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Los siete pecados capitales de Turín

Los siete pecados capitales son un ordenamiento de los vicios que aparecen en las primeras enseñanzas del cristianismo. Turín es una ciudad con talante y mucha personalidad, pero también es hermosa y su belleza llega a ser sublime. Durante el viaje a Turín experimentamos el hechizo, y a veces el embelesamiento ante la admiración de sus palazzos y sus elegantes bulevares. Y sentimos como capitulábamos una tras otra a todas las máximas pecaminosas.

Lujuria
La lujuria es usualmente considerada como el pecado producido por los pensamientos excesivos. Para abundancias tenemos el Palazzo dell’Accademia delle Science, en el cual se encuentra el Museo Egizio, que contiene la colección de restos arqueológicos egipcios más importante fuera de El Cairo. Pero no hay nada más opulento que la Piazza Castello. Esta plaza alberga gran cantidad de museos, teatros y cafés. Allí se encuentra el Museo Civico d’Arte Antica dentro del fabuloso Palazzo Madama, un castillo medio medieval, medio barroco, que alberga un museo con obras de arte moderno y contemporáneo. De noche es más fácil acercarse al estado de lujuria. La zona de locales nocturnos está en Murazzi del Po, en un tramo de arcadas junto al río, entre los puentes Vittorio Emanuele I y Umberto I. Muy recomendables son los clubs Hiroshima Mon Amour (Via Bossoli, 83), United Club (Corso Vigevano, 33), punto de encuentro de la escena rockera de la ciudad, Blah Blah (Via Po, 21), situado en un antiguo cine.

Gula
La gula se equipara con la glotonería, el consumo sin control de comida y bebida. Y para saciarnos sin mesura nada mejor que desayunar copiosamente en Andrea Perino (Via Cavour, 10), un establecimiento de desayunos y meriendas que ha sido frecuentado por personalidades como Alejandro Dumas, Nietzsche y Puccini; o tomarnos un buen café en el acogedor Caffè Mulassano (Piazza Castello, 15). Este café de estilo art nouveau, decorado con talla dorada de bronce, madera y cuero, era frecuentado por la familia Saboya y artistas del Teatro Regio, justo al lado. Aquí se recomienda tomar el exprés a piedi, sin duda el mejor de la ciudad. Siguiendo con el lujo y la desmesura, el Caffè San Carlo (Piazza San Carlo, 156) es una inmejorable opción. Nada como sus pasteles y dulces de tradición centenaria. Para acabar la jornada con un buen atracón, la mejor elección es Sfashion (Via Cesare Battisti, 13), sin duda la Meca de las pizzas en Turín. Aquí las hacen al estilo napolitano, con la masa gruesa e ingredientes tradicionales. Pero la gula no acaba aquí. Y es que los turineses dieron al mundo el primer chocolate en tableta. No dejes de ir a Al Bicerin (Piazza della Consolata, 5) para comprobarlo. Además cada mes de marzo se celebra la Feria del Chocolate o Cioccola-tó.

Avaricia/Codicia
La avaricia es un pecado de exceso que se aplica a la adquisición de riquezas. Los elegantes bulevares arbolados y los pasajes porticados de Via Roma albergan las boutiques de moda más caras; aunque en las de la peatonal Via Garibaldi las hay más asequibles y en Via Po hay fantásticas tiendas de discos y de ropa vintage y alternativa. Pero también nos podemos encontrar con todo lo contrario en esta ciudad. Y es que Turín es la cuna del Arte Povera, un movimiento artístico revolucionario que surgió a finales de la década de 1960. Los miembros de este “arte pobre” empleaban materiales humildes para despertar recuerdos y simbolismos a través de esculturas e instalaciones. El movimiento tuvo un enorme impacto internacional gracias a artistas como Gilberto Zorio, Giuseppe Penone, Mario Merz o Michelangelo Pistoletto.

Pereza
La Pereza está relacionada con la simple “pereza”, o más bien la falta de motivación para realizar actos. Está claro que durante un viaje las jornadas suelen ser agotadoras. Por eso es aconsejable reservar momentos para el relax. Y qué mejor sitio para reposar que el Parco Valentino, a orillas del Po. En éste, a partir de la primavera, proliferan las numerosas terrazas. Y por la noche, no hay nada que supere el camino hacia la cama del Hotel Dogana Vecchia (Via Corte d’Appello, 4). Allí se han alojado personajes históricos como Napoleón. Su excepcional ubicación en el Quadrilatero Romano lo convierten en uno de los mejores hoteles.

