Entre clásicos y modernos
Al encontrarse entre Oriente Medio y el Mediterráneo, Israel ha adoptado las costumbres culinarias de muchos rincones del mundo.
A este crisol gastronómico, la población árabe ha contribuido con recetas como el hummus o el farafel, mientras que se han adoptado por otro lado, comidas tradicionales de los judíos llegados de Hungría y Polonia, que reflejan esta cocina de sus países de origen.
En estos últimos años, Tel Aviv se ha convertido en capital gastronómica, con restaurantes de lujo y buena comida callejera, que fusionan alimentos y sabores de todas las partes del mundo.
LOS CLÁSICOS
El falafel
El humilde falafel es, como otros platos característicos de cada país, motivo de disputa y controversia. Cada uno tiene su lugar preferido y lo defiende con uñas y dientes, cuando no con largos argumentos. Es un aperitivo rápido y barato, pero no por ello deja de ser un plato delicioso que se ha adaptado a las nuevas necesidades y tendencias; ahora podemos encontrar falafels de trigo o de la pita sin gluten.
Si quieres comer un buen kebab, puedes probar uno de los mejores muy cerca de Tel Aviv. Se sirve en Abu Ghosh, y dicen que es uno de los 5 mejores restaurantes de kebab de Oriente Medio, concretamente se encuentra en el puesto número 3. Y es que la aldea árabe de Abu Ghosh, en la carretera que une Jerusalén y Tel Aviv, es conocida por sus restaurantes de hummus, siendo muy popular entre los lugareños y turistas. Aquí se tiene la garantía de que te servirán un plato de carne memorable. Se mezcla la carne de ternera con cebolla, perejil, piñones y un poco de grasa antes de enhebrarla en un pincho de hierro. Se cocina en una parrilla y se sirve con arroz o ensalada, con un tono rosado en el interior.
Otro de lugares predilectos es HaKosem, que elaboran sus frescos farafels con garbanzos importados de España, y muy especiados con comino, cilantro, ajo, pimentón dulce, cebolla y semillas de sésamo.
En Yahaloma, en cambio, se elabora al estilo egipcio. Yahaloma Levy tiene su local al lado del Mercado Levinsky y los prepara únicamente martes y miércoles, como homenaje a su madre, nacida en Alejandría. Sus bolas de falafel se sirven con rúcula marinada con limón, encurtidos, tahini casero y salsa picante. O en Gabai, que desde 1946 prepara sus generosas pitas de falafel, con la que llenar un buen estómago. La pita se acaba de llenar con una gran cantidad de verduras y su rica salsa picante.
El hummus
Los mejores locales de hummus, cierran en cuanto acaban con sus existencias. Es conveniente ir temprano para no quedarte sin una ración de este manjar de origen árabe que, sin embargo, han adoptado en Israel prácticamente como el plato nacional.
Es el caso de Ali Karavan/Abu Hasan donde los sirven con zumo de limón y cebolla o con habas y garbanzos enteros por encima, que preparan fresco y cremoso Aunque siempre encontrarás cola, no desesperes. La rotación es muy rápida porque la gente come y se marcha, para dejar sitio a nuevos comensales.
Ali Karavan/Abu Hasan, un establecimiento familiar, que lleva casi 40 años, desde 1966, años sirviendo el considerado como uno de los mejores hummus de Tel Aviv. Un local pequeño y un tanto ruidoso, pero que bien merece una parada si visitas la zona de Jaffa.
Ali Karavan/Abu Hasan
1 Dolfin Street | Jaffa, Tel Aviv 6813
Horario de 7:45 hasta que se acaba el hummus
LOS MODERNOS
Vicky Cristina
Prof. Yehezkel Kaufmann 2
vicky-cristina.co.il
Un local con dos ambientes contrastados, como las dos protagonistas de la película de Woody Allen. Vicky es el restaurante de tapas y Cristina la zona de barra. Mientras el restaurante Vicky se ha inspirado en el Parque Guell, con sus mesas de "trencadís" blnacas y su tranquilidad en relajante patio, la barra Cristina es el lugar donde se conecntra la animación al llegar la noche.
Dallal
10 Shabazi Street, Neve Tzedek
www.dallal.info
Un lugar de encuentro para artistas y bohemios en Neve Zedek, un barrio al sudoeste de Tel Aviv. El restaurante se encuentra en un caserón reconvertido del siglo XIX, con patios y un bar al aire libre y con ambiente muy animado por las noches. Ofrecen ricas y variadas ensaladas, platos gourmet y buena carta de vinos, con una excelente relación calidad/precio.
