Kinderland, la isla de los niños
La isla de Mainau es un cautivador islote verde y tapizado de flores que emerge de las azules aguas del lago Constanza, a poco más de hora y media de Stuttgart. En la isla destaca un jardín de estilo mediterráneo de 45 hectáreas que mandó construir el conde Lennart Bernadotte, emparentado con la casa real sueca. En la actualidad, sus hijos administran esta obra de arte de la jardinería.
El País de los Niños de Mainau
En la isla Mainau (conocida también como la Isla de las Flores) hay mucho que admirar, y eso no se limita a la exuberancia botánica procedente de todo el mundo. Mainau-Kinderland (el País de los niños de Mainau) y La casa de Mariposas más grande de Alemania atrae hasta aquí a familias de todo el mundo –dicen que más de dos millones de personas al año-. Lo mejor de este gran parque infantil es que es apto para niños a partir de dos años de edad. Está abierto prácticamente desde la primavera hasta el otoño.
Pero, por encima de todo lo que más llama la atención a los pequeños –y a muchos mayores, para qué nos vamos a engañar- es El pueblo de los enanos. Esta atracción está concebida especialmente para niños de entre dos y cuatro años de edad. Allí hay cabañas en forma de cuevas, un tren de madera y zonas para jugar con agua, que siempre funciona. El pueblo se ubica entre la granja y el lago, y en él podemos encontrar un establo para montar ponis. Además también hay burros enanos, y perros; muchos perros, por no decir todos los perros, ya que prácticamente están todas las razas representadas. En la granja con jardín también hay conejos sueltos, que corretean mientras las vacas y las cabras pastan a sus anchas. Y como no, no podía faltar el clásico corral con gallos y gallinas cacareando. Y es que… ¿a qué niño no le gusta una granja?
Uno de los puntos culminantes es el zoológico, donde los niños podrán acariciar a muchos animales. Aunque la mejor parte, es la casa de las mariposas, la cual está abierta durante todo el año. Con una superficie de 1.000 m², su escenografía nos remite a un paisaje tropical de ensueño. A través de sus susurrantes cascadas, puentes que pasan sobre estanques y una gruta, los visitantes pueden observar con tranquilidad a cientos de coloridas y poco comunes mariposas de aprox. 80 especies volando libremente o alimentándose, y verlas en sus danzas de cortejo o poniendo huevos. Si te mantienes inmóvil durante un rato igual tienes suerte y alguna de ellas se posará encima de ti. Otro punto destacado es el nuevo jardín de insectos. Allí se ofrecen interesantes informaciones sobre las abejas salvajes, las abejas melíferas y la apicultura en general.
¡Atención!, zona acuática
El espacio que últimamente más triunfa de todo el complejo es Wasserwelt (mundo acuático). Sin duda es ideal para que los pequeños jueguen a sus anchas, y sin peligro de que se hagan daño. En realidad es una especie de circuito a la manera de “Humor Amarillo” o “Guaypaut” integrado por un conjunto de pequeñas casas y torres, pegadas entre si e intercomunicadas de diferentes maneras. Los niños deben esforzarse para superar los obstáculos y pasar colgándose de una casa a la siguiente sin tocar el suelo. Para ello pueden usar cuerdas y pasarelas escalables. En este mundo acuático hay grandes superficies de arena concebidas como zonas de lodo. Aquí los niños pueden jugar sin límites: pueden construir, hornear, descubrir e investigar. Justo al lado hay un camino para andar descalzo, hecho con todo tipo de materiales agradables al tacto, más que nada, por si el adulto no les quiere acompañar en tan chorreante tránsito.
Lago Constanza
El lago Constanza apodado Schwäbische Meer (Mar Suabo), es el tercer lago más grande de Europa y se encuentra a horcajadas de tres países: Alemania, Austria y Suiza. Aprovechando el viaje Mainau Kinderland no os perdáis hacer una visita por estos maravillosos parajes.Formado por el glaciar del Rin durante la última glaciación y alimentado hoy por el mismo río, donde desagua, este enorme lago mide 63 km de longitud y 14 de ancho, y tiene una profundidad máxima de 250 metros. La región comprende prados y viñas, huertos y pantanos, playas y estribaciones alpinas. Un heterogéneo paisaje increíblemente bello en verano, momento en el que se concentra una mayor cantidad de visitantes, y que permite entre otras actividades, nadar en el lago y acampar en algunas zonas ribereñas. En primavera se llena de flores y en otoño hay vino joven, menos gente y una visibilidad magnífica cuando sopla el cálido Föhn.
No desaproveches la ocasión de acercar la cultura a los más peques. En la zona hay innumerables iglesias barrocas, abadías benedictinas, viviendas de la Edad de Piedra, fuertes romanos, castillos medievales y hasta zepelines. Imposible aburrirse. Venga, ¡prepárales ya esta gran sorpresa a tus hijos! Consulta nuestros vuelos aquí.
