A 30.000 pies por viajeros para viajeros

Resultados

La Granada musulmana más allá de la Alhambra

Imposible negarlo, la Alhambra es el monumento por excelencia de Granada. Es en él en el que solemos fijar nuestra mirada ya sea desde alguno de los miradores o cármenes que pueblan el Albaicín, o ya sea cuando recorremos su interior y nos dejamos seducir por las maravillas que esconde, sobre todo cuando nos topamos con la espléndida ornamentación de sus palacios nazarís. Principal símbolo de la presencia de los musulmanes en la ciudad, no es este el único vestigio que hallaremos en Granada que nos remitirá a ese rico pasado cultural. A continuación te animamos a realizar un recorrido por algunas de las calles de la capital granadina en busca de la huella musulmana que ha logrado sobrevivir al paso del tiempo.

Ruta 1. El Albaicín

Separado de la Alhambra por el río Darro, y uno de los mejores lugares para contemplarla, el Albaicín emana allá por donde pases la huella de su pasado árabe. Sus estrechas y laberínticas calles, en las que bien seguro que te perderás en la búsqueda del famoso mirador de San Nicolás, son claro reflejo de la que fuera la antigua medina de Granada. Los aljibes, encargados de acumular y distribuir las aguas por la antigua ciudad, y que se encuentran repartidos por todo el Albaicín, son los primeros vestigios en indicarnos la presencia de ese pasado árabe. Nuestra primera parada en el camino se encuentra en la Carrera del Darro frente al puente del Cadí, donde se halla una pequeña joya conocida como El Bañuelo. Estos baños árabes del siglo XI están compuestos de tres salas que aún conservan las bóvedas con tragaluces con formas octogonales y de estrella, y en los que podemos observar columnas con capiteles romanos, visigodos y de época califal.

A solo unos pasos de El Bañuelo, en la Portería de la Concepción se encuentra la Casa de Zafra que está considerada como uno de los mejores ejemplos de arquitectura doméstica nazarí de la ciudad.Construida en el siglo XIV y convertida en la actualidad en el Centro de Interpretación del Albaicín, aún conserva en su interior algunos restos de pintura mural.

Retomando la Carrera del Darro y siguiendo por el Paseo de los Tristes hasta llegar a la calle Horno de Oro encontrarás la Casa Horno de Oro, edificada a finales del siglo XV, y donde de nuevo hallarás la armonía arquitectónica propia de estas casas, en las que destaca la presencia del patio rectangular con alberca, con las estancias ubicadas en los lados inferiores del mismo. La siguiente parada de nuestro recorrido se encuentra de camino al Sacromonte, en la cuesta del Chapiz, donde está ubicada la Casa del Chapiz, una casa morisca convertida en sede de la Escuela de Estudios Árabes, desde cuyos jardines hay unas magníficas vistas a la Alhambra.

Siguiendo por la cuesta del Chapiz se alcanza la plaza del Salvador, en la que antiguamente se encontraba ubicada la mezquita Mayor de Granada, y que en la actualidad ocupa su lugar la iglesia del Salvador. De estilo mudéjar, en su interior conserva el que era el patio de abluciones de la antigua mezquita al que se accede desde la calle Panaderos. En este pequeño remanso de paz destaca la presencia de los característicos arcos de herradura pintados en blanco que contrastan con el verdor de los limoneros que decoran el patio.

Llegados a este punto, te recomendamos aprovechar la ocasión para acercarte a todo un clásico, el mirador de San Nicolás y disfrutar de sus increbles vistas a la Alhambra, hacerte un selfie para el recuerdo, y retomar energías para la última parada de este recorrido, el Palacio de Dar-al-Horra. Edificado en el siglo XV sobre un palacio zirí anterior del siglo XI, sirvió de residencia a la sultana reina Aixa, madre de Boabdil, que sería el último rey de Granada. Este pequeño palacio mantiene la esencia de los palacios nazarís, constando de un patio central con alberca en torno al cual se distribuyen las estancias y dos pórticos en los lados menores. Destaca el pórtico norte, que cuenta con un mirador con unas estupendas vistas al cerro de San Cristóbal. 