Nana Bar
1 Ahad Haam
www.nanabar.co.il
También en Neve Zedek se encuentra Nana Bar. Su relajado interior es un auténtico oasis en el que celebrar comidas o cenas con amigos, así como su patio ajardinado. Se ha decorado exquisitamente con piezas de arte o muebles curiosos y exclusivos. Cocina fresca y sin pretensiones, con excelentes platos de pescado y verduras y deliciosos postres para acabar la velada.
Imagen de pita de falafel por Ted Eytan | imagen de falafel por Gopal Venkatesan
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+ infoSeis fuentes que no debes de dejar de ver en Roma
Una de las cosas que nos llamó la atención en nuestra primera visita a Roma es el gran número de fuentes que nos encontramos en nuestros paseos, y no solo nos referimos a las de carácter monumental, que las hay muy bellas, sino también a los simples grifos ubicados en múltiples puntos de la ciudad antigua en los que calmar la sed. Investigando un poco descubrimos que el agua y su canalización fue una de las grandes inquietudes de los antiguos romanos, de ahí la construcción de acueductos y de sistemas de alcantarillado. Algo de todo ello debieron de heredar sus sucesores en la ciudad, que no dudaron en seguir buscando maneras de gestionar un bien tan preciado.
Antes de acercarnos a esas grandes fuentes monumentales, de la cuales os hemos hecho una selección de nuestras favoritas más abajo, empezaremos hablando de su versión más humilde, las Nasoni. Estas fuentes de uso público tienen su origen en 1874, y se caracterizan por ser de hierro con forma cilíndrica, con un caño que recuerda a una nariz, de ahí que se conozcan como nasone (nariz en italiano). En Roma hay cerca de 2.500, y buen número de ellas siguen emanando agua potable, que en el caluroso verano es de agradecer. Una de la más antiguas está en Piazza della Rotonda, cerca del Pantheon. Así que no dudes en ir tras ellas, puede que en el camino te encuentres con alguna que otra sorpresa.
Fontana di Trevi
Empezamos con la más popular y fotografiada de todas. Viajar a Roma y no visitarla es el equivalente a no haber estado. No esperes una gran plaza en el lugar de sus ubicación, sino más bien todo lo contrario. Parece increíble que tanto movimiento y esplendor quepan en este cruce de calles. Obra finalizada en 1762 por Nicola Salvi –los primeros bocetos y la ubicación son de Bernini-, por encargo del papa Clemente XII, cuyo tema central esDomando las aguas. Y cómo no, no dudes en llevar a cabo el ritual de turno del lanzamiento de una moneda a su interior, asegurándote así el retorno a esta bella ciudad. Eso sí, lo de emular a Anita Ekberg y a Marcello Mastroianni enLa Dolce Vitacomo que está prohibidísimo.
Fuente de los Cuatro Ríos
Presidiendo la plaza Navona se encuentra esta espectacular fuente culminada por un gran obelisco egipcio de época romana, en cuya base hay cuatro estatuas que representan los cuatro principales ríos del mundo: el Nilo, el Ganges, el Danubio, y el Río de la Plata. Esta excepcional obra del gran maestro de Barroco Bernini, cuenta con dos compañeras más en los laterales, la fuente de Neptuno y la del Moro.
Fuente de Tritón
De nuevo estamos ante otra obra del gran Gian Lorenzo Bernini, aunque esta vez se trata de una fuente un poco más discreta, pero no por ello menos bella. Ubicada en la plaza de Barberini, muy cerca de la Fontana di Trevi, está dedicada al dios Tritón, que emana agua a través de una gran caracola de mar, y al que sostienen cuatro delfines.
Fuente del Pantheon
En la agradable plaza de la Rotonda, justo frente al Pantheon, se encuentra la fuente del Delfín, popularmente conocida como fuente del Pantheon. Diseñada por Giacomo della Porta por encargo del papa Gregorio XIII, y que al igual que la anterior, tiene como función hacer de base de un obelisco de época de Ramsés II.
Las dos fuentes de la plaza Farnese
En una de nuestras plazas favoritas, la Farnese, se encuentran estas dos originales fuentes ubicadas en los laterales, de las que llama la atención su forma de bañera, realizada con granito procedente de las termas de Caracalla.
Fuente de la Barcaccia
A los pies de la plaza de España, al final de la espectacular escalinata de la Trinidad de los Montes, se encuentra esta fuente obra de Pietro Bernini, padre de Gian Lorenzo Bernini. En ella se representaría a la barca que según dice la tradición, habría llegado hasta allí en alguna crecida del río Tíber.
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Texto de Los Viajes de ISABELYLUIS
Imágenes de Lalupa, Sébastien Bertrand, Matt Brisher, 2pi.pl, LASZLO ILYES, Anita Szeicz
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Ronda, la ciudad soñada
El nombre de Ronda va inevitablemente asociado a la vertiginosa imagen de su Puente Nuevo y a la de su espectacular plaza de toros. Situada al noroeste de la provincia de Málaga, en el bello entorno natural conformado por la Serranía de Ronda, es el lugar perfecto para una escapada de fin de semana.
