Lost & Found en Londres
My Vueling City y Mondo Sonoro, unirán fuerzas durante los próximos meses con la publicación de una serie de posts, en ambos medios, que se centrarán en aspectos musicales y de cultura pop de algunos destinos Vueling. Y hemos iniciado esta colaboración, como no podría ser de otra manera, en Londres, la cuna de la música pop. Para esta cita inaugural decidimos acompañar a Joan S. Luna, redactor jefe de esta veterana revista musical, durante un fin de semana. Fueron dos días intensos, en los que hubo tiempo para todo: gastronomía variada, desde española gourmet pasada por el filtro inglés, a cocina fusión -pasando también por fast food de cuestionable excelencia-; cómics; largos paseos por Bankside, Oxford Street y Dalston -el barrio que está apuntando maneras para convertirse en el nuevo Soho de la capital británica-; desorientación con múltiples momentos de pérdidas en su laberíntica red de transportes públicos; y por supuesto algo de fiesta. Vamos a desgranar lo que dio de sí, las apenas 40 horas que estuvimos en Londres.
La previa
Nos plantamos en la mega city el viernes por la tarde, que con el cambio de hora era más noche que tarde. Era un típico día londinense, con frío y lluvia con intensidad variable. Pero todo eso nos dio igual. Íbamos a encontrarnos con el crew Mondo Sonoro en magnífico restaurante Ibérica Victoria, el último en llegar a la familia de los establecimientos Ibérica, que tanto están dando que hablar en Londres y Manchester. Aquí fue donde tuvimos el primer contacto con Joan S. Luna, el protagonista de este post. Para él fue “un verdadero placer disfrutar del fantástico menú que presenta Ibérica. Trato cercano, comida de calidad y una decoración que sorprende desde el primer instante”. La verdad es que el interiorismo llama mucho la atención”. Y es cierto, la barra de recepción está coronada por una especie de nube a base de todo tipo de cachivaches de cocina. El restaurante está diseñado por el arquitecto Lázaro Rosa Violán, de Estudios Contemporain de Barcelona. Aquí se puede comer la mejor gastronomía española, eso sí con un toque inglés. Hay que tener en cuenta que el 95% de los comensales son autóctonos. El chef ejecutivo es nada menos que el dos estrellas Michelin Nacho Manzano. La cocina está dominada por las carnes y sus tapas elaboradas. No te puedes perder sus croquetas caseras -Marcos Fernández, el Managing Director de Ibérica nos dijo que el secreto está en el hecho de tener a un cocinero trabajando exclusivamente en ellas-. También recomendamos el cordero cocinado dos veces (twice cooked lamb), marinado con cerezas, tomates y pimientos rojos de El Bierzo. Con el estómago lleno, lo mejor era retirarse para coger fuerzas de cara a la jornada de sábado que sabíamos iba a acabar a altas horas de la madrugada.
Un día hipster cualquiera
Londres sigue estando en la vanguardia de la cultura popular europea desde los años sesenta. A lo largo y ancho de la ciudad proliferan barrios que actúan de verdaderas incubadoras de tendencias. Aquí se decide que será lo másinen las próximas semanas. Hace poco el estilo de moda consistía en dejarse la barba, volver a la vida tradicional, y rendirse a los interiorismos vintage… Así que, ahora ¿quien sabe?, quizá el coleccionar sellos se convierta en un must de lo más hipster.
Nosotros decidimos empezar con un poco de cultura pop, por lo que fuimos a pasar la mañana a la Tate Modern donde vimos la expo The World Goes Pop. “Más que las obras expuestas en si mismas, fue toda una sorpresa descubrir la cara más o menos oculta de lo que fue el boom del Pop Art o cómo su onda expansiva dio frutos en países como España, Polonia o Japón”, comenta Joan tras salir del impresionante edificio, antigua central de energía construida en los años cuarenta. Luego nos dimos un paseo por Bankside, donde nos topamos con uno de los múltiples mercados navideños de la ciudad. “Bankside me resulta un barrio de lo más atractivo. Uno se pierde en sus calles y piensa en si realmente está en una gran ciudad o en una pequeña población costera”.
