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Catania: fuego, luz, agua y sabor

La provincia de Catania ofrece al viajero gran variedad de paisajes, que pasan por pequeñas bahías y bucólicos senderos, del Etna -el mayor volcán de Europa- a las aguas de la costa jónica. Y, al igual que sus paisajes, la gastronomía de Catania se constituye por su gran diversidad de recetas tradicionales en la que convergen los sabores, texturas el Mediterráneo.

Aromas, especias y productos que ofrecen todo un viaje de sabores al paladar. Desde las especias orientales como la canela y el azafrán - que tantos platos condimentan-, a los contrastes agridules o los cítricos.

 Y es que la tierra volcánica del Etna es rica en minerales lo que, junto a su característico clima, permiten el cultivo de excelentes frutos como limones y naranjas, mandarinas, manzanas, olivas, almedras, fresas, cerezas, avellanas, castañas y la elaboración de vinos de calidad reconocidos por todo el mundo.

Uno de los grandes productos de esta tierra oscura y fértil es el pistacho de Bronte, el "oro verde de Sicilia", que se utiliza para la elaboración de helados, salsas y en multitud de recetas.

Los mercados históricos

De entrada, para ver los productos de la región, nada mejor que acercarse hasta sus mercados históricos, el Mercado de la Pescheria y el de la Piazza Carlo Alberto, que desde primera hora bullen a un ritmo frénetico.

En la Pescheria, enclabada en la plaza del Duomo, el visitante puede probar in situ algunos de los productos, como las almejas, mejillones, sardinas, anchoas, ostras, erizos o el mauru, una alga de la zona que se come cruda y aliñada con unas gotas de limón.

La Granita

Para empezar el día, especialmente en verano, se toma el típico desayuno catanés con granita de limón, almendra, fresa o chocolate, acompañado de un brioche llamado Tuppu. La granita es un helado siciliano que poco tiene que ver con el helado típico italiano; es parecido a un granizado pero más cremoso y refrescante, y se elabora con fruta natural.

Pasta alla Norma 

El plato más tradicional es la "pasta alla Norma", que se acostumbra a elaborar con macarrones o espaguetis, salsa de tomate, crujiente de berenjena frita, albacaha fresca y ricotta, y que debe su nombre la ópera más célebre del compositor Vicenzo Bellini, nacido en Catania.

Arancini

Prueba también los típicos arancini para un aperitivo o una comida ligera. Se trata de una bola de arroz frito que en Sicilia se prepara de mil maneras: relleno con carne, espinacas, jamon o berenjenas. Se come cogiéndolo de la punta. Son muy buenos los de Etoile d'Or (en la Piazza Umberto), Spinella (Via Etnea 298) o Da Ernesto. (Via Ruggero di Lauria 91/93)

La pastelería catanesa

No olvidemos la afamada pastelería catanesa y, en especial, los populares cannolis -una pasta hojaldrada rellena de ricotta y frutos secos-, la cassata alla ricotta o las pastas de almendra y pistacho. Los encontrarás en multitud de locales de la calle Etnea, como en la Pasticceria Savia, una de las más pastelerías prestigiosas de Catania. ( Via Etnea 300)

Los chioschi o "cioschi"

Una de las atracciones de la gastronomía de Catania son sus chioschi, unas casetas con forma octogonal en lugares estratégicos a la sombra, en los que aliviar la sed y el cansancio del momento. Se sirve tradicionalmente unos refrescos a base de jarabes de fruta mezclados en el momento con agua carbonatada.

Cada barrio tiene su chioschi, que viene a ser lugar en el que reunirse a cualquier hora ya que están abiertos prácticamente las 24 horas del día, y en el que se aprecia los hábitos y costumbres de los cataneses.

El primer chiosco, llamado Costa, se abrió en 1986 en la Piazza Stesicoro, y posteriormente abrió Vezzosi en la Piazza Duomo. El Costa se trasladó a la Piazza Spirito Santo y el Vezzosi a la Piazza Vittorio Emanuele III, donde se encuentran hoy en día.

