A 30.000 pies por viajeros para viajeros

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Patrimonio con hijos

En la ciudad de Ibiza vive nada menos que el 40 % de la población de toda la isla. En ella tienen lugar la mayoría de las actividades sociales y culturales durante todo el año, así como la mayor parte de su oferta gastronómica, deportiva y de ocio.

La vieja capital fenicia abierta al mar condensa en Dalt Vila, murallas adentro, 27 siglos de historia. Acercarte hasta aquí supone un viaje al pasado, imprescindible para entender los orígenes de la isla. Las panorámicas del mar a los pies de la catedral o del viejo Ayuntamiento son aglutinadoras de “likes” en Instagram. El mirador domina Es Freus, el estrecho entre Ibiza y la isla hermana de Formentera.

Bajo las murallas, en las calles del antiguo barrio de pescadores deSa Penya,enLa Marina,el puerto, en el céntrico bulevar deVara de Rey,en las principales avenidas o en la burbujeantePlaza del Parquese concentra la actividad comercial y de ocio.

Antes de llegar

La visita a Dalt Vila se puede realizar perfectamente en medio día. Nos encontramos con Shana Dominique Lacroix junto a las barcas del Puerto de Ibiza. Desde allí nos comentó que la mejor panorámica para fotografiar todo el núcleo antiguo, se encuentra junto al complejo residencial Boas de Ibiza diseñado por Jean Nouvel, en el extremo opuesto del muelle (Paseo Juan Carlos I). De camino a la ciudad amurallada, nos topamos, en los andenes del puerto, con un monumento dedicado a los corsarios. Ibiza fue un punto estratégico en los siglos XVI, XVII y XVIII ya que desde la isla se protegía toda la parte Sur-Este de la Península Ibérica, de los ataques repentinos de piratas turcos.

Frente al puerto, entre la Plaça d’Antoni Riquer y la Plaça Sa Tertúlia hay mercadillo cada día a partir de la Semana Santa, en el que encontrarás toda clase de productos de artesanía, joyas, bisutería y cuero. Lo mejor es visitarlo por la noche y aprovechar para tomar un helado o una cerveza bien fría en el puerto. Está abierto a partir de las 17 horas hasta la madrugada. Muy cerca, está Es Mercat Vell, con estética de viejo templo romano, donde podrás disfrutar de alimentos frescos y si lo deseas también podrás comprar flores. Está abierto todos los días excepto los domingos.

Nos comenta Shana que el puerto de lujo se ha desplazado para que esté a los pies de la ciudad antigua, siendo uno de las pocos ejemplos en todo el mundo en contar con esta característica (tan solo hay siete). Y es que el precio del amarre en este exclusivo puerto de Ibiza cuesta entre 6.000 y 7.000 euros por día durante la temporada alta (julio y agosto).

Dentro de las murallas 

Es aconsejable perderse entre las callejuelas desordenadas de su interior. Durante el trayecto nos fuimos topando con construcciones de época medieval, gótica, renacentista y barroca. La Catedral es de un gótico austero que sorprende. Vale la pena pararse en el Convento de los Dominicos de estilo renacentista. Allí se encuentra la réplica de la tumba de Guillem de Montgrí, el cual expulsó a los musulmanes de Ibiza y Formentera en 1235. Fue entonces cuando se introdujo el catalán como lengua principal, la cual se fue transformando en ibicenco a lo largo de los siglos.

Si quieres saciar tu sed de cultura, en Dalt Vila se encuentra el Museo de Arte Contemporáneo, un edificio que alberga obras de pintura, grabado, dibujos, carteles, fotografía y vídeo de artistas relevantes del arte contemporáneo como Bechtold, Floris, Broner, Micus, Zush/Evru, Flanagan, Vedova, Schlosser, Hausmann, Le Parc, Tàpies, Gordillo, Dmitrienko, Hinterreiter, Vallribera, Broto, Faber, Tur Costa, Echarri, Portmany, etc. También está el Museo Puget dedicado al famoso artista Narcís Puget. Actualmente se puede visitar una exposición dedicada a su hijo, el fotógrafo Narcís Puget Riquer, recientemente desaparecido.

