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Cardiff capital del país de los castillos

Ciertamente no es muy conocido que Gales sea el país con el mayor número de castillos de toda Europa. Y es que a lo largo de la historia el paisaje de este pequeño país, situado al oeste de Inglaterra ha sido salpicado por un sinfín de fortalezas, desde la edad de hierro, pasando por los romanos, hasta llegar a los majestuosos castillos de los príncipes de Gales y los reyes ingleses.

En total son más de 600 castillos los que todavía hoy se conservan en el país. Por lo que no será difícil que te topes con alguno de ellos cuando viajes hasta allí. De entre todos (los hay de múltiples tipologías) hemos hecho una selección de los que más nos gustaron en nuestro viaje. A ver qué os parecen.

Conwy Castle

El Castillo de Conwy y los muros de la ciudad son de lo mejor que se conserva de  entre las muestras de arquitectura medieval de todo el Reino Unido. Por ello es patrimonio de la humanidad. Y lo cierto es que pocos se creerían que la obra fue construida en tan solo cuatro años, de 1283 a 1287.  Lo cierto es que resulta toda una experiencia subir a las torretas y perderse entre sus estancias. El guía nos propuso un ejercicio que consistió en subirnos a la torre principal y desde allí, con una visión de la fortificación y de su entorno del todo espléndida, nos puso un ejercicio consistente en adivinar cómo pudieron los galeses capturar el castillo a los ingleses en el siglo XV. ¿Te atreverás tú con este reto?

Denbigh Castle

El castillo se construyó entre 1282 y 1295. Para empezar su recorrido, nada mejor que situarse en el nuevo centro para visitantes ubicado en el interior del yacimiento. La gran puerta de la entrada del castillo de Denbigh realmente impresiona. El castillo se caracteriza por su triple torre, y eso que no está tan bien conservado como los otros castillos de gales. Aún y así, se trata de un vestigio defensivo único, y eso que las tropas parlamentarias hicieron todo lo posible para que no quedase ni rastro, durante la Guerra Civil de 1660. Uno de los momentos más excitantes lo vivimos cuando nos colamos por la poterna –puerta secundaria- misteriosa por donde los moradores del castillo se deslizaban para salir y entrar sin ser vistos. Sin duda fue una fortificación con un gran sentido estético. Las torres siguen un ritmo alternando las de base circular con las de base cuadrada.

Raglan Castle

El castillo Raglan fue uno de los últimos castillos medievales que se construyeron en Inglaterra y Gales. Todavía hoy presenta un aspecto formidable; hay que tener en cuenta que fue diseñado pensando en lujo y confort, mucho más acorde con los tiempos del Renacimiento. Fue vibrante subir a la gran torre, erigida en una isla rodeada de agua. En su sótano pudimos explorar la cripta recién restaurada. Nos contaron que, en la época algunos de los mejores vinos de Europa se encontraban allí, los cuales se servían en la mesa principal para impresionar a las visitas. Este castillo goza todavía hoy de una gran reputación. De hecho todavía funciona a las mil maravillas, de telón fe fondo para la celebración de eventos relacionados con el teatro, la poesía, el canto y la danza. 

Kidwelly Castle

Kidwelly es el prototipo de castillo que vemos en las películas medievales. Está construido sobre tierras escarpadas, dispone de torres infinitas, muros altos y una gran puerta de entrada que tardó, nada menos que un siglo en completarse. Se trata del ejemplo más antiguo de construcción defensiva normanda realizada a base de tierra y madera. Lo que queda de su planta tiene forma de media luna. Es recomendable pasear sobre los restos de muro que quedan. Vale que la puerta es lo que más destaca, pero no os olvidéis hacer una visita a la capilla que hay justo al lado. Ésta ofrece espectaculares vistas al río. También hay un espacio expositivo en el interior del castillo. Hasta septiembre podrás visitar la exposición de esculturas de Cymru.

Caerphilly Castle

Se trata de un castillo enorme, el más grande de Gales. Se ha conservado prácticamente intacto. Podría ser el decorado perfecto para una película de caballeros y princesas. Está rodeado, como no podría ser de otra manera, por una serie de fosos en forma de círculos concéntricos –algunos de ellos con pequeñas isletas incluso-. No dejéis escapar la oportunidad de subir a la azotea de la torre de entrada. Desde allí se pueden ver los anillos de piedra y agua, elementos defensivos que hicieron de Caerphilly una fortaleza inexpugnable. Este extravagante castillo también dispone de un paso secreto conocido como Galería de Broase. Desde aquí se puede admirar la torre sudeste – la cual recuerda a la torre de Pisa por razones obvias. El conjunto conserva poderosas máquinas de asedio.

