Estos son los mejores destinos de Carnaval de Europa
Los carnavales más típicos de Europa son una buena excusa para organizar una escapada relámpago en febrero. ¿Qué te apetece más? Cádiz, Tenerife, Venecia, Basilea...
+ infoPoblenou de barrio industrial a distrito creativo
¡Bienvenidos al Poblenou! El distrito creativo más vibrante de Barcelona. Un barrio de esos de toda la vida, alejado del centro pero próximo al mar, donde el carácter popular se mezcla con las tendencias de última generación. Un espacio en continua transformación, de pasado industrial y presente cosmopolita, que combina a la perfección la modernidad y la tradición de la capital catalana.
Con un paisaje urbano en mutación constante y proyectos vanguardistas que florecen en cada esquina, el Poblenou vive su momento. Recorremos sus calles en busca de sus secretos ¡Empezamos!
Plaça de les Glòries, km 0
Ni la plaza Catalunya, ni las Ramblas, ni el paseo de Gràcia. Cuando en el siglo XIX Ildefons Cerdà ideó el trazado de la Barcelona moderna marcó ‘les Glòries' como su centro geométrico. Allí se han trasladado Els Encants Vells que con más de siete siglos de historia es uno de los mercados de pulgas más antiguos de Europa ¡y donde regatear aún es posible!. A pocos metros se alza ‘La Grapadora’, un edificio de piel gris que alberga el Disseny Hub, parada más que obligada para los amantes del buen diseño.
El pene, el supositorio, el torpedo… No hay motes suficientes para describir la Torre Agbar. Y es que este rascacielos diseñado por Jean Nouvel es motivo de un sinfín de comentarios. Dice Nouvel que sus formas rinden culto a la Sagrada Familia y a las montañas de Montserrat. No sabemos qué hay de cierto en todo ello, lo que está claro es que desde su construcción el skyline de Barcelona es un poco más ‘masculino’.
Arte, diseño, música y mucho más
Desayunamos en el Espai Joliu, una concept store que combina plantas y amor por el buen café; aquí sirven el de Nomad Coffee, tostado a pocos metros y con punto de venta en el Røaster's Home. En el local vecino, una antigua imprenta hace las veces de galería de arte; se trata de La Plataforma un espacio en el que las propuestas artísticas maridan con experiencias gastronómicas de todo tipo.
Los adictos al shopping pueden comprar muebles escandinavos en el Noak Room; renovar el armario con los estampados coloristas de Brava Fabrics, y añadir vinilos a su colección en el Ultralocal Records, punto de encuentro de los melómanos locales especializado en sellos independientes.
Si lo vuestro es el consumo cultural, la Sala Beckett programa lo último en teatro contemporáneo en un entorno modernista de primer nivel. De corte más urbano son las propuestas de La Escocesa, una antigua fábrica destinada a talleres de artista que cada año celebra el festival de murales, inundando con graffitis sus muros centenarios. Las tendencias más innovadoras se concentran en Hangar, un centro vanguardista en artes visuales ubicado en unos de los complejos industriales más destacados de la ciudad.
No podemos terminar el día sin entrar en Razzmatazz. Institución del clubbing barcelonés, cualquier joven que se precie ha pasado más de una noche en sus míticas salas. Sea indie, electrónica o conciertos en directo, en el Razz la buena música nunca cesa.
Y con los beats en la cabeza, abandonamos el Poblenou industrial para dirigirnos al corazón de la vida del barrio. ¡Nos vamos a la Rambla del Poblenou!
La Rambla del Poblenou
Punto neurálgico indiscutible, su ritmo pausado y la gente charlando al sol nos dan la pista de que esto fue y sigue siendo un pueblo. Los fines de semana se llena hasta la bandera con grupos de amigos tomando cañas en sus terrazas y en septiembre, la fiesta mayor invade las calles con verbenas, comidas populares y pasacalles. También aquí se concentran los locales con más solera de la zona y en los que nos detenemos para recobrar fuerzas.
Primera parada, un clásico entre los clásicos: Can Recasens, una charcutería fundada en 1906 que por la noche se convierte en un restaurante de cocina catalana. Su surtido de quesos, embutidos y vinos es espectacular, y además te puedes llevar a casa los productos degustados durante la cena.
