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El Londres punk

El Beefeater In-Edit Festival Internacional de cine Documental Musical llega a su 14ª edición cargado con los mejores documentales musicales de hoy y de ayer. Este año, lo que nos ha llamado más la atención es la presencia de un gran número de documentales relacionados con el punk. Y no es para menos ya que estamos celebrando su cuarenta aniversario. Sí, sí, 40 años ya desde que un grupo de colegas les dio por montar una banda para organizarla bien gorda. Y vaya si lo hicieron. Los Sex Pistols encendieron la mecha a finales de 1976 y tan solo dos años después, el paradigma musical había cambiado completamente. Se pasó de un sistema en el que imperaba el concepto de rock intelectualizado y superprofesionalizado de bandas de hard rock y rock progresivo como Deep Purple, Led Zeppelin, Genesis o Emerson, Lake and Palmer, a otro totalmente alternativo y en gran medida amateur. Y Londres fue la gran meca de este nuevo circo.

Este año, en el Festival In-Edit podrás ver algunos documentales sobre este género. Consulta su programa aquí. A continuación os recomendamos aquellos en los que Londres sirvió de telón de fondo. Es increíble ver de primera mano como fue lacity en un momento tan fundamental para su historia como aquel, justo cuando se parecía más a una olla a presión a punto de estallar, a causa de las disputas entre tendencias políticas, y por el alto índice de paro, sobre todo entre la población joven - ¿os suena de algo?-.

Jubilee (Derek Jarman, 1978)

Más que un documental se trata de un film, con estética eso sí, 100% punk. El director supo captar el espíritu del momento en esta maravillosa cinta distópica en la que la reina Isabel I viaja 400 años hacia el futuro para aterrizar en una Britannia desolada y fascistoide poblada por gangs de chicas malas y policía asesina.

The Filth And The Fury (Julien Temple, 2000)

Sin duda es una de las cotas más altas del género documental. Hay un antes y un después de este film. La cinta hace justicia, de una manera más bien verídica, a la historia de los Sex Pistols, una banda que, como si de un seísmo se tratase hizo que se agrietasen los cimientos de la industria, en apenas un año y medio. Se trata de un documento rico en referencias a la escena punk de Londres. Muy recomendable.

Rough Cut Ready Dubbed (Hasan Shah y Dom Shaw, 1982)

El documental es un documento sobre el post punk (1979-1982), una época en la que convergieron diferentes tribus urbanas como mods, punks, rockers, skins…

Montaje muy punk, Interesante para ver qué looks imperaban y cuales eran sus comportamiento en sus espacios. Los protagonistas son personajes pertenecientes a esa escena (prensa, músicos, discjockeys…). Y todo, grabado en Super 8. Instantáneas en movimiento de un periodo fugaz, y muy convulso.

Rude Boy (Jack Hazan & David Mingay, 1980)

Ambientado en Londres, finales 70, con The Clash como co-protagonistas. El film comienza poniéndonos en situación, mostrando el contexto electoral en el que se encontraba Londres en aquel momento, con facciones nacionalistas, anticomunistas, incluso xenófobas por un lado, y manifestaciones anti-racistas y anti-nazis por el otro. El film mezcla ficción con cine documental, en el que también se deja constancia de la gira de The Clash.

Punk: Attitude (Don Letts, 2005)

Este documental sirve perfectamente como introducción al género para no iniciados a cargo de un amplísimo elenco de personalidades, que de alguna manera tuvieron algo que ver como Captain Sensible (The Damned), Mick Jones (The Clash) y Siouxsie Sioux (…and the Banshees) reunidos por el inveterado documentalista y DJ que ejerció de alcahuete entre punks y rastas en el año cero del punk londinense.

Cuatro complementos para una experiencia punk en Londres

1. Botas Dr. Martens

Las llevan muchos de los chavales que aparecen en los documentales del In-Edit. Actualmente las puedes encontrar en la tienda oficial, Dr. Martens Store. También en mercadillos como Camden o Portobello podrás comprarlas en algún tenderete especializado.