Texto de Los Viajes de ISABELYLUIS
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Menorca más allá de sus playas
El cielo está emborregado hoy en Maó. Como si se tratara de un guión escrito para la ocasión, la climatología está respetando el objetivo de estas líneas: demostrar que Menorca es mucho más que playas de aguas cristalinas y abarrotadas, chiringuitos donde cultivar el moreno, e idílicos paseos en moto en camisa –siempreabierta– o luciendo una falda vaporosa. Aunque pueda ser todo lo contrario, es igualmente un goce: gastronomía, cultura y paisajes. Empieza a llover en Maó.
Las gotas, del tamaño de monedas de cinco céntimos, golpean con furia los imponentes barcos amarrados en el puerto de Maó; la isla come por este gigantesco embalse de agua conectado al Mediterráneo, el de Maó es uno de los puertos naturales más grandes del mundo -¡de cinco kilómetros de longitud!- sólo por detrás del de Pearl Harbour o el de Nueva York. No hace el mejor de los días para disfrutar de sus vistas, así que, ¿qué tal un desayuno hasta que amaine? Bien céntrico, enfilado en las míticas calles de color crema de la capital menorquina, encontramos en un recoveco Es Llonguet, un local perfecto para pasar el tiempo entre páginas y, como no, para disfrutar de los dulces y salados locales: el rubiol de carn (empanadilla de carne) o el llonguet de camot (bocadillo de embutido parecido a la butifarra) nos darán fuerza para emprender la ruta.
Bien cerca de Es Llonguet, en la zona llamada el fossar dels anglesos, encontramos el centro de arte Ca n'Oliver, una antigua casa de un particular construida a finales del siglo XVIII, abierta ahora al público: dentro alberga el Centre d'Art i d'Història Hernàndez Sanz que recoge el legado británico de la isla y en la que se puede subir a su azotea para disfrutar de las vistas de toda la ciudad -por suerte ahora ya sólo chispea-. Una vez en la calle comprobamos que ha dejado de llover; los adoquines brillan como recién pulidos por el agua acumulada. Es la hora de visitar el Mercat des Peix Antic, recientemente remodelado, y el lugar idóneo para tomar el vermut o comer. Y cómo no, antes de partir a Ciutadella habrá que hacer una parada en el magnífico patio interior del Hotel Jardí de ses Bruixes. Y rumbo a la otra punta de la isla.
A apenas 45 minutos en coche de Maó encontramos la capital cultural de Menorca, Ciutadella, famosa por sus fiestas de Sant Joan y sus magníficas playas urbanas. Encontrar alojamiento en invierno es difícil, pero el albergue de Sa Vinyeta siempre es una buena solución. Una vez descargados los bártulos, toma el paseo de ses voltes (arcos de piedra que delimitan cada lado del paseo) hasta llegar a la catedral deSanta Maria de Ciutadella, gótico-balear del siglo XIII. Y desde aquí, ve a calentar el cuerpo al míticoBar Imperide la esquina de la Plaça dels Pins. Antes de ir a dormir, que mañana toca excursión, visita al Jazzbah, situado justo al lado del pequeño antiguo puerto de pescadores famoso por su rissaga (subida del agua de hasta dos metros). Este bar de copas abierto todo el año es uno de los epicentros culturales de la ciudad, con programación estable de conciertos y karaoke popular una vez al mes.
El día ha amanecido caluroso pese a las lluvias de ayer; el invierno en Menorca depara sorpresas, en este caso buenas. Antes de enfilar hacia Cala Pilar, una zona de calas de piedras redondas (còduls) al norte de la isla, hará falta hacerse con provisiones para la bereneta (comida de media mañana). La Pastisseria Moll, una de las pastelerías más antiguas de la isla siempre será buena opción. Ya en el Pilar, después de recorrer parte de El Camí de Cavalls -camino que rodea toda la costa menorquina, de unos 100km en total de ruta por GR- será decisión de cada uno hacerse el valiente o no y probarse con las aguas menorquinas en pleno marzo.
Una vez completado el tramo, lo mejor será retomar fuerzas antes de volver a la rutina de cada uno en el Hogar del Pollo, ya en el centro de Ciutadella. La taberna que regenta Matías, argentino residente en Menorca desde hace ya unos cuantos inviernos, es un rincón con olores del mundo: desde carnes de su Argentina natal hasta los mejores manjares gallegos, zamburiñas y lacón como pecado principal–y a muy buen precio–. Y si después de este tour por la Menorca invernal todavía os habéis quedado con ganas de producto local y típico, cambiad el Hogar del Pollo por una visita a Cas Merino, justo detrás del antiguo mercado del pescado en la Plaça la Llibertat. ¡Ah!, y no dejéis de comprar ensaimadas para llevaros a vuestra ciudad, que eso sí que, sea verano o inverno, no se perdona tras una visita a Menorca.