Tarde variada
Tras la comida, fuimos a satisfacer una de las grandes aficiones de Joan: el manga, los cómics y la ciencia ficción. Así que nos plantamos en la estación de Tottenham, y tras perdernos por enésima vez (esta vez en Oxford Street), conseguimos llegar a ese templo del entretenimiento de culto, la tienda friki por excelencia, Forbidden Planet. “Éste es, sin duda, uno de los puntos clave a visitar por cualquier aficionado a los cómics o la literatura fantástica. Referencia ineludible en su momento, quizás haya perdido parte de su importancia al haber nacido tiendas de características similares en otras ciudades del mundo, pero pese a ello, una cita divertida y en la que el tiempo pasa volando”. Y ciertamente así fue. Seguidamente pasamos por Denmark Street y alucinamos con las numerosas tiendas de instrumentos musicales -incluso había especializadas en bajos-. Luego pusimos rumbo a Dalston, el nuevo barrio canalla de la ciudad. Dalston es una calle fea, no esperéis nada bonito. Está lleno de restaurantes turcos que hacen shawarmas a la brasa. Pero es conocido por su movida nocturna, y como por ser una de las zonas gay. “Dalston fue una sorpresa descubrir cómo un barrio periférico (¿o una pequeña ciudad satélite de Londres?) empieza a crecer y a ofrecer una oferta nocturna y cultural a tener en cuenta”. Tiene mil antros de mala muerte, que consisten en sótanos estrechos y colas muy largas para entrar. Tras darnos una vuelta, decidimos refrescar el gaznate en The Victoria. “Fue toda una sorpresa enclavada en pleno Dalston. Programación de lujo a base de DJs de estilos diversos y conciertos underground a tener muy en cuenta. Añádanle a eso su oferta de cervezas de tirador de países diversos”. Asimismo estuvimos genialmente atendidos por David García, responsable de sala.
Viviendo la noche londinense
De allí, nos fuimos a cenar a The Richmond, “un restaurante en el que nada falla, desde el inicio de la cena con cócteles de lo más agradable hasta una oferta de platos curiosos y muy bien elaborados”. Efectivamente. Y llamó la atención que algunos de los cócteles jugasen con el nombre de grupos. El que más nos gustó fue el Sage Against the Machine a base de Wolfschmidt Kümmel, Cocchi Americano, lima fresca y savia. De los platos que probamos os recomendamos el de ternera de Galloway madurada durante 35 días con aros de cebolla en escabeche y médula ósea. Tras el festín y el excelente trato por parte de Vanita Prasad, el metre del local, nos fuimos corriendo hacia The Scala, “una de las multi salas más emblemáticas de Londres en las que los ambientes se complementan a la hora de ofrecer programaciones diversas. Allí he visto conciertos que todavía recuerdo”. Rememora Joan. El caso es que se celebraba la última Mega Spanish Party del 2015, organizada por Rock Sin Subtitulos Productions Ltd., una promotora especializada en llevar a Londres, artistas españoles. Precisamente Joan S. Luna iba a pinchar en la fiesta los mejores hits alternativos de aquí y de allí. La noche acabó bien, con la sala abarrotada y con la satisfacción de haber exprimido al máximo nuestra breve estancia en Londres.
Recomendaciones
Te aconsejamos sobre todo que lleves a mano un mapa (preferiblemente analógico, sino quieres desesperarte buscando zonas de free Wi-fi para seguir la APP de google Maps desde tu móvil). Londres es una ciudad megalítica que sigue un planteamiento urbanístico, digamos que particular. Si te mueves a través de su red de transporte público, deberás sacarte una licenciatura previa, porque su usabilidad es solo para avanzados. Os aconsejamos ir sin prisas a los sitios, porque es muy probable que os perdáis en algún momento, o que consumáis algo de tiempo tratando de ubicaros. Si vais para un fin de semana o pocos días os recomendamos comprar la tarjeta Oyster. Es un billete recargable, que sin duda es la manera más rápida, cómoda y rentable de pagar por viajes sencillos en autobús, metro, DLR, tranvía, Thames Clippers, el Emirates Airline y la mayoría de los servicios ferroviarios de National Rail a precio barato. Otra manera económica y eficaz de moverte por la city es mediante Uber London, una alternativa a los taxis, que ofrece una mayor flexibilidad. Con la aplicación para móvil es posible localizar a los vehículos más cercanos calcular el tiempo estimado de recepción del mismo, así como la tarifa de la carrera y su tiempo de realización. Además queda constancia de todo, por si fuera necesaria una reclamación.
Concluyó pues la primera de las experiencias conjuntas entre My Vueling City y Mondo Sonoro. La próxima parada la tendremos en 2016. Sin duda la música volverá a ser la excusa del próximo post. Pero ¿adonde iremos? París, Manchester, Berlín, Ibiza… Mantente atento, que pronto lo sabrás.
¡Ah! y si quieres disfrutar de todos estos lugares de Londres, no esperes un minuto, y consulta nuestros vuelos aquí.
Texto de ISABELYLUIS Comunicación
Imágenes de ISABELYLUIS Comunicación, Wikipedia Commons, Ibérica Food & Culture Ltd.
+ infoRuta hipster por Bilbao
Que los hipster han llegado para quedarse, ya no lo dudamos y que ser hipster está de moda, tampoco. A pesar de que la subcultura que abanderan naciera en los años 40, han llegado para quedarse y están asentándose poco a poco, marcando claramente su terreno.