2. Discos punk de segunda mano

Si lo que te gustan son los vinilos con las esquinas bien dobladas y con roña, los mejores precios los encontrarás en All Ages Records en Camden.

3. Pubs

Pero hubo algunos que pubs que aglutinaron el movimiento punk durante los 70 y principios de los 80, como los que estaban en las inmediaciones del 100 club de Oxford Street o The Roxy en Covent Garden. Si todavía hoy sientes la necesidad de tomarte unas pintas entre chupas con chinchetas y crestas, os recomendamos pasar por The Elephant’s Head en Camden.

4. La ropa

Por mucho que se empeñen en decir que un punk era anti todo, incluso, anti-moda, todos sabemos que no fue del todo cierto. Los Sex Pistols fueron los primeros en pasar por el rodillo de la estética. Fueron los maniquís vivientes de Malcolm McLaren y Vivienne Westwood, los cuales regentaban la tienda de moda punk, Sexubicada en el  430 de King's Road. Hoy, diseñadores como la propia Westwood o Jean Paul Gaultier siguen el influjo punk. Todavía hoy hay muchas tiendas de segunda mano donde poder encontrar prendas icónicas, pero os recomendamos una actualización futurista de esta tendencia en Cyberdog.

¿A qué esperas para ponerte unos elásticos y creparte el pelo? Descubre el lado más fiero de Londres. Consulta nuestros vuelos aquí.

Texto de Los Viajes de ISABELYLUIS

 

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Cogiendo las mejores olas de Portugal

Un país que cuenta con alrededor de 1.800 kilómetros de costa abierta al salvaje Atlántico, y en el que las corrientes y los vientos favorecen la formación de las olas, es bien seguro que es un destino perfecto para los aficionados al surf. A continuación os damos las claves que hacen tan atractivo Portugal para los surfistas, y os desvelamos algunas de las mejores playas para la práctica de este divertido deporte.

¿Por qué mola surfear en Portugal?

Olas de todos los tamaños y para todos los gustos. En la larga costa portuguesa hay espacio para todos los que quieran practicar surf, ya sean primerizos, o lleven muchísimas olas sobre sus espaldas, o mejor dicho, bajo su tabla.

El buen clima. En Portugal suele hacer buen tiempo gran parte del año y, a excepción del invierno, en el que las temperaturas son más bajas, el resto del año acompaña para darse un buen chapuzón en la playa, tabla en mano.

La comida es fantástica. Tras una larga jornada cogiendo las olas, reponer fuerzas con unas fantásticas sardinhas asadas o un exquisito plato de Bacalhau à Brás puede ser un auténtico placer para el paladar.

Precios asequibles. En Portugal es relativamente fácil encontrar alojamiento y comida de calidad a precios más que competitivos, ¿se puede pedir más?

Las mejores playas donde tomar las olas

Portugal cuenta con una inmensa oferta de playas donde cabalgar las olas, aquí tenéis algunas de las más relevantes:

Ericeira

Ericeira, situado a 30 kilómetros al norte de Lisboa, además de ser un pueblecito de pescadores lleno de encanto, es uno de los destinos favoritos de los surfistas que visitan Portugal. Cuenta con el honor de ser la primera reserva mundial de surf de Europa, por la calidad de sus olas, el gran número de spots con el que cuenta y su medio ambiente. Entre los spots más destacados de la zona está Coxos, una pequeña cala de olas poderosas que pueden llegar a alcanzar los 5 metros, sólo apta para los más valientes.  Otros de los enclaves destacados de la zona es la Ribeira d'Ilhas, perfecta para cualquier tipo de público y conocida por sus chiringuitos, donde reponer energías y darse a la vida social. Cualquier época del año es buena para la práctica del surf en estas playas.

Peniche

Situado en la región centro de Portugal, Peniche cuenta con las que posiblemente son las playas más importantes de Portugal, en cuanto a la práctica de surf se refiere, con gran fama a nivel europeo. Entre la más destacada está la playa de Super Tubos, conocida entre los surfistas como “El tubo europeo”, donde sus potentes olas no defraudarán a los aficionados a este deporte. La reputación de sus playas ha llevado a que una vez al año acoja el campeonato mundial de surf. Además de para el surf, en sus playas también hay espacio para elbodyboardy el buceo.