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Texto de Los Viajes de ISABELYLUIS

Imágenes de Fred Selby, vanessajayne, Visit Wales

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Disfrutando de los alrededores de Madrid

Nada tienen que envidiar los alrededores de Madrid a la capital. En poco más de una hora puedes disfrutar de la naturaleza, ver una de las obras maestras de la arquitectura española, comer un cochinillo asado cerca de acueducto romano o rememorar una batalla de la Guerra Civil ¿Te animas a conocer algunos de estos destinos?

1. El Escorial, un clásico entre los clásicos

El monasterio de San Lorenzo de El Escorial es el principal atractivo de esta población situada a menos de una hora de Madrid. Felipe II encargó su edificación con la idea de hacer un panteón de la familia real. En 1563 Juan Bautista de Toledo inicia su construcción, pero será Juan de Herrera, su sucesor tras su muerte, el encargado de finalizar el proyecto. Tras su sobrio estilo herreriano se encuentran toda una serie de espacios y estancias de entre los que sobresalen la Basílica y la Biblioteca, decoradas con magníficos frescos. A destacar también su colección de pintura con artistas de la talla de Velázquez, Jan van Eyck, El Bosco, Tiziano, Tintoretto o Roger van der Weyden, entre otros.

Además del Monasterio te recomendamos la visita de la Casa del Alcalde Mayor, la Casa del Infante, la Casita del Príncipe y la iglesia de San Bernabé.

Y como no podía ser menos, cerrando una escapada a El Escorial hay que hacer una parada en el Charolés para probar su fabuloso cocido, ¡un must en toda regla!

2. Segovia, más allá de su acueducto

A poco más de una hora de Madrid se encuentra esta bella ciudad cuyo principal protagonista es su acueducto romano. Este símbolo de la ciudad fue construido por los romanos para traer el agua de la Sierra a Segovia, toda una obra de ingeniería que todavía hoy en día no deja de impactar a sus visitantes. Pero aún nos esperan más sorpresas al visitar Segovia, ya que su casco antiguo está repleto de maravillas y de rincones llenos de magia. Es el caso de la Catedral de Santa María, conocida como “La Dama de las Catedrales”, y el barrio de la Judería, con su antigua sinagoga transformada en la Iglesia del Corpus Christi. Los aficionados a las letras no debéis de olvidar de ver la Casa Museo de Antonio Machado. Culminando la visita está el Alcázar, que se alza sobre un cerro, y cuya decoración mudéjar te dejará maravillado.

Otro de los aspectos por los que destaca Segovia es por su oferta gastronómica, entre la que sobresale el cochinillo asado, una delicia que no debes dejar de probar. Entre los lugares clásicos donde degustarlo están el Mesón de Cándido y el Restaurante José María.

3. Chinchón, pasado medieval y variada gastronomía

Sólo por su bella Plaza Mayor merece la pena desplazarse hasta esta localidad que está situada a 45 kilómetros de Madrid. Esta plaza de origen medieval, está formada por edificios de dos o tres plantas con balcones corridos de madera y galería adinteladas, llamando la atención de los que visitan Chinchón por primera vez. Durante siglos ha servido de escenario provisional para todo tipo de espectáculos, como obras de teatro, corridas de toros, fiestas reales o actos religiosos. Muy cerca de la Plaza Mayor se encuentra la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, en la que se mezclan los estilos gótico, plateresco, renacentista y barroco. No olvides visitar su interior donde encontrarás el cuadro La Asunción de la Virgen obra de Goya.

Y como no podía ser menos en la zona, Chinchón también es lugar donde aprovechar para saborear su oferta gastronómica, en la que se funden la tradición con la nuevas tendencias culinarias. No olvides irte sin probar su bebida más popular, el anís.

4. Paredes de Buitrago, tras los pasos de la Guerra Civil Española

Si lo tuyo es la naturaleza, pero a la vez te interesa la historia, entonces no debes dudar en acercarte hasta Paredes de Buitrago y visitar los yacimientos  del Frente del Agua. Durante la Guerra Civil Española este frente se encargaba de proteger a Puentes Viejas y El Villar, dos puntos clave en el abastecimiento de agua. En un recorrido de 12 kilómetros, no muy complejo de realizar andando, se pueden ver los restos de los fortines, las trincheras y los búnkeres que emplearon ambos bandos en su control. Una buena dosis de historia reciente al aire libre, un plan campestre un poco diferente, y todo ello a apenas una hora en coche de Madrid.

5. El Parque Regional de la Cuenca Alta del Manzanares, naturaleza en estado puro

Situado sobre la Sierra de Guadarrama, al noroeste de Madrid, fue declarado Reserva de la Biosfera por la UNESCO en 1993. Entre lo más destacado se encuentra La Pedriza, uno de los conjuntos graníticos más relevantes de Europa, del que sorprenden las formas adquiridas por las rocas debido a años de erosión. Por lo que hace a la vegetación, los encinares son los principales protagonistas, ocupando un 62% de la superficie del parque. En el caso de que seas aficionado a las aves, no debes de olvidar acercarte hasta el embalse de Santillana, en el que se puede observar un amplio repertorio de aves acuáticas y migratorias. A los pies de este embalse se encuentra el castillo de Manzanares El Real, también conocido como el castillo de los Mendoza, construido en el siglo XI, y uno de los castillos mejor conservados de la Comunidad de Madrid.