También saben hasta en la China que Bilbao es la capital del mundo pero, lo que quizás no sepan, es que esta ciudad está sufriendo un proceso increíble de hipsterización. Gracias a la transformación de estos últimos años, Bilbao ofrece un entorno más que propicio para el nacimiento de un fuerte movimiento hipster debido al constante movimiento cultural que cada año va creciendo. No en vano, está considerada como una de las 4 ciudades más hipster de España. Es más, os diré que a modo de apunte curioso, el Athletic Club de Bilbao está considerado un equipo de fútbol hipster dada su condición de rara avis en el panorama futbolístico mundial debido a su filosofía particular.
Si no tienes la suerte de vivir aquí, tranquilo… tienes muchos lugares donde dormir. Una de nuestras elecciones es el Basque Boutique: un pequeño hotel ubicado en el corazón del Casco Viejo que hará que te sumerjas de lleno en la cultura vasca. Cada una de los ocho habitaciones temáticas está dedicada a algún aspecto de la cultura o gastronomía vasca: la Karola, Marijaia, la baldosa de Bilbao…Consiguen una perfecta fusión entre tradición y vanguardia mezclando la decoración vintage con todo tipo de comodidades: tv, wifi, aire acondicionado, baño privado… ¡Una experiencia única que no te puedes perder!
Otro sitio con mucho encanto es la Pensión Caravan Cinema. En pleno Casco Viejo también, esta pequeña pensión es una fusión de diseño, historia, sabor y confort. Cinco habitaciones, cada una de ellas dedicada a algún director de cine contemporáneo español: Almodóvar, Alex de la Iglesia, Amenábar… Un espacio cómodo y con unos precios muy asequibles. ¡Pasarás una noche de cine!
Una vez ya asentados y teniendo en cuenta que Bilbao es famoso por sus pintxos, toca irnos de pintxopote. No puedes dejar de ir a Brass, en Pozas: si quieres desayunar, tomar un brunch o un delicioso pintxo, éste es tu sitio. También tienen sesiones de DJs que harán que no quieras salir nunca… De lo más hipster de la ciudad y con unos precios más que razonables.
En esta misma calle, nuestra querida Licenciado Poza, encontramos un sitio muy especial: la tabernilla de Pozas. De este tipo de bares quedan pocos, pero merecen una visita porque recuerdan al Bilbao de antes. En este local de alta y amplia barra NO hay pintxos sino dos clases de bocadillos: de bonito y de antxoas, que se preparan a petición del cliente en un rincón. ¡Cuidado, no tiene rótulo, por lo que puede pasar desapercibido!
Charlotte, en la calle Heros, tiene desayunos, pintxos, tapas y repostería increíblemente buena. Además preparan unos cócteles que ni en la Gran Manzana. Su decoración americana convierten a este garito en uno de los más agradables de Bilbao.
Tampoco podemos olvidarnos de Mr Marvelous, en la misma calle (la calle Heros está repleta de sitios interesantes). Este maravilloso rincón prepara unas croquetas para chuparse los dedos, un lomo de ciervo increíble y unos huevos a baja temperatura con salsa de trufa y hongos que harán que repitas no una… ¡si no varias veces!
Hecha la ronda de pintxo + pote, ha llegado el momento de sentarnos en un restaurante. Bilbao está plagado de buenos sitios para comer, por ejemplo la Camelia, un sushi bio-vegetal. Este restaurante, ubicado en el Casco Viejo, elabora sushi 100% ecológico y vegetariano, con ingredientes de primera calidad y de modo artesanal. Muy sano e increíblemente rico.
Bascook, en la calle Barroeta Aldamar, es el restaurante de Aitor Elizegi, un cocinero muy reconocido y que puede fardar de tener decenas de premios. Bascook es innovación y tradición, todo en un mismo sitio. La comida es deliciosa y el ambiente muy acogedor. Tienen menú del día (entre semana) a un precio muy tentador.
Si te gusta probar nuevos sabores, tu sitio es Kokken. Este restaurante fusiona gastronomía y arte. Está ambientado en la cocina escandinava y todo recuerda al norte… El local es moderno y funcional pero, sobre todo, muy acogedor.
Por último, puedes irte hasta Rodriguez Arias y comer en Colombo. Aquí podrás degustar platos increíblemente buenos: croquetas, humus, ceviche… todo para chuparse hasta los dedos de los pies. Un ambiente súper agradable y unos camareros atentos y majísimos.
Con la tripa llena, uno ya se siente con ganas de irse de compras. Bilbao tiene tiendas increíblemente geniales. Te desvelamos algunas… en Hitz puedes encontrar ropa, complementos, artículos de papelería y aromas en un local totalmente vintage: decorado con baúles antiguos, máquinas de escribir… ¡hipster total!
Otro imprescindible del shopping es Flamingo Records, un referente de los vinilos en el Botxo. Aquí están especializados en rarezas, vinilos descatalogados y primeras ediciones. Hay muchísima variedad de estilos… ¡no te irás con las manos vacías!