La historia ha querido que por Ronda hayan pasado celtas, íberos, fenicios, griegos, cartagineses, romanos, árabes y bereberes, cuya estancia ha quedado reflejada en su rico patrimonio. También los franceses la ocuparon en 1810, y de la resistencia a dicha invasión nacería un movimiento guerrillero que daría lugar al bandolerismo.
Ronda, ciudad monumental
Evidentemente hay que empezar por uno de sus iconos, el Puente Nuevo. Construido en el siglo XVIII, une el casco histórico con la parte moderna de la ciudad, salvando una garganta de más de 100 metros profundidad, por la que pasa el río Guadalevín. Por un lado os recomendamos atravesarlo, para disfrutar de las imponentes vistas. Por otro lado, os aconsejamos acercaros a los balcones de los Jardines de Cuenca desde donde podréis ver este puente en su máximo esplendor. Pero aún hay más. Anteriores a la construcción del Puente Nuevo están el Puente Romano, conocido como Puente de las Curtidurías, y el Puente Viejo, terminado en 1616.
Otro de los puntos fuertes de esta ciudad es su casco antiguo, con su callejuelas, entre la que destaca la calle Manuel Montero, con sus características casas blancas y los floridos geranios que las ornamentan. En esta zona hay un buen número de casas nobles y palacios, siendo el más importante de ellos el Palacio de Mondragón. En este edificio de origen islámico conviven los estilos mudéjar y renacentista dando lugar a un armónico resultado. En la actualidad alberga el Museo de Ronda. Otros edificios destacados son el Palacio del Marqués de Salvatierra, la Casa del Gigante, joya de la arquitectura nazarí, la Casa de San Juan Bosco, de estilo renacentista, y el Palacio del Rey Moro. Este último conserva en su interior una mina de captación de agua de origen árabe, por la que se desciende hasta el río.
En lo referente a la arquitectura religiosa merece la pena visitar la iglesia de Santa María la Mayor,que fue construida sobre la mezquita mayor de la Medina. En su interior destaca el coro realizado en madera de nogal y de roble.
Como ya hemos podido comprobar en el casco antiguo, el paso de los musulmanes ha dejado múltiples huellas en Ronda. En la actualidad aún se puede visitar la Medina Musulmana, de la que aún se conservan algunos restos de la muralla, y de la que destaca la Puerta de Almocábar, construida en el siglo XIII. El resto más importante de esa época son los Baños Árabes, construidos en los siglos XIII y XIV junto al Arroyo de las Culebras, siendo los mejor conservados de toda la Península Ibérica.
Tampoco debemos de perder de vista el pasado romano de Ronda, del que queda el yacimiento arqueológico de Acipino. Localizado a 20 kilómetros de la ciudad, de los restos que en él se pueden ver destaca el teatro romano.
Ronda, ciudad de toros
Como ya hemos indicado al principio de este post, la plaza de Toros, es el otro icono por el que es conocida Ronda. La Real Maestranza de Caballería de Ronda, inaugurada en 1785, es una de las más antiguas y monumentales de España. Curiosamente se atribuido su construcción a Martín de Aldehuela, que es el mismo arquitecto del Puente Nuevo. Para los que quieran profundizar o conocer más sobre mundo del toreo, en la misma plaza se puede visitar el Museo de la Tauromaquia.
Pero no sólo por esta plaza es reconocida esta ciudad dentro del mundo de los toros. Aquí nació la tauromaquia moderna y las corridas goyescas, y es cuna de importantes dinastías de toreros como los Romero y los Ordóñez. Precisamente este es el motivo por el que Ronda fue frecuentemente visitada por sus dos aficionados más internacionales, Ernest Hemingway y Orson Welles, siendo depositadas las cenizas de este último en Ronda, en la finca de los Ordóñez.
Ronda, ciudad del buen comer ¡y beber!
La mejor forma de culminar una visita a Ronda es probando alguna de sus especialidades gastronómicas como la sopa de castañas, las migas con chorizo, el rabo de toro, el conejo a la rondeña y la perdiz al tajo. El acompañamiento perfecto para dichos platos son algunos de los vinos que se producen en la Serranía de Ronda y que pertenecen a la DO Málaga y Sierras de Málaga.