Te recomendamos rematar la ruta tomando un té y unos pasteles en algunas de las numerosas teterías que pueblan la Calderería nueva, y en cuyo recorrido es fácil sentirse transportado a cualquier ciudad de origen árabe.

Ruta 2. La "zona nueva"

La conocida como “zona nueva” se encuentra situada en los alrededores de la catedral de Granada, que se construyó en el lugar donde se estaba ubicada la mezquita mayor. Nuestro recorrido empieza por el Corral del Carbón, que servía como albergue para los mercaderes, donde contaban con cuadras para guardas los caballos y espacio donde dejar las mercancías, además de habitaciones donde descansar. Desde aquí queda acercarse hasta la Alcaicería, lugar que originariamente sirvió para el comercio de la seda, y que en la actualidad aún nos puede remitir a la imagen de un zoco árabe a pesar de que en 1843 sufriese un incendio que la destruyó y fue reconstruida en un estilo neo árabe y romántico, además de haberse transformado en lugar donde principalmente hacerse con suvenires de la ciudad.

Reserva tu Vueling Granada y anímate a recorrer sus calles en busca de la huella musulmana en la ciudad.

Texto de Los Viajes de ISABELYLUIS

+ info

Neve Tzedek la cara bohemia de Tel Aviv

Neve Tzedek, que traducido del hebreo significa Domicilio de la Justicia, fue el primer barrio judío erigido más allá de las murallas del antiguo puerto de Jaffa, la ciudad gemela de la aún inexistente por aquel entonces -los años ochenta del siglo XIX- Tel Aviv. Lugar de acogida desde sus inicios de algunas de las más ilustres figuras de la cultura israelí, más de un siglo después de su fundación mantiene vivo su seductor ambiente bohemio. Barriada trazada por casas que, en algunos casos, son verdaderos monumentos de estilos arquitectónicos como el bauhaus o el art déco, sus calles amagan algunos de los centros culturales, restaurantes, tiendas, cafés y bares de visita obligada en Tel Aviv. Os los descubrimos.

Centro de Danza y Teatro Suzanne Dellal
Es un punto imperdible en la ruta artística por Neve Tzedek. Culminado por un mural de David Tartakover, uno de los artistas más relevantes de Israel, el Centro de Danza y Teatro Suanne Dellal dispone de cuatro escenarios por los que durante todo el año pasan algunas de las mejores compañías de danza tanto israelíes (es la sede de la muy elogiada Compañía de Danza Contemporánea Batsheva) como internacionales. Y si la danza no os seduce lo harán la mesmerizante plaza interior del edificio, los jardines que lo rodean o el Suzanne Café, uno de los mejores locales del barrio para pasar una tarde de charla ante una taza humeante. Suzanne Dellal Center for Dance and Theater, Yechieli Street 5.

Dallal
No solo es importante repostar energías, sino hacerlo ahí donde comer se eleva a la categoría de placer. En Neve Tzedek, el Dallal es el lugar. Ubicado en el corazón del barrio, la cocina de este restaurante encuentra su inspiración tanto en la cercana Jaffa y sus raíces árabes como en el mar Mediterráneo. Un orgasmo para el paladar. Intentad llegar un poco antes y disfrutad de un cóctel en su encantador patio exterior. Dallal, Shabazi Street 10.

Galeria Chelouche
Datada de 1886, fue la primera casa levantada en Neve Tzedek. Terrateniente, joyero y cambista, Aharon Chelouche fue una de las personalidades más relevantes de la comunidad judía de Jaffa de finales del siglo XIX. Fundador de este barrio junto a Shimon Rokach, entre otros, su casa es hoy en día una de la principales galerías de arte de la ciudad. Y si fascinante son las obras que cuelgan de sus paredes, impresionantes son las vistas que del barrio que hay desde su tejado. No lo dudéis y subid a la azotea. Chelouche House. 32 Shlush Street.

