Código IATA: 3 letras para no perderse
BCN, CDG, VIE, LGW… Cualquiera que vuele con frecuencia (o que juegue habitualmente al Trivial) sabe a qué hacen referencia estas 3 letras. Son los códigos IATA, o lo que es lo mismo, esas 3 letras que identifican a todos y cada uno de los aeropuertos de todo el mundo.
+ infoA la playa y al desierto, sin salir de Eilat
Es el destino costero y turístico por excelencia. Eilat, la ciudad más meridional de Israel, en la frontera con la península del Sinaí, en Egipto. Urbe bulliciosa, situada a caballo entre el mar y el desierto, desde cuya costa se contempla en el horizonte las montañas de Jordania y de Arabia Saudí. Cuatro países al alcance de la vista en una sola mirada. Una visión única.
Una vez ubicados geográficamente, toca disfrutar del cálido destino donde es raro que los termómetros marquen una temperatura inferior a los 20 grados. Lo normal es que se superen los 30 grados centígrados la mayoría de los días del año, bueno, e incluso un poco más en verano. Puede darse la paradoja que en Jerusalén nieve (fenómeno que se repite en invierno con cierta frecuencia) y en Eilat, a sólo cuatro horas en coche (o una en avión desde Tel Aviv), uno pueda estar tostándose al sol.
Además de disfrutar de las mejores temperaturas, lo que más atrae a los visitantes en Eilat es el mar Rojo. Poder bañarse en estas aguas limpias, cálidas, de azul celeste y ricas en colores es un atractivo importante en un país ocupado en gran parte por desiertos como el del Neguev, Arava o Judea.
Ayuda la infraestructura de la ciudad. Pensada para el disfrute del veraneante con todos los ingredientes que un turista ávido de sol, ocio y salitre puede desear. Un paseo marítimo repleto de tiendas y centros comerciales llenos de ofertas donde adquirir todo tipo de recuerdos a precios libres de impuestos (Eilat es puerto franco). Restaurantes por doquier. Atracciones varias sobre todo para niños y familias. Marcha nocturna y diversión para los amigos de trasnochar. Y lo más importante, una amplia carta de alojamiento en hoteles vacacionales de categorías varias equipados con piscinas, spas, accesos a la playa y todas las comodidades que un visitante pueda necesitar para desconectar del mundo unos cuantos días.
Pero insisto, quizá lo que más gusta a todos los que pasan por aquí es la riqueza de una costa llena de vida. El mar Rojo es un vergel submarino para todos los amantes del buceo en cualquiera de sus modalidades. Desde los más expertos a los profanos.
Hasta los niños pueden hacer aquí su bautismo y sumergirse con delfines, quizá la actividad más demandada por grandes y pequeños a su paso por Eilat. Experiencia recomendable a tu disposición en el dolphin-reef. Es fácil. No hay más que calzarse el ajustado traje de neopreno, calibrar bien las botellas de oxígeno y disponer de todo lo necesario para respirar sin problema bajo el agua, atender a las explicaciones del monitor que te va acompañar en esta aventura submarina y dejarte llevar.
La contemplación de la colorista fauna marina y los arrecifes de coral complementan la experiencia de conquistar el fondo del mar con algún delfín como anfitrión que, seguro, dedicará más de una pirueta a sus apreciados visitantes. ¡Una experiencia fascinante!
Pero hay más. Si en vez de nadar con delfines quieres fotografiarte con tiburones, no tienes más que poner rumbo al Underwater Observatory Marine Park, un acuario interactivo con gran parte de las instalaciones al aire libre y que presume por acoger la Shark World, la piscina de tiburones más grande de su tipo en Oriente Medio, con una superficie de 1.000 metros cúbicos. Lo que más gusta a los visitantes es cuando los profesionales del acuario les dan de comer. Ésta es sin duda, la mejor oportunidad para contemplar cara a cara a estos grandes y peligrosos animales marinos. Además de la piscina de tiburones, el centro dispone de un parque de aventuras infantil donde los más pequeños pueden acariciar y alimentar a peces varios, disfrutar con proyecciones futuristas como la titulada “Un Viaje al Mundo de los Tiburones”.
