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Cinco reclamos gastro en Mallorca

Cuando los ingleses recientemente en The Times dicen que Palma de Mallorca “es el mejor lugar para vivir del mundo” habrá que puntualizar que Mallorca no sólo es Palma, y añadir que en cualquier rincón de la isla puedes encontrar tu lugar en el mundo. Supongo que los alemanes estarían también de acuerdo… En la mayor de las Baleares son tantos los reclamos para el hedonismo que difícilmente uno se conforma con disfrutarlos en una escapada; de ahí que tantos se decidan finalmente a “ocuparla”. Tomando aquí la gastronomía como pretexto, ahí van direcciones clave en Palma y en el resto de la isla para degustarla según el apetito y las pretensiones de cada uno. A veces es un simple bocado, otras un festival en la mesa.

Ensaimada. Te hartarás de verlas en todos lados pero en Ca’n Joan de S’Aigo elaboran, también para llevar, las mejores. Lisas o rellenas de crema, nata o albaricoques. No te extrañes ni por las colas ni por el aspecto vetusto de esta pastelería que podría ser el salón del piso de tus abuelos. Si prefieres probar otra pasta, opta por el gató o el cuarto, dos bizcochos típicos mallorquines, igualmente caseros.

Sobrasada. Sin salir de Palma encontrarás muchos colmados que venden sobrasada. El mítico es el Santo Domingo, donde las verás expuestas en todas sus variedades y formatos. Sobre pan tostado y con miel resulta en cambio exquisita la que comercializa el charcutero Xesc Reina o la de La Luna, en Sóller.

Cocina con “estrella”

La enogastronomía está en auge a partir de nombres, referencias y también estrellas Michelin. La isla es ya un destino foodie de primer orden gracias a la cocina y el activismo gastro de chefs como Andreu Genestra o Fernando Pérez Arellano. La cocina de ambos se nutre del producto de la tierra, del que hacen gala con orgullo en menús de degustación de razonable calidad/precio.
Andreu en el hotel Son Jaumell y Fernando en el espectacular Castell Son Claret cultivan y miman in situ buena parte de la materia prima de sus platos. Andreu explora incluso nuevas técnicas para sus platos como la del ahumado de las especias y Fernando procura unos desayunos de autor que ya quisieran para sí otros hoteles de la isla.

Cocina desenfadada

Pásate por Claxon, preferiblemente con reserva previa, para dar con ese “cruces de cocinas” que supone este local con jardín, menú de mediodía y carta de raciones. En el hervidero de Santa Catalina se apuesta por Patrón Lunares, con platillos de siempre reelaborados con gracia, y de ingeniosas presentaciones. En ambos podrás tomarte también unas copas.

Cocina ecléctica

Rialto Living es “la dirección” en el centro de Palma si lo que buscas es un espacio multidisciplinar con clase, arte, cultura y buena cocina. Está a punto de abrir un nuevo restaurante en su primera planta, pero mientras tanto, opta por cualquiera de las mesas de su Café, donde podrás tomar un tentempié o probar su más que correcta cocina fusión.

Y 2 opciones para dormir en Palma…

Sant Francesc. En un edificio protegido del casco antiguo de Palma se ubica este hotel que hace del bienestar su razón de ser. Con espacios comunes tan amplios como las habitaciones, piscina en el terrado, coctelería propia y una importante colección de arte contemporáneo y fotografías, no es de extrañar que este novísimo hotel sea ya uno de los Small Luxury Hotels of the World.

Can Alomar. En el tramo más exclusivo del paseo del Born de Palma, este lujoso hotel de corte clásico proporciona vistas panorámicas de la Catedral y del Puerto desde su terraza solárium, pero también desde la terraza de su restaurante, donde resulta una delicia tomar algo desde las alturas.

Delicioso, ¿verdad? ¿A qué esperas para descubrir estos cinco paraísos gastronómicos mallorquines? Consulta nuestros vuelos aquí.