No menos popular es la Orchateria El Tio Che, el palacio de la chufa. Estos horchateros de pura cepa preparan horchata 100% artesana siguiendo la misma receta desde hace 5 generaciones. En verano las colas crecen sin cesar con gente buscando alivio contra el calor en este refresco natural.
Y de la esquina más dulce a la esquina con más historia. Cruzando la calle se alza el Casino l’Aliança del Poblenou, un centro de reunión que nos transporta a los tiempos de los ateneos obreros y las luchas asociativas. Si estás por allí, entra; entre sus paredes se respira un pedazo de la historia reciente de Barcelona.
Los que quieran mojarse las pantorrillas que sigan Rambla abajo y en pocos minutos se plantaran en las playas del Bogatell y de la Mar Bella, las menos masificadas de la ciudad. En verano los chiringuitos invaden la arena y los runners recorren la orilla al ritmo de brisa marina.
El Poblenou marinero
Tomamos rumbo a tierra firme en dirección a la Plaça Prim, lugar de residencia de los pescadores en los siglos XIX y XX, esta pequeña plaza se resiste al paso del tiempo. En una ubicación privilegiada se encuentra Els Pescadors, antigua taberna marinera y unos de los restaurantes de pescado con más historia de la ciudad; aquí las especialidades son los productos del mar traídos a diario de las lonjas vecinas.
Detenidas en el tiempo también permanecen las calles cercanas, donde reina la calma propia de los pueblos costeros. Una calma que contrasta con el ajetreo de la calle Marià Aguiló, eje comercial por excelencia y donde nos topamos con La Pubilla del Taulat, un bar bodega abierto en 1886 (¡el más antiguo del Poblenou!) en el que se puede tapear y tomar unos vinos a cualquier hora del día.
No menos mítico es el bar El Timbal. Situado junto a la antigua fábrica textil de Can Felipa, la fama de sus bravas es conocida en toda la ciudad; las hacen al horno, con su piel y coronadas con unall-i-olipara chuparse los dedos. Las puedes acompañar con platos caseros a precios ajustados mientras tomas unas cañas en su concurrida terraza.
De Palo Alto al Fórum: pasado industrial, presente creativo
Una chimenea de ladrillo rojo nos da la bienvenida a Palo Alto. Esta antigua fábrica textil es una isla urbana única en su especie. Convertida en hub creativo, hoy multitud de diseñadores, arquitectos y artistas ocupan sus naves inyectando nuevas tendencias. Pasea por su selvático jardín y prueba el menú de La Cantina, un restaurante de cocina tradicional que los viernes sirve un arroz buenísimo. Además, Palo Alto es sede del concurrido Palo Alto Market, un mercado mensual donde se reúne la ‘gente guapa’ de la ciudad para conocer las últimas propuestas de los diseñadores locales.
Si las energías escasean, hacemos parada y fonda en el Bar Tras-paso, un local bohemio, colorista y de sabores afrancesados en el que terminar la noche con un magret de pato y charlar hasta las tantas con una copa de vino en la mano.
Pero si todavía os queda aliento, subimos a la Torre de les Aigües del Besòs, testigo del pasado industrial de la zona y donde a mediados de los 90 la banda británica Blur grabó el videoclip On Your Own. Desde su mirador a 60 metros de altura las vistas de la ciudad son impresionantes.
Y desde las alturas, con el mar a pocos metros, los rascacielos de Diagonal Mar, el Tibidabo, Montjuïc y la explanada del Fórum en el fondo, nos despedimos. Hemos llegado a los márgenes de la ciudad y es hora de tomar un nuevo rumbo.
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Texto de Núria Gurina
Fotos de: Matt Cornish, filippsh, Adrià Goula, Joanbrebo, Espai Joliu, Santmarti.info, Selbymay/Wikicommons, Mathieu Thouvenin
+ infoRuta por el Edimburgo de Trainspotting
Adaptación cinematográfica de la (imprescindible) novela homónima deIrvine Welsh-uno de los escritores que mejor ha sabido retratar la zona oscura de la capital escocesa-, Trainspotting ha devenido un film referencial para toda una generación. Celebrando las dos décadas que han pasado desde su estreno y a las puertas del reencuentro en su secuela de Mark Renton, Sick Boy, Spud y Frank Begbie, hacemos un recorrido por algunos de los más significativos rincones de Edimburgo en los que transcurre la película.