 

Texto de ISABELYLUIS Comunicación

Imágenes de Chris Gladis, Jerome Bon, Kus Cámara, Jose Luis Cernadas Iglesias, Raúl A.-

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Orán: la perla oculta del Mediterráneo

Orán sigue siendo un destino poco masificado por el turismo, y eso la hace aún más atractiva a la hora de planificar un viaje en el que se busque huir de lo previsible o del prototipo turístico más manido. Durante el período colonial francés fue la capital del departamento del Orán. Actualmente cuenta con un importante puerto y centro comercial, y tiene una de las universidades más importantes del norte de África. El islam (sunita) es la religión oficial del Estado. Existen minorías cristianas y judías. Actualmente es necesario viajar con visado.

La marca española en Orán

Capital del oeste de Argelia, Orán ocupa una posición estratégica favorecida en la cuenca mediterránea. Está considerada por los españoles como la ciudad más hispánica de África dado los numerosos vestigios españoles que todavía permanecen en toda la región. De hecho todavía podemos encontrar trazas en la cultura, la lengua y gastronomía. Los oraneses comencocas,unos embutidos similares a la sobrasada, y además reivindican la invención de la paella, alegando que deriva de la baiya árabe, un plato que elaboran con arroz y mariscos. Además en la ciudad hay una plaza de toros –actualmente en desuso- inaugurada en 1954.

Geográficamente se puede señalar a Orán como el punto de Argelia más próximo a la península ibérica. Incluso se puede contemplar en Orán la ciudad de Almería, o viceversa, en un día despejado. Su privilegiada posición la ha dotado de toda clase de contactos marítimos y terrestres. Posee una bahía abierta al noreste, y al oeste domina la montaña escarpada del Aidur. La ciudad está protegida entre la antigua ciudad colonial y las nuevas construcciones, las cuales le dan un aire más moderno. No hay que dejar escapar la ocasión de pasear por el bulevar marítimo donde hay una bonita vista panorámica sobre el puerto y la antigua ciudad. Desde aquí un paseo recomendable es el que nos lleva hasta la mezquita del Pacha.

No hay que perder la ocasión de visitar la famosa fortaleza de Santa Cruz. Construida en lo alto de una montaña adyacente a la ciudad y desde donde cumple funciones de fiel vigía desde hace cuatro siglos, fue sin duda la obra maestra de la arquitectura militar española en la ciudad. Allí mismo también podemos admirar la capilla de la Virgen.

La Plaza de la Perla (o Plaza de Armas), el que fuera el centro de Orán, mientras la ciudad estuvo bajo mandato español, es otro de los espacios más visitados. Es junto a la Puerta de España, la Casbah -o la ciudadela-, la Puerta del Santón, el cuartel de San Felipe, y el Tambor San José uno de los espacios de aquella época - siglos XVI, XVII y XVIII- mejor conservados. De todos destaca este último monumento, ya que fue sumamente importante en la historia española de Orán. Desde allí partía un entramado de galerías subterráneas que atravesaban el subsuelo de la antigua ciudadela comunicando entre sí el Palacio del Bey y el Fuerte de Santa Cruz.

Distrito histórico

El barrio antiguo de la ciudad posee una alcazaba -construcción o recinto fortificado de carácter urbano cuya función era servir de residencia a un gobernadorpara defender presumiblemente un lugar determinado y sus contornos, albergando con frecuencia una guarnición con la que conformaba un pequeño barrio militar. Entre el conjunto de viviendas que constituían esta ciudadela se encuentra una mezquita del siglo XVIII.

El barrio de Sidi El Houari –santo patrón de la ciudad- es el más antiguo de la ciudad. Existen visitas guiadas en las que se puede acceder a las murallas y túneles de la época española, la Puerta de España, la rampa de Madrid, la Blanca, la Escalera, la Casbah, etc. En el distrito histórico se encuentra el antiguo colegio Saint-Louis, así como la mezquita de Pasha construida a lo largo del siglo XVII. No hay que irse de Orán sin visitar el marabuto –ermita moruna- del patrón de la ciudad, Sidi El Houarí sin formular un deseo, como pide la tradición.