Ira
La ira puede ser descrita como un sentimiento no ordenado, ni controlado, como el que puede provocar uno de los los grandes misterios de la historia: la Sábana Santa. En la cripta de la iglesia del Santo Sudario, el Museo della Sindone (vía Santo Doménico, 28) documenta uno de los objetos más estudiados de la historia. Se empezó a hacer popular a partir de 1898 cuando la técnica fotográfica permitió obtener negativos mucho más reveladores. Otro edificio que nos puede hacer perder la cabeza es el Museo Nazionale del Risorgimento Italiano. Éste, tras una remodelación ha reabierto contando con 30 salas que explican el trasfondo de la unificación italiana. Aquí se encuentra el barroco Palazzo Carignano.

Envidia/Celos
La envidia se caracteriza por un deseo insaciable de posesiones ajenas, que es la sensación que uno tiene cuando visita el Museo dell'Automobile y admira algunas de las joyas sobre cuatro ruedas más maravillosas del planeta.
Pero la envidia también nos corroe cuando visitamos el Duomo di San Giovanni (Piazza San Giovanni). La catedral de Turín se construyó entre 1491 y 1498 en el sobre tres basílicas del s. XIV. El interior sobrio hace lleva a que la atención se focalice en el templo que alberga la famosa Sábana Santa de Turín, el supuesto sudario con el que se envolvió el cuerpo de Cristo.

Soberbia
En casi todas las listas de pecados, la soberbia es considerado el original y más serio de todos. Es identificado como un deseo por ser más importante o atractivo que los demás. En el pasado, los equipos de fútbol de la ciudad estuvieron a mucha distancia del resto. Primero fue el Torino FC, que en la década de los cuarenta consiguió que nadie le hiciera sombra, con 5 scudettos consecutivos. Pero una tragedia aérea acabó con la vida de toda su plantilla en 1949. Cuatro décadas más tarde fue el turno del otro equipo turinés: el Juventus, que consiguió ser imbatible durante la primera mitad de la década de los ochenta, cuando entre sus filas militaba el tres veces bota de oro Michel Platini. Pero la soberbia va más allá del calcio. Así, Mole Antonelliana (Via Montebello, 20) uno de los símbolos de la ciudad, es una torre de 167 m con una característica aguja de aluminio, que pretendía estar más cerca del cielo que nadie en la ciudad. 

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Texto: Isabel y Luis Comunicación

Fotos: Turismo Torino e Provincia

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El centro de Bruselas

Bruselas es el corazón de Europa, la cuna del Art Nouveau, la capital del cómic y la sede de las instituciones de la UE. Un paseo por Bruselas nos permitirá descubrir su maravillosa arquitectura, rincones encantadores y pequeñas delicias gastronómicas típicas de la ciudad como el chocolate, la cerveza o los mejillones.

En el centro de Bruselas puedes encontrar dos encantadoras tabernas en los callejones que emergen de la transitada Rue du Marché aux Herbes. Una de ellas es À l’image de Notre Dame, un local con decoración tradicional y un ambiente acogedor de cervecería popular que te transportará a un tiempo pasado.

Otra de las tabernas a las que se accede desde Marché aux Herbes es el Toone Marionette Theater, un lugar histórico de una popular dinastía de titiriteros. Alberga una típica taberna, un museo de la marioneta y un teatrillo con sus shows tan aclamado por los bruselenses como por los turistas.

Las Galerías Saint Hubert comunican la zona del Teatro de la Monnaie con la Gran Place, es un paso entre dos mundos, entre una Bruselas más moderna y la Bruselas más histórica. En ellas se concentran lujosas tiendas, bombonerías de tradición, librerías magníficas, galerías vanguardistas y cafés.

Justo a la salida de las Galeries Royales nos encontramos el restaurante À La Mort Subite, un lugar centenario en el que se puede degustar entre muchísimas otras, la cerveza con su nombre. Su nombre proviene de un juego de dados del siglo XIX al que jugaban los empleados locales durante su hora de descanso. Este es uno de los lugares más tradicionales de la ciudad con sus largos bancos de madera, techos altos y una colección de antiguos espejos y lo habitual es probara allí las cervezas Cherry o la Kirk junto a una tapa de queso o una de sus tostadas.

Esquivando los bares de los alrededores de la Grand Place, tan orientadas a la caza del turista en los que los maîtres intentan cazarte al vuelo para que te sientes a tomar sus típicos y caros mejillones con patatas, llegarás al Impasse de la Fidélité, el callejón donde se encuentra Delirium Tremens, uno de los lugares más conocidos de Bruselas, de peregrinaje para los amantes de la cerveza. Se trata de un enorme sótano al que se accede por unas escalas, decorado a la manera más rústica con barriles y forrado de bandejas en sus techos. Allí se sirven cientos y cientos de marcas y de todos los colores, olores y sabores, cada una con un vaso especialmente diseñado para disfrutarla en detalle.