Texto de Belén Parra (Gastronomistas)

Fotos de Belén Parra y Vera Lair

 

 

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En tierra de navegantes

Génova es la ciudad puerta de entrada a la Riviera italiana y la gran vía de comunicación entre el Mediterráneo y Europa. En 1992, con motivo del quinto centenario del descubrimiento de América, se remodeló completamente para convertirse una de las principales zonas de ocio de la ciudad, en el corazón de la ciudad. Uno de los elementos que más llaman la atención es el hermoso galeón de madera que se construyó para la película Piratas de Polanski.

Pero el verdadero símbolo de la ciudad es la Linterna, el gran Faro de Génova que, con sus 76 metros de altura de San Benigno, es el orgullo de los genoveses y que ofrece fantásticas vistas sobre la ciudad al que lo visita. Al lado de la torre se puede visitar el Museo della Lanterna.

Génova es una histórica ciudad de tradición comercial y de navegantes. He aquí algunos ejemplos: aunque son muchas las teorías y divagaciones sobre la ciudad de origen de Cristóbal Colon, el mayor consenso de los expertos viene a indicar la ciudad de Savona como su ciudad de nacimiento. En la piazza Dante de Génova puedes visitar la Casa-Museo de Cristóbal Colón, en la que vivió entre 1455 y 1470. Genovés era también Andrea Doria, el almirante que descubrió como navegar contra el viento o Lancelotto Malocello, considerado el redescubridor medieval de las Islas Canarias, y en honor al cual se puso el nombre a la isla de Lanzarote.

En esta ciudad tan relacionada con el mar, encontramos el mayor acuario de biodiversidad acuática de Europa, el Acquario di Genova que se encuentra en el mismo puerto, con más de 15.000 animales de 400 especies diferentes entre tiburones, pingüinos, manatíes, animales antárticos, medusas y peces tropicales, en un recorrido que dura unas tres horas aproximadamente. Se encuentra junto al Galata, el Museo del Mar y de la Navegación, dedicado a las profundidades marinas y la historia de la navegación genovesa.

Otro de los lugares estrechamente relacionados con su cultura marítima es el Museo Delle Culture Del Mondo, en el Castello d’Albertis, de estilo florentino. Enrico d’Albertis fue otro navegante y escritor genovés que dio la vuelta al mundo en tres ocasiones y circunnavegó África en busca de excavaciones arqueológicas. El museo acoge estas interesantes colecciones etnográficas y arqueológicas que Enrique d’Albertis recogió en sus viajes por el mundo.

El centro histórico de Génova es especialmente hermoso, aunque un poco caótico con esa amalgama de edificios y callejuelas que forman un laberinto. Aquí vivían los ricos mercaderes de la época, en suntuosos edificios góticos que se han reconvertido en museos o en modernas tiendas.

Por último, un apunte sobre la cocina genovesa elaborada con productos frescos y sencillos. Tienes que probar una focaccia de verduras con un buen chorro de aceite de oliva o los diversos tipos de pasta rellenos de los que a uno más le guste, como los ravioli o los corzetti. Los platos de verduras y sus numerosas recetas marineras; sopas de pescado, el pescado frito o los crujientes buñuelos de bacalao y especialidades como el ciuppin o la buridda.

Imagen por Twice25 & Rinina25

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Arte, diversión y cultura en la Grande-Île de Estrasburgo

El centro histórico de Estrasburgo, conocido como la Grande-Île (gran isla), es un lugar encantador de calles estrechas, bonitas plazas y casas talladas en madera. Sobre esta isla fluvial se concentra en poco espacio un patrimonio artístico excepcional, con una enriquecedora mezcla de las esencias gala y germana.

Una catedral con 1.000 años de historia

Una muestra de ello es la Cathédrale Notre Dame, el orgullo de la ciudad. Aunque geográficamente se encuentra en Francia, es uno de los mejores ejemplos del gótico alemán y la prueba más clara de la buena armonía artística entre las dos culturas.  Situada en la Grande-Île, es una de las catedrales más bellas de Europa. Durante 200 años fue el edificio más alto del mundo y actualmente es el cuarto edificio religioso más alto del mundo. Su interior alberga un extraordinario reloj astronómico de 18 metros de altura construido en 1571. Está considerado la primera computadora del mundo ya que puede sumar números para calcular fechas y marca todas las fiestas del calendario. El momento más esperado por los turistas es cuando marca las 12 del mediodía, hora en la que desfilan las figuras de Jesucristo y los apóstoles.