Ibiza «all’antica»

Ibiza fue declarada Patrimonio de la Humanidad en 1999. La Unesco reconoció así unos bienes históricos, culturales y naturales que se deben preservar y que hacen que esta isla sea única en el mundo, entre otros, por cuatro espacios:

1. El recinto amurallado de Dalt Vila. Es la fortaleza mejor conservada del Mediterráneo. En el siglo XVI, Felipe II ordenó una férrea defensa de la isla frente a los ataques berberiscos. Convirtió las antiguas murallas medievales en una fortificación abaluartada inexpugnable.

2. La necrópolis de Puig des Molins. En la vila romana, en el centro de la ciudad, se conserva la necrópolis más extensa y mejor conservada del mundo fenicio-púnico. Se pueden recorrer los más de 2.500 hipogeos o cámaras subterráneas donde los difuntos eran enterrados junto a sus pertenencias y herramientas para la otra vida. Aquí fue hallado el busto femenino de Tanit, diosa del amor y la fertilidad, que se identifica con Ibiza. 

3. El poblado fenicio de Sa Caleta, en las inmediaciones del Parque natural de Ses Salines, fue el primer asentamiento de los fenicios en la isla. Data del siglo VIII a. C. El yacimiento está vallado, pero permite apreciar la urbanización y la organización de la vida en aquella época. 

4. Las abundantes y bien conservadas praderas submarinas de posidonia proporcionan a las aguas de Ibiza y Formentera una transparencia y limpieza excepcional que favorece la biodiversidad de los fondos del mar y el desarrollo de especies autóctonas de gran interés científico. Las aguas e islotes de Es Freus, dentro del Paque Natural de Ses Salines de Ibiza y Formentera, son ideales para el buceo.

Cada año, el 2º fin de semana de mayo se celebra el aniversario de la proclamación de Dalt Vela como Patrimonio de la Humanidad con un gran mercado medieval.

Pero no todo son patrimonios de la humanidad en la vieja Ibiza. En las últimas décadas han surgido otro tipo de edificios con valores, quizá no tan elevados, pero igual de imprescindibles. Por un lado, está toda la oferta gastronómica que nos ofrecen múltiples restaurantes, muchos de ellos instalados en la calle de Santa Cruz. Os recomendamos, La Oliva, que mezcla la cocina mediterráneo con ciertos toques asiáticos, y en el que seguro os encontraréis con algún personaje famoso. También el Plaza del Sol, con extraordinarias vistas al puerto.

¿A qué esperas para perderte por el casco antiguo de Ibiza? Consulta nuestros vuelos aquí. 

Agradecimientos especiales a la Fundación de Promoción Turística de Ibiza.

Texto de Los Viajes de ISABELYLUIS

Imágenes de Los Viajes de ISABELYLUIS y Fundación de Promoción Turística de Ibiza

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Bristol brumas de trip hop y graffiti II

Al otro lado de Bearpit se eleva Stokes Croft, la zona bohemia que hierve a bares musicales, clubs y cafeterías con sótanos multifuncionales como el Cafe Kino o The Art House, de éste último nos llamó la atención la carta de paninis, bautizados con nombres de las más populares bandas de la electrónica local. Aunque para comer algo rápido y nutritivo -incluso en versión vegana-, también recomendamos el cercano restaurante de la cadena local Biblos, donde degustamos sabrosos wraps y bandejas de comida para compartir. En la misma calle, se encuentra uno de los primeros murales de Banksy, “Mild Mild West”, el osito de peluche que blande un cóctel molotov frente a un grupo de bobbies, pintado tras las broncas entre policías y raveros acaecidas en 1999. El graffiti queda a la entrada de la Hamilton House, un edificio para artistas y start ups gestionado de manera cooperativa, con un espacioso y concurrido bar llamado The Canteen. Alli nos citó Euan Dickson, el joven ingeniero de sonido de la banda Massive Attack, célebres ciudadanos de Bristol y los más fértiles supervivientes de aquello llamado Trip Hop. Dickson ha asistido en el parto de su música desde principios de los 2000, incluyendo los álbumes “100th Window”, “Heligoland” o el reciente EP “Ritual Spirit”, y además ejerce como teclista en sus giras por todo el mundo, aunque reconoce haber llegado a la música por otro camino: “Cuando la banda editó ‘Mezzanine’ en 1997, ¡yo sólo tenía 10 años! Cogí la guitarra atraído por Oasis, aunque fueron PJ Harvey y Radiohead los que me descubrieron otro mundo. Después tuve la suerte de que mi padre me recomendara como mozo de carga para el estudio de Massive Attack, donde también aprendí a usar el Pro Tools y, gracias a mi entusiasmo, acabé ayudándoles con su música” nos revela Euan, junto a dos simpáticos colegas y unas buenas pintas que compartimos animadamente.