HaTachana
Al final de la calle Shabazi, la principal y más concurrida arteria de Neve Tzedek nos topamos con la HaTachana, nombre en hebreo para la antigua estación de tren de Jaffa. Erigida en 1892, cuando cayó en desuso HaTachana permaneció cerrada durante años. Reformada y recuperada recientemente, con sus cafeterías, bares, restaurantes, tiendas y mercados el viejo apeadero se ha transformado en uno de los puntos más vivos no solo del barrio sino también de la toda la ciudad. HaTachana, 1 Kaufmann Street.

Jajo
Con una excelente carta de vinos (destacando los importados de España y Francia) y un excitante catálogo de combinados, sofisticado pero acogedor, este pequeño bar-vinacoteca (a duras penas caben más de 15 personas en su interior) es el lugar ideal para acabar un día de ruta por Neve Tzedek. Jajo, 44 Shabazi Street.

Mercado de Carmel
Marcando los límites del barrio de Neve Tzedek está el Mercado de Carmel (en hebreoShuk HaCarmel), lugar de visita obligada en todo viaje a Tel Aviv. A medio camino entre nuestros mercados y mercadillos y los zocos árabes, el Carmel se divide en dos secciones. En la primera encontraréis puestos de ropa, calzado, electrodomésticos, etc., a precios, en muchos casos, irrisorios. Mucho más atractiva es la segunda parte, precedida por una zona de floristerías, donde se funden las de paradas de comida (frutas, hortalizas, carne, quesos, pan…) y las de especias es una fascinante explosión de colores, texturas y olores. Mercado de Carmel. 1 HaCarmel Street.

Museo de arte Nachum Gutman
Nachum Gutman, pintor y escultor israelí de origen ruso que se alejó de las influencias europeas de sus maestros, que consideraba poco útiles para representar las singularidades del entorno y paisajes de su país, fue una figura fundamental en la irrupción de un estilo propio en el arte israelí. Sus obras se exhiben en diversos edificios públicos de Tel Aviv y, evidentemente, en el Museo de Arte Nachum Gutman. Nachum Gutman Museum of Art, 21 Shimon Rokach Street.

Rokach House
El periodista Shimon Rokach fue uno de los fundadores de una barriada que por aquel entonces, finales del siglo XIX, formaba parte de la vieja ciudad de Jaffa. Edificada en 1887, la casa familiar de Rokach ahora es un interesante museo dedicado a aquella época. También es el hogar de Lea Majaro Mintz, nieta de Shimon y una de las pintoras y escultoras más loadas de Israel. The Rokach House, 36 Shimon Rokach Street.

Anímate a conocer Neve Tzedek, reserva tu Vueling a Tel Aviv aquí.

Texto de Oriol Rodríguez

Imágenes de Israel Photo Gallery, Amos Gil, israeltourism, Julien Menichini

 

+ info

Refréscate en Santiago con la familia

Santiago de Compostela es un enclave histórico ubicado en el noreste de la península ibérica. Ya desde la Edad Media se convirtió en uno de los centros de peregrinación de la cristiandad. Religiosos (y no) procedentes de todos los rincones de Europa viajaron hasta allí en alguna ocasión para visitar los restos del Apóstol Santiago, descubiertos y conservados en la actual Catedral de Santiago desde el año 813.

Actualmente, la ciudad, sigue siendo uno de los destinos favoritos durante todo el año. El Camino es un gran reclamo, y no solo de los más devotos, sino que también de los deportistas amateurs o de élite, e incluso de senderistas y paseantes ocasionales. Es en este último grupo en el que nos vamos a detener. Y es que son cada vez más, las familias que deciden embarcarse a caminar alguno de los tramos del Camino de Santiago. Hablaremos sobre actividades refrescantes para hacer en familia una vez hayáis finalizado la ruta. Habrá diversión para todos, ¿acaso te lo vas a perder?

