Guía para viajar a Gran Canaria en verano
Gran Canaria es una isla en gran parte salvaje y virgen, repleta de encantos naturales para todos los gustos y de hermosos pueblecitos alejados del turismo de masas.
+ info8 Locales donde dejarse ver en Dublín
De lo mejorcito en cocina japonesa en Taste at Rustic
De rústico, poco tiene esta casa. Amantes de la cocina japonesa, este es vuestro restaurante. En la tercera planta la propuesta está enfocada a los paladares más gourmets, que disfrutarán de una de las mejores cocinas niponas, con notas creativas, que probarán en su vida. Los platos, firmados por el prestigioso chef Dylan McGrath, son preparados al momento ante el comensal, y hay desde sushi hasta ramen pasando por barbacoas con carne de kobe. Todo excelente. El apartado de dulces no es para menos: recomendamos probar la crème brûlée de pistacho, el cheesecake, o la sopa fría de coco y mango. Os dejarán con gran sabor de boca tras una cena inmejorable.
Cócteles de autor y carne premium en The Clarence Hotel
Los fans de la banda U2 conocerán The Clarence Hotel, propiedad del músico Bono, del que rescatamos dos opciones de nivel para los gastrónomos. El restaurante Cleaver East, con decoración industrial, es conocido por sus propuestas cárnicas. Y por si quedaban dudas, la inmensa pared de este restaurante chic está recubierta de hachas. En la carta, entrecotes, hamburguesas, filetes, etc. son de primerísima calidad y harán las delicias de los exigentes carnívoros. Por otra parte, el Liquor Room ocupa el sótano del hotel y se ha convertido en una de las coctelerías más vip de Dublín. Aquí, los maestros cocteleros preparan con extravagancia y genio más de 30 fórmulas de autor que conquistarán a los amantes de las buenas copas.
Sabor a mar en Wrights Findlater Howth
A las afueras de Dublín se encuentra la selecta y pesquera Howth, localidad donde se ubica Wrights Findlater Howth, ante el puerto y con vistas a la bahía de la ciudad. Ofrece una de las mejores cocinas locales en cuanto a productos del mar se refiere: mejillones, gambas, bogavantes y otros mariscos compiten en la carta con el famoso fish and chips, delicioso y copiosamente servido. La guinda a una agradable comida la pondrá el crumble –pastel con frutas-de manzana tibio con helado de vainilla. ¡Divino!
El subidito de tono Lillie’s Bordello
El nombre de esta coctelería es toda una declaración de intenciones. Un local disfrazado de burdel, con sofás rojos aterciopelados y fotografías eróticas en la pared. El lugar ideal para perderse en los rincones y disfrutar de una amplia selección de ginebras y licores de elaboración casera. En la planta baja se encuentra The Porterhouse, un pub grandioso que sirve sus propias cervezas (tienen más de 10 variedades distintas) en un ambiente ruidoso y distendido, typical irish.
Chic y rústico, el Drury Buildings
Excelentes y cuidadas recetas italianas. Cuero y madera se unen en la decoración de este restaurante con ambiente casual, moderno y cosmopolita. Ideal para disfrutar de una comida relajada durante el día, ya que está situado en pleno centro de la capital irlandesa, en una de las calles más interesantes para todo foodie que se precie: Drury Street. Está repleta de tiendas de objetos de diseño para la cocina y molones coffee shops (locales con una amplia selección de cafés molidos al momento y preparados con filtro, para conservar toda la esencia de este brebaje, servidos con deliciosa bollería y pastelería) en los que cualquiera desearía quedarse el día entero a leer, sin prisa.
Postureo en Sophie’s
En la azotea del muy cool Hotel Dean -nominado en la prestigiosa Hot List 2015 de la revista Condé Nast Traveller por su concepto, servicios e interiorismo- se encuentra Sophie’s, un restaurante con vistas panorámicas de la ciudad contempladas a través de inmensos ventanales. Por la noche, es asombroso. Bajo una luz tenue, gente guapa se codea aquí para tomar el aperitivo o disfrutar de una excelente cocina de inspiración italiana (pasta a la marinera, risotto…). Muy recomendable es también la selección de carne irlandesa, con una mención especial para las albóndigas de ternera, el steak o la pata de cordero viejo (muy típico del país). Todo maridado con los mejores vinos internacionales. Garantizamos que Sophie’s es el lugar ideal para largas sobremesas entre amigos o en pareja. Y si quieren alargar aún más la noche, el bar del Hotel Dean, situado en su planta baja, es de lo más trendy de la ciudad para practicar el postureo.