Charlamos sobre la diversidad racial de la ciudad, resultado de la inmigración llegada desde los años 50, que si bien ha enfrentado conflictos, hoy en día “resulta de lo más natural, porque ya creces con gente de todas las procedencias. Piensa que el 70% de Bristol votó por seguir en la Comunidad Europea en el referéndum del Brexit”, explica Dickson. De hecho, los orígenes de la banda en la que milita están profundamente enraizados con la vibrante escena surgida de esta mezcla de culturas. Desde los años 70, la diáspora jamaicana hizo notar su rica influencia musical en el suburbio deSt Pauls, donde en 1980 estallaron los primeros disturbios de la década en respuesta a una redada policial y donde también se encontrarían unos jovencísimos DJ Andrew Mushroom Wolves, Grantley Daddy G Marshall y, el entonces grafitero, Robert 3D Del Naja, luego conocidos como núcleo original de Massive Attack. Juntos fundaron en los ochenta uno de los primeros sound system del Reino Unido, el mítico Wild Bunch, donde también militaban otros ilustres bristolianos como Tricky, futuro colaborador de la banda y después estrella por derecho propio, o Nellee Hooper, productor estrella de Soul II Soul, Björk, Madonna o Gwen Stefani. Entre reggae humeante y activismo punk, los primeros sprays y lettering al estilo New York, sudorosos MCs y cortantesscratches, negras noches y fría lluvia, se sentarían las bases del sonido Trip Hop, discutida etiqueta que calificó la escena iniciada por Massive Attack junto a otras bandas locales que serían reconocidas a nivel global como Smith & Mighty, Kosheen, o los aclamados Portishead, que tomaron su nombre del cercano pueblo donde nació su líder Geoff Barrow, quien conoció a Beth Gibbons cuando esta se buscaba la vida como cantante en los locales de Bristol.

Si la estrecha conexión de Massive Attack con el underground local no fuera suficiente, existe incluso una teoría que identifica a Del Naja, como el rostro oculto tras Banksy. Aunque se nos había advertido que la banda está hasta la coronilla del tema no pudimos evitar deslizar la pregunta. “Si 3D fuera Banksy haría tiempo que lo sabría”, asegura Dickson. Añade que los titulares aparecieron el día antes de que la banda celebrase un gran concierto en su ciudad natal y que “cuando 3D llegó al ensayo, Daddy G empezó a gritar “¡Mirad todos, ha llegado Banksy!” y nos partíamos de risa”.

Nos despedimos de Dickson y repasamos la evolución de la electrónica local. En la misma época en que triunfaba el Trip Hop, despuntó otro nativo de la ciudad, Roni Size que junto al colectivo Reprazent definirían el drum&bass, cuyos múltiples subgéneros han seguido nutriendo la ciudad de ritmos rotos. Por ejemplo, aunque sea Londres la que ostenta el título de centro neurálgico del grime, en Bristol nació el aclamado DJ y productor Joker, que dicen goza aquí de un espectacular home studio. Otra figura local es el DJ Blazey del colectivo Bodynod, quien ha gestionado infinidad de clubes dedicados a los sonidos urbanos que combinan rap, electrónica y reggae. Desgraciadamente, no coincidimos con ninguno de ellos, pero sí pudimos asistir a una completa velada de sonidos dub, dubstep y grime en la que unían fuerzas dos verdaderos referentes de la UK Urban Music, nada menos que The Bug y Flowdan, que actuaban para un público descaradamente joven y totalmente entregado en la gigantesca multisala Lakota, en el área de Stokes Croft. Otros clubs donde se hace cola los fines de semana son el vecino Blue Mountain o el SWX de Broadmead. Y es que la electrónica casi surge por generación espontánea en la que también es la ciudad de los ruidistas Fuck Buttons o de The Third Eye Foundation, alter ego de Matt Elliot, también cantante de folk oscurito.