Pero antes de nada, estaría bien darse una vuelta por Santiago. Una buena manera de cogerle el pulso a la ciudad es hacerse una idea de sus dimensiones. Os aconsejamos que os deis un viaje en el tren turístico, el cual recorre toda la ciudad histórica. Con este recorrido además de pasar junto a edificios emblemáticos, descubrirás jardines y podréis disfrutar de las vistas panorámicas de la zona monumental y de la Catedral. El horario de verano (julio y agosto) es de 11 a 20.30 horas (sale cada 30 minutos). Se coge en plaza de Obradoiro y el recorrido es de 45 minutos. El precio para los niños es de 4 euros (menores de 4 no pagan).

¡A refrescarse!

Santiago tiene varias piscinas, unas cubiertas y otras al aire libre, dónde podéis nadar, jugar y tomar el sol. Entre las piscinas os recomendamos las Piscinas do Sar: área de baño situada al lado del Multiusos Fontes do Sar, que dispone de una piscina específica para niños y que en invierno está cubiertas y en julio y agosto se descubre. 

Pero si lo que os apetece es disfrutar de la naturaleza, a pocos minutos de la ciudad tenéis refrescantes playas fluviales con todos los servicios. En un paraje natural idóneo para el descanso, la playa fluvial de Seira es uno de los puntos de mayor interés del Concello de Rois, especialmente en verano, ya que se presta a la práctica del ocio acuático y a la relajación, todo combinado en perfecta armonía con la naturaleza. Cuenta con zona verde y merendero. También es recomendable para ir con niños la playa de Furelos (Melide).

Y además están las playas de las rías, de aguas tranquilas y arena fina, que son perfectas para los niños y están, las más cercanas, a poco más de 30 minutos.

Comer, comer

Los niños son bien recibidos en los restaurantes y cafeterías de la ciudad. Sin embargo, para garantizar el mejor servicio posible y la tranquilidad necesaria, es recomendable evitar las horas punta.

Santiago Turismo ofrece una selección de restaurantes y cafeterías preparados para ir con niños. Algunos tienen menús infantiles, otros son amplios y tranquilos, varios tienen agradables terrazas al aire libre, algunos incluso columpios y los hay que tienen un ambiente o decoración que pueden ser atractivos para ellos... 

Alojamiento

En verano, una buena opción es el camping. En una de las colinas de la ciudad (a sólo 15 minutos andando de la zona monumental), está el camping urbano As Cancelas, que tiene bungalós con muy buenas vistas de Santiago y un entorno arbolado muy agradable, además de piscina y otros servicios.

Otra opción para dormir en familia es alquilar alguna de las numerosas casas de turismo rural que hay en las inmediaciones de Santiago de Compostela. Éstas, por su trato familiar y el contacto con la naturaleza son espacios ideales para los niños (casi todas disponen de cunas y algunas incluso tiene habitaciones llenas de juguetes e instalaciones específicas para que los niños no se aburran los días que llueve).

Además, en Santiago ciudad tiene una amplia y variada oferta de alojamientos, que va desde las grandes cadenas hoteleras, hasta casas completas y apartamentos disponibles para alquilar, o los pequeños hoteles con encanto del casco monumental, situados en edificios históricos y de ambiente muy agradable.

¿A qué esperas para descubrir Santiago de Compostela en familia? Consulta nuestros vuelos aquí.

Texto e imágenes de Turismo de Santiago, Área Santiago

 

+ info

Una ruta por Bilbao

Empezamos la ruta por las Siete Calles, por sus calles peatonales que alternan los comercios más clásicos con los más innovadores y con gran cantidad de bares y restaurantes en los que probar la mejor gastronomía vasca.

Este conjunto urbano tiene un destacable patrimonio arquitectónico y monumental, con edificios civiles y religiosos de gran interés y en la que se respira una gran vitalidad por sus bares y comercios. El Arenal bilbaíno es la mejor puerta de entrada a las Siete Calles y su puente, una atalaya sobre el Teatro Arriaga, un gran centro de la vida cultura bilbaína, obra de Joaquín Rucoba y Octabio de Toledo, quienes se inspiraron en la Ópera de París para su creación.

