Los mejores clubs de Zagreb
La capital croata cuenta con una animada vida nocturna. En las calles Preradovićeva, Tkalčićeva y Kozarska de Gornji Grad -la Ciudad Alta- y en la plaza central se concentran gran cantidad de bares, cervecerías y pubs para empezar la noche, desde los locales más chics a los más alternativos. Puedes empezar por alguno de los más míticos como el Skola o el Hemingway y acabar en la zona del lago Jarun, donde se encuentran algunos de los clubs más prestigiosos de Zagreb, como Aquarius Club, Gallery o el Club Maison.
Las noches de verano son especialmente movidas en la capital. En Zagreb tienes un aliciente extra con la celebración de uno de los festivales más prestigiosos de Europa, el INmusic Festival que cada año trae a las mejores bandas internacionales!
Spunk/ Prostor Do
Spunk se ha ampliado recientemente con el bar que tenía al lado, el Prostor Do -que literalmente significa espacio de al lado- para formar este gran local frecuentado por estudiantes. Las noches acostumbran a estar amenizadas por actuaciones de músicos jóvenes que tienen aquí la primera oportunidar de darse a conocer. No te pierdas detalle de las paredes del Spunk/Prostor Dor, con los obras del famoso dibujante croato Igor Hofbauer.
Spunk/ Prostor Do
Hrvatske bratske zajednice b.b., 10 000 Zagreb
Vintage Industrial Bar
Otro peculiar local para empezar la noche es Vintage Industrial Bar, una antigua fábrica de botones que, como indica su descriptivo nombre, tiene una estética industrial muy marcada, con sus muebles rústicos y la barra larga que recorre de punta a punta el local. Aquí puedes asistir a sus animadas fiestas y a los conciertos de numerosas bandas a precios muy asequibles.
Vintage Industrial Bar
Savska cesta 160, 10000 Zagreb
Kino Europa
Como ocurre en todas las ciudades, la llegada de las salas multicines han llevado al cierre de las salas más pequeñas. El Cine Europa -Kino Europa- ha sabido aprovechar la ocasión para reconvertirse en una sala multiusos en la que organizan festivales de cine pero también otras fiestas y sesiones de dj. Ahora este viejo espacio se ha convertido en un lugar muy atractivo y concurrido por la juventud croata.
Kino Europa
Varšavska 3, 10000 Zagreb
Sokol Klub
Su localización en el centro de la ciudad ha hecho durante del Sokol uno de los clubs más concurridos durante 20 años. Un lugar en el que despreocuparse de todo y conocer a fondo la noche en Zagreb. Con una entrada poco estricta en cuanto a la indumentaria y capacidad para unas 400 personas, en Sokol Klub conocerás todo tipo de gente. Fue un imprescindible de la época dorada de la escena de baile croata. Hoy en día puedes disfrutar en Sokol de una velada de baile con música local.
Sokol Klub
Marshal Tito Square 6, Zagreb
Por los alrededores del lado Jarun se encuentran algunos de los más exclusivos clubs de la ciudad. Uno de los más reconocidos es el Aquarius Klub, con buenas sesiones de dj’s internacionales y buen ambiente. Las noche de los jueves al viernes son principalmente de hip-hop, R & B, mientras que los sábados y domingo se dedica a los éxitos locales e internacionales.
Aquarius Klub
Aleja Matije Ljubeka b.b., Zagreb
Un poco más adelante, bordeando el lago, se encuentra Gallery. Aquí es habitual encontrarse al famoseo de la ciudad entre modelos y futbolistas. Un edificio con dos plantas y capacidad para 2000 personas en la que te asegurarás largas noches de baile. Los viernes están dedicados al hip hop y r’n'b mientras que los sábados se escucha house.
Gallery
Aleja Matije Ljubeka, 10000, Zagreb, Croatia
Un gran espacio multicultural en el que se celebran grandes conciertos de rock y pop. Se reformó en 2011 para convertirse en una de las principales salas de conciertos y mucho más. Durante el día funciona como cafetería y las noches de fin de semana ofrece sesiones de baile y visuales.
Tvornica Kulture
Šubićeva 2, 10000 Zagreb
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Qué y dónde comer en Dubrovnik. Dentro de las murallas. Primera parte
Dubrovnik es un destino cuya oferta gastronómica suele pasar desapercibida ante los encantos imbatibles de la ciudad amurallada y su entorno (tranquilísima y bella isla de Lokrum, justo enfrente; bucólica, vinícola y también boscosa la zona Konavle, unos 40 minutos al sur de la ciudad), que justifican por sí solos la visita. Pero no se puede olvidar que hay numerosos restaurantes que van más allá de la típica hamburguesa y que ofrecen platos de la gastronomía croata (bastante mediterráneos, por cierto) y casi siempre con un producto de gran calidad y raciones generosas. Y con precios tourist friendly, por decirlo en lenguaje internacional. Estos son los que hemos visitado.