Pero en Bristol la música está en todas partes, en los transhumantes buskers que tocan la guitarra para los turistas, en las numerosas tiendas de instrumentos y en las nuevas tiendas de discos como Idle Hands -indispensable para los amantes de la electrónica- que combaten los cierres de tantos predecesores en la última década. Aunque la música sobre todo se vive en los innumerables bares musicales y salas de conciertos, como The Lanes, donde aquel fin de semana pincharon varios miembros de Fun Lovin Criminals y todos los sábados se celebraba una fiesta mod, esa vez con la participación de Andy Crofts (Paul Weller Band) a los platos; o como la famosa sala Louisiana, “The Louie” para los amigos, o como el gran auditorio filial de la O2 Academy destinado a las grandes citas. Pero también en pubs como el canalla The Surrey Vaults o The Crofters Rights, donde además de probar mil y un tipos de cerveza artesana, asistimos a la velada organizada por el sello londinense Trashmouth Records en la que vislumbramos a Big Jeff, entrañable personaje local, cuya presencia en un concierto certifica que has escogido correctamente en la inabarcable oferta de esta ciudad.

Toda música es bienvenida y que un día suene electrónica, no impide que al siguiente dominen las guitarras. No en vano, Bristol es también la ciudad de Wayne Hussey, antiguo guitarrista de Sisters of Mercy y cantante de The Mission, referentes del rock gótico. De aquí son también otros rockeros como The Alligators y Rob Ellis, batería, productor y arreglista conocido por su estrecha colaboración con PJ Harvey durante más de dos décadas. La banda Airbus es de la cercana Portishead y de hecho compartió un split con la banda del mismo nombre siendo cara B de “Sour Times”. Pero si desean sonidos más duros, destacan los pequeños clásicos del metal Onslaught, que formaron parte de la explosión thrash de los ochenta, se disolvieron poco después y volvieron a reunirse en 2004; o también los Jaguar, enmarcados en la New Wave of British Heavy Metal; o la banda de hardcore punk Disorder. Existe, por tanto en Bristol, una atracción por los riffs cortantes demostrable en el concurrido pub de 3 plantas Mother’s Ruin o en la sala Stag and Hounds, donde aquel fin de semana tocaron Olanza, cuyo bajista es hijo del batería de Black Sabbath.   

Y por supuesto no podemos obviar que algunas de las bandas seminales del post punk, como The Pop Group o los Glaxo Babies, se crearon en Bristol a finales de los 70, seguidos en la década siguiente por acólitos como The Agents, The Escape o Rip Rig + Panic, que incluyó entre sus filas a la mismísima Neneh Cherry, quien por cierto cedería la cocina de su pisito londinense como estudio para Massive Attack en las primeras incursiones de la banda en la metrópolis. Pero es que Bristol también vio nacer a dos miembros de las populares Bananarama. Y otro referente delmainstreamde los ochenta, los añorados Tears for Fears, se formaron en la cercana localidad de Bath, donde también surgieron los Propellerheads. Sin duda, esta es una tierra fértil para la música.

La lluvia fue una constante en nuestra visita a la ciudad, y aunque no llegamos a entender los tranquilos paseos en jersey o camisa de algunos nativos acostumbrados a los aguaceros, si aprendimos a apreciar la temprana oscuridad y el estimulante frío de Bristol en invierno. Admiramos la ciudad recordando los versos de Beth Gibbons: “All mine / you have to be / from that cloud / number nine”. Y aún empapados, nos sentimos afortunados de pisar sus calles.

¿Te ha gustado? Inspirador, ¿verdad? Pues no lo dejes ahí, coge un vuelo y vívelo directamente. Consulta horarios y fechas aquí.