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Texto de ISABELYLUIS Comunicación
Fotos de SuperCar-RoadTrip.fr, Elliott Brown, Julia Kostecka, Antonio
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Santander, más allá de las rabas
Dos tópicos sobre Santander. Uno cierto al 100%. Otro, digamos que cada vez menos cierto. Primero (y verdadero): es obligado visitar la ciudad alguna vez en la vida porque es una de las más bonitas de España. Segundo (y prescindible): hay que comer rabas sí o sí. Pues no, no hace falta porque la oferta gastronómica en la capital cántabra ha crecido en calidad y diversidad, y hasta allí hemos viajado para comprobarlo con nuestros propios paladares.
Umma
La cocina informal y moderna suele esconder farsas. Con la excusa de que es informal y moderna, zasca, te la cuelan. No es el caso de Umma. Al contrario. Platos reconocibles, buen producto y sobre todo un sentido del gusto por encima de la media. Muy por encima. Miguel Ángel Rodríguez ha convertido el que era el restaurante familiar en uno de los must de Santander. Su capacidad para jugar con nuevos ingredientes en un mismo plato, equilibrarlos y ensalzar la estrella de cada receta es prodigioso. Va sobrado, pero es normal porque viene de currárselo en Noma (Copenhague), Mugaritz (Rentería), Cenador de Amós (Villaverde de Pontones, Cantabria)… Comedores todos ellos distinguidos por la guía Michelin y la revista Restaurant.
Estelares, como sus propuestas, a cuál más sabrosa, más deslumbrante, más buena, que refinan y actualizan los sabores de Cantabria. Empezando por las croquetas que parió su madre, redondas, crujientes por fuera y cremosas, casi líquidas, por dentro; siguiendo por la pizza de anchoas de Santoña, con papada, queso de vaca Gomber, oliva negra, rúcula y tomate seco; y acabando con dos platos sinfónicos: lengua de vaca, carpaccio de champiñón y avellana y el huevo ecológico con cecina y setas. Atención a las cervezas artesanas y a los vinos de una carta que huye del stablishment bodeguero, y a las exposiciones que exhiben las paredes y a los conciertos de jazz y soul que celebra las noches de los jueves.
“Umma", dicen los japoneses cuando algo les gusta mucho. “Umma”, dice quien sale de allí tras comer o cenar.
Precio medio: 35-40 euros (menú de mediodía de 18 euros, menú fast good de martes a viernes al mediodía por 14, y menú degustación por 39).
Mexsia
Llegas a Mexsia y ves los vasos puestos así, sobre la mesa, como a punto de caerse, haciendo funambulismo, y te dices: "Estoy en un sitio especial”. Y sí. Porque antes ya has visto una barra a la entrada, has oído una música de fondo y has visto una iluminación que te hace pensar que estás en un pub y no en un restaurante. Y no. Bueno, sí. Estás en un pub gastro. En un gastropub que ha ideado Óscar Calleja, poseedor de una estrella Michelin por Annua (San Vicente de la Barquera). Mezcla, fusión, mix, diversión. México y Asia. Mexsia. Picante, picantón, como el gazpacho verde de chile serrano con vieira braseada; juguetón, como el aguachile de camarón con salsa chamoy, un platazo donde los cítricos acompañan un producto excelente; excitante como el maki frito en tempura con centollo, masera y aguacate, o como el nigiri de salmón a la llama con crispy de alga nori; vicioso como los nachos caseros, servidos con tres salsas también caseras…
Precio medio: 25-30 euros (menú fast good de martes a viernes al mediodía por 15 euros, y menús degustación por 25 y 30 euros).
El Remedio
¿Y por qué no le llamaron El Paraíso? Porque el enclave donde está ubicado este restaurante es paradisiaco, ensoñador, maravilloso, bello… Una ermita del siglo XIX, una pradera verde-verde, un acantilado, el mar de fondo… Insuperable. El síndrome de Stendhal se puede vivir en primera persona aquí. Pero El Remedio también vale como nombre porque estando allí uno se olvida de todo lo que le preocupa, así que funciona como remedio a todos los males, aunque sea temporalmente.
Si es hermoso haciendo sol, debe de ser espectacular en pleno temporal. Un regalo para la vista y el alma que se complementa con la cocina de Samuel Fernández, apegada al terruño y al mar que se ve desde su local. Hay que pedir el megano (calamar pequeñito que se hace a la plancha) con patata en tinta de calamar, vieira con crema de boletus y jamón de bellota (de sabor largo e intenso), alubias con setas, un cocido hecho poco a poco (chup chup, ñam, ñam); fritura de rabo de toro con mostaza de remolacha y salsa barbacoa… Y comer todo eso y más mirando al horizonte. Y soñar.
Precio medio: 40 euros.
Madre mía, cuanta diversidad gastronómica. ¿A qué esperas para deleitarte? Consulta nuestros vuelos aquí.
Texto y fotos: Ferran Imedio (Gastronomistas.com)
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