Pero en Eilat no sólo el mar es interesante. También el cielo conquista. Es justo ahora en primavera cuando pasan por aquí miles de aves -¡hasta 500 millones contabilizan los expertos-. Las cuales, al contrario que los turistas, viajan del sur al norte. Es el llamado espectáculo de la migración de la primavera, cita imprescindible para amantes de la ornitología.
Y como no, Eilat también destaca por su agenda cultural. Con citas famosas como el Festival de Música de Cámara, un clásico internacional que se celebra todos los años en febrero. Y por estar muy cerca de atracciones exóticas como el Timna Park, donde practicar todo tipo de deportes de aventura en pleno desierto mientras contemplas paisajes dignos de Marte.
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Texto e imágenes de Nani Arenas
+ infoJerusalén alternativa
Jerusalén es una ciudad fascinante. Cuna de las culturas hebreas, cristiana y musulmana, pasear por su barrio antiguo es como caminar por el plató de una esas superproducciones hollywoodenses dirigidas por Cecile B. Demille. Enclave que rezuma historia en cada una de las piedras que cimientan sus edificios y templos, cuando se trata de viajar, a la capital de Israel siempre se le ha catalogado como destino religioso. Mucho más interesante resulta peregrinar hasta Tierra Santa para descubrir la vida en las catacumbas de la ciudad. De los bares y clubs del renacido mercado de Mahane Yehuda al único estudio de tatuaje de la Ciudad Vieja, os descubrimos los puntos más interesantes de la Jerusalén alternativa.
Adraba Books
Punto de encuentro de la comunidad literaria de la ciudad, Adraba Books es la librería de Jerusalén para todos aquellos que busquéis relatos que esquiven la historia oficial. Más allá de su café (algo a remarcar en un país que no despunta por la calidad de sus espressos, macchiatos y cappuccinos), destacar su sección de volúmenes de arte y su oferta en libros en lenguas extranjeras, especialmente en inglés. Ben Maimon, 5
Casino De París
En el corazón del Mahane Yehuda, revitalizado mercado ocupado por coloridas paradas de alimentos durante el día, muchos de cuyos puestos por la noche se transforman en clubes y bares con música en directo, encontraréis el Casino de París, uno de los clubes más populares entre los oficiales del ejercito británico en la Jerusalén de la década de los años 20. Un siglo más tarde, gracias al impulso de Sha'anan Streett, vocalista de Hadag Nahash -una de las bandas de hip hop más aclamadas de Israel- y Eli Mizrahi, también propietario del cercano Machneyuda -probablemente el mejor restaurante de la ciudad-, revive sus días de gloria, ahora con una parroquia que reúne a las criaturas más interesantes de la noche local. Mahane Yehuda, 3
Gatsby
Junto a un restaurante de comida rápida, camuflado tras un anodino portalón negro de acero, sin cartel ni señal alguno que lo delate, se esconde el Gatsby. Pese a su breve historia (hace poco más de un año que abrió sus puertas) se trata de la primera coctelería de Jerusalén, lounge que recrea el ambiente de los speakeasy norteamericanos de la época de la Ley Seca. Un auténtico espectáculo ver cómo agita la coctelera su barwoman. Como suele suceder en este tipo de locales, para poder entrar primero hay que conseguir el código secreto del día (o haceros los guiris despistados: conmigo coló). Hillel, 18
Lev Smadar