Texto de Mondo Sonoro y Los Viajes de ISABELYLUIS

Imágenes de Los Viajes de ISABELYLUIS

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Las mejores playas del cabo de Gata

El Parque Natural del Cabo de Gata-Níjar ofrece el que es posiblemente uno de los paisajes más bellos y curiosos a la par que áridos de España, y para qué negarlo, de Europa. Este macizo de origen magmático de extrañas formas y de escasa pero interesante vegetación tiene un valor añadido en la línea de la costa, albergando un buen número de playas y calas de espectaculares aguas azules que contrastan con los baldíos paisajes de roca y arena.

Así pues, si andas por esta magnífica reserva natural del sureste de Almería no dudes en ponerte un buen calzado, cubrir bien tu cabeza, proveerte de agua y provisiones (la mayor parte de estas playas son salvajes por lo que carecen de servicios), y hacer el esfuerzo de sortear la distancia que separa estas playas de las pocas poblaciones que hay por la zona. Sí, muchos de los puntos a los que te vamos a llevar son de difícil acceso, pero en este caso el ejercicio bien merece la pena, y más si lo que te espera son unas espectaculares vistas y un chapuzón en unas preciosas aguas cristalinas. ¡Allá vamos!

Playa de los Muertos

Unos 700 metros de una dura cuesta separan esta playa del parking de coches, por lo que te recomendamos tomártelo con la calma. Eso sí, al final del angosto camino hay una amplia playa de pequeñas piedras y azules aguas en la que reconfortarse. Como sucede en la mayor parte de las playas del cabo de Gata, tanto los nudistas como los partidarios de ir con bañador conviven en absoluta armonía en ellas.

Cala de Enmedio

Esta cala está situada a un kilómetro y medio al sur de Agua Amarga, un antiguo puerto de pescadores codiciado en la actualidad por los turistas, y a ella solo se puede acceder andando o en barca. A tu llegada a este maravilloso lugar te deslumbrará el blanco de su fina arena y de las dos dunas fosilizadas que la flanquean, y que contrasta con el color turquesa de sus aguas. Un pequeño paraíso en la tierra.

Cala de San Pedro

Esta pequeña cala, situada a poco más de una hora andando del municipio pesquero de Las Negras, cuenta con una peculiaridad que la hace diferente al resto de las playas de la zona: la existencia de un manantial de agua dulce. Gracias a él la presencia de vegetación es mayor, y permite que pueda residir en ella durante todo el año una comunidad de hippies. También es a causa de ésta (en este caso para defenderla de los piratas berberiscos), que se construyese en el siglo XVI el castillo de San Pedro, del que hoy en día se pueden visitar sus ruinas.

Playa de los Genoveses

Esta playa de más de un kilómetro de longitud, de fina arena y aguas cristalinas, es una de las más populares del cabo de Gata, y una de las más visitadas. Situada a poco más de un kilómetro de San José, se puede llegar a ella andando, o si eres de los que te cuesta hacer ejercicio, hay un autobús que te lleva hasta la playa. Si vas en coche recuerda que en verano la zona de aparcamiento tiene un aforo muy limitado que se llena enseguida.

Playa de Mónsul

Convertida en playa cinematográfica gracias a Steven Spielberg y su Indiana Jones y la última cruzada, es lugar de imprescindible visita, sobre todo para ver el maravilloso espectáculo que proporcionan las enormes rocas de lava erosionada que la envuelven. Ubicada a cuatro kilómetros de la localidad de San José, se puede llegar a ella en coche o en autobús (esta es la opción más recomendable en el mes de agosto).   

Cala Rajá

A medio camino entre San Miguel de Cabo de Gata y de San José, es una de las que más difícil acceso tiene, y por lo tanto, es en la que menos gente encontrarás. De arena fina y agradable, merece la pena enfilarse a las formaciones rocosas que la envuelven para disfrutar de las vistas al arrecife del Dedo y de la Cala de la Punta Negra.

Reserva tu Vueling a Almería, y ¡aventúrate a descubrir las playas del cabo de Gata!

