A 30.000 pies por viajeros para viajeros

Resultados

AMANTES DE LOS VOLCANES: 10 DESTINOS EUROPEOS QUE NO OS PODÉIS PERDER

Dicen que los volcanes más impresionantes del mundo están en Hawaii y Costa Rica pero, si te apasiona la vulcanología y buscas algo más cerca, te sorprenderá la cantidad de opciones que tienes sin salir de Europa. ¡Mira, mira!

+ info

POR QUÉ VISITAR MENORCA EN INVIERNO. ¡ES MUCHO MÁS QUE PLAYAS!

Las islas no están reservadas solo para el verano. En invierno dicen que Menorca es, si cabe, aún más bonita. Te contamos por qué para que vayas planeando tu próxima escapada ya mismo.

+ info

De paseo por la Marsella alternativa

Primero las malas noticias: Marsella no es París. A diferencia de su histórico rival, la segunda ciudad más grande de Francia no tiene museos de primer orden, monumentos despampanantes u hordas de japoneses haciendo colas en Louis Vuitton. ¿Las buenas noticias? Pues que Marsella no es París. Acariciada por el Mediterráneo, esta ciudad de sol brillante, población multicultural y suburbios en pleno centro, es un rara avis de tal calibre que se ha ganado a pulso el apodo de Planète Mars (Planeta Marte).

Con uno de los puertos más importantes del Mediterráneo, un urbanismo caótico y una reputación de capital decadente que la persigue desde hace décadas, Marsella es sobre todo el enfant terrible de Francia; una ciudad ruidosa, dinámica y llena de contrastes, dónde los mercados callejeros inundan la calzada, los graffitis cubren las paredes, el olor a salitre impregna la ropa, y el Olympique de Marsella es la argamasa que lo une todo.

Apartada de los destinos turísticos habituales, las tornas han cambiado desde que en 2013 fuera elegida Capital Europea de la Cultura. Zaha Hadid, Jean Nouvel y Norman Foster, todos tiene sus edificios vanguardistas en el flamante frente marítimo. Pero la vida bohemia se encuentra tierra adentro, y es allí dónde nos dirigimos. Con un mapa en el bolsillo, ¡empezamos un tour urbano-bobo-alternativo por la capital de la Provenza!

En La Friche la Belle de Mai

Una antigua fábrica de tabaco en la estación Saint-Charles es el centro cultural más activo de Marsella. ¡Hemos llegado a La Friche! Espacios de exposición, residencias de artistas, teatro, rampas de skate, e incluso una guardería se mezclan aquí. Un todo en un uno híbrido y en flujo constante, volcado en la creación actual dónde el espíritu comunitario está a la altura de su extenso programa.

Sube a la azotea, las vistas de la ciudad son espectaculares, y su inmensa terraza se llena hasta la bandera en verano, acogiendo fiestas con DJs invitados y cine al aire libre los domingos. Durante el resto del año la música no cesa, y en Le Cabaret Aléatoire hay sesiones que van del rock al hip-hop.

Si tienes hambre, dirígete a La Salle des Machines, un bar-librería dónde puedes tomar un café au lait mientras hojeas el catálogo de las últimas expos. Pero si lo que quieres es comer, Les Grandes Tables es tu sitio; aquí el menú cambia cada día pero nunca falta el clásico steak tartar ni la ensalada César; los lunes se instala un mercado de productores locales, y ya sabéis que para esto de los mercados los franceses no tienen rival.

En el exterior, bordeando las naves y con los TGVs pasando a ras, un parque urbano con paredes de graffitis anuncia que ‘Skateboarding is not a crime’. Aquí, los skaters hacen sus trucos, mientras otros juegan a basquet, escalan en el rocódromo, juegan en la zona infantil o trabajan en el huerto comunitario. Y es que Marsella es esto, un magma heterogéneo dónde todo y todos se mezclan.

Unos metros al oeste, entre las calles laberínticas de La Belle de Mai, se abre paso Le Gyptis Cinéma. Su programa (¡en versión original!) es tan ecléctico como la misma ciudad; aquí se proyectan ciclos temáticos, clásicos, títulos imposibles de encontrar en Internet y pelis para niños. Su fachada ha sido colonizada por retratos de los habitantes del barrio, resultado de un proyecto de street art colectivo que pone cara a las gentes del lugar.

Y con esta imagen en la retina, tomamos rumbo hacia el Cours Julien, el núcleo duro de la movida urbana marsellesa.

Alrededor del Cours Julien: Street Art & Urban Vibe

Alternativo, desenfadado y colorista. El Cours Ju, como lo llaman los locales, es el barrio del momento. Coge el metro hasta Notre Dame du Mont, ¡la subida desde el puerto es de infarto! Distrito de artistas, músicos y diseñadores, y bastión tomado por la modernísima comunidad bobo (término con el que los franceses designan a los burgueses-bohemios), el Cours Ju es un sin fin de cafés de moda, restaurantes de todo tipo, tiendas vintage, y calles inundadas de graffitis a todo color.

