Ruta de los azulejos en Portugal
Si hay algo que suele llamar la atención al que visita Portugal por primera vez es la importante presencia con la que cuentan la cerámica y los azulejos como objeto ornamental. Recubriendo las paredes de los exteriores o de los interiores de los edificios, que ya bien pueden tratarse de iglesias, palacios o casas particulares, y que pueden hallarse tanto en las grandes ciudades como en pequeñísimas poblaciones, son los auténticos reyes de la decoración del país luso. A diferencia del resto de Europa, donde su uso es mucho más comedido y limitado, en Portugal invaden paredes, ya sea con policromadas ornamentaciones, o ya sea con su combinación bicolor estrella, en blanco y azul, llegando al alcanzar un altísimo nivel técnico y de belleza.
Este bien patrimonial de herencia árabe llegó a tierras portuguesas allá por el siglo XV a través de su vecina España, se acabaría convirtiendo en el revestimiento favorito de los reyes portugueses. En el siglo XVIII es cuando se producirá el mayor aumento de uso, y las decoraciones de mayor calidad, y su utilización en la decoración ha perdurado hasta nuestros días, con importantes talleres aún en funcionamiento.
Aunque la cerámica está presente por todo el país, a continuación hemos hecho una selección de las principales lugares que debes visitar ya sea por la presencia de esta bella ornamentación, o ya sea porque cuenta con un importante centro de producción.
Lisboa
Como no podía ser menos, la capital portuguesa cuenta con un buen número de ejemplos de revestimientos de azulejos, que incluso han llegado a ocupar las paredes del metro. Alguna de las curiosidades con las que cuenta la ciudad es la Quinta de los Azulejos, en el Colegio Manuel Bernardes, que está ubicada en el Paço do Lumiar, donde la decoración de este jardín te dejará anonadado, por la belleza de las escenas representadas en sus paredes.
Pero el principal motivo que nos lleva a incluir Lisboa en este recorrido es porque aquí se encuentra el Museo Nacional del Azulejo, donde conocer todos los entresijos, las técnicas y la historia de este imprescindible ornamento en la arquitectura portuguesa, y un perfecto punto de partida.
Aveiro
La pequeña y bella ciudad de Aveiro, también conocida como la “Venecia lusa” por sus canales que puedes recorrer en coloristas barcas conocidas como Moliceiros, es todo encanto ya de por sí. Ciudad costera ligada a la pesca y a la sal, cuenta con un bello centro donde destaca la presencia de preciosas casas modernistas. Y en cuanto a la ornamentación en cerámica, su antigua Estación Ferroviaria es una auténtica joya con la que poner el broche de oro a la visita, donde en sus policromados azulejos aparecen representadas varias escenas ferroviarias, naturales, de cultura y actividades tradicionales. Eso sí, aprovechando que estás aquí, no dejes de acercarte hasta su playa, con sus casas pintadas con rayas de vistosos colores.
Ovar
En esta población costera, por cuyas playas ya merece la pena acercarse, tiene en su haber un gran número de sus edificios públicos ornamentados con azulejos, la mayor parte de ellos elaborados en las fábricas de Vila Nova de Gaia y Aveiro. Este elevado número de construcciones con su exterior decorado en cerámica le han valido el sobrenombre de la “Ciudad Museo del Azulejo”.
Válega
A apenas seis kilómetros de Ovar se halla la pedanía de Válega en la que no debes de dejar de visitar la iglesia de Matriz de Nossa Senhora do Amparo. En ellatanto el exterior como el interior se encuentran recubiertos prácticamente en su totalidad por azulejos, policromados en su mayoría, a excepción de los laterales y el fondo del exterior, que son bicolores (azul y blanco). La construcción de la iglesia se empezó en 1746, y las obras se prolongaron durante todo un siglo.
Ilhavo
Ilhavoes sobre todo conocida por albergar la Fábrica de Vista Alegre, que es una de las más populares a nivel internacional de Portugal. Creada por José Ferreira Pinto Basto a principios del siglo XIX para la fabricación de porcelana y vidrio, en la actualidad cuenta con un museo donde conocer la cultura de la cerámica, a través de las colecciones y los valores de Vista Alegre.
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Texto de Los Viajes de ISABELYLUIS
Imágenes de Sunny Ripert
+ infoHalloween en Londres
A nadie se le escapa que Halloween es ya una fiesta global que se celebra en todo el mundo. Así que si te gusta esa festividad, ¿por qué no comprobarin situcómo la viven en diferentes partes del mundo? Por ejemplo en Londres, una ciudad que ama la Noche de Brujas.