Tinel
Pequeñito bar en la calle Antuninska cuya terraza esta formada por unas mesitas y las escaleras de la calle, algo común en Dubrovnik. Sentada sobre cojines, la gente disfruta de un café mientas deja pasar a los viandantes que suben o bajan los escalones. Mucho público local y mucho artista que participa en el Festival de Verano de la ciudad lo frecuentan.
Skola
Otro pequeño local popular que está, como Tinel, en la calle Antuninska. Allí llevan 50 años sirviendo un bocadillo de jamón de Dalmacia (bastante salado y con regusto ahumado) y queso con lechuga (Prsut Sir, se llama, que no es otra cosa que jamón y queso en croata) por el que se pirran los habitantes de Dubrovnik... y cualquiera que lo pruebe. El pan, de miga fina, es artesano, hecho con una fórmula secreta y servido calentito tras ser horneado en el último momento. También hay ensaladas, sardinas y algún que otro plato combinado.
Proto
Una institución en la ciudad que nació en 1886 y donde han aprendido los mejores cocineros de la zona. Por esa terraza tranquila y de aires palaciegos que está un piso por encima del bullicio de la calle han pasado Tom Cruise, Roger Moore, los actores de Juego de Tronos, el príncipe Eduardo y Wallis Simpson... El chef, Bosko Lonac, no es amigo de hacer cosas raras que enmascaran el producto, siempre de la máxima calidad, así que ofrece platos como un pescado a la sal con yema de huevo y aderezado con aceite y limón que es para echarse a llorar porque se deshace en la boca, un risotto de bacalao en el que no funde los ingredientes, sino que aparecen en el plato separados, una “ensalada” de gamba y trufa de una calidad sensacional, un ragú de pulpo interesantísimo, gracias a la polenta teñida con la tinta negra de la sepia. De postre, rozata, un flan sobre una base de licor de rosas muy sutil.
Kopun
Un restaurante con historia. La que envuelve su terraza, con la única iglesia barroca de la ciudad, la de San Ignacio, un seminario y una escuela de latín y griego. Y la que se rescata en los platos, ya que los responsables de este restaurante apuestan por ofrecer platos tradicionales del recetario croata y, atención, algunos que estaban a punto de perderse, como el capón, del que se tenían noticias ya en el siglo XVI (Kopun, en croata, es capón). Lo preparan de muchas maneras: en forma de sopa, en ensaladas, mezclado con una salsa de setas, entero al horno (para seis u ocho personas)... y al estilo Dubrovnik, con higos, zanahorias y gnocchi. Una receta, por cierto, que aparece en el libro de recetas de Juego de Tronos.
Otros platos que merecen mucho la pena son los fuzi (macarrones) con gambitas y trufa, adornados con una cigala en lo alto de este plato típico deIstria.Y los embutidos de Eslavonia, con un punto ahumado y bastante picantes, y el brodet, una especie de olla de pescado y marisco con polenta y una salsa de tomate también picante.
Solo sirven vinos croatas; buenos son el fresquísimo blanco Malvasija Tezoro y el poderoso tinto Pomet, ambos de la zona vinícola de Konavle. El detalle de las mantas para los comensales es de agradecer.
Abre cada día de marzo a octubre de 11 a 23 horas. Hay un menú de 10 euros, sin bebida, con un plato principal de pescado, carne o vegetariano a elegir, y un postre. Precio medio, 25-30 euros sin bebidas.
Hotel Lero
Si vais a Dubrovnik, os aconsejamos que paséis la noche en este establecimiento. No es muy caro y está a solo 20 minutos a pie del centro histórico. Moderno, muy confortable a pesar de no ser de lujo, con vistas al mar desde muchas habitaciones, tiene todas las comodidades, como piscina, zona de wellness, wifi...
Te acabamos de dar algunas pistas para que disfrutes de la mejor gastronomía de Dubrovnik. Pronto te hablaremos de los mejores sitios para comer más allá de las murallas ¡Anímate y viaja a esta maravillosa ciudad croata con nosotros! Consulta nuestros vuelos aquí.