Por supuesto, tenemos que nombrar a la tienda hipster por excelencia: Arizona Vintage Clothing. En esta tienda podrás encontrar ropa y complementos 100% american style. Un indispensable.
Vacas Flacas, ubicada en Bilbao La Vieja, es una tienda de segunda mano espectacular. Tienen una cantidad enorme de ropa y complementos en perfecto estado y con precios 100% anticrisis. Eso sí, no olvides pedir hora antes por teléfono, ¡es un requisito indispensable!
Una de las tiendas más peculiares del Botxo que, sin duda, merece una visita, es La Casa de Atrás. Esta curiosa tienda está en pleno Casco Viejo y ofrece una enorme selección de libros de segunda mano (muchos de ellos descatalogados hace años) y muchísimos vinilos. Aquí incluso puedes hacerte un tatuaje. Es una tienda que merece -y mucho- la pena visitar.
Por último, uno de nuestros preferidos es la conocidísima tienda retro Almoneda Campos. Esta tiendecita está ubicada en la calle Bertendona y, aunque está especializada en lámparas retro, puedes encontrar muchísima variedad de muebles y objetos decorativos vintage. Almoneda Campos te enamorará, estamos seguros.
¿Os apetece tomar algo? La capital del mundo está plagada de locales donde tomar una copa en un ambiente hipster y con mucho buen rollo. El Residence, en la calle Barraincúa y muy cerquita del Guggenheim, es un sitio ideal para tomar un buen gintonic o una cerveza de importación. El ambiente es súper acogedor y, además, suelen tener música en directo.
Otro sitio muy especial es La Catedral de la Cerveza, una visita obligada para los amantes de esta bebida. En pleno Casco Viejo, este maravilloso rincón ofrece un montón de cervezas de procedencias muy variadas: alemanas, austríacas, belgas, escocesas, irlandesas, estadounidenses, holandesas, inglesas, francesas, checas, danesas, italianas, noruegas, suecas, rusas e incluso vascas. Incluso podrás elaborar tu propia cerveza (ofrecen kits con el equipamiento básico para empezar, y otros para elaborar cervezas concretas).
No pasemos por alto el bar Marzana, una tasca con solera, de las de toda la vida, que se ha convertido en una maravillosa fusión de lo antiguo con lo moderno. Seguramente no tendrás mesa donde sentarte pero, no te preocupes, siempre puedes sentarte en la calle y disfrutar de unas vistas increíbles a la ría.
¡Una última copa en La Karola! Este bar, toma el nombre de la famosa grúa de los astilleros Euskalduna que aún sigue en pie. Esa joven, “Carol”, que cruzaba todos los días la ría y dejaba pasmados con su belleza a los trabajadores de los talleres de la zona. Este local, que lleva 40 años abierto, tiene unas increíbles vistas a la ría y una comida que te quita el hipo.
Un imprescindible que no podemos olvidar del ambiente bilbaíno es La Ribera. Este café- teatro se encuentra situado en la parte baja del mercado de su mismo nombre. La Ribera ofrece ‘cocina con música y música cocinada’, lo que se traduce en muchísimos conciertos de música en directo entre los que destacan grupos de jazz o indie. Además, no olvidemos la comida, deliciosa y con una calidad suprema. La Ribera es, sin duda alguna, uno de los locales con mejor ambiente de nuestra ciudad.
Por cierto, si tienes la oportunidad de visitar Bilbao el último domingo del mes, tienes que ir al famosísimo The Sunday Market. Inspirado en los mercados europeos, y tomando como referente los emblemáticos markets de la ciudad de Londres como Brick Lane o Spitalfields, el Sunday Market se ha convertido en una visita obligada. Bajo el lema "Pasión por las cosas bonitas”, en The Sunday Market puedes encontrar de todo: decoración, mobiliario retro, ropa vintage, cupcakes, artesanía, gadgets, arte, flores, tiendas con encanto, gastronomía, música, etc. Otro mercadillo urbano que no debes perderte es el Dos de Mayo que se celebra cada primer sábado de mes. Además es una buena excusa para dar una vuelta por esta zona de Bilbao donde han surgido tiendas muy chulas como Atakontu, Cultto, Trakabarraka, etc… y también aprovechar para tomarte un buen vermut en uno de los muchos bares que hay alrededor del mercado: el ambiente es increíble si sale un buen día.
Y es aquí donde termina nuestra ruta hipsteriana. Estamos seguros que Bilbao te enamorará y, además, disfrutarás de todos y cada uno de los rincones -tan hipster- que esta maravillosa ciudad esconde, pero advertimos que ni están todos los que son, ni son todos los que están, has de sumergirte en la ciudad y bucear por ti mismo ¡No te lo puedes perder, corre a reservar tu vueling!