Seguro que alguna vez te has animado a pasar el fin de año, el carnaval o la Navidad fuera de tu país de residencia. Es una práctica común que los viajeros de pro realizan siempre que pueden con ganas de vivir en primera persona como se desarrollan esos días tan señalados lejos de su patria natal. Ahora bien, esos no son los únicos eventos especiales que hacen que uno decida coger un avión y plantarse en territorio ajeno. Y si hay un día especial que estos últimos años ha adquirido una fuerza inusitada es, sin duda, el día deHalloweeny los días que anteceden y preceden esa jornada tan especial para los anglosajones que ha sido importada, felizmente, a otras partes del mundo.
Una de las ciudades que celebra con más ganas esa noche donde lo relacionado con el cine de terror, lo macabro, lo sobrenatural y, claro está, las calabazas, son los protagonistas principales, es Londres. Una de las urbes europeas con más solera y una tradición a sus espaldas de historias y leyendas de miedo que la hacen irresistible para los aficionados a Halloween de todo el planeta. La oferta que presenta la City este año para la festividad más terrorífica del año es generosa en planes, así que nos hemos atrevido a recomendar cinco que podrás disfrutar si decides volar este 31 de octubre a Londres.
El cementerio de Abney Park
Una ciudad tan grande como Londres, con tanta historia a sus espaldas, tiene en su haber un buen número de camposantos que, con varios cientos de años de antigüedad y un encanto arquitectónico valiosísimo, se presentan como enclaves turísticos con vida propia. Uno de lo más espectaculares es el de Abney Park, situado en las afueras de la ciudad, cerca de la parada de metro de Stoke Newington. Pasear por sus caminos, entre lápidas y tumbas centenarias comidas por la vegetación, es como estar en un relato de Edgar Allan Poe o H. P. Lovecraft.
Después de dar un paseo por Abney Park, lo ideal es bajar hastaHolloway Road(una de las calles con más encanto cultural de la ciudad, refugio de una comunidad artística generosa) y dejarse caer por Haunted Tattoo. Un estudio de tatuajes que, más allá de los dibujos en la piel, se erige como un pequeño museo con toda clase de objetos relacionados con el cine, literatura, cómic e ilustración de terror. Se trata de un espacio sin miedo al horror vacui que te dejará con la boca abierta. No te cortes y llama a la puerta aunque no tengas pensado hacerte un tattoo.
Jack el Destripador y el barrio de Whitechapel
Plan soñado para cualquier aficionado a Halloween. Si este año o cualquier otro decides ir a Londres a vivir ese día, tienes que probar alguna de las rutas turísticas que siguen la vida y milagros del, tristemente, célebre primer asesino en serie moderno de la historia. Si chequeas bien por Internet puedes realizar tú mismo el tour, pero si te da pereza, una muy buena opción es el The Jack The Ripper Tour, recomendado por los aficionados al tema y uno de los mejor valorados por los usuarios.
The Rocky Horror Picture Show en el Prince Charles
Bueno, una vez hayas realizado las tres actividades anteriores, que mejor manera de empezar la tarde-noche del Día de Brujas que en un cine viendo uno de los mejores musicales de terror de la historia del cine: The Rocky Horror Picture Show. El Prince Charles es uno de los cines londinenses más particulares de Londres (situado en Leicester Place, justo el centro de la City) al apostar por una programación llena de reposiciones de clásicos. Y claro está, para Halloween han preparado esta proyección especial en la que ¡ojo!, se podrá cantar al unísono con los protagonistas del filme, ya que se trata de una sesión sing-along. Planazo.
Concierto de John Carpenter en el Troxy
La guinda del pastel para esta serie de estupendos planes de Halloween londinenses la protagonizan los dos conciertos que John Carpenter dará en Londres los días 31 de octubre y 1 de noviembre. Carpenter, leyenda del cine de terror, y conocido también por realizar las bandas sonoras para sus películas, ofrecerá dos conciertos en los que repasará sus composiciones para filmes como La Niebla, Están Vivos y Asalto a la comisaría del distrito 13, con canciones nuevas de sus dos discos de estudio. Un lujo que se podrá vivir en una de las salas más emblemáticas de Londres, Troxy, situada en la zona de Commercial Road, muy cerca de la parada de metro de Limehouse.