Texto e imágenes de Gastronomistas
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Encuentro exprés con el Berlín techno parte 2
Tal y como os comentamos en el primer capítulo hoy continuamos nuestra visita monográfica sobre el techno de Berlín. Siguiendo con lo anteriormente explicado nos adentramos en nuestra segunda noche en la ciudad. Para tal cometido hay variedad de locales. En un radio de menos de 200 metros hay dos de los más célebres, todos en el cruce de Kreuzberg. Al primero, Monarch, se accede por medio de una escalera que jamás dirías que te llevará a zona segura. Pero tras una puerta metálica escondida a un lado de la calle, ¡milagro! El local tiene programación estable y citas especiales, como el XJAZZ Festival. Otro de los míticos es La Paloma: pasarás veinte veces por la misma puerta y jamás dirás, “aquí hay movida”... Aunque en esta ocasión no la hubo: las 21h es demasiado pronto para este local. Con Farbfernseher, ni lo intentamos. Queríamos pasar a mayores.
“El mejor techno sigue en las fiestas underground, donde cuesta asomar el hocico...”, nos comenta Ana, una diseñadora madrileña, residente en Berlín. Con este buen presagio nos adentramos en la noche, al Berlín más interesante que los locales proclaman... Antes, cometemos un pequeño pecado.
“Tresor se ha convertido en el Pachá de Berlín”, nos riñe Carlota, una catalana que vivió los últimos años en la capital alemana. Tresor no es el mejor recinto —no está en la localización original, tampoco— al que acceder en Berlín, pero es un pedacito de historia asequible: su túnel de acceso a la sala de abajo, la del hard techno machacón de luces estroboscópicas no se asemeja a nada en el resto de Europa. Suene lo que suene lo hace de maravilla gracias a su equipo. Además el sitio es limpio, limpio, incluso se ofrece desodorante y champú para los que se alarguen de más por la noche.
Pasadas un par de horas nos percatamos de que, berlineses, berlineses, no hay. En los pasillos se escucha más español e inglés que alemán. Encontraréis muchos guiris, también en sitios como Suicide Circus, Cassiopeia, Kit Kato Weekend. De hecho, los locales cuentan que algunos clubes míticos han cerrado precisamente por la presión de los extranjeros y la gentrificación: Kater Holzig, Golden Gateo Icon, por ejemplo. Decidimos ir a por otra leyenda, esta con el pedigrí intacto: Berghain en Rudersdorf.
El campo de tierra que precede al edificio, de varias plantas color terroso, impone. No por el tamaño, sino porque se huele el miedo a leguas: las estadísticas dicen que el no es la respuesta hegemónica en la puerta. Cinco profesionales de seguridad se encargan de controlar no tanto las trifulcas como el dress code (negro impoluto, aunque entra una pareja vestida de látex verde) y los modos (no hablar en la cola, no ir en grupos, no ir en pareja chico/chica) de los que hacen cola, cautos. Martí, un barcelonés que hizo el Erasmus en Berlín, jamás entró. Y, claro, nosotros tampoco. Son las 4h de la mañana.
—¿Tenéis invitación? —nos pregunta un portero grandullón, directamente en inglés. No hemos mediado palabra pero él ya sabe que teutones, no somos.
—No…—le contestamos en medio-alemán. El de seguridad mueve la cabeza hacia un lateral, mostrando el camino de salida. La visita a Berghain, como marca la leyenda, ha sido corta.
¿Qué se cuece dentro del club para que su leyenda haya aumentado tan exponencialmente los últimos años? “Es una cuestión de exclusividad, que el propio club vende”, contesta un gallego, que tampoco ha entrado al local. “Dicen que dentro hay cuartos oscuros y, tal vez, la mejor música”, añade Ana. Carlota, refuerza la idea: “Una sesión normalita allí es la más épica que puedas vivir en Barcelona”. De lo que hay dentro, poco se sabe más allá de los testimonios de los que acceden, ya que en Berlín son recelosos con las imágenes en los clubes.
La noche ya pesa en las piernas. Y para acabar este fin de semana exprés, cometemos un nuevo error: ir al mejor club de tarde, a altas horas de la madrugada. Sisyphos ha sido uno de los puntales en Berlín en los últimos años, un gran espacio al aire libre, al ladito del río, en el que se nos cierran los ojos. Cogemos un taxi, nuestro NH está al otro lado de la ciudad, y nos vamos pensando en el encuentro con eltechnoen Berlín. “Volveremos”.
Texto de Yeray S. Iborra | Gracias a Ángel Molina, Ana Riaza, Carlota Surós y Martí Renau por la información de primera mano para la ruta de este artículo.