A la salida del local no olvides pasar a visitar a Jeanneke Pis (niña que orina) al final del callejón. Constituye el contrapunto femenino del Manneken Pis, el símbolo más representativo de la ciudad.

Es el momento de visitar la Grand Place, la plaza central de Bruselas, considerada una de las más bonitas del mundo y desde 1998 patrimonio mundial de la UNESCO, que concentra gran cantidad de edificios históricos como el Ayuntamiento de estilo gótico en el centro, la Catedral de San Miguel y Santa Gúdula y el Castillo Real de Laeken, con sus grandes invernaderos. Entorno de la plaza se pueden observar las trazas de la antigua ciudad de un estilo arquitectónico que en el país se conoce como estilo español, dado que los principales edificios históricos de estilo flamenco datan de la época en que la actual Bélgica, entonces Flandes, era una de las provincias del imperio de Carlos V.

Continuando la ruta llegamos a Le Roi des Belges, un moderno café en 34 rue Jules Van Praet, en el que tomar un desayuno o una comida rápida se convierte en una delicia. Música agradable a un volumen moderado, un servicio atento y una selección de platos ricos y sanos como ensaladas, quiches o lasañas lo hacen ideal para hacer una parada.

Pero uno de los lugares más populares y céntricos de Bruselas para degustar pequeñas raciones elaboradas a base de pescado es el Mer du Nord. Unas cuantas mesas altas para comer de pie en la plaza, justo detrás de la iglesia de Sainte Catherinete permiten parar a degustar las típicas croquetas de camarones, la riquísima sopa de pescado o los mejillones. ¿Sabías que los mejores mejillones se comen durante los meses que contienen la letra r, como diciembre, enero, febrero o marzo?

Rodeada por las exclusivas marisquerías de la zona de Sainte Catherine, se encuentra una deliciosa hamburguesería gourmet Ellis Gourmet Burger.
 A la hora de cenar, estas marisquerías se llenan de gente, turistas y lugareños para una cena por todo lo alto. Pero si el bolsillo no te permite sentarse en sus terrazas, con una de estas enormes hamburguesas que cuestan entre los 8 € y los 10 € te quedarás lleno. Tienes también la opción de pedir el trío de minihamburguesa por 13 €, para probar las diferentes especialidades de un tirón.

Si continúas caminando por plaza de Sainte Chaterine te encontrarás con el centro cultural Micro Market Marché y un bar restaurante en su interior llamado Via Via Café en el que sirven comida internacional y bebidas orgánicas. En este centro se organizan fiestas, sesiones de DJs, conciertos, proyecciones y exposiciones temporales. Es un lugar para el encuentro entre los jóvenes creadores y los amantes del arte más alternativo.

Y si lo que gusta es un lugar con aire rockero y buenas carnes al estilo americano, Le Corbeau es tu lugar. Situado en la rue Saint-Michel está alojado en lo que era una de las fábricas de cerveza más antiguas de Bruselas.

Una de las atracciones de Bruselas son los recorridos por las callejuelas con los murales de cómic. Bruselas es la capital del cómic y ha visto nacer a personajes tan legendarios como Tintín, Lucky Luke, Spirou o los Pitufos. Una de las diversiones de la capital Belga es ir descubriendo durante el recorrido las recreaciones a gran tamaño de elementos y páginas de tebeos que puedes encontrar en cualquier esquina. La idea empezó en 1991 como una manera de rehabilitar viejos edificios que ahora se ha convertido en toda una seña de identidad de la ciudad.

Nosotros nos lo hemos tomado como una diversión y hemos ido fotografiando aquellas que hemos encontrado al paso, pero existe toda una ruta trazada que no deben perderse los amantes del noveno arte.

Por último os aconsejamos coger un día el tren y acercaros a Gantes. Tiene el privilegio de ser la ciudad flamenca con mayor número de edificios históricos, una intensa vida cultural y una situación privilegiada, entre Brujas y Bruselas, a 50 km de cada una de ellas. La ciudad cuenta con cinco abadías, tres beaterios y dieciocho museos entre otras numerosas atracciones, todas muy concentradas en el centro de la ciudad.

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Aterriza este verano en Suiza, no te arrepentirás. Aquí tienes una ruta perfecta para descubrirla en 5 días.