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Texto y fotos: Laia Zieger de Gastronomistas.com
Las mil y una Asturias
Y es que en Asturias encontrarás desde la alta montaña a playas en la costa mejor preservada de toda España, propuestas artísticas de vanguardia junto con manifestaciones tradicionales y arte paleolítico reconocido como Patrimonio de la Humanidad… y todo en un territorio que supone el 2% de la superficie de todo el Estado. Pero si hay que centrarse en propuestas concretas, vamos con alguna de ellas:
Para quienes estén planificando unas vacaciones en familia no se pueden perder la Costa de los Dinosaurios, precisamente ahora que vuelven a ser los reyes de la gran pantalla. En Asturias van a poder ver y tocar in situ huellas reales de dinosaurios fosilizadas en la roca en la playa de la Griega, los acantilados de Tereñes, en un tramo de la costa asturiana realmente fantástico desde cualquier punto de vista. Para culminar este acercamiento a los dinosaurios, nada mejor que una visita al Museo del Jurásico de Asturias, un edificio en un lugar privilegiado con una muestra tan rigurosa como lúdica que cuenta con multitud de actividades y talleres infantiles.
Para parejas que busquen desconectar, Asturias cuenta con lugares donde se ha detenido el tiempo como en Taramundi y Oscos-Eo, donde los oficios tradicionales siguen plenamente vivos y de los que se puede participar en primera persona, ¿te apetece ser ferreiro–herrero- por un día... Localidades que nos trasladan a otro tiempo como Os Teixois o Mazonovo con ingenios hidráulicos que transforman la fuerza del agua en energía a través de molinos, fraguas, batanes… Desconectar también es otra obligación en cualquiera de nuestras seis reservas de la Biosferapor la UNESCO o en sus tranquilas playas, con recónditas y pequeñas calas completamente alejadas de la masificación.
Para urbanitas impenitentes que quieran conocer una fórmula distinta y original de articular una urbe de 800.000 habitantes en distintas ciudades, cada una con su propia cultura y forma de entender la vida que se encuentran a apenas 20 minutos de coche unas de las otras. La cosmopolita Gijón, la monumental Oviedo, la dinámica Avilés, las mineras Langreo y Mieres… el centro de Asturias es una suerte de caracteres y propuestas urbanas inscritas en pleno Paraíso Natural, a tan solo minutos de espacios declarados reserva de la biosfera.
Para los más aventureros, en grupo, en pareja o en familia, van a encontrar en Asturias mil opciones para el turismo activo: desde descenso de ríos, de barrancos, parapente, bicicleta de montaña, senderismo, surf, vela, espeleología, encontrar oro con bateas en el río… y todo acompañados por profesionales de primer nivel para que la experiencia sea la mejor posible.
Para quienes buscan lo auténtico el verano asturiano estalla en centenares de fiestas en las que se exalta la naturaleza, el patrimonio y las ganas de vivir de un pueblo que en estas fechas se muestra más abierto y afable que nunca, invitando a compartir una alegría que se desborda todos los años. Fiestas dedicadas a los productos de la Tierra como el Festival de la Sidra Natural de Nava; o celebración del deporte y la naturaleza con eventos como El Descenso Internacional del Sella o las festividades de sus ciudades: San Agustín en Avilés, Begoña en Gijón y San Mateo en Oviedo.
Para los buscadores de tesoros, Asturias alberga un legado patrimonial incomparable, con el conjunto de arquitectura altomedieval más homogéneo de Europa encarnado en su Arte Prerrománico o el arte rupestre del Paleolítico Superior, ambos declarados Patrimonio Mundial por la UNESCO. Pero quienes buscan tesoros en el más estricto sentido de la palabra, tienen en Navelgas (Tineo) la posibilidad de buscar (y encontrar) pepitas de oro en el río. Además esta localidad a principios de agosto acoge el Campeonato Mundial de Bateo del Oro, que congrega a bateadores de todas las latitudes del planeta.
Para quienes gustan de la buena mesa, Asturias es un auténtico festín, tanto en cantidad como en calidad. Pero es más, pueden adentrarse en los secretos que guardan nuestros productos como las cuevas de maduración de queso en Picos de Europa, admirarse ante las pendientes imposibles pobladas de viñedos que dan el Vino de Cangas, seguir el proceso de fabricación de nuestra sidra en lagares tradicionales… En Asturias la gastronomía se disfruta con los cinco sentidos.
Si a todo ello le sumamos una magnífica oferta de establecimientos desde hoteles a casas de turismo rural, campings, apartamentos… y un verano sin agobios, con temperaturas agradables que aseguran un buen descanso en compañía de personas hospitalarias por definición como son los asturianos y asturianas, creo que poco más se puede pedir.
¿Y cómo descubrirlo? Visitando la web turismoasturias donde están todos los recursos que ofrece Asturias a un solo clic. Y para llegar allí, nada mejor que un vuelo directo. Consulta nuestros vuelos aquí.