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Texto de Xavi Sánchez para Los Viajes de ISABELYLUIS
Imágenes de DAVID HOLT, James Nash, Tarquin Binary , Holloway Life, Alexander Baxevanis, Matt From London
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Terrazas donde alcanzar el cielo de Madrid
Comprobado: tras una larga jornada visitando algunos de los fantásticos museos que alberga Madrid, disfrutando de sus magníficos monumentos, recorriendo sus calles (y perdiéndose en ellas), o simplemente yendo deshopping, la mejor forma de tomarse un respiro con la llegada del buen tiempo es subiéndose a las alturas y disfrutando de las vistas, acompañados de una refrescante bebida y de alguna especialidad gastronómica. A continuación hemos hecho una selección de algunas de las mejores terrazas de la ciudad donde poner el broche de oro a una larga jornada turística o de trabajo, y “besar el cielo de Madrid”.
Azotea del Círculo de Bellas Artes
Muy en boga últimamente, se ha convertido en todo un must para aquellos que están de visita en Madrid. Situada a unos pasos de la calle Alcalá, las maravillosas vistas que ofrece desde su azotea es uno de sus principales reclamos, por los que bien merece la pena pagar los 4 euros que cuesta su acceso. Además, puedes aprovechar para deleitarte con las especialidades gastronómicas del Tartan Roof, que corren a cargo del chef Javier Muñoz- Calero.
Terraza Cibeles
Muy cerca del Círculo de Bellas Artes, en la misma plaza de la Cibeles, se encuentra el antiguo Palacio de Telecomunicaciones, que desde 2011 alberga la sede del Ayuntamiento de Madrid y el espacio cultural CentroCentro. En la planta octava de este edificio hay un mirador, al que se accede pagando 2 euros, y que ofrece vistas de los 360º de Madrid, con cartelas explicativas ubicadas en varios puntos del mismo, en los que aparecen indicados los principales edificios de la ciudad. Podemos rematar la visita en la sexta planta, en la que se encuentra la Terraza Cibeles, donde disfrutar de cocteles de lujo acompañados de delicias gastronómicas con estupendas vistas. Eso sí, la experiencia puede ser un poco cara (30 euros por persona), y se recomienda reservar con anterioridad.
Terraza de Sabatini
Ubicada en la azotea del Hotel Apartosuites Jardines de Sabatini, justo frente al Palacio Real, merece la pena acercarse a esta terraza solo por deleitaros del espectáculo visual que ofrece al atardecer, con el palacio de fondo. Podéis acompañar tamaña imagen tomando algunas de sus deliciosa tapas y raciones, elaboradas por el chef Chema de Isidro, y maridarlas con alguno de sus fantásticos cócteles. Se recomienda reservar.
El Viajero
Situado en pleno corazón de la Latina, justo al lado de la popular plaza de la Cebada, se encuentra este bar-restaurante de dos plantas, en cuya azotea podéis disfrutar de las vistas a la iglesia de San Francisco. El mojito es la principal estrella de la velada, que podéis acompañar de ricos pinchos y raciones. Este es el lugar perfecto para poner fin a una larga jornada turística en la ciudad e ir abriendo paladar para la noche madrileña.
Terraza del Urban
Culminando el lujoso Hotel Urban, un cinco estrellas situado en la Carrera de San Jerónimo, se encuentra esta fantástica terraza, todo un clásico de los veranos madrileños. Apto para los amantes de lo más chic, donde además podrás mojar tus pies en su piscina mientras saboreas algunos de sus estupendos cócteles. Aunque es un poco caro, la experiencia bien merece la pena.
The Roof
Otro hotel, en este caso el Hotel ME Madrid, es el encargado de albergar nuestra próxima propuesta, The Roof. La terraza de este magnífico edificio modernista situado en la famosa plaza Santa Ana, es el lugar perfecto para tomar unas copas y disfrutar de la música mientras te deleitas con unas magníficas vistas de la ciudad como fondo.
Casa de Granada
Nuestra última recomendación se encuentra situada al lado de la plaza Tirso de Molina. Para llegar a esta terraza tendrás que llamar al telefonillo y subir en un angosto ascensor, pero la experiencia tiene premio: una estupenda terraza con unas tapas para chuparse los dedos en un espacio lleno de solera.
Ahora que ya sabes dónde se esconden algunas de las mejores vistas de Madrid, coge tu Vueling y vívelas por ti mismo.
Texto de Los Viajes de ISABELYLUIS
Imágenes de Ángela Ojeda Heyper
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Paseando por el Madrid de los Austrias
Entre los múltiples encantos que encierra la capital española, el conocido como Madrid de los Austrias es una de las zonas más apasionantes de la ciudad. El entramado irregular de esta parte del casco histórico de Madrid se remonta a los siglos XVI y XVII y fue escenario de justas, intrigas y es el principal testimonio del paso de la dinastía Habsburgo por la villa. De hecho, fueron ellos quienes eligieron Madrid como capital del imperio y la embellecieron para que estuviese a la altura de tal rango.