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Las otras iglesias de Roma

Le llaman “La Ciudad Eterna”. Y es que Roma permanece en un limbo histórico en el que, aún hoy en día, siguen conviviendo vestigios etruscos, romanos, medievales, del renacimiento, barrocos e incluso fascistas. Cuna de nuestra civilización y meca de la religión católica, monumentos como el Coliseo, el Vaticano, el Foro o el Panteón reciben cada año millones de visitantes. Pero esta gran urbe esconde otras joyas que no todo el mundo conoce. Hemos paseado por los barrios más emblemáticos de la capital italiana y hemos descubierto las doce iglesias más espectaculares y menos conocidas de la ciudad.

Trastevere

Turistas y locales se mezclan por uno de los barrios más animados y con más personalidad de la ciudad. Además, aquí se encuentran algunas de las iglesias medievales más fascinantes de Roma, como Santa Maria in Trastevere.

1. San Franceso a Ripa: el otro éxtasis de Bernini
Piazza San Francesco d’Assisi 88

Posiblemente la escultura más conocida de Gian Lorenzo Bernini sea el Éxtasis de Santa Teresa. Pero lo que muchos no saben es que una iglesia en pleno corazón del barrio del Trastevere esconde otro éxtasis de este artista. Se trata de San Francesco a Ripa y el Éxtasis de la beata Ludovica Albertoni. Una joya de mármol que seguro que os fascinará. Además, esta iglesia es famosa por levantarse en el lugar donde estuvo el hospicio en el que vivió San Francisco de Asís durante su visita a Roma en 1219. De hecho, en su celda siguen conservándose su almohada de piedra y el crucifijo.

Piazza Navona

La Piazza Navona se levanta sobre los cimientos del antiguo estadio de Domiciano, de ahí su forma oval, y es una de las grandes obras del barroco italiano. En la zona hay múltiples vestigios de Borromini, Bramante y Bernini en forma de fuentes, iglesias y palacios. Animada día y noche, esta es una de las mejores partes para medir el pulso de la ciudad.

2. Santa Maria della Pace: proporciones bramantianas
Vicolo dell’Arco della Pace 5

Esta soberbia iglesia fue construida por Baccio Pontelli en la segunda mitad del siglo XV y cuenta con un claustro de Bramante que data de 1504. Para este espacio, el gran arquitecto italiano aplicó las reglas de proporción clásicas para lograr un gran efecto en un espacio de reducidas dimensiones.

Campo de’ Fiori

Este barrio mantiene el sabor medieval de sus calles y uno de los mercados al aire libre más famosos de Europa. Centro del renacimiento romano, con edificios como el Palazzo Farnese o el Palazzo Spada, por sus calles encontramos también el colorista gueto judío, el teatro romano de Marcelo y el sorprendente pórtico de Octavia.

3. San Girolamo della Carità: festival barroco
Via de Monserrato 62A

Cerca de la Iglesia de los Españoles y en el lugar donde vivió san Felipe Neri, se levanta este templo, cuya impresionante capilla Spada bien merece una visita. Proyectada por Borromini, es una oda al barroco italiano, con estatuas, paneles de jaspe veteado y mármol y todo tipo de decoraciones doradas simulando cortinas y damascos floreados.

Esquilino

Esquilino es la mayor de las siete colinas de Roma y, hoy, es un barrio que sigue manteniendo parte de su carácter primitivo. Muchos son los restos romanos que todavía pueden verse aquí, como los restos de las termas de Trajano o la Domus Aurea, pero si por algo destaca es por el gran número de iglesias, algunas fundadas en casas privadas. 

4. Santa  Bibiana
Via Giovanni Giolitti 154

La sencilla fachada de Santa Bibiana fue el primer trabajo de Gian Lorenzo Bernini en el terreno de la arquitectura. Aquí reposan los restos de esta santa, que murió flagelada con cuerdas de plomo en la época romana. De hecho, se cree que la pequeña columna que hay en el interior del templo fue la utilizada para torturar a esta mártir. Dentro de la iglesia también destaca la estatua de mármol de la santa que esculpió el propio Bernini y que, como curiosidad, fue la primera figura vestida cincelada por el artista napolitano.

5. Santa Prassede
Via di Santa Prassede 9A

Joya indiscutible del arte bizantino, en Santa Prassede se encuentran algunos de los conjuntos de mosaicos más interesantes de la ciudad. La iglesia fue fundada por el papa Pascual II en el siglo IX, en el lugar donde antiguamente se alzó un oratorio del siglo II. Aunque ha sufrido alteraciones, todavía se aprecia su estructura medieval original. En la nave central hay una losa que cubre un pozo donde, según la tradición, santa Prassede enterró los restos de 2.000 mártires. Pero la atención debemos centrarla en los bellos mosaicos, que representan santos, animales, palmeras y amapolas. También en esta iglesia se encuentra parte de una columna traída de Jerusalén y en la que se cree que Cristo fue atado y azotado.