Nazaré – Praia do Norte

Nazaré, al igual que Peniche, se encuentra localizado en la región centro de Portugal. El hawaiano Garret Macnamara tiene el honor de haber surfeado la mayor ola del año - medía la friolera de 20 metros - en la praia do Norte. Y es que esa es la especialidad de este spot, donde las olas pueden llegar a alcanzar los 10 metros, siendo de gran atractivo para los big riders. La época más apropiada para ver (y vivir) este prodigio de la naturaleza es en invierno.

Arrifana

Emplazado en la costa Vicentina, al norte del Algarve, está Arrifana, otro de esos destinos que todo buen surfista tiene que tener en cuenta. Esta playa se encuentra flanqueada a ambos lados por acantilados, a la que se accede por unas empinadas escaleras. Además de para “cabalgar olas” se puede aprovechar la visita para acercarse hasta el magnífico Parque natural del Suroeste Alentejano y Costa Vicentina, y disfrutar de la naturaleza. La mejor época para la práctica del surf en este área es a principios de primavera, ya que en verano tiende a estar bastante masificada.

Sagres

También en el Algarve se encuentra este spot, convertido en un auténtico epicentro para los practicantes de surf. Este es el lugar idóneo para apuntarse al curso de Surf & Yoga de Freeride Surf Camp, en el que meditación y el deporte se dan la mano, o marcarse una excursión en barco para ir a ver ballenas y delfines.

Coge tu Vueling y tu tabla, y déjate llevar por las olas portuguesas.

 

Texto de Los Viajes de ISABELYLUIS

Imágenes de SayLuiiiis, Hendrik Dacquin, Hugo Silva 

 

 

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Recorriendo la Costa Azul con Matisse

La Costa Azul fue refugio y espacio de inspiración para numerosos artistas de la primera mitad del siglo XX que, seducidos por su luz, pero también por la magia del Mediterráneo y su buen clima, cayeron rendidos a sus encantos. Uno de ellos fue Henri Matisse, que llegó a Niza en 1917 para curarse de una bronquitis, y allí permanecería hasta su muerte, en 1954. Fue aquí donde encontró la calma y la iluminación para el que resultaría ser su periodo de madurez artística. También aprovechó para visitar a otros compañeros de profesión que como él, habían trasladado su estudio hasta las tranquilas aguas del Mediterráneo, ya fuese en Niza o en los pueblos colindantes. A continuación te ofrecemos un recorrido tras la huella de este fantástico artista por la Costa Azul.

Niza

De origen romano, y centro neurálgico de la región, Niza es una ciudad en la que es difícil no dejarse seducir por sus encantos. Perderse por las calles de su casco antiguo en busca del Cours Saleya, esa bulliciosa plaza en la que tienen lugar el popular mercado de flores, y el de frutas y verduras, es ya de por sí un placer. Si además aprovechas para degustar algunas de las especialidades de la gastronomía de la zona en alguno de sus magníficos locales, tienes el triunfo asegurado. Sobre todo no te vayas sin probar la socca, una torta de harina de garbanzos hecha a la parrilla, un tentempié perfecto para una larga jornada turística.

La Promenade des Anglais es otro de los atractivos de Niza. Este elegante paseo frente al mar, con sus bellos hoteles de época y sus icónicas palmeras, inevitablemente te transportará a otra época, aquella en la que empezaba a haber los primeros turistas en la ciudad. 

Pero es en el elegante y aristocrático barrio de Cimiez en el que Matisse acabaría situando su hogar y su estudio, no sin antes probar otros enclaves de las ciudad. Aquí se encuentra el Museo Matisse de Niza, ubicado en una antigua villa del siglo XVII, donde se puede disfrutar de la colección de obras que el propio Matisse y sus herederos donaron a la ciudad. Muy cerca se encuentra el Hotel Regina, que es donde estuvo alojado durante buena parte de su estancia en Niza. Y sin irnos mucho más lejos se encuentra el lugar donde fue enterrado, el cementerio del Monasterio de Notre Dame de Cimiez.