Fotos: Fernando Sanz
Texto: Tensi Sánchez de actitudesmgz.com
Las otras iglesias de Roma
Le llaman “La Ciudad Eterna”. Y es que Roma permanece en un limbo histórico en el que, aún hoy en día, siguen conviviendo vestigios etruscos, romanos, medievales, del renacimiento, barrocos e incluso fascistas. Cuna de nuestra civilización y meca de la religión católica, monumentos como el Coliseo, el Vaticano, el Foro o el Panteón reciben cada año millones de visitantes. Pero esta gran urbe esconde otras joyas que no todo el mundo conoce. Hemos paseado por los barrios más emblemáticos de la capital italiana y hemos descubierto las doce iglesias más espectaculares y menos conocidas de la ciudad.
Trastevere
Turistas y locales se mezclan por uno de los barrios más animados y con más personalidad de la ciudad. Además, aquí se encuentran algunas de las iglesias medievales más fascinantes de Roma, como Santa Maria in Trastevere.
1. San Franceso a Ripa: el otro éxtasis de Bernini
Piazza San Francesco d’Assisi 88
Posiblemente la escultura más conocida de Gian Lorenzo Bernini sea el Éxtasis de Santa Teresa. Pero lo que muchos no saben es que una iglesia en pleno corazón del barrio del Trastevere esconde otro éxtasis de este artista. Se trata de San Francesco a Ripa y el Éxtasis de la beata Ludovica Albertoni. Una joya de mármol que seguro que os fascinará. Además, esta iglesia es famosa por levantarse en el lugar donde estuvo el hospicio en el que vivió San Francisco de Asís durante su visita a Roma en 1219. De hecho, en su celda siguen conservándose su almohada de piedra y el crucifijo.
Piazza Navona
La Piazza Navona se levanta sobre los cimientos del antiguo estadio de Domiciano, de ahí su forma oval, y es una de las grandes obras del barroco italiano. En la zona hay múltiples vestigios de Borromini, Bramante y Bernini en forma de fuentes, iglesias y palacios. Animada día y noche, esta es una de las mejores partes para medir el pulso de la ciudad.
2. Santa Maria della Pace: proporciones bramantianas
Vicolo dell’Arco della Pace 5
Esta soberbia iglesia fue construida por Baccio Pontelli en la segunda mitad del siglo XV y cuenta con un claustro de Bramante que data de 1504. Para este espacio, el gran arquitecto italiano aplicó las reglas de proporción clásicas para lograr un gran efecto en un espacio de reducidas dimensiones.
Campo de’ Fiori
Este barrio mantiene el sabor medieval de sus calles y uno de los mercados al aire libre más famosos de Europa. Centro del renacimiento romano, con edificios como el Palazzo Farnese o el Palazzo Spada, por sus calles encontramos también el colorista gueto judío, el teatro romano de Marcelo y el sorprendente pórtico de Octavia.
3. San Girolamo della Carità: festival barroco
Via de Monserrato 62A
Cerca de la Iglesia de los Españoles y en el lugar donde vivió san Felipe Neri, se levanta este templo, cuya impresionante capilla Spada bien merece una visita. Proyectada por Borromini, es una oda al barroco italiano, con estatuas, paneles de jaspe veteado y mármol y todo tipo de decoraciones doradas simulando cortinas y damascos floreados.
Esquilino
Esquilino es la mayor de las siete colinas de Roma y, hoy, es un barrio que sigue manteniendo parte de su carácter primitivo. Muchos son los restos romanos que todavía pueden verse aquí, como los restos de las termas de Trajano o la Domus Aurea, pero si por algo destaca es por el gran número de iglesias, algunas fundadas en casas privadas.
4. Santa Bibiana
Via Giovanni Giolitti 154
La sencilla fachada de Santa Bibiana fue el primer trabajo de Gian Lorenzo Bernini en el terreno de la arquitectura. Aquí reposan los restos de esta santa, que murió flagelada con cuerdas de plomo en la época romana. De hecho, se cree que la pequeña columna que hay en el interior del templo fue la utilizada para torturar a esta mártir. Dentro de la iglesia también destaca la estatua de mármol de la santa que esculpió el propio Bernini y que, como curiosidad, fue la primera figura vestida cincelada por el artista napolitano.
5. Santa Prassede
Via di Santa Prassede 9A
Joya indiscutible del arte bizantino, en Santa Prassede se encuentran algunos de los conjuntos de mosaicos más interesantes de la ciudad. La iglesia fue fundada por el papa Pascual II en el siglo IX, en el lugar donde antiguamente se alzó un oratorio del siglo II. Aunque ha sufrido alteraciones, todavía se aprecia su estructura medieval original. En la nave central hay una losa que cubre un pozo donde, según la tradición, santa Prassede enterró los restos de 2.000 mártires. Pero la atención debemos centrarla en los bellos mosaicos, que representan santos, animales, palmeras y amapolas. También en esta iglesia se encuentra parte de una columna traída de Jerusalén y en la que se cree que Cristo fue atado y azotado.