Laterano

El palacio Laterano fue la residencia del papa durante la Edad Media y es aquí donde se alza una de las iglesias más espectaculares de la ciudad, San Juan de Letrán. 

6. Scala Santa y Sancta Sanctorum
Piazza di San Giovanni in Laterano 14

Muchos turistas pasan por alto este lugar al visitar San Juan de Letrán. Se trata de un edificio proyectado por Domenico Fontana y en la que se encuentran los dos últimos vestigios del palacio Luterano. Hablamos de la Scala Santa y del Sancta Sanctorum. La primera se trata de una escalera de 28 escalones por la que, según la tradición, subió Cristo hasta la casa de Pilatos antes de ser juzgados. Fueron traídos de Jerusalén por la madre el emperador Constantino, santa Elena, y colocados en este lugar por el papa Sixto V cuando se destruyó el palacio Laterano. Debes saber que se trata de un espacio sagrado y de peregrinaje, por lo que solo puede subirse esta escalera de rodillas. Al final de la escalera está el Sancta Sanctorum, que contiene una pintura que parece ser que fue realizada por san Lucas con la ayuda de un ángel.

7. Santa Croce in Gerusalemme
Piazza di Santa Croce in Gerusaleme

Aunque hoy tiene un aspecto muy distinto, esta iglesia fue fundada por santa Elena, la madre de Constantino, en el año 320 d.C. Aquí se guardan las reliquias de la crucifixión de Cristo. En la cripta hay una estatua de santa Elena que, en su origen, fue una escultura romana encontrada en el yacimiento de Ostia. En el centro del ábside, Sansovino levantó la tumba del cardenal Quiñones, que fue confesor del rey Carlos V de España.

8. Santo Stefano Rotondo
Via di Santo Stefano Rotondo 7

Es una de las iglesias más antiguas de Roma. Fundada en el 468 d.C., su llamativa planta circular es difícil de olvidar. Las cuatro capillas conservan parte de los frescos medievales y destaca un mosaico del siglo VII que representa a Jesús con san Feliciano y san Primo.

Caracalla

Las espectaculares ruinas de las termas de Caracalla siguen siendo la principal atracción de esta parte de la ciudad que, además, es ideal para pasear. La que fue zona residencial en la antigua Roma, posee hoy muchas zonas verdes y es posible apreciar la muralla romana de la ciudad y la Porta San Sebastiano, una de las mejor conservadas.

9. Santa Maria in Domnica
Piazza della Navicella 2

La iglesia data del siglo VII y se cree que se emplaza en lo que fue una antigua estación de bomberos. Merece la pena perderse hasta aquí y disfrutar de la paz de este poco turístico lugar. No os perdáis el espectacular mosaico del ábside, encargado por Pascual I en el siglo IX.

10. San Giorgio in Velabro
Via Velabro 19

Iglesia de aspecto primitivo, parece mentira que en julio de 1993 un atentado terrorista destruyese su pórtico y el frontón. Restaurada y sin signos del ataque, destaca en el ábside un fresco de Pietro Cavallini. En una de las esquinas de la fachada, no dejéis de admirar el arco degli Argentari, dedicado al emperador Septimio Severo en el 204 d.C.

11. Santa Sabina
Piazza Pietro d’Illiria 1

Al igual que San Giorgio in Velabro, esta es una de las iglesias romanas que mejor conservan la distribución de basílica cristiana. Con un púlpito, coro y trono del siglo IX, los ventanales iluminan una nave con exquisitas columnas corintias. Las puertas del pórtico lateral, talladas con escenas bíblicas, datan del siglo V.

Afueras de Roma

Las catacumbas, la Via Appia Antica o la Galleria Borghese se encuentras fuera del centro de la ciudad.

12. Santa Costanza
Via Nomentana 349

Inspiradora de iglesias de planta circular como la Capilla Palatina de Aquisgrán o Santo Stefano Rotondo, Santa Costanza es una de las joyas del primer cristianismo. Construida originalmente como mausoleo para las hijas de Constantino, las 12 columnas que sujetan la bóveda son toda una obra de ingeniería. En un nicho, hay una réplica del sarcófago de Costanza, que se encuentra en los Museos Vaticanos.

Texto de Aleix Palau para Los Viajes de ISABELYLUIS

 

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