Una isla redonda
Un tren a las nubes
Una butaca en primera fila para tocar el cielo. Eso es Gran Canaria, que cuenta con muchos puntos de observación al firmamento. Cimas altas y cielos despejados y oscuros son las características para su contemplación, con los que cuenta la isla. También gracias al fenómeno llamado por los lugareños 'Panza de Burro', que hace que las nubes se junten a poca altura sobre el nivel del mar, bloqueando la contaminación lumínica de las ciudades.
Algunas compañías, como el Observatorio Astronómico de Temisas efectúan numerosas actividades de este tipo en diferentes puntos de la isla. Al igual que Astroeduca, con sus actividades didácticas sobre la astronomía.
Tejeda y las cumbres de Gran Canaria
El Paisaje Protegido y de gran belleza de Las Cumbres se extiende por un sector muy importante del norte y noreste de la isla de Gran Canaria, en los municipios de Artenara, Gáldar, Guía, Moya, Tejeda, Valleseco, Valsequillo y San Mateo.
Coronando las cumbres en el centro de la isal, se encuentra el punto más alto de la Gran Canaria: el Pico de las Nieves. Atrévete a hacer su ascenso en bicleta!
Las mejores olas para los surfistas
En Gran Canaria tienes un buen número de escuelas para aprender surf, windsurf y kitesurf si justo empiezas, o para mejorar tu nivel con cursos para todos los niveles. Una manera de liberar adrenalina al tiempo que disfrutas de las famosas playas de la isla, como Maspalomas, la playa del Inglés, Mogán, Puerto Rico, Agaete, Meloneras o San Agustín, por citar alguna de las más emblemáticas.
Vegueta: un barrio con encanto especial
De gran belleza y que concentra los principales atractivos arquitectónicos de Las Palmas. Junto a la Playa de Las Canteras son los mayores reclamos turísticos de la ciudad.
Lo recomendable es recorrer la zona con pausa, saboreando su rica arquitectura y algunas de sus joyas como el Gabinete Literario, las plazas de Santa Ana, del Espíritu Santo y de Santo Domingo y las iglesias que la salpican.
También un baño en una de las mejores playas urbanas: la de Las Canteras. Un lugar adecuado para disfrutar de los bellos atardeceres.
Los pueblos marineros
Como el de Agaete, en el que encontrarás multitud de restaurantes en los que disfrutar de una sabrosa comida a base de pescados de la zona u otros productos frescos del mar. No te vayas sin probar una buena parrillada de pescado a base de cabrillas, viajas, salmonetes y pulpos o una paella de pescado.
Conviene acercarse a las las antiguas salinas de Agaete, ahora convertidas en unas fantásticas piscinas naturales.
Teror. Pura esencia
Teror o Villa Mariana del Teror es uno de los municipios más antiguos de la isla y con un casco antiguo en la zona alrededor a su basílica declarada patrimonio histórico-artístico. Esta basílica de la Virgen del Pino es lugar de peregrinación de todos los habitantes de Gran Canaria. Y la Plaza de Teror un buen lugar para apreciar las balcones típicos de la arquitectura canaria.
La población se encuentra en una zona de gran valor paisajístico y de valor ecológico como el Parque Natural de Doramas -cons los barrancos de Azuaje y Moya-, Pino Santo o el Parque de Sintes.
Imagen de Mogan por PdM2
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+ infoMenorca desde la Torre d’en Galmés
Por Iñaki Makazaga de Piedra de Toque
Las Islas Baleares cuentan con más posibilidades que sus propias calas. En la sección Rutas Urbanas con My Vueling City viajamos de la mano de Isabel Sánchez a lugares prehistóricos que acoge la isla de Menorca para descubrir rincones diferentes en los que recuperar el atractivo de las capitales europeas. Hoy nos lleva por la Torre d’en Galmés donde se controlaba el tráfico de las aguas del Mediterráneo.
Para conocer al pueblo menorquín y a sus orígenes, necesitamos irnos al interior y hacer al menos una excursión a uno de los parajes prehistóricos de la isla, que son muchos, como por ejemplo, la Torre d’en Galmés, que es el poblado prehistórico más importante de las Baleares, donde se calcula que pudieron vivir hasta 900 personas. La verdad es que observar y pasear entre sus ruinas es fascinante, podemos transportarnos a través del tiempo hacia este poblado que se cree que ejercía una supremacía estratégica sobre otros poblados de la isla. Además de la Torre d’en Galmés, Menorca conserva varias estructuras megalíticas. El periodo talayótico, que proviene de talayot, estructura de piedra, con taulas y navetas que constituye una herencia arqueológica excepcional. Solo pensar que aquí vivieron nuestros antepasados confiere a la tierra una fuerza y encanto especiales.