Abierto en 1921, el Lev Smadar es uno de los cines más emblemáticos de Jerusalén. Oculta en una callejuela de la barrio alemán de Jerusalén (realmente, dar con él es más difícil que encontrar a Wally con una camiseta sin rayas), la sala está especializada en cine independiente americano, europeo e israelí. Frecuentado por el colectivo cultureta de la ciudad, todas las películas se proyectan en versión original, y los filmes de factura local se emiten en hebreo con subtítulos en inglés. Lloyd George, 4
Razzouk Tattoo Studio
Perdido entre las sinuosas callejuelas que circundan la Puerta de Jaffa daréis con Razzouk Tattoo, el primer y único local de tatuajes de la Ciudad Vieja de Jerusalén. Como (casi) todo en esta ciudad, la historia de Razzouk Tattoo es fascinante. Los Razzouk, familia de origen egipcio, practican al arte del tatuaje desde el siglo XIV. Por aquella época se dedicaban a grabar en tinta en el anverso interior de la muñeca de los cristianos coptos una pequeña cruz que les servía como salvoconducto para poder entrar en las iglesias. Instalados ya en Jerusalén, fue el abuelo Yacoub Razzouk quien abrió el estudio a mediados del siglo XX. Actualmente es su nieto Wassim Razzouk quien mantiene viva la tradición familiar. St. George, 31
Uganda
La sala en la que dejarse caer en Jerusalén las noches de entre semana. En activo desde hace una década, su cabina es uno de los refugios predilectos de los DJs más interesantes del subsuelo electrónico de Israel. También es el lugar en el que nutrirse de vinilos, novelas gráficas y resto de propaganda (contra)cultural del país, y uno de los pocos clubes de la ciudad en los que degustar una pinta de Taybeh, cerveza palestina que nada tiene que envidiar a los mejores zumos de cebada alemanes o belgas. Aristobolos, 4
Videopub
Es el único bar abiertamente gay de Jerusalén, una apuesta ganadora si queréis vivir una noche memorable en la ciudad. Con un poco de suerte os toparéis con alguna de sus populares fiestas temáticas de los años 80 y 90, veladas en las que, uno tras otro, suenan los éxitos más petardos de ambas décadas. Si os entregáis demasiado a la jarana, no os extrañe que seáis secuestrados por alguna de las drag queens para echaros un baile con ellas en el escenario del local ¡Avisados estáis! Horkanus, 1
Yellow Submarine
Abierta desde 1991, la Yellow Submarine es la sala de conciertos más emblemática de Jerusalén, local en el que ha actuado lo bueno y mejor de la muy interesante (aunque por aquí desconocida) escena musical de Israel y algunos de los más destacados nombres internacionales que han pasado por el país. Altavoz del talento local, más allá de su programación diaria de bolos, también organiza conferencias y exposiciones, además de ofrecer servicios de local de ensayo y estudio de grabación. Rehov Ha-Rechevim, 13
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Texto de Oriol Rodríguez para Los Viajes de ISABELYLUIS
Fotos de Oriol Rodríguez, Cine Lev Smadar (© Alex Jilitsky), Uganda (© Udim), Yellow Submarine (© Uri Leshem)
+ infoDime qué quieres comer y te diré dónde ir en Jerusalén
¿Quieres comer productos locales? Pon rumbo al mercado Mahane Yehuda. Allí hallarás toda la materia prima más típica de la zona: carnosos y dulces dátiles frescos, cereales, semillas, especias, frutos secos, frutas deshidratadas a tutiplén, olivas de todo tipo, tahina (una pasta realizada con sésamo molido, de la que son especialistas, por ejemplo, en la parada Halva Kingdom), cerveza artesana local (en Beer Bazaar), repostería… Aquí encontrarás más de 250 puestos pintorescos, ubicados en este lugar también conocido como 'El Shuk’. Y como todos los mercados de Oriente Medio, éste ofrece al visitante un sinfín de olores, colores y un divertido y curioso caos del que somos muy fans. Mahane Yehuda St.
