en este barrio se mezclan los edificios y plazas más tradicionales con tiendas de nuevos diseñadores, restaurantes y museos, lo que le aporta un aire de lo más bohemio. No puedes dejar de visitarlo.
Cours Julien es otro de los barrios interesantes. Un jardín ocupa el centro de la plaza que alberga tiendas de moda, teatros y terrazas. Las calles Bussy l'Indien, Pastoret y Vian destacan por su estilo alternativo, con numerosos clubs, cafés y tiendas. ¡Atención a los graffitis callejeros!
Dada la situación geográfica de Marsella, es perfecta para hacer excursiones en barco. Desde el Vieux Port puedes acceder al ferry urbano. Un imprescindible que no puedes dejar pasar por alto es la visita al Castillo de If, donde se puede ver todavía el agujero que cavó el primer prisionero en el muro de una de las celdas. Alejandro Dumas se basó en él para dar vida a su famoso Conde de Montecristo.
Desde aquí puedes seguir con una visita a las islas Frioul; pasar la tarde en una de sus numerosas calas, playas o criptas arenosas es un plan perfecto para rematar el día. La sensación de libertad y relax es absoluta.
Dos visitas irremplazables son la de la Basílica de Notre-Dame de la Garde y la del Palacio Longchamp. La basílica es una figura emblemática de la ciudad. Situada en lo alto de la colina, con unas impresionantes vistas a 360º, vela por los marineros, los pescadores, y todos los marselleses. Su estilo romano-bizantino responde a la perfección al programa de las grandes construcciones emprendidas por Napoleón III en Marsella. Para acceder a ella se puede tomar un autobús que sale desde el mismo Vieux Port. El palacio, monumento inaugurado en 1869, conmemora la llegada de las aguas del canal del Durance a Marsella. Reúne en un mismo emplazamiento el museo de Bellas Artes, el museo de Historia Natural y un parque botánico.
Los improvisados mercadillos callejeros abundan por toda la ciudad. Es muy frecuente ver mercados de todo tipo: fruta, pescado, ropa, antigüedades, etc. Déjate llevar por la vida marsellesa y mézclate, seguro que descubres algún capricho que comprar.
¡Y no puedes irte sin conocer el famoso jabón de Marsella! Su interesante historia se remonta al siglo XVI. Puedes, así mismo, visitar alguna de sus siete fábricas.
La oficina de turismo se encuentra situada muy cerca del Vieux Port. Allí podrás obtener el City Pass y recabar mucha información para organizar tu estancia en Marsella.
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Texto : Tensi Sánchez de www.actitudesmgz.com
Fotografía: Fernando Sanz