Imagen de Pasta alla Norma por Paoletta S.

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Escapada navideña a Málaga

La ciudad de Málaga es una magnífica opción donde poder pasar unas estupendas vacaciones de Navidad, sin el agobio y las aglomeraciones de las grandes capitales, y con una oferta cultural, gastronómica y de ocio más que amplia con la que disfrutar al máximo de estas fiestas. A continuación te damos las claves para pasar unas Navidades fantásticas en esta acogedora ciudad donde el invierno parece no existir.

Un pasado lleno de historia

Málaga está considerada como una de las ciudades más antiguas de Europa -fue fundada por los fenicios en el siglo VIII a.C.- y muestra de ello son los monumentos que encontrarás en tu recorrido por la ciudad legado de las diferentes culturas que se dejaron seducir por su estratégica ubicación. Prueba de ello son el teatro romano, de época de Augusto, el castillo de Gibralfaro, construido en un antiguo recinto fenicio, la Alcazaba, situada a los pies de la anterior, edificada en época musulmana, y la Judería, ubicada en el centro histórico entre la Calle San Agustín y la Calle Alcazabilla. Tampoco debes de olvidar incluir en tu ruta por el pasado histórico de la ciudad la Catedral de Málaga, toda una joya del renacimiento en Andalucía, también conocida como “La Manquita” ya que una de las torres de la fachada se encuentra inconclusa.

Museos por doquier

Otro de los grandes atractivos con los que cuenta Málaga es su gran oferta museística, con un listado de lujo que incluye los siguientes espacios: la Casa Museo Picasso, el Museo Carmen Thyssen Málaga, el Centro de Arte Contemporáneo de Málaga (CAC Málaga), y los recientemente incorporados, Centre Pompidou Málaga y la Colección del Museo Ruso de Málaga.

Por cierto, que la lista sigue aumentando ya que precisamente estos días se ha inaugurado el esperado Museo de Málaga, que es la quinta pinacoteca más importante de España, entre cuyas obras estrella se encuentraEl juicio de París de Rubens.

Gastronomía de excepción

En una visita a Málaga no debe de faltar una buena dosis de gastronomía local, ya sean desde las propuestas más sencillas y no por ello deliciosas, o ya sea dándose un capricho en alguno de los últimos Estrella Michelin de la ciudad. Eso sí, en tu ruta gastronómica por la ciudad no debe faltar el pescaíto frito, un auténtico majar de la zona, y el espeto, que es la forma tradicional de comer las sardinas en Málaga, clavadas –o espetadas- en una caña, y cocinadas al fuego, todo un placer para el paladar. Y no os olvidéis de dejar un hueco para los dulces típicos de Navidad de la ciudad, como es el caso de los borrachuelos, una especie de empanadillas rellenas de cabello de ángel, absolutamente deliciosas. 

Y muchas compras

Inevitable por estas fechas, no dudes en acercarte a la que es la calle más popular y transitada de Málaga, la calle Larios, auténtico eje comercial de la ciudad y lugar ineludible para aquellos que quieran darse una buena sesión de compras. Otras calles aledañas a ésta a tener en cuenta en tu ruta deshoppingson la ribera del Guadalmedina y las calles de Carretería, Álamos y Alcazabilla.

Reserva tu Vueling a Málaga y anímate a pasar unas vacaciones de Navidad de lujo en esta fantástica ciudad.

Texto de Los Viajes de ISABELYLUIS

Imágenes de Bob Sponge

 

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Comida callejera en Marrakech

La comida callejera vive un boom en muchos países europeos. Una fórmula que causaba un poco de rechazo por parecer poco higiénica, arrasa ahora en muchas ciudades de Europa y cada año cuenta con más adeptos.