Princes Street
Es la escena inicial de la película y una de las secuencias más iconográficas del cine de los 90. Heroinómanos pero ilustrados, Mark Renton y Spud acaban de robar en una librería y huyen de los seguratas a lo largo de Princes Street al anfetamínico ritmo del Lust for Life de Iggy Pop. Levantada a finales del siglo XVIII, Princes Street, con su kilómetro y medio uniendo Lothian Road en el oeste con Leith Street en el este, es la principal arteria y área comercial de la capital de Escocia.
Cowgate
La carrera de Mark Renton escapando de los vigilantes de la librería en la que acaba de afanarse unos cuantos ejemplares termina cuando es embestido por un coche en Cowgate. Calle histórica del Old Town de Edimburgo, como fácilmente se puede deducir por su nombre, en tiempos pretéritos era la vía por la que transitaban las vacas en día de mercado. Junto a la siempre animada plaza Grassmarket, actualmente conforma una de las zonas más transitadas de Edimburgo, albergando algunos de los mejores pubs de la ciudad como The Three Sisters, The Last Drop o The Beehive Inn.
The Volley
El psicópata de Frank Begbie se pasa buena parte del minutaje de Trainspotting repartiendo mamporros a todo aquel que se le ponga por delante. Una de esas palizas tiene como escenario un popular pub y sala de billares de Edimburgo llamado The Volunteer Arms pero conocido por todo el mundo como “The Volley”. El bar sigue en pie en el paseoLeith Walk,la avenida que va desde el centro de la ciudad hasta el barrio portuario, pero ahora se llama The Cask & Still y es un refinado local en el que se sirven los mejores whiskies y ginebras destilados de Escocia.
El peor wáter de Escocia
Mark Renton anda con el mono, y lo único que ha conseguido en el “mercado” son unos supositorios de opio. Peor aún, sin ningún sitio en el que poder esconderse, se los tiene que administrar en el que muy acertadamente describe como “el peor wáter de Escocia”, un auténtico pozo de porquería situado en la trastienda de una casa de apuestas del centro comercial Muirhouse. Veinte años después, este lugar es una zona de aspecto fantasmagórico con la mayor parte de sus locales tapiados.
The Meadows
Con la ciudad en plena efervescencia por el Festival de Edimburgo y con todos los pubs a rebosar de turistas; Renton, Spud y Sick Boy no hallan nada más divertido por hacer que tomar éxtasis y perderse por The Meadows. Intentarán ligar con dos colegialas de un centro privado cercano pero acabarán alucinando con unas ardillas. Situado en la zona sur del centro de la ciudad, The Meadows es uno de los parques más grandes de Edimburgo, una de esas infinitas zonas verdes tan características de las ciudades británicas, con zonas de recreo para los más pequeños, clubes de croquet, pistas de tenis y campos de fútbol y rugby.
La Estación Central de Leith
Tras una temporada en Londres, Renton vuelve a Edimburgo por Navidad, donde se reencuentra con sus viejos amigotes. Con uno de ellos, Begbie, visita la Estación Central de Leith, edificio que describe como “un hangar desolado y estéril, que pronto será demolido y reemplazado por un centro comercial y una piscina pública”. La estación central de Leith fue cerrada a los pasajeros en los años 50 y clausurada definitivamente en 1972, momento en el que se convirtió en la guarida preferida de los drogadictos de la ciudad. Años después, efectivamente, la zona donde estaban las plataformas fue reconvertida en un centro comercial Tesco y el edificio de la terminal en un complejo de ocio acuático llamado Leith Waterworld.
Easter Road
Aunque no está presente físicamente, el Hibernian FC y su estadio, Easter Road, se citan constantemente en la novela y la película. Fundado en 1875 por emigrantes irlandeses, el Hibernian es el club del barrio portuario de Leith y el equipo que apoyan todos los protagonistas de Trainspotting. La sede de los Hibs, apodo con el que se los conoce, es Easter Road, estadio inaugurado en 1893. A esta especie de caja de zapatos que mantiene ese encantador aroma añejo de los estadios de fútbol británicos, sus hinchas la denominan The Holy Ground o el San Siro de Leith. Si los Hibs, por su origen irlandés, es el equipo de los católicos, reproduciendo la rivalidad de los dos grandes de Glasgow -Celtic y Rangers-, su antagonista en el fútbol en Edimburgo es el Heart of Midlothian Football Club, equipo con una mayoría de aficionados protestantes.