Texto de Yeray S. Iborra para Los viajes de ISABELYLUIS
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De conciertos por Hamburgo
Existen algunos mitos relacionados con ciudades europeas que conviene revisar. Uno de ellos es el que señala a Hamburgo como un destino eminentemente profesional, relacionado con el mundo laboral. Si bien hay algo de verdad en eso, es un craso error reducir a la segunda ciudad más grande de Alemania a un simple destino de negocios. Y es que bajo esta urbe que forma su propio estado federado (un territorio con una extensión de 755 kilómetros cuadrados) bulle una vida cultural que no merece pasar desapercibida. Un centro neurálgico del mundo de las artes germánicas que reserva un espacio para la música más que destacado.
Cualquier aficionado a The Beatles sabe que Hamburgo es el lugar donde la banda gestó su plan para llegar al estrellato. Es más, se pueden consultar itinerarios que recorren los lugares por los que pasaron los Fab Four. Pero lejos de vivir de rentas del pasado y de la beatlemania, Hamburgo ofrece una red de salas de conciertos potente con una programación bien variada, tanto de música en directo como de DJ’s que se animan a pinchar todo tipo de música. Hamburgo es una capital cosmopolita, y eso se nota en su abertura de miras hacia todo lo relacionado con la actividad artística.
Un recorrido por esos clubs de música en directo podría empezar en III&70, un local situado en la calle Schulterblatt que apuesta por los artistas noveles. De cantautores a grupos de rock, pasando también por la música electrónica y las jam sessions (las noches más concurridas de la semana). ElIII&70 también cuenta con un café famoso por sus generosos desayunos y una terraza exterior con unos fabulosos futbolines.
Sin movernos de la zona de Schulterblatt, en un pequeño paseo nos podemos plantar en el Kleiner Donner, centro neurálgico del hip hop en Hamburgo. Se trata de un sótano pequeño pero matón, donde DJ’s y MC’s con ganas de darse a conocer combinan scratches explosivos con rimas vacilonas. Es uno de los clubs más cool de la ciudad, y hay que procurar ir pronto durante el fin de semana porque si no es probable que no puedas entrar debido a su aforo reducido.
Seguimos la ruta hasta la calle Nobistor, situada en la zona centro de la ciudad, para llegar al Molotow, una de las salas de conciertos más respetadas de Hamburgo. Inaugurada en 1990, justo en los años previos de la fiebre del rock alternativo, por su escenario han pasado bandas como The White Stripes o At The Drive-In. Su oferta actual está dirigida a la música punk y a las bandas de pop y rock independiente. Al igual que el Kleiner Donner, también se ubica en un sótano, que funciona como una olla a presión cuando está lleno. Cien por cien rock and roll.
Dejamos los estilos de música modernos para adentrarnos en el mundo de swing (un escena en alza actualmente) y el jazz. Y es que el Cotton Club de Hamburgo es historia viva de la música en directo en Alemania. De hecho, es el local dedicado a la música jazz más antiguo de la ciudad (en 2009 celebró su cincuenta aniversario). Situado cerca de Planten un Blomen, un parque y jardín botánico situado en el corazón de Hamburgo (vamos, su particular Central Park), el Cotton Club programa música en directo todos los días de la semana. Unos conciertos que son complementados con una oferta exquisita de cócteles marca de la casa.
Otra sala histórica de obligada peregrinación melómana es el Logo, ubicada justo al lado de la Universidad de Hamburgo. En marcha desde 1974, su pequeño escenario ha visto pasar a Echo & The Bunnymen, The Jayhawks, Peaches, Modest Mouse, Rammstein, Blink 182, Ben Folds Five, Dillinger Escape Plan, Phoenix y Oasis antes de convertirse en estrellas. Y ahora combina bandas conocidas con artistas noveles con ganas de hacerse un lugar en esto del pop y del rock. El Logo también ofrece una atractiva programación de bandas tributo.
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Texto de Xavi Sánchez para Los Viajes de ISABELYLUIS
+ infoUna Roma de cine
La Ciudad Eterna también es una ciudad de cine. Del paseo en Vespa de Gregory Peck y Audrey Hepburn al baño en la Fontana di Trevi de Anita Ekberg y Marcello Mastroianni, Roma ha devenido escenario de algunas de las secuencias más iconográficas de la historia del séptimo arte. Recorremos la capital italiana en clave de celuloide recordando las mejores películas que han tenido en Roma una de sus más bellas protagonistas.