En cambio, es difícil concebir otros países o sociedades sin sus puestos de comida. Como en Estados Unidos, donde los "food trucks" son una auténtica institución y escaparate para los jóvenes cocineros emprendedores que tienen, de este modo, visibilidad sin invertir en un caro establecimiento. En países, como Turquía, China, Nigeria, Pakistán o en toda latinoamerica, forma parte del día a día.

Comer en un puestos callejero es una experiencia más en cualquier viaje; la manera de probar los platos más característicos del país sin los adornos que encontrarías en restaurantes, mezclándote con la gente y entablando conversación. Además, a precios muy económicos.

La exótica Marrakech es la capital culinaria de Marruecos y su centro neurálgico, la concurrida plaza de Jamaa el-Fna y sus alrededores. Aquí la actividad no cesa en todo el día.

Por la mañana, los puestos de zumos comparten espacio con tatuadores y encantadores de serpientes (y de turistas). Por unos 4 dirhams, puedes tomar un zumo de naranja que te exprimen allí mismo y que te ayudará a sobrellevar un poco el calor.

A primera hora de la noche, es el momento en el que llegan las carretillas cargadas de mesas y enseres de cocina. Se encienden la parrillas y la gran explanada de Jemaa el Fna se convierte en un gran comedor. Un mar de humeantes puestos callejeros con ofertas para todos los gustos y bolsillos. Desde riquísimas brochetas de cordero o pollo, galletas y dulces a base de miel, almendras y dátiles que venden en carretillas por toda la plaza.

Las paradas de Jamaa el-Fna están numeradas (aunque desordenadas) y puedes encontrar muchas recomendaciones de las mejores: el pescado fresco en la 14, en la 5 el mejor té a la menta o la famosa parada número 31, que tienen fama de servir las mejores salchichas.

Una norma universal del buen viajero es "allá donde fueres, haz lo que vieres". Aquí tiene todo el sentido. No todos los puestos tienen la mejor calidad. Lo ideal, por tanto, es acercarse a aquellos en los que veas marroquíes comiendo.

He aquí una muestra de lo que podrás encontrar en los puestos de comida callejera de Marrakech.

- El pan crujiente (khobz) es uno de los elementos básicos de la gastronomía de Marruecos, que se suele cocer en hornos de leña. Entre las diferentes clases de pan, encontramos el baghrir (parecido a un crêpe esponjoso y con agujeros), la harsha (que se elabora con sémola de trigo) o el rghaif (pan semi-crujiente de forma rectangular), que se acompañan o rellenar con alguna guarnición.

-El tajine, un estofado de cordero al que se le añade limón y especias.

- El merguez, una salchicha picante y de intenso sabor.

- La cabeza de cordero al vapor o la sopa de caracoles son dos opciones más "exóticas" para el que busque nuevas experiencias gastronómicas. Se consideran verdaderos manjares pero no suelen ser muy del gusto de la mayoría de turistas.

- Marruecos es uno de los mayores exportadores de sardinas y este pescado se encuentra en muchos puestos. Se preparan a la plancha y se suelen rellenar de una pasta picante de chermoula, una típica marinada que lleva tomate, cilantro, chile, limón y ajo.

- Para los vegetarianos, las humeantes y sabrosas rodajas de berenjena frita puede una buena opción.

- Dulces como el briwat (triángulos fritos de pasta de filo) y shebakia (las galletas de sésamo en forma de flor).

- Frutos secos a miles! entre dátiles, garrapiñadas, almendras, nueces, pasas o higos .

- Para beber, el té a la menta a cualquier hora del día, la bebida típica en Marruecos, a la que llaman para bromear“Whisky marroquí” o “Whisky bereber” por su parecido en el color. Aunque evidentemente no lleva alcohol.