Imágenes de Los Viajes de ISABELYLUIS, Michael Mayer
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A la playa y al desierto, sin salir de Eilat
Es el destino costero y turístico por excelencia. Eilat, la ciudad más meridional de Israel, en la frontera con la península del Sinaí, en Egipto. Urbe bulliciosa, situada a caballo entre el mar y el desierto, desde cuya costa se contempla en el horizonte las montañas de Jordania y de Arabia Saudí. Cuatro países al alcance de la vista en una sola mirada. Una visión única.
Una vez ubicados geográficamente, toca disfrutar del cálido destino donde es raro que los termómetros marquen una temperatura inferior a los 20 grados. Lo normal es que se superen los 30 grados centígrados la mayoría de los días del año, bueno, e incluso un poco más en verano. Puede darse la paradoja que en Jerusalén nieve (fenómeno que se repite en invierno con cierta frecuencia) y en Eilat, a sólo cuatro horas en coche (o una en avión desde Tel Aviv), uno pueda estar tostándose al sol.
Además de disfrutar de las mejores temperaturas, lo que más atrae a los visitantes en Eilat es el mar Rojo. Poder bañarse en estas aguas limpias, cálidas, de azul celeste y ricas en colores es un atractivo importante en un país ocupado en gran parte por desiertos como el del Neguev, Arava o Judea.
Ayuda la infraestructura de la ciudad. Pensada para el disfrute del veraneante con todos los ingredientes que un turista ávido de sol, ocio y salitre puede desear. Un paseo marítimo repleto de tiendas y centros comerciales llenos de ofertas donde adquirir todo tipo de recuerdos a precios libres de impuestos (Eilat es puerto franco). Restaurantes por doquier. Atracciones varias sobre todo para niños y familias. Marcha nocturna y diversión para los amigos de trasnochar. Y lo más importante, una amplia carta de alojamiento en hoteles vacacionales de categorías varias equipados con piscinas, spas, accesos a la playa y todas las comodidades que un visitante pueda necesitar para desconectar del mundo unos cuantos días.
Pero insisto, quizá lo que más gusta a todos los que pasan por aquí es la riqueza de una costa llena de vida. El mar Rojo es un vergel submarino para todos los amantes del buceo en cualquiera de sus modalidades. Desde los más expertos a los profanos.
Hasta los niños pueden hacer aquí su bautismo y sumergirse con delfines, quizá la actividad más demandada por grandes y pequeños a su paso por Eilat. Experiencia recomendable a tu disposición en el dolphin-reef. Es fácil. No hay más que calzarse el ajustado traje de neopreno, calibrar bien las botellas de oxígeno y disponer de todo lo necesario para respirar sin problema bajo el agua, atender a las explicaciones del monitor que te va acompañar en esta aventura submarina y dejarte llevar.
La contemplación de la colorista fauna marina y los arrecifes de coral complementan la experiencia de conquistar el fondo del mar con algún delfín como anfitrión que, seguro, dedicará más de una pirueta a sus apreciados visitantes. ¡Una experiencia fascinante!
Pero hay más. Si en vez de nadar con delfines quieres fotografiarte con tiburones, no tienes más que poner rumbo al Underwater Observatory Marine Park, un acuario interactivo con gran parte de las instalaciones al aire libre y que presume por acoger la Shark World, la piscina de tiburones más grande de su tipo en Oriente Medio, con una superficie de 1.000 metros cúbicos. Lo que más gusta a los visitantes es cuando los profesionales del acuario les dan de comer. Ésta es sin duda, la mejor oportunidad para contemplar cara a cara a estos grandes y peligrosos animales marinos. Además de la piscina de tiburones, el centro dispone de un parque de aventuras infantil donde los más pequeños pueden acariciar y alimentar a peces varios, disfrutar con proyecciones futuristas como la titulada “Un Viaje al Mundo de los Tiburones”.
Pero en Eilat no sólo el mar es interesante. También el cielo conquista. Es justo ahora en primavera cuando pasan por aquí miles de aves -¡hasta 500 millones contabilizan los expertos-. Las cuales, al contrario que los turistas, viajan del sur al norte. Es el llamado espectáculo de la migración de la primavera, cita imprescindible para amantes de la ornitología.
Y como no, Eilat también destaca por su agenda cultural. Con citas famosas como el Festival de Música de Cámara, un clásico internacional que se celebra todos los años en febrero. Y por estar muy cerca de atracciones exóticas como el Timna Park, donde practicar todo tipo de deportes de aventura en pleno desierto mientras contemplas paisajes dignos de Marte.
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Texto e imágenes de Nani Arenas
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