A Roma con amor(Woody Allen, 2012)
Woody Allen siempre será destacado como uno de los cineastas que mejor ha captado la esencia de Nueva York. Sin embargo, en los últimos años el imprescindible director norteamericano ha emprendido un peregrinaje que le ha llevado a filmar en Londres, Barcelona, París y Roma. Despuntando como uno de los títulos más elogiados de sus periplo europeo, A Roma con amor tiene como epicentro Monti, barrio histórico que ha dejado atrás su mala fama para convertirse en una de las zonas más vivas de la ciudad. También capta la belleza de otros rincones como la Via dei Neofiti, la Piazza della Madonna dei Monti o la popular Bottega del Caffè.
El ladrón de bicicletas(Vittorio de Sica, 1948)
Incunable del neorrealismo italiano, estilo que, a través de historias de un costumbrismo sin maquillaje, durante la primera mitad del siglo XX brindó algunas de las mejores referencias en la historia del cine. Lamberto Maggiorani, un obrero de la construcción en paro y sin experiencia previa en el mundo de la interpretación, dio vida a Antonio Ricci, personaje al que en su primer día de trabajo enganchando carteles de cine le roban su bicicleta. En la persecución del ladrón, Lamberto recorrerá las calles de barriadas populares como Trastevere y Porta Portese.
La Dolce Vita (Federico Fellini, 1960)
Una de las cimas creativas de Federico Fellini y una de las películas que mejor retrata la personalidad de Roma, especialmente de aquella ciudad de la década de los 50 en la que se entremezclaban glamour y costumbrismo de posguerra. Marcello Mastroianni es Marcello Rubini, un paparazzo italiano que persigue allí donde va (especialmente en sus salidas nocturnas) a Sylvia, una mesmerizante Anita Ekberg en el papel de una gran estrella del cine. Aunque en La Dolce Vita aparecen la Plaza del Popolo, Via Veneto, Plaza Barberini… siempre será recordada por la escena en la Fontana di Trevi.
La gran belleza (Paolo Sorrentino, 2013)
Reconocida con un Oscar a la mejor película de habla no inglesa en 2014, La Gran Belleza de Paolo Sorrentino es La Dolce Vita del siglo XXI. Envuelta en una fascinante pátina surrealista, pocas veces Roma ha relucido tan exuberante en el celuloide. Imposible no enamorarse de la capital italiana a través de la mirada de Sorrentino de escenarios como la Plaza Navona, las Termas de Caracalla, Villa Medici, Palacio Colonna, el Coliseo, el Gianicolo, el Tempietto de Bramante o el Jardín de los Naranjos.
Noche en la Tierra (Jim Jarmusch, 1991)
Roberto Benigni es el excéntrico taxista que protagoniza el capítulo romano del quinto largometraje de Jim Jarmusch, Noche en la tierra. Colección de cinco historias con Los Ángeles, Nueva York, París, Helsinki y Roma como telón de fondo, en el episodio localizado en la Ciudad Eterna Benigni recoge de madrugada a un cura al que conduce por algunos de los pasajes más conocidos de la ciudad, como el Coliseo, mientras le hace hilarantes confesiones de su vida sexual.
Roma, ciudad abierta (Roberto Rossellini, 1945)
Otro título imprescindible del neorrealismo italiano de mediados del siglo XX. Inspirada en la historia real del sacerdote (Don) Giuseppe Morosini, torturado y asesinado por los nazis por ayudar a la resistencia partisana, Roma, ciudad abierta, rodada en el barrio de Prenestina el mismo año en que terminó la II Guerra Mundial, muestra sin disimulo las heridas físicas y morales que el conflicto dejó en las aceras de la Ciudad Eterna y en el ánimo de su gente. Y entre tanto dolor, una Anna Magnani pluscuamperfecta.
Querido diario (Nanni Moretti, 1993)
El Woody Allen transalpino firmó con Querido diario una de sus películas más aclamadas. Comedia de corte autobiográfico con apariencia de documental, recoge las vivencias del director a través de tres capítulos: En mi Vespa, Islas y Médicos. En el primer de ellos, Moretti se sube a su moto y se acerca a la cotidianidad de Roma durante el mes de agosto ofreciendo una mirada diferente de la capital italiana. Un momento inolvidable: Moretti bailando sobre su Vespa en marcha.
Vacaciones en Roma (William Wyler, 1953)
Pero para recorridos iconográficos en Vespa por Roma, el de Gregory Peck y Audrey Hepburn en Vacaciones en Roma. Un momento sublime de la historia del cine al que habría que añadir la escena de las escaleras de Trinità dei Monti o la secuencia en la Bocca della Verità. Ganadora de tres Oscar, fue la película que hizo de la capital italiana una ciudad de cine.
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Texto de Oriol Rodríguez para Los Viajes de ISABELYLUIS
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