Saint-Paul-de-Vence

Situado frente al Mediterráneo, este pueblo medieval es posiblemente uno de los más bellos de Francia, siempre con el permiso del Mont Saint Michel y de Vézelay. Encaramado en un monte y rodeado por la antigua muralla, conserva todo el atractivo de la época en que fue construido. Paseando por sus calles llenas de antiguas casas de piedra nadie duda de que Matisse se dejase llevar por su magia. Pero no sólo él caería en sus redes, también lo harían Picasso, Chagall, Renoir, Miró, Yves Montand o Cocteau. Fruto de la presencia de tantos artistas es el buen número de galerías de arte que encontrarás por sus callejuelas. El colofón de la visita lo pone la Fundación Maeght, que contiene una de las mejores colecciones  de arte del siglo XX, la de Marguerite y Aimé Maeght. El edificio es obra del arquitecto español Josep Lluís Sert, y en su interior hallarás obras de Pierre Bonnard, Henri Matisse, Georges Braque, Fernand Léger, Alberto Giacometti, Marc Chagall, Alexander Calder, Joan Miró, Vasili Kandinsky y Raoul Ubac, entre otros.

Vence

Matisse llega en 1941 a Vence en uno de los peores momentos de la Segunda Guerra Mundial. Además de un refugio, busca un espacio donde sanarse, pues está enfermo. Aquí encuentra un lugar tranquilo donde reponerse, y la inspiración. Fruto de su estancia en este pequeño pueblo es La Capilla del Rosario, también conocida como la “Capilla Matisse”, de la que el artista llegaría a afirmar: “Pese a todas sus imperfecciones, la considero mi obra maestra”.Se trata de un proyecto total, puesto que Matisse se encargó tanto del diseño del edificio, como del de las vidrieras, la decoración de las paredes, el mobiliario y hasta del de los objetos litúrgicos.

Cagnes-sur-Mer

En esta localidad costera residió los últimos años de su vida Auguste Renoir. Instalado en la Villa des Collettes, transformada en la actualidad en el Museo Renoir, recibió en varias ocasiones a Matisse, que aprendería del maestro impresionista la percepción de los colores del “Midi”. Entre lo más destacado de este pequeño pueblo de la Costa Azul está el Haut-de-Cagnes, barrio declarado de interés histórico, en el que sobresale el Castillo Grimaldi.   

Como dijo Matisse: “La mayoría de la gente viene aquí por la luz. A mi, que soy del norte, lo que me atrajo fueron los radiantes colores y la luminosidad del día”. Ahora te toca a ti descubrirlo, así que coge tu Vueling y déjate inspirar.

 

Texto de Los Viajes de ISABELYLUIS

Imágenes de Irene Grassi, r.g-s, m-louis .®, piet theisohn, Jumilla

 

 

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Ruta por la Menorca británica

No, no es que nos hayamos puesto el objetivo de persigáis a todos los británicos que viajan a la isla, que son unos cuantos, o visitar los locales que frecuentan, que seguramente daría para otro post, sino que lo que queremos es adentraros en una pequeña parcela del pasado de Menorca que ha dejado múltiples huellas en ella. Y es que esta isla balear además de bellas playas donde relajarse, tiene en su haber una situación estratégica en el mar Mediterráneo que bien le valió en el pasado ser la niña bonita codiciada por todos en el baile por el control comercial en el Mare Nostrum. Fenicios, griegos, cartagineses, romanos, vándalos, normandos, árabes, españoles, británicos y franceses lucharon por tener esta pequeña parcela en el mar.

En esta ocasión nos vamos a centrar en la corona británica que durante poco menos de un siglo, desde 1708 hasta 1802, que se firma el Tratado de Amiens, ocupó Menorca, y dejó buena impronta de ello en sus gentes, la arquitectura, la lengua, la gastronomía, entre otras muchas cosas.