Los cimientos de la catedral de Estrasburgo se colocaron en 1015 y fueron necesarios 400 años para finalizar la construcción.  Este año 2015, el edificio religioso más importante de la ciudad cumple mil años de historia. Por este motivo, se organizan una serie de actos que celebran esta conmemoración, entre los que destacan "1015 - 2015 : la cathédrale de toute éternité", que consistirá en un espectáculo de luces proyectadas sobre la fachada principal de la catedral. Podrás disfrutar de él todos los jueves desde 4 de julio al 20 de septiembre de 2015, con horarios en julio a las 22.30, 23 , 23.30 y 24 h, en agosto a las  22.15, 22.45, 23.15 y 23.45 h y en septiembre a las 21.15, 21.45 y 22.15 h.

FARSe llenará de arte escénico las calles de Estrasburgo

Otro de los alicientes para visitar la ciudad en julio es el Festival des Arts dans la Rue (festival de arte callejero), FARSe, que ofrece espectáculos gratuitos para todos los públicos en algunos de los espacios más céntricos y representativos de Estrasburgo, principalmente diseminados en el eje que forman las plazas Austerlitz y Kléber.

Del viernes 17 al domingo 19 de julio, estos lugares se llenarán con espectáculos de circo, teatro, danza, musicales y burlesque,que harán más agradable, si cabe, tu visita por el centro de la ciudad. Las mejores compañías teatrales, escogidas bajo la supervisión y colaboración del bailarín y coreógrafo Ali Salmi, serán las encargadas de dotar a las obras de una gran calidad.

De entre todos los espectáculos que se realizarán este año destacan el de danza aérea y pirotecnia de la compañía Deus Ex Machina, que tendrá lugar el día 17 de julio a las 22 h en la place Kléber, o la multitudinaria fiesta Holi –festival de colores de origen hindú- con la que la compañía Artonik cerrará el festival el 19 de julio. Pero puedes escoger entre las opciones que más te apetezcan consultando aquí toda la programación.

La Place Kléber

Uno de los centros neurálgicos de los espectáculos es la place Kléber, la principal plaza de la ciudad, en la que se concentra una gran actividad comercial. Punto de encuentro preferido por los ciudadanos de Estrasburgo, es también el centro de la Grande île ,y se encuentra circundada por magníficos edificios de arquitectura renacentista y a pocos pasos de la catedral.

La casa de Kammerzell

Al noroeste de la plaza de la catedral, en la rue des Hallebardes,se encuentra la Maison Kemmerzell (casa Kemmerzell), otra de las visitas imprescindibles por ser  una de las edificaciones del gótico tardío mejor conservadas de la zona. Ha sido considerada la casa más bonita de Estrasburgo gracias a su decoración con figuras talladas y deslumbrantes vidrieras. Al igual que la Grande Île, pertenece al Patrimonio de la Humanidad según la Unesco.

La Petite France

La Petite France (pequeña Francia) también se encuentra en la Grand Île y es el barrio más pintoresco del casco antiguo. Sus casas con entramados de madera datan de los siglos XVI y XVII, época en la que allí vivían pescadores y molineros.

No esperes a que te lo cuenten, ven a vivirlo. Consulta nuestros vuelos aquí.

 

Texto de Scanner FM

Imágenes de Chris Barker, Spiterman, María Renée Batlle Castillo, Filip Maljković , Richard Penn, Daniel Sancho

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Saboreando Edimburgo sin prisas

La vertiente más disfrutona de Edimburgo incluye restaurantes de autor con estrella Michelin, chocolaterías, salones y sesiones de té, bares de vinos, pubs de cuento y hoteles boutique para el pantagruélico desayuno escocés pero también para el descanso deluxe.