Y es que ningún otro lugar del ‘Hexagone' exhibe un despliegue de arte urbano de tal envergadura. Innumerables murales colonizan las fachadas de la Rue Vian, Pastoret y Bussy l’Indien con temas reivindicativos de corte social, referencias a la cultura pop, o anuncios de los cafés que se esconden en su interior. No en vano, el street art en Marsella es parte de su ADN urbano, rebelde y multicultural tanto como su archiconocido hip hop, y prueba de ello es éste trepidante vídeo a ritmo de rap local.

Ante semejante telón de fondo, galerías de arte, terrazas, cafés y comercios alternativos que venden desde ropa a los artículos para el hogar, inundan cada metro cuadrado del Kreuzberg marsellés. Lo mejor: perderse por el caótico entramado de calles peatonales y dejarse llevar por su ambiente relajado.

En el mismo Cours, la multifacética concept-store Oogie vende ropa y libros, sirve comida y alberga una peluquería dónde se celebran fiestas con DJs. Muy cerca, La Licorne produce jabones usando técnicas tradicionales. Y en la Rue Trois Frères Barthélémy, la microcervecería Brasserie de la Plaine vende cervezas artesanas y tiene un bistro dónde devorar la ‘Formule du Jour’ -el menú del día que normalmente incluye un entrante, un plato y el postre por unos 10€- con cocina de mercado.

El sitio cool por antonomasia es el WAAW, en la Rue Pastoret. A medio camino entre bistro y centro cultural, el WAAW acoge desde presentaciones a talleres de serigrafía, y es el mejor sitio para hacer una parada técnica, tomar el plato del día, o encarar la noche con un ‘pastís' o un ‘rosé’ a la hora del popular apéro -aperitivo alcohólico que se toma antes de cenar.

Por la noche se da paso a las copas y la música. En la plaza Jean Jaurès, L’Intermédiaire es uno de los mejores locales con música alternativa en vivo y DJ Sets. Justo al lado, Au Petit Nice ofrece un montón de cervezas en un patio interior dónde pasar las horas. Y en La Dame Noir los hipsters hacen cola para entrar en el club más cotizadode la zona.

Pero por si no hubiera suficiente, un mercado de productores locales se instala en el Cours Ju cada miércoles por la mañana; los domingos es el turno de los sellos; y el segundo sábado del mes se venden libros de segunda mano. El mercado de La Plaine, en la plaza Jean Jaurès, vende fruta, verduras, queso, pescado, comida para llevar, zapatos baratos y accesorios de toda clase cada martes, jueves y sábados por la mañana, mientras que los miércoles es el día de las flores.

¡Y es que el Cours Ju tiene un ‘no sé qué’ especial que engancha! Anímate a conocer la Marsella más cosmopolita y reserva tu Vueling aquí!

Texto de Núria Gurina i Puig para Los Viajes de ISABELYLUIS

Fotos de Caroline Dutrey, Coralie Filippini, JeanneMenjoulet&Cie, marcovdz, Pop H

+ info

Los siete pecados capitales de Turín

Los siete pecados capitales son un ordenamiento de los vicios que aparecen en las primeras enseñanzas del cristianismo. Turín es una ciudad con talante y mucha personalidad, pero también es hermosa y su belleza llega a ser sublime. Durante el viaje a Turín experimentamos el hechizo, y a veces el embelesamiento ante la admiración de sus palazzos y sus elegantes bulevares. Y sentimos como capitulábamos una tras otra a todas las máximas pecaminosas.

Lujuria
La lujuria es usualmente considerada como el pecado producido por los pensamientos excesivos. Para abundancias tenemos el Palazzo dell’Accademia delle Science, en el cual se encuentra el Museo Egizio, que contiene la colección de restos arqueológicos egipcios más importante fuera de El Cairo. Pero no hay nada más opulento que la Piazza Castello. Esta plaza alberga gran cantidad de museos, teatros y cafés. Allí se encuentra el Museo Civico d’Arte Antica dentro del fabuloso Palazzo Madama, un castillo medio medieval, medio barroco, que alberga un museo con obras de arte moderno y contemporáneo. De noche es más fácil acercarse al estado de lujuria. La zona de locales nocturnos está en Murazzi del Po, en un tramo de arcadas junto al río, entre los puentes Vittorio Emanuele I y Umberto I. Muy recomendables son los clubs Hiroshima Mon Amour (Via Bossoli, 83), United Club (Corso Vigevano, 33), punto de encuentro de la escena rockera de la ciudad, Blah Blah (Via Po, 21), situado en un antiguo cine.