Glasgow
Aunque la novela de Irvine Welsh transcurre íntegramente en Edimburgo, la mayor parte de su adaptación cinematográfica fue rodada en… ¡Glasgow! Las mentirijillas del séptimo arte. Entre las localizaciones más significativas de Trainspotting en la ciudad más grande de Escocia destacan dos. La primera, la Volcano, la discoteca en la que Renton conoce a su particular Lolita, Diane. Situada en el 15 de Benalder Street, cerca de la estación de Kelvinhall, no os molestéis a buscarla, pues fue demolida años atrás. Sí que encontraréis Rouken Glen Park, el parque en el que Renton y Sick Boy pasan el tiempo discutiendo sobre la trayectoria cinematográfica de Sean Connery y disparando balines a los rottweilers.
Aquellos que queráis realizar la ruta por lo escenarios de Trainspotting podéis ir a la aventura por vuestra cuenta, o si lo preferís, Leith Walks os ofrece una cómoda solución con el Trainspotting Walking Tour. Desde la Estación Central de Leith al “peor water de Escocia” un guía os descubrirá las principales localizaciones de la novela de Irvine Welsh llevada al cine por Danny Boyle.
Si viajas a Edimburgo, elige perderte por los rincones que sirvieron de escenario para esta icónica película, consulta tu Vueling aquí.
Texto de Oriol Rodríguez para Los Viajes de ISABELYLUIS
Imágenes de Naureen-s, Babatuel, Denna Jones, Joe Price, LHOON, GDU photography
+ info10 anécdotas sobre el concierto de Oasis en Knebworth
Knebworth no es más que una aldea ubicada en el norte de Hertfordshire, a poco más de media hora en tren desde el centro de Londres. El pueblo original, ahora conocido como Old Knebworth, está ubicado alrededor de Knebworth House, una notable mansión Tudor, con un precioso salón de banquetes jacobeo que cuenta con una fachada neogótica. El desarrollo de la nueva aldea Knebworth se inició en el siglo XIX a una milla al este de Old Knebworth junto a la nueva estación de ferrocarriles y la autopista A1. Pero fue a partir de la década de los 70 del siglo pasado cuando la población se empezó a hacer famosa gracias a la celebración allí de mastodónticos conciertos. Los primeros en congregar a decenas de miles de fans fueron Led Zeppelin, Pink Floyd y The Rolling Stones. Y ya en los 80 y 90, el espacio albergó eventos en forma de festival con bandas como Genesis, Dire Straits, Eric Clapton o Elton John.
Pero la palma se la llevaron Oasis, que aglomeraron en un par de noches a nada menos que a un cuarto de millón de personas. Inglaterra, o mejor dicho, el mundo entero se encontraba imbuido en la fiebre Oasis. No sucedía nada similar desde la época de los Beatles. Sus managers vieron el filón y decidieron ofrecer el espectáculo de sus pupilos al mayor número de fans posible, ¿y qué mejor localización que una explanada bien comunicada con la city? Así fue como en la tarde del 10 de agosto de 1996, los miembros de Oasis descienden en helicóptero con cara de alucinación infinita. Os recomendamos que veáis el documental “Supersonic” de Mat Whitecross –estrenado recientemente en nuestro país durante la última edición de In-Edit-. El film narra la historia de la banda desde el punto de vista de sus dos líderes, Liam y Noel Gallagher, en un tramo de sus carreras que va desde sus inicios hasta la celebración de estos dos macro conciertos. Pero, aparte de todos los récords, qué más ocurrió a lo largo de esas 48 horas? A continuación os narramos 10 anécdotas curiosas que seguro desconocías.
1. Dos millones y medio de personas solicitaron entradas
Más del cuatro por ciento de la población inglesa solicitó entradas para ver Oasis en Knebworth, la mayor demanda de tickets para conciertos de la historia británica. Unas 250.000 personas llegaron a ver a la banda durante dos noches -otro récord- pero increíblemente, Oasis podría haber vendido otros 18 shows de Knebworth.