Laterano
El palacio Laterano fue la residencia del papa durante la Edad Media y es aquí donde se alza una de las iglesias más espectaculares de la ciudad, San Juan de Letrán.
6. Scala Santa y Sancta Sanctorum
Piazza di San Giovanni in Laterano 14
Muchos turistas pasan por alto este lugar al visitar San Juan de Letrán. Se trata de un edificio proyectado por Domenico Fontana y en la que se encuentran los dos últimos vestigios del palacio Luterano. Hablamos de la Scala Santa y del Sancta Sanctorum. La primera se trata de una escalera de 28 escalones por la que, según la tradición, subió Cristo hasta la casa de Pilatos antes de ser juzgados. Fueron traídos de Jerusalén por la madre el emperador Constantino, santa Elena, y colocados en este lugar por el papa Sixto V cuando se destruyó el palacio Laterano. Debes saber que se trata de un espacio sagrado y de peregrinaje, por lo que solo puede subirse esta escalera de rodillas. Al final de la escalera está el Sancta Sanctorum, que contiene una pintura que parece ser que fue realizada por san Lucas con la ayuda de un ángel.
7. Santa Croce in Gerusalemme
Piazza di Santa Croce in Gerusaleme
Aunque hoy tiene un aspecto muy distinto, esta iglesia fue fundada por santa Elena, la madre de Constantino, en el año 320 d.C. Aquí se guardan las reliquias de la crucifixión de Cristo. En la cripta hay una estatua de santa Elena que, en su origen, fue una escultura romana encontrada en el yacimiento de Ostia. En el centro del ábside, Sansovino levantó la tumba del cardenal Quiñones, que fue confesor del rey Carlos V de España.
8. Santo Stefano Rotondo
Via di Santo Stefano Rotondo 7
Es una de las iglesias más antiguas de Roma. Fundada en el 468 d.C., su llamativa planta circular es difícil de olvidar. Las cuatro capillas conservan parte de los frescos medievales y destaca un mosaico del siglo VII que representa a Jesús con san Feliciano y san Primo.
Caracalla
Las espectaculares ruinas de las termas de Caracalla siguen siendo la principal atracción de esta parte de la ciudad que, además, es ideal para pasear. La que fue zona residencial en la antigua Roma, posee hoy muchas zonas verdes y es posible apreciar la muralla romana de la ciudad y la Porta San Sebastiano, una de las mejor conservadas.
9. Santa Maria in Domnica
Piazza della Navicella 2
La iglesia data del siglo VII y se cree que se emplaza en lo que fue una antigua estación de bomberos. Merece la pena perderse hasta aquí y disfrutar de la paz de este poco turístico lugar. No os perdáis el espectacular mosaico del ábside, encargado por Pascual I en el siglo IX.
10. San Giorgio in Velabro
Via Velabro 19
Iglesia de aspecto primitivo, parece mentira que en julio de 1993 un atentado terrorista destruyese su pórtico y el frontón. Restaurada y sin signos del ataque, destaca en el ábside un fresco de Pietro Cavallini. En una de las esquinas de la fachada, no dejéis de admirar el arco degli Argentari, dedicado al emperador Septimio Severo en el 204 d.C.
11. Santa Sabina
Piazza Pietro d’Illiria 1
Al igual que San Giorgio in Velabro, esta es una de las iglesias romanas que mejor conservan la distribución de basílica cristiana. Con un púlpito, coro y trono del siglo IX, los ventanales iluminan una nave con exquisitas columnas corintias. Las puertas del pórtico lateral, talladas con escenas bíblicas, datan del siglo V.
Afueras de Roma
Las catacumbas, la Via Appia Antica o la Galleria Borghese se encuentras fuera del centro de la ciudad.
12. Santa Costanza
Via Nomentana 349
Inspiradora de iglesias de planta circular como la Capilla Palatina de Aquisgrán o Santo Stefano Rotondo, Santa Costanza es una de las joyas del primer cristianismo. Construida originalmente como mausoleo para las hijas de Constantino, las 12 columnas que sujetan la bóveda son toda una obra de ingeniería. En un nicho, hay una réplica del sarcófago de Costanza, que se encuentra en los Museos Vaticanos.
Texto de Aleix Palau para Los Viajes de ISABELYLUIS
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Diez lugares donde comer y beber en Moscú
Es curioso lo que ocurre en Moscú con las cosas del comer. Suele ser mucho mejor la comida, salvo excepciones, en lugares económicos y sin excesivos alardes que en locales de pretendido postín. ¿Los motivos? Podríamos extendernos en una divagación histórico-político-estético-cultural-existencial que nos llevaría de los zares a Lenin, pasando por la Guerra Fría, para acabar sumidos en una reflexión sobre el particular criterio estético post-Perestroika de una buena parte de la Rusia pudiente, aquellos nuevos ricos de Yeltsin ya felizmente instalados en el capitalismo: esa aversión al minimalismo, ese legendariohorror vacuiruso que se refleja en buena parte de la moda, la arquitectura y, claro, la gastronomía.