En este barrio se sitúan algunos de los museos más importantes de la ciudad. El Museo Ahmed Zabana, conocido anteriormente como Museo Demaeght, contiene colecciones arqueológicas, etnológicas y de historia natural procedentes del Magreb. También posee un espacio expositivo dedicado a Orán. En relación con la arqueología destacan sus colecciones cartaginesas y romanas. Los edificios actuales datan de 1933. El museo fue puesto en 1986 bajo la tutela del Ministerio de Cultura y fue rebautizado con el nombre actual. Se compone de siete secciones centradas en Orán y su región: bellas artes, El Moudjahid, numismática, prehistoria, viejo Orán, etnografía e historia natural. Otro museo importante es el de Moudjahid, el cual se sitúa en el barrio de USTO, cubre la memoria de la batalla por la independencia nacional durante la Guerra de Argelia.

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Texto de ISABELYLUIS Comunicación

Fotos de la Embajada de Argelia

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Un paseo por Verona

Situada en la región del  Véneto, en el Norte de Italia, Verona es una ciudad de imprescindible visita si se viaja al norte de Italia. Sus monumentos y sus calles son capaces de transportarnos a las múltiples épocas vividas, desde la Roma Imperial (fue lugar de descanso de Julio César), pasando por la medieval, la renacentista, la de dominación francesa y austríaca, hasta llegar a la actualidad. Todo un pasado histórico que ha dejado huellas en forma de edificios, calles y plazas que bien le han valido ser considerada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

Una ciudad ligada a un río

Verona se encuentra encajada en un meandro del río Adigio, atravesado por puentes como el de Pietra, el único de origen romano que queda en la ciudad, o el puente Scaligero, con sus características almenas. Precisamente este último forma parte de Castelvecchio, antiguo castillo medieval que en la actualidad acoge uno de los museos más importantes de la ciudad.

Verona y su pasado romano

Entre los vestigios  de la Verona romana destaca la Arena, anfiteatro construido en el siglo I para la realización de combates entre gladiadores. Desde 1913 acoge otro tipo de espectáculo más adecuado para nuestros tiempos, como es la ópera, que se programa entre los meses de junio y septiembre. Las grandes dimensiones de este espacio, con un aforo de 30.000 personas, permiten unas escenografías espectaculares, así que no perdáis la oportunidad de vivir esta experiencia. También os recomendamos la visita del teatro Romano, situado en el margen derecho del río Adigio, que en la actualidad forma parte del Museo Arqueológico Nacional. Igual que en la Arena, en verano se convierte en un espacio en el que se programan espectáculos, pero en este caso se trata de obras de teatro. 

Piazzas llenas de vida, amores imposibles y espacios para la oración

Presidiendo el centro histórico de la ciudad está la Piazza delle Erbe. Construida sobre el antiguo foro romano, con su características sombrillas blancas cubriendo los puestos del mercado, es un auténtico hervidero de gente y un espacio único. En ella se encuentran edificios tan relevantes como el Palazzo Maffei, de estilo barroco, la Torre dei Lamberti, desde cuya azotea se pueden obtener buenas vistas de la ciudad, o las fachadas de las Casas Mazzanti, decoradas con magníficos frescos. 

El Arco della Costa nos lleva a la Piazza dei Signori, también conocida como la Piazza Dante, que es donde tenía lugar la vida política de la ciudad durante el siglo XVI. En ella se conservan, entre otros, el Palazzo della Ragione y el Palazzo di Cansignorio, sede del poder político de los Scala y de los venecianos.

No muy lejos de estas magníficas plazas, en la Via  Capello, se encuentra uno de los lugares de visita obligada, cuyo encanto reside en formar parte de uno de los obras más populares de Shakespeare, y que ha convertido a Verona en destino para los más románticos. Sí, estamos hablando de el archiconocido drama protagonizado por Romeo y Julieta. La casa de Julieta bien merece la pena ser visto, aunque suponga una dificultad moverse por tan pequeño patio con tal volumen de turistas, pero como tal, tiene su encanto.

En el apartado religioso no hay que perderse la Basílica de San Zeno Maggiore, que es una de las obras maestras de la arquitectura románica del norte de Italia, y el Duomo, también de origen románico (del siglo XII), cuyo interior alberga la Ascensión de Tiziano.

Tiempo para la gastronomía

No todo va a ser caminar y ver monumentos, también hay que retomar fuerzas y disfrutar de la gastronomía de la zona. Os recomendamos probar la pastissada, un guiso realizado con carne de caballo, cuyos orígenes estarían en la antigua Roma.

Para los que prefiráis una pausa rápida y más refrescante podéis hacer una parada en la Gelateria Zeno Gelato e Cioccolato, situada en la Piazza San Zeno, y probar alguno de sus magníficos gelatos.

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Texto de ISABELYLUIS Comunicación

Imágenes de Spencer Wright, Lorenzo Blangiardi, Elescir, Kosala Bandara, FotoCla., Jorge Cancela, Allie_Caulfield, Son of Groucho

 

 

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