Texto de Los Viajes de ISABELYLUIS

Imágenes de Mir Zab, horrapics, Pablo Piso , jarp32, Baldomorejon

 

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Hay vida mucho más allá del Gayxample barcelonés

Si bien Madrid tiene Chueca como epicentro gay de la ciudad, Barcelona tiene lo que se denomina el Gayxample. Es decir, el rectángulo dentro del distrito del Eixample Esquerra que delimita con las calles Balmes, la Gran Via de les Corts Catalanes, y las calles Comte d’Urgell y Aragó. La oferta de bares y clubes muta cada temporada con la fuerza de un tsunami (especial atención merecen las discotecas del club Arena, que al abrir de lunes a domingo siempre son un recurso fácil para turistas y locales que pueden permitirse el lujo de trasnochar), aunque ahí precisamente es donde se encuentra también el Hotel Axel, que cuando se inauguró en 2003 se convirtió en el primer hotel propiamente heterofriendly no sólo de la capital catalana, sino del mundo. Su terraza, situada en el ático, es un clásico lugar de peregrinación para aquellos que en verano quieren lucir los músculos que han desarrollado a lo largo del resto del año. Por algo es uno de los lugares más concurridos durante el Circuit Festival, que este año acontece del 2 al 14 de agosto.

Eso sí, a pesar de contar con el Gayxample, lo cierto es que la ciudad no se limita sólo a ese perímetro de acción. Si algo destaca de Barcelona es su aura cosmopolita y el hecho de que cualquier gay podrá encontrar en otros barrios tanto bares como fiestas que se ajusten a sus necesidades. Sin ir más lejos, y tras el cierre de uno de los iconos del Raval, La Penúltima, la clientela más moderna tiene alternativas como el Zelig, en el que más allá del gin tonic de rigor puedes comer un buen plato de pasta o alguna especialidad culinaria holandesa; o La Casa de la Pradera (c/ Carretes, 57), un bar con pista de baile incluida que se antoja perfecto para aquellos que después peregrinan hasta la sala Apolo o bien, yendo a medio gas, ya tienen suficiente aprovechando al máximo los fines de semana hasta las tres de la madrugada. Asimismo, otro de los bares más en boca en estos momentos es La Federica (c/ de Salvà, 3), situado estratégicamente en el Poble Sec y convertido en tiempo récord en uno de los lugares fetiches de la clientela más hipster de la ciudad. Si danzar hasta las tantas no va contigo y prefieres solamente tomar una copa más o menos relajado, esta es una de las mejores opciones que tienes a tu alcance.

La Metro, también abierta todos los días de la semana, continúa siendo uno de los clubes clásicos de la ciudad. No obstante, si algo marca la actualidad hedonista son las fiestas mensuales que, prácticamente cada semana, reúnen a centenares de almas con ansias de pasárselo de escándalo. Una de las más veteranas es la llamada Pop Air, que suele celebrarse el primer viernes de cada mes en la sala Tango (c/ Diputació, 94) y reúne a los osos y simpatizantes del pelo de la ciudad amantes del pop. Del mismo modo, también un viernes al mes, la sala Apolo (c/ Nou de la Rambla, 113) cuenta con el Somoslas para aquellos que prefieren quemar calorías al son de la música electrónica; y la sala Under (c/ Tarragona, 141) con una de las fiestas más jóvenes del circuito: la Tanga Party, que dispone de una sala house y otra mayor dedicada en exclusiva al petardeo ilustrado. Fruto del meteórico éxito de la Tanga (que incluso hasta se celebra en Madrid), sus creadores desde este domingo 17 de julio también proponen La Piscini (en La Carpa Barcelona: Av. Manuel Azaña 21-23), una nueva cita que más allá de la música tiene como principal atractivo una piscina gigante en la que poder remojarse. Se avecina planazo para sobrellevar estas altas temperaturas. 

También en domingo, la clásica Churros con Chocolate que se celebra en la sala Apolo es una de las fiestas más concurridas con diferencia. Al igual que La Ká (en la sala Plataforma: c/ Nou de la Rambla, 145), ambas son totalmente gratuitas, por lo que te recomendamos que no demores en exceso tu entrada porque a partir de las 21 horas te puedes comer una cola de aúpa. Quien avisa no es traidor. Consulta nuestros vuelos ya y ven a descubrirlo.

Texto de Sergio del Amo para Los Viajes de ISABELYLUIS

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