Entramos a las Siete Calles por el Arenal, y en la calle Fueros, 2 encontramos Lautxo, una pequeña tienda especializada en croquetas y canelones de todo tipo para llevar. Entre las croquetas las tienes de bacalao a la vizcaína, de gambas y setas, de chipirón encebollado o de chorizo, y canalones de puerro, de Idiazabal o de champiñón.

Para comer nos han recomendado el Kasko, un restaurante colorido con columnas de roble que ofrece una cocina moderna combinada con productos vascos. Tienen diferentes menús que se adaptan a todos los bolsillos.

Paseando por Las Siete Calles encuentras tiendas interesante como lu:la, en la plaza santiago s/n, que tienen zapatos monísimos, la última moda y los complementos más originales. Otra de las tiendas que nos ha llamado la atención en el Casco Viejo es La Casa del Yogur de Bilbao. Se encuentra en la calle Víctor, 2 y venden productos lácteos de Cantabria hechos 100% con yogur natural.

La plaza Nueva de estilo neoclásico muy definido y con 64 arcos sostenidos por columnas dóricas, está repleta de bares. Nos ha gustado mucho Víctor Montes, con su gran surtido de deliciosos pintxos pero puedes perderte por los numerosos locales de la plaza y entre el animado gentío que allí se reúne.

En las Calzadas de Mallona, 2 tienes el Museo Arqueológico que recoge la historia viva de Bizkaia en un recorrido cronológico que discurre desde la Prehistoria hasta la Edad Moderna.

Subiendo los 213 escalones de Mallona que se inician en la plaza Unamuno, se llega a la Basílica de Begoña, pasando por el cementerio de Mallona. Este tramo forma parte del Camino de Santiago por el Camino de la Costa. Desde el mirador tienes las mejores vistas del casco antiguo. Y para los más perezosos, tienes la alternativa de subir arriba cogiendo el ascensor de Begoña.

En el Parque de Etxebarria llama la atención la vieja chimenea que se conserva de la fábrica de Aceros Echevarría. Es debido a que antiguamente, muchas de las industrias se encontraban en el interior de la ciudad.

Descendiendo se llega a la ría, y te encuentras con el Mercadillo del Nervión, una curiosa tienda de artículos de segunda mano, antigüedades, rarezas y un poco de todo. Si te gusta la moda vintage, acércate el primer sábado de cada mes al mercado de la calle Dos de Mayo, donde encontrarás ropa de segunda mano y de nueva creación, vinilos, mobiliario vintage y mucho más.

Bordeando la ría nos encontramos con Zubizuri, que significa “puente blanco” en euskera, también conocido como Puente Peatonal del Campo de Volantín o puente de Calatrava, que constituye un símbolo del nuevo Bilbao.

Siguiendo el paso por campo Volatinse se llega hasta la plaza del Funicular donde puedes cogerlo para subir a Artxanda. El funicular fue construido en el año 1913 y durante el trayecto que dura unos pocos minutos, se pasa por encima de Ciudad Jardín, una zona de bonitas casas con jardines muy floreados. A Artxanda se le ha considerado siempre el pulmón de Bilbao porque antiguamente la villa era un lugar con mucha industria y el aire no tan limpio como ahora.

Una vez arriba te encuentras un parque con césped, zona de juegos para niños y zona de picnic a la que los bilbaínos acuden a tomar el sol para después comer en alguno de los asadores. Hay tres buenos restaurantes en los que comer, la Sidrería Artxanza con menú sidrería de tortilla de bacalao, bacalao frito y chupetón a 28 euros, el restaurante Txacolí con menú bilbaíno y el restaurante Antón.

Imagen de kurtxio

Te han entrado ganas de ir a Bilbao? Consulta aquí nuestros vuelos!

+ info