Apliquemos, pues, el menos es más, esa frase con tan pocos amigos en Rusia, y ganaremos la batalla gastronómica en una ciudad tan fascinante como hostil, sobrecogedoramente bella, tan diferente a la imaginada. Una ciudad a la que hay que ir con todos los sentidos bien despiertos, con esa necesidad de entenderlo todo que es el motor de cualquier viaje, y con la disposición para aguantar algún que otro berrido en ruso por parte de personas de todas las edades y condiciones que dedican toda la energía de la que son capaces de hacer acopio a dejarte claro desde el primer momento que te detestan, a ti y a todo lo que representas.
Y una vez has pasado frío, has sido objeto de los más variopintos alaridos en ruso, te has paseado por esas inmensas avenidas diseñadas para tanques y no para personas, una vez has comprobado atónito que en muchas cosas Moscú se parece más a Londres que a Moscú, entonces te das cuenta de que te vas a ir de allí habiendo entendido, al fin, un poco mejor el siglo XX. Y constatas que nadie a quien no hayan chillado muy fuerte en ruso al menos una vez en su vida está en condiciones de emitir ninguna opinión sobre lo que ha representado el pasado siglo, ni sobre la herencia que nos ha dejado ni, en definitiva, sobre quiénes somos.
Y mientras dedicábamos largas e interminables horas de caminata a la reflexión existencial, también comíamos. A veces asombrosamente mal, en locales generalmente pseudo modernos, y otras, las que nos ocupan, muy bien, en restaurantes mucho más modestos. Con todos ustedes, nuestros diez restaurantes preferidos de Moscú:
1. Caffe del Parco (Via di Camaldoli, 7)
Atención 'hipsters'. Este va a ser vuestro restaurante favorito de Moscú, que se halla en el que va a convertirse sin duda en vuestro barrio de referencia, el Octubre Rojo, junto al río, una suerte de Williamsburg-Malasaña-Shoreditch versión rusa aún por acabar de hilvanar, pero claro, ahí está la gracia. No hay todavía muchos locales, pero sí alguna tienda interesante, una librería y un buen número de restaurantes de mobiliario reciclado, copeo, DJs y ambiente nocturno. Caffe del Parco, recién abierto por un siciliano afincado hace años en Moscú, es un bonito y minimalista restaurante-cafetería donde se recuperan las recetas de la nonna y en el que hemos tenido la suerte de comer uno de los mejores risottos de nuestra vida. Una más de las mil paradojas que nos brinda constantemente Moscú.
2. Cafe Mart
Y seguimos con el moderneo. La cafetería de una de las dos sucursales del Museo de Arte Moderno de Moscú está situada en un hermoso jardín repleto de estatuas del artista georgiano Tsereteli, abarrotado de familias entregadas al noble arte del brunch y muchos niños correteando por el comedor o participando en alguno de los talleres que se organizan en su interior. Deliciosos cafés, bollería, bocadillos o algún plato de una carta sencilla y sin pretensiones que combina la cocina francesa con las especialidades georgianas, en un local que bien podría situarse en Berlín o Ámsterdam.
3. Harat's Pub
En este pub irlandés, pequeño y acogedor, situado en la calle Arbat, una gran avenida peatonal que funciona como centro neurálgico de compras y ocio de la ciudad, es una de las pocas opciones de copeo. Y es un lugar curioso, regentado por un simpático moscovita ex residente en Andalucía que ama la cultura latina hasta el punto de que le da exactamente igual ser el propietario de un pub irlandés, y le es aún mucho más indiferente que este pub esté situado en una calle mainstream de la ciudad, de la que uno espera un poco de 'rusiedad' y no experimentos cosmopolitas. Porque a él y a su rockera clientela parece gustarles la música en español, y cuando pasas ante su puerta te dejas seducir por un contundente “Lega-lega-li-za-ción” que emana a todo volumen de sus bafles. Sí, aquí son fans de España, de Ska-P, de las birras de importación y de Irlanda en toda su magnitud, y este extraño pero entrañable mix da lugar a uno de los bares más divertidos de Moscú.