Plaza Mayor y alrededores
La Plaza Mayor es el principal enclave de los construidos por los Austrias en Madrid, por lo que es el lugar perfecto para iniciar esta ruta. Llena de vida y de gente, es una de las plazas más bonitas de Europa. El proyecto lo inició Juan de Herrera bajo el reinado de Felipe II y adquirió más o menos su aspecto actual con el reinado de Felipe III. Y decimos más o menos porque sufrió un grave incendio en 1790 y tuvo que ser reconstruida por Juan de Villanueva. En uno de sus lados se levanta la Casa de la Panadería, iniciada en 1590 primer edificio del complejo. En el centro, preside la plaza la estatua ecuestre de Felipe III de Juan de Bolonia y Pietro Tacca.
Si salimos de la plaza por la calle Gerona, daremos de frente con el opulento Palacio de Santa Cruz, que se encuentra en la plaza de las Provincias y, originalmente, fue la cárcel de la corte. Levantado en estilo herreriano, su construcción comenzó en 1629, aunque nuevamente un incendio, esta vez en 1791, hizo que Villanueva lo tuviese que reconstruir. No obstante, se mantuvieron los elementos originales, como la portada principal, las dos torres que flanquean la fachada y el gran escudo central. Desde el año 1938 es la sede del Ministerio de Asuntos Exteriores.
En la misma plaza encontramos una réplica de la Fuente de Orfeo, del siglo XVII, la original se encuentra en el Museo Arqueológico Nacional. Si enfilamos la calle de la Fresa y caminamos hasta la calle Postas, veremos la Posada del Peine, uno de los alojamientos hoteleros más antiguos de España, fundado en 1610.
Calle Arenal y plaza de Oriente
Desde aquí salimos a la calle del Arenal, donde se encuentra la popular iglesia de San Ginés, del siglo XVII, que alberga un gran número de obras de arte. Muy cerca se encuentra la mítica chocolatería San Ginés, de 1894, y que es uno de los lugares favoritos de los madrileños para tomar un chocolate con churros.
Entre la calle Arenal y la Gran Vía ascienden unas red de calles que aún conservan conventos antiguos como son el Monasterio de las Descalzas Reales o el Convento de la Encarnación.
Si seguimos por la calle Arenal llegamos a la plaza de Isabel II, antes llamada de los Caños del Peral, con la espectacular fachada del Teatro Real. La plaza fue muy importante por en la época de los Austrias ya que, en el centro, había una de las principales fuentes de la ciudad. Hoy podemos ver los restos de esa construcción si bajamos a la estación de metro de Ópera.
Bordeando el Teatro Real llegamos a la plaza de Oriente, con el Palacio Real, que se levanta en el lugar en el que estuvo el alcázar de los Habsburgo. En el lado sur de la plaza de Oriente, la Plaza de Ramales nos recuerda que ahí estuvo la iglesia de San Juan Bautista, lugar de enterramiento de Diego Velázquez. Como curiosidad, los huesos se buscaron pero nunca han aparecido, aunque se cree que se encuentran en algún lugar de la plaza.
Por la calle San Nicolás entramos en una de las partes más antiguas del barrio, con la iglesia de San Nicolás de Bari, que es la más antigua de la ciudad y, volviendo a la calle Mayor, se alza el Palacio de los Duques de Uceda, una majestuosa residencia del siglo XVII. Al lado, la Iglesia del Sacramento fue financiada por el Duque de Uceda en 1616.
Volviendo a la Plaza Mayor, es casi visita obligada cruzar el arco de Cuchilleros, típico por los mesones de sus alrededores y donde se encuentra el famoso restaurante Casa Botín que, fundado en 1725, ostenta el título de restaurante más antiguo del mundo. El arco de Cuchilleros fue construido por Juan Gómez de Mora en 1619 para salvar el desnivel entre la plaza y la Cava de San Miguel. Además, el edificio, con tres pisos más que los del resto del conjunto, fue durante siglos el más alto de Madrid. Desde este lugar, enfilando la Cava de San Miguel, llegamos al Mercado de San Miguel, uno de los lugares preferidos por los madrileños con ganas de tapear productos de primera calidad. Cerca del mercado encontramos la plaza de la Villa, una de las más representativas del Madrid de los Austrias por sus tres singulares edificios: la Casa de la Villa, antigua sede del Ayuntamiento, la Casa y Torre de los Lujanes y la Casa de Cisneros.
Anímate a recorrer el Madrid de los Austrias, reserva tu Vueling aquí.
Texto de Aleix Palau para Los Viajes de ISABELYLUIS
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