2. Se cree que había 7.000 personas en la lista de invitados
Esta cifra ha resultado imposible de verificar, pero está claro que fueron varios miles. Pero lo que realmente nos llama la atención son los informes de testigos presenciales, que muestran un cuadro de excesos inimaginable en el backstage. Por lo visto una inmensa carpa estaba llena de bares, con barras bien surtidas. Hubo barra libre durante los dos días. Eso sí, también había helados gratis y golosinas. Además una serie de magos y caricaturistas se encargaron de amenizar la espera previa a los directos.
3. Se necesitaron 3.000 profesionales para organizar el concierto
No fue para menos. El equipo incluía 11 torres de altavoces, las cuales se erigieron a distancias cada vez mayores con el fin de que todo el mundo pudiera escuchar con la misma intensidad los acordes de Noes y los gruñidos de Liam.
4. Los conciertos tuvieron su emisora de radio para la ocasión
Radio Supernova emitió en el 106.6 de la FM, para un radio de 20 millas. Durante los días que estuvo en funcionamiento no pararon de sonar los himnos de Oasis, así como canciones de las bandas que ejercieron de teloneros. Además se daba información referente al concierto y los accesos, así como al transporte hasta el recinto.
5. John Squire tenía la gripe cuando tocó como invitado en «Champagne Supernova»
Para muchos, uno de los puntos álgidos de la noche fue cuando apareció su compatriota mancuniano John Squire. Hacía tan solo un par de meses que había dejado a The Stone Roses y el guitarrista apareció para espolvorear algo de magia sobre “Champagne Supernova” y “I Am The Walrus”. Unos día más tarde Noel Gallagher reveló a NME, que actúo mientras pasaba por un proceso gripal severo.
6. Los VIPs recibieron sus propios prismáticos, marca Oasis
Fue irónico, ya que la zona VIP era el único lugar donde realmente se podía ver el concierto sin necesidad de binoculares. Para colmo, los de Manchester contaban con el apoyo visual del muro de vídeo más grande del planeta de la época. Bueno, todos hemos recibido algún regalo que no viene a cuento. Los invitados de los Gallagher no iban a ser menos.
7. The Charlatans apoyaron a Oasis apenas tres semanas después de la muerte de su teclista Rob Collins
Para The Charlatans, Knebworth fue una ocasión agridulce. Por un lado, representó una reivindicación para una banda que fue abanderada del movimiento madchester a principios de los 90. Pero por otro, tuvieron que hacerlo sin su carismático teclista Rob Collins, que murió en un accidente de coche tres semanas antes. Un momento conmovedor fue cuando Liam Gallagher le dedicó la canción “Cast No Shadow” al Charlatan caído.
8. Hubo sólo 10 arrestos durante los dos días
Lo cual es bastante sorprendente, dado el número de personas presentes. ¿Cómo lo hicieron? Lo cierto es que, aunque parezca mentira los fans de Oasis son especialmente respetuosos con la ley.
9. Noel no recuerda nada
Como se solía decir en la época, “si usted puede recordar algo del Britpop, quiere decir que usted no estuvo allí”. Y el recuerdo de Noel de aquella época está lleno de agujeros. En alguna ocasión ha llegado a declarar: "Incluso ahora, si cierro los ojos, no puedo recordar el momento en el que me encontraba sobre el escenario".
10. Un miembro de Oasis piensa que deberían haberse separado inmediatamente después
"Siempre pensé que deberíamos habernos retirado después de la segunda noche en Knebworth", dijo el guitarrista Paul 'Bonehead' Arthurs a The Guardian en 2009. En retrospectiva, es fácil ver que Oasis nunca superarían lo logrado en Knebworth. Pero, ¿quién es lo suficientemente valiente como para abandonar un grupo que se encuentra en la cresta de la ola? Bonehead finalmente renunció en 1999 y volvió a ser un tipo normal.
Ya sabes algo más sobre el mítico concierto de la última gran banda de Inglaterra. Ahora solo te falta conocer el espacio donde pasó todo. Vamos, siéntete “Supersonic” y consulta nuestros vuelos aquí.
Texto de Los Viajes de ISABELYLUIS
Imágenes de Wikipedia Commons
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