Encuentro exprés con el Berlín techno parte 2
Tal y como os comentamos en el primer capítulo hoy continuamos nuestra visita monográfica sobre el techno de Berlín. Siguiendo con lo anteriormente explicado nos adentramos en nuestra segunda noche en la ciudad. Para tal cometido hay variedad de locales. En un radio de menos de 200 metros hay dos de los más célebres, todos en el cruce de Kreuzberg. Al primero, Monarch, se accede por medio de una escalera que jamás dirías que te llevará a zona segura. Pero tras una puerta metálica escondida a un lado de la calle, ¡milagro! El local tiene programación estable y citas especiales, como el XJAZZ Festival. Otro de los míticos es La Paloma: pasarás veinte veces por la misma puerta y jamás dirás, “aquí hay movida”... Aunque en esta ocasión no la hubo: las 21h es demasiado pronto para este local. Con Farbfernseher, ni lo intentamos. Queríamos pasar a mayores.
“El mejor techno sigue en las fiestas underground, donde cuesta asomar el hocico...”, nos comenta Ana, una diseñadora madrileña, residente en Berlín. Con este buen presagio nos adentramos en la noche, al Berlín más interesante que los locales proclaman... Antes, cometemos un pequeño pecado.
“Tresor se ha convertido en el Pachá de Berlín”, nos riñe Carlota, una catalana que vivió los últimos años en la capital alemana. Tresor no es el mejor recinto —no está en la localización original, tampoco— al que acceder en Berlín, pero es un pedacito de historia asequible: su túnel de acceso a la sala de abajo, la del hard techno machacón de luces estroboscópicas no se asemeja a nada en el resto de Europa. Suene lo que suene lo hace de maravilla gracias a su equipo. Además el sitio es limpio, limpio, incluso se ofrece desodorante y champú para los que se alarguen de más por la noche.
Pasadas un par de horas nos percatamos de que, berlineses, berlineses, no hay. En los pasillos se escucha más español e inglés que alemán. Encontraréis muchos guiris, también en sitios como Suicide Circus, Cassiopeia, Kit Kato Weekend. De hecho, los locales cuentan que algunos clubes míticos han cerrado precisamente por la presión de los extranjeros y la gentrificación: Kater Holzig, Golden Gateo Icon, por ejemplo. Decidimos ir a por otra leyenda, esta con el pedigrí intacto: Berghain en Rudersdorf.
El campo de tierra que precede al edificio, de varias plantas color terroso, impone. No por el tamaño, sino porque se huele el miedo a leguas: las estadísticas dicen que el no es la respuesta hegemónica en la puerta. Cinco profesionales de seguridad se encargan de controlar no tanto las trifulcas como el dress code (negro impoluto, aunque entra una pareja vestida de látex verde) y los modos (no hablar en la cola, no ir en grupos, no ir en pareja chico/chica) de los que hacen cola, cautos. Martí, un barcelonés que hizo el Erasmus en Berlín, jamás entró. Y, claro, nosotros tampoco. Son las 4h de la mañana.
—¿Tenéis invitación? —nos pregunta un portero grandullón, directamente en inglés. No hemos mediado palabra pero él ya sabe que teutones, no somos.
—No…—le contestamos en medio-alemán. El de seguridad mueve la cabeza hacia un lateral, mostrando el camino de salida. La visita a Berghain, como marca la leyenda, ha sido corta.
¿Qué se cuece dentro del club para que su leyenda haya aumentado tan exponencialmente los últimos años? “Es una cuestión de exclusividad, que el propio club vende”, contesta un gallego, que tampoco ha entrado al local. “Dicen que dentro hay cuartos oscuros y, tal vez, la mejor música”, añade Ana. Carlota, refuerza la idea: “Una sesión normalita allí es la más épica que puedas vivir en Barcelona”. De lo que hay dentro, poco se sabe más allá de los testimonios de los que acceden, ya que en Berlín son recelosos con las imágenes en los clubes.
La noche ya pesa en las piernas. Y para acabar este fin de semana exprés, cometemos un nuevo error: ir al mejor club de tarde, a altas horas de la madrugada. Sisyphos ha sido uno de los puntales en Berlín en los últimos años, un gran espacio al aire libre, al ladito del río, en el que se nos cierran los ojos. Cogemos un taxi, nuestro NH está al otro lado de la ciudad, y nos vamos pensando en el encuentro con eltechnoen Berlín. “Volveremos”.
Texto de Yeray S. Iborra | Gracias a Ángel Molina, Ana Riaza, Carlota Surós y Martí Renau por la información de primera mano para la ruta de este artículo.
Imágenes de Los Viajes de ISABELYLUIS, Michael Mayer
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