Un primer aspecto que llama la atención es lapresencia de anglicismos en el menorquín,con palabras como fáitim(fight him- pégale), joques (joke- bromas), o fingles (fingers- dedos),o con expresiones como quatre mens i un boi (men, boy, para decir que había pocas personas), o fer un trinqui (drink,echar un trago).

La gastronomía es otro de los aspectos culturales de Menorca en los que ha quedado su huella. En las recetas más antiguas se usa la manteca de cerdo en lugar de aceite; uno de los postres típicos de la isla, la greixera dolça, no deja de ser una reinterpretación del pudding inglés; y la pomada, un de los combinados más populares de Menorca, presente en todas sus fiestas, contiene gin, la ginebra menorquina, que como bien habrás podido deducir, fue introducida por los británicos.

También son numerosos losrestos arquitectónicosrelacionados con la época de la ocupación británica y a los que os recomendamos acercaros en algún momento de vuestra visita a la isla. A continuación os hemos hecho una relación de algunos de los más relevantes:

Los alrededores del puerto de Mahón. Durante la estancia de los británicos en Menorca se realizó un especial esfuerzo en defender el puerto de Mahón mediante la construcción de una serie de fuertes y torres con los que protegerlo del enemigo. Es el caso del Fuerte de Marlborough, situado en la cala Esteve, al sur del puerto, construido entre 1720 y 1726 en honor a Sir John Churchill, duque de Marlborough. Hoy en día es un museo dedicado a la historia de Menorca y a la historia de Europa durante el siglo XVIII. No olvidéis recorrer su foso y disfrutar de las vistas de la zona histórica del puerto de Mahón.

También ubicado en la orilla sur de la bocanada de acceso al puerto se encuentrael castillo de San Felipe, construido en el siglo XVI por los españoles para protegerse de los turcos, y tras la ocupación británica su exterior sería reforzado. Lo que llama la atención en la visita a este monumento son sus galerías subterráneas, un auténtico laberinto de pasillos que sirvió de refugio tanto a españoles como a británicos de los ataques del enemigo.

Muy cerca del castillo de San Felipe está la población de Es Castell que fue fundada por los británicos en 1771, siendo bautizado con el nombre de Georgetown. Construida siguiendo un trazado ortogonal, destaca su gran plaza de la Explanada en la que se encuentra el ayuntamiento. Con la vuelta de los españoles a la isla, sería rebautizado como Villacarlos, en honor a Carlos III.

Por último, en el puerto de Mahón está situada la isla del Rey, también conocida como The Bloody Island, (La Isla Sangrienta) ya que fue en ella en la que desembarcó el rey Alfonso III en 1287 camino de la conquista de Menorca a los musulmanes. Además de los resto de una iglesia paleocristiana, están los del hospital militar construido por los británicos.  

El camino d’en Kane. Sir Richard Kane gobernó Menorca durante los dos primeros períodos de la ocupación británica. Entre las múltiples medidas que tomó está la construcción de un camino comunicando Mahón con Ciutadella. En la actualidad queda el tramo que une Mahón con Mercadal. Os recomendamos recorrerlo, a poder ser en bicicleta, y disfrutar del paisaje del interior de la isla. En el camino encontraréis un pequeño obelisco en homenaje a la labor de Sir Richard Kane.

Torres de vigilancia. Son múltiples las torres construidas por los británicos con el objetivo de alertar de la llegada del enemigo. La más grande de todas es la Torre de Fornells, pero encontrarás muchas otras en el perímetro de la isla: la Torre des Castellar (Ciutadella), la Torre de Sa Mesquida, la Torre Cala Molí (Mercadal), etc.

Por último lugar, y siguiendo con la estela británica, os recomendamos dos casas de estilo colonial donde podréis hospedaros: el Hotel Son Granot, construido en 1712, y con unas vistas magníficas al puerto de Mahón, y el Hostal El Almirante, de 1809, situado en Es Castell.

Te animamos a que entre cala y cala aproveches para ir en busca del pasado de la isla, ¡consulta tu Vueling a Menorca aquí!

Texto de Los Viajes de ISABELYLUIS

Imágenes de jorapa , Fundació Destí Menorca

 

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