Gula
La gula se equipara con la glotonería, el consumo sin control de comida y bebida. Y para saciarnos sin mesura nada mejor que desayunar copiosamente en Andrea Perino (Via Cavour, 10), un establecimiento de desayunos y meriendas que ha sido frecuentado por personalidades como Alejandro Dumas, Nietzsche y Puccini; o tomarnos un buen café en el acogedor Caffè Mulassano (Piazza Castello, 15). Este café de estilo art nouveau, decorado con talla dorada de bronce, madera y cuero, era frecuentado por la familia Saboya y artistas del Teatro Regio, justo al lado. Aquí se recomienda tomar el exprés a piedi, sin duda el mejor de la ciudad. Siguiendo con el lujo y la desmesura, el Caffè San Carlo (Piazza San Carlo, 156) es una inmejorable opción. Nada como sus pasteles y dulces de tradición centenaria. Para acabar la jornada con un buen atracón, la mejor elección es Sfashion (Via Cesare Battisti, 13), sin duda la Meca de las pizzas en Turín. Aquí las hacen al estilo napolitano, con la masa gruesa e ingredientes tradicionales. Pero la gula no acaba aquí. Y es que los turineses dieron al mundo el primer chocolate en tableta. No dejes de ir a Al Bicerin (Piazza della Consolata, 5) para comprobarlo. Además cada mes de marzo se celebra la Feria del Chocolate o Cioccola-tó.

Avaricia/Codicia
La avaricia es un pecado de exceso que se aplica a la adquisición de riquezas. Los elegantes bulevares arbolados y los pasajes porticados de Via Roma albergan las boutiques de moda más caras; aunque en las de la peatonal Via Garibaldi las hay más asequibles y en Via Po hay fantásticas tiendas de discos y de ropa vintage y alternativa. Pero también nos podemos encontrar con todo lo contrario en esta ciudad. Y es que Turín es la cuna del Arte Povera, un movimiento artístico revolucionario que surgió a finales de la década de 1960. Los miembros de este “arte pobre” empleaban materiales humildes para despertar recuerdos y simbolismos a través de esculturas e instalaciones. El movimiento tuvo un enorme impacto internacional gracias a artistas como Gilberto Zorio, Giuseppe Penone, Mario Merz o Michelangelo Pistoletto.

Pereza
La Pereza está relacionada con la simple “pereza”, o más bien la falta de motivación para realizar actos. Está claro que durante un viaje las jornadas suelen ser agotadoras. Por eso es aconsejable reservar momentos para el relax. Y qué mejor sitio para reposar que el Parco Valentino, a orillas del Po. En éste, a partir de la primavera, proliferan las numerosas terrazas. Y por la noche, no hay nada que supere el camino hacia la cama del Hotel Dogana Vecchia (Via Corte d’Appello, 4). Allí se han alojado personajes históricos como Napoleón. Su excepcional ubicación en el Quadrilatero Romano lo convierten en uno de los mejores hoteles.

Ira
La ira puede ser descrita como un sentimiento no ordenado, ni controlado, como el que puede provocar uno de los los grandes misterios de la historia: la Sábana Santa. En la cripta de la iglesia del Santo Sudario, el Museo della Sindone (vía Santo Doménico, 28) documenta uno de los objetos más estudiados de la historia. Se empezó a hacer popular a partir de 1898 cuando la técnica fotográfica permitió obtener negativos mucho más reveladores. Otro edificio que nos puede hacer perder la cabeza es el Museo Nazionale del Risorgimento Italiano. Éste, tras una remodelación ha reabierto contando con 30 salas que explican el trasfondo de la unificación italiana. Aquí se encuentra el barroco Palazzo Carignano.

Envidia/Celos
La envidia se caracteriza por un deseo insaciable de posesiones ajenas, que es la sensación que uno tiene cuando visita el Museo dell'Automobile y admira algunas de las joyas sobre cuatro ruedas más maravillosas del planeta.
Pero la envidia también nos corroe cuando visitamos el Duomo di San Giovanni (Piazza San Giovanni). La catedral de Turín se construyó entre 1491 y 1498 en el sobre tres basílicas del s. XIV. El interior sobrio hace lleva a que la atención se focalice en el templo que alberga la famosa Sábana Santa de Turín, el supuesto sudario con el que se envolvió el cuerpo de Cristo.

Soberbia
En casi todas las listas de pecados, la soberbia es considerado el original y más serio de todos. Es identificado como un deseo por ser más importante o atractivo que los demás. En el pasado, los equipos de fútbol de la ciudad estuvieron a mucha distancia del resto. Primero fue el Torino FC, que en la década de los cuarenta consiguió que nadie le hiciera sombra, con 5 scudettos consecutivos. Pero una tragedia aérea acabó con la vida de toda su plantilla en 1949. Cuatro décadas más tarde fue el turno del otro equipo turinés: el Juventus, que consiguió ser imbatible durante la primera mitad de la década de los ochenta, cuando entre sus filas militaba el tres veces bota de oro Michel Platini. Pero la soberbia va más allá del calcio. Así, Mole Antonelliana (Via Montebello, 20) uno de los símbolos de la ciudad, es una torre de 167 m con una característica aguja de aluminio, que pretendía estar más cerca del cielo que nadie en la ciudad. 

Consulta nuestros vuelos aquí

Texto: Isabel y Luis Comunicación

Fotos: Turismo Torino e Provincia

+ info