¿Quieres comer hummus? Este plato a base de puré de garbanzos nunca falta en las mesas israelíes, al igual que la tahina. Y cuando lo pruebas, te conquista su sabor intenso y su textura tremendamente untuosa y contundente a la vez. Uno de los más famosos de Jerusalén lo sirven en Rahmo, un self service de cocina tradicional que más que ‘vintage’ podríamos calificar de ‘cutrillo’. Pero, como suele pasar en estos lugares tan auténticos, esconden maravillosas cocinas caseras. El hummus, cuya receta es un secreto de la casa y que lleva días de preparación minuciosa, lo sirven recubierto de una abundante capa de aceite de oliva virgen y grandes raciones de pan de pita que no podréis parar de mojar. En Rahmo también podéis probar la sopa kubbeh hamusta (un caldo con verduras y limón, en el que se cuecen bolitas de carne de buey y sémola) y su versión con remolacha, grandes especialidades de la cocina local. Moshe Salomon, 25.
¿Quieres comer cocina internacional? Uno de los establecimientos más bonitos y modernos de Jerusalén, Menza, ofrece una buena cocina contemporánea con la mirada puesta en el mundo. Se encuentra en una agradable calle peatonal, colindante con la facultad de Bellas Artes, tomada por un mercadillo de artesanos y músicos de calle, que hacen de su terraza una delicia para disfrutar de una comida o de un brunch. La sala interior luce un interiorismo cálido y muy al gusto de hoy en día. Aquí la carta incluye las recetas internacionales más sonadas actualmente: ceviche, tartar, kebab… preparados con ingredientes locales. 10 Bezalel
¿Quieres comer un helado? Quizá es una de las mejores heladerías del mundo mundial, y no nos tiembla el pulso al afirmarlo. Mousseline es un local chiquitito, sin nada de lo que presumir aparte de sus exquisitos sorbetes y cremas heladas que saben de verdad a lo que dicen que saben. Las opciones son muy variadas y son tanto clásicas como inusuales: masala chai, piña, azafrán, queso fresco y frutos rojos, chocolate negro, almendras, agua de rosas… Os recomendamos probar el helado de café, el sorbete de menta y limón, y el de vainilla. Ha`Eshkol 6 St.
¿Quieres comer pan de pita o jalah? Los mejores panes de pita y jalah (pan trenzado tradicional), que se sirve en el Sabbat, el día sagrado de la semana judía, se hornea, según los entendidos, en Nechama’s Bakery. En esta panadería, abierta desde 1910, se elaboran también y casi sin parar pasteles, bollos y diferentes tipos de pan ante el mismo cliente. Se encuentra en el barrio ultraortodoxo de Mea Shearim. Y el olor que emana del horno os hará la boca agua. Haside Pinsk-Karlin.
¿Quieres comer un desayuno típico? El concepto de brunch se ha apoderado de los locales más modernos de Israel. Entonces, ¿por qué no seguir la corriente y disfrutar de este ritual? En Kadosh, un local con aires ultra cool que lleva abierto desde 1967, encontraréis una amplia variedad de platos y dulces internacionales pero, sobre todo, podréis probar el shakshuka. Se trata de un plato tradicional que consiste en un sofrito de tomate y verduras variadas en el que se cuecen huevos a fuego lento. Se sirve con pan, ensaladas variadas y, cómo no, los siempre presentes hummus y tahina. Ideal para el brunch en su monísima terraza. Queen Shlomziyon St 6.
¿Quieres comer un falafel? Esta estrella del street food nacional se elabora con garbanzos, ajo, perejil, especias, aceite de oliva, cebolla, cilantro y levadura. En Moshiko, un establecimiento detake away, se puede probar uno de los mejores falafel de Jerusalén (los más fanáticos incluso aseguran que de Israel) servido en pan de pita aderezado con salsa de yogur o tahina, pepinillos y verduras crudas. Tan contundente que os aguantará en el estómago durante un largo paseo por la ciudad y sus sitios históricos y culturales. Ben Yehuda, 5.
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Texto y fotos de Laia Zieger de Gastronomistas.com
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