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Tres festivales imprescindibles de la Provenza

La Provenza, además de unos paisajes que difícilmente podrás olvidar, unos pueblos repletos de encanto y una gastronomía para chuparse los dedos, ofrece una interesante oferta cultural en la que se incluyen tres magníficos festivales veraniegos que todo amante de la cultura debe de tener en cuenta. A continuación te damos las claves para disfrutarlos al máximo.

Festival de Aviñón

Además de por su popular puente de Saint-Bénézet (con leyenda y canción incluidas) y por haber sido sede papal en el pasado, Aviñón es conocida internacionalmente por albergar uno de los festivales de artes escénicas más antiguos e importantes de Europa. Año tras año durante el mes de julio el Festival de Aviñón, fundado en 1947 por Jean Vilar, invade todos los espacios de la ciudad de espectáculos de teatro y de danza, llegando a programar alrededor de 40 obras de artistas procedentes de todo el mundo. Complementado este abrumador cartel, y por si fuera poco, en paralelo tiene lugar el Festival Off encargado de programar la vertiente más alternativa y más fresca de las artes escénicas. La calles, las plazas, los bares y cualquier espacio imaginable es apto para acoger la faceta más innovadora del teatro y la danza. 

Así pues, no dudes en acercarte del 6 al 26 de julio por Aviñón, y además de dejarte impresionar por su espectacular Palais des Papes, cuyas enormes proporciones y belleza te dejarán deslumbrado, déjate llevar por los diferentes espectáculos que te guiarán por sus calles y que trasladarán tu mente mucho más allá de “Sur le pont d’Avignon”.

Encuentros internacionales de la fotografía en Arlés

Otro de los grandes eventos culturales a tener en cuenta en tu periplo por la bella Provenza tiene lugar en otra de sus localidades de imprescindible visita, Arlés, y lo hace en forma de encuentro en torno a la fotografía. Si pasear por Arlés ya es de por sí inspirador, y sino que se lo digan a Van Gogh que se quedó fascinado por su luz, más aún lo es si lo haces coincidiendo con Les Rencontres d'Arles (Encuentros internacionales de la fotografía de Arles). Este festival, creado en 1970 por el fotógrafo Lucien Clergue, el escritor Michel Tournier y el historiador Jean-Maurice Rouquette, es una pequeña joya para los amantes de la fotografía que este año podrán disfrutar del 3 de julio al 24 de septiembre de la obra de 250 artistas repartida en 25 espacios repartidos por toda la ciudad, que engloban desde el emblemático patrimonio arlesiano hasta edificios tan singulares como los antiguos talleres ferroviarios. Además de las 60 exposiciones programadas tendrán lugar conferencias, talleres, charlas y todo tipo de actividades con las que adentrarte en el maravilloso mundo de la fotografía.

Festival de jazz de Marsella

Marsella es el escenario de nuestra tercera propuesta festivalera de cara al verano provenzal. Ciudad volcada al mar Mediterráneo, con un puerto viejo (Vieux-Port) capaz de llevarse todas las miradas, con apuestas arquitectónicas contemporáneas como el MuCEM y la Villa Mediterranée listas para seducir a los más intrépidos, y con rincones llenos de encanto como Le Panier, es el espacio elegido por este festival que tiene el jazz como principal protagonista. Con una duración de diez días (del 19 al 29 de julio), el Marseille Jazz des Cinq Continents (Marsella Jazz de los Cinco Continentes) reunirá esta edición a artistas habituales en este encuentro musical como George Benson, Herbie Hancock, Roberto Fonseca, Guillaume Perret, a otros que pisan por primera vez por esta ciudad portuaria, como Norah Jones, Kamasi Washington, pasando por las nuevas generaciones como Imany. Jazz venido de todas partes y listo para seducir a todos los públicos.

Reserva tu Vueling a Marsella y déjate seducir por la magia de los festivales más relevantes de la Provenza.

Texto de Los Viajes de ISABELYLUIS

Fotos de jean-louis Zimmermann, Fred Bigio, Les Rencontres d'Arles  (Julio Perestrelo)

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