La consigna principal es la de olvidarse de las prisas. Aunque solo tengas unas horas para disfrutar de la capital escocesa, no la recordarás igual si la saboreas detenidamente que si andas deprisa de un lado al otro. Cierto es que prolongar las sobremesas te privará de disfrutar de otras atracciones de la ciudad más allá de las gastronómicas debido a los horarios de apertura, pero hay mesas que valen mucho la pena visitar.

Edimburgo tiene más restaurantes por cabeza que ninguna otra localidad en toda Gran Bretaña. Ahí es nada. Entre éstos, cuatro estrellas Michelin con cocinas de autor cuyos chefs alternan sus menús gastronómicos con fórmulas de degustación más casual. En todos ellos, comer o cenar te llevará una media de 3 horas. En The Kitchin, Tom Kitchin y su equipo ponen el mapa de Escocia a modo de minuta sobre la mesa para situar el origen de todos los ingredientes con los que trabajan y evidenciar así su orgullo por el producto autóctono. Apuesta por su menú de clásicos o su menú de temporada y entenderás el alcance y la personalidad de un chef al que adoran en su país. Su popularidad está al mismo nivel que la de Paul Kitching, del restaurante 21212, que brinda una experiencia dos estrellas Michelin en toda regla. En función de tu presupuesto, puedes probar ambas direcciones y contrastarlas, o bien decantarte por combinar una opción de alta cocina con otra más informal. El chef Martin Wishart, por ejemplo, dispone de ambas. Mientras en su restaurante homónimo se libra a la creatividad vanguardista, en el bistró The Honours practica una cocina de reminiscencias francesas en pleno downtown. No dejes de probar el salmón escocés “a su manera” y su amplia bodega. Es tan ambiciosa como la del Bistro du Vin. No creas que has bebido demasiado si no dejas de ver botellas a tu alrededor. Es precisamente lo que lo distingue.

No muy lejos del Honours de Wishart, se encuentra la tetería Eteaket, donde podrás deleitarte con sus variedades de té, también a la venta en la tienda que la marca tiene en el número 111 de Rose Street. La propietaria asesora a los mejores chefs del país en la elaboración de sus cartas de té. Para tomártelo en plan lord, pásate mejor por el hotel Balmoral y su salón de té, donde lo sirven con pastas caseras. No hay dulce más tentador en estas tierras que sus magníficas galletas de mantequilla.

Para apreciar la despensa local en cuanto a carnes y pescados a la brasa se refiere, reserva en el premiado Blackwood’s. Un elegante saloncito con pocas plazas, buenas piezas autóctonas, generosas guarniciones y un bar para ese whisky que aquí te sabrá diferente. Es el restaurante del exquisito hotel Nira Caledonia, de gran relación calidad precio. Ubicado entre zonas ajardinadas y compuesto por dos edificios de arquitectura neoclásica, este hotel boutique dispone de poquitas pero amplísimas habitaciones con vistas y un detallismo remarcable. ¡Qué mejor refugio en el entorno del apacible Gloucester que este hotel en el que incluso podrás desayunar en el jardín privado de una de sus habitaciones! Si estuviera ocupada, el bufé de desayuno servido en el restaurante tampoco tiene desperdicio. Por no hablar de sufull Scottish (o desayuno completo escocés) elaborado al momento, que incluye el tradicional haggis, el black pudding, el porridge, además de los buenísimos oatcakes y shortbreads.

Desde aquí verás que Stockbridge te queda a un paso. Reconocerás enseguida su efervescencia con modestos bistronómicos que hacen muy bien las cosas y las sucursales tanto de la quesería I.J. Mellis como de la chocolatería Coco. También enotecas como Good BrothersWine Bar (4-6 Dean St), un discreto local donde no solo beberás sino que también comerás muy bien. Sorprendentemente bien y a buen precio. Tanto es así como desearás volver a Edimburgo.

Reserva tu Vueling a Edimburgo aquí y tómate tu tiempo para conocer su faceta más gastro.

Texto de Belén Parra, de Gastronomistas.com

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