4. Varenichnaya N.1 (Arbat, 29)
He aquí nuestro restaurante preferido de la ciudad, un local sin pretensiones, muy agradable, céntrico (ubicado también en la calle Arbat) y económico, que ofrece cocina tradicional rusa en forma de platos tradicionales como las vareniki (una pasta en forma de empanadilla servida con diversos rellenos y acompañada de una salsa deliciosa), las pelmeni (un plato similar de origen ucraniano) y las chebureki (empanadas típicas rellenas de carne). Cuenta, además, con una oferta de pancakes, muy típicos en el país, cócteles con y sin alcohol, cafés y bollería casera. Todo ello en un local amplio y concurrido, muy acogedor, en el que conviven detalles que muestran un extraordinario buen gusto con otros que te convencen de todo lo contrario, cosa que no te importa lo más mínimo cuando hincas el diente a una de sus especialidades rusas a buen precio de la mano de un servicio encantador que, sorprendentemente, es capaz de comunicarse en inglés.
5. Varvary
No se puede hablar de gastronomía en Moscú sin mencionar a Anatoly Komm, el primer chef del país en lograr una estrella Michelin, poseedor de un restaurante de alta cocina de vanguardia, el Varvary. Si nos lo podemos permitir, vale la pena reservar mesa en el comedor de este excéntrico e inclasificable chef, que parte de la cocina tradicional rusa (sopas, ahumados) y le aplica las más modernas técnicas de vanguardia. Komm se lamenta, y sus razones tendrá, de la terrible autarquía rusa, del poco afán de la población por abrirse a todo aquello que llega de la vecina Europa. No es el caso de su lujoso restaurante moscovita, que ofrece cocina molecular para clientes con los paladares bien educados, lejos de esos “nuevos ricos”, en palabras de Komm, sin apenas educación y gustos algo pomposos. Los platos de este hombre sensible y amante del arte destacan, entre otras cosas, por su espectacular estética.
6. Monsieur Croissant (Baumanskaya, 42)
Hay que alejarse del centro hasta la zona de Baumanskaya, cosa que recomendamos encarecidamente si deseamos acercarnos al Moscú real, mucho más cálido y habitable, lejos de las inclemencias de un centro tan hostil como espectacular. Y si decidimos enfrentarnos al bellísimo aunque complicado metro moscovita este pequeño restaurante es una gran opción, ya sea para desayunar uno de sus pasteles o bollos o comer al mediodía algún plato sencillo y bien elaborado, como una pasta con verduras o una sopa del día. Al lado, un Mercure Hotels, en el que nos alojamos, a un precio de risa comparado con las tarifas del centro y a tan sólo dos paradas de metro de la Plaza Roja.
7. Tamerlan
En Moscú predomina mucho el macro local de pseudo lujo en el que una clientela vestida como tú cuando vas de boda bebe vodkas como si fuesen agua. Este restaurante asiático es una buena opción si el cuerpo nos pide glamour, pues la comida, especializada en Eurasia, es notable, el precio moderado, y el interiorismo llamativo y bonito.
8. Chemodan (Gogolevskiy Blvd., 25/1)
Sería imperdonable abandonar Moscú sin haber cenado al menos una vez en Chemodan, un local delicioso, absolutamente inclasificable, nada propio de la imagen que tenemos del Moscú contemporáneo. Chemodan se sitúa en las inmediaciones de la calle Arbat, y su atmósfera (con sus grandes lámparas, la pared empapelada, alfombras y cuadros en las paredes) nos recuerda más a la de un bar de intelectuales del París de los años 20 que a lo que esperas de la Rusia de Putin. Cuando abres la puerta y un encantador viejecito te recibe con el 'Bésame mucho' de fondo sabes que estás en el lugar adecuado, y te entregas a una cocina de raíces rusas, que trata de explorar en una sola carta elaborada con mimo y sensibilidad todas las cocinas del país.
9. Café Pushkin
Sólo si tenemos alrededor de 300 € en el bolsillo podremos visitar el Café Pushkin, un local legendario que merece la pena mencionar por hallarse en todos los rankings posibles de restaurantes no sólo mejores sino más hermosos del mundo. Preparemos, pues, nuestras mejores galas y sintámonos cual Cenicienta en este majestuoso espacio revestido en maderas nobles, donde hasta el último rincón rebosa lujo bien entendido, y preparémonos para degustar una cocina rusa con pinceladas francesas (o tal vez sería más correcto decirlo a la inversa), que es probable que, pese al encanto del conjunto, no satisfaga a aquellos comensales que busquen alta gastronomía en estado puro.
10. Beverly Hills Diner
Y por último una gran broma, que no hemos querido pasar por alto por ser de lo más impactante que hemos visto en Moscú. El más americano de los locales, en el que parece a punto de entrar Olivia Newton-John, se encuentra allí, en el centro de Moscú, con esas luces de neón que pretenden mostrar al mundo con orgullo que sí, que la Guerra Fría la ganaron ellas. Tragas saliva y constatas, con cierta amargura que no sabes exactamente a qué se debe, la victoria: te das cuenta de que sí, de que tras tanto salmón y salsas rusas te apetece sentir el placer de lo conocido e hincarle el diente, al fin, a una hamburguesa.
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Texto y fotos de Laura Conde (Gastronomistas)
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