Continuando por nuestro recorrido costero, aunque sea de las más concurridas y haya un hotel en la parte este, Son Bou es el litoral más largo de la isla, con 3 km de arena blanca y agua de color turquesa, transparente y cristalina, de la que podremos disfrutar al 100% si seguimos hasta Sant Tomás, donde sí hemos de pararnos. En Sant Tomás hay una hilera de bahías, cada una más bonita que la anterior. Rodeadas por una vegetación que alcanza la costa, rojizas rocas, con algas, blancas playas, azuladas aguas.
Imagen de Bestiasonica
Por Iñaki Makazaga de Piedra de Toque
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+ info5 imprescindibles de San Sebastián
1- Unos pintxos por el casco viejo
Eso sí, acompañados por un zurito y tomándonos nuestro tiempo, porque lo requiere. Paseando desde el puerto hasta la plaza de la Constitución podremos probar cualquiera de estas deliciosas miniaturas como buñuelos de bacalao, croquetas de calamar en su tinta, berenjenas rellenas,… La lista es interminable y hay para todos los gustos.
2- Palacio de Miramar
Situado en uno de los lugares más bellos de la ciudad, en este antiguo edificio de estilo inglés que solía alojar a la realeza española podremos gozar de una de las mejores vistas de la bahía de San Sebastián, además de sus verdes jardines.
3- Kursaal
El emblemático edificio de la ciudad donde (entre otros eventos) se celebra el famoso Festival Internacional de Cine de San Sebastián. Un impresionante edificio de cubos translúcidos frente al mar obra de Rafael Meneo. Está situado en Gros, el barrio surfero, así que si eres más de olas siempre puedes bajar con tu tabla a practicar
4- Playa de la Concha
Una de las playas más famosas del país lo es por algún motivo. Sea verano o no, contemplar la isla de Santa Clara mientras paseas, vas en bici, o incluso surfeas con los locales es otra de las delicias que San Sebastián ofrece. No te resistas, acabarás enamorándote de ella.
5- Monte Igueldo
Con un entrañable funicular de madera que podemos coger muy cerca de El Peine del Viento, en este rincón mágico podremos ver la mejor panorámica de la ciudad la bahía de la Concha y la isla de Santa Clara. Además de disfrutar de la belleza de este entorno natural, su parque de atracciones y el antiguo faro que vigila la ciudad son algunos de los secretos mejor guardados del lugar.
Imagen de Mikelo
Por Isabel Sánchez
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+ infoCaminar entre volcanes
Cuando uno imagina unas vacaciones en Lanzarote, es fácil caer en el error y limitarse a evocar mentalmente imágenes de playas de arena negra tapizadas por hileras de sombrillas y tumbonas, turistas enrojecidos blandiendo palos de selfie desde la giba de un camello –en realidad, son dromedarios– y hoteles que ofrecen buffet libre tres veces al día. Sin embargo, por mucho que cueste desterrar los tópicos, la verdad es que “la isla de los volcanes” atesora mucho más que todo eso.
La ruta que presentamos hoy es la mejor prueba de ello: Vulcan Walk Lanzarote es un viaje a pie desde Playa Blanca, en la costa sur, hasta Órzola, en el extremo norte, descubriendo los parajes más vírgenes y solitarios de la isla. El itinerario suma un total de 86 km y permite recorrer Lanzarote en cuatro cómodas y variadas etapas que, si se prefiere, se pueden ampliar a cinco. Además, como espléndido colofón, al final del trekking existe la opción de cruzar en barco hasta la pequeña y paradisíaca isla de La Graciosa, con tal de disfrutar durante un par de días de sus montañas de colores, sus seductoras playas de arena blanca y, sobre todo, su endémica calma reinante.
Etapa 1. La travesía de Los Ajaches
De Playa Blanca a Uga - 17 km / 900 m+ / 6 horas
La ruta comienza en Playa Blanca, a orillas del Atlántico, concretamente en la playa de las Coloradas, desde donde se avista el misterioso perfil de la vecina Fuerteventura. Nada más dejar atrás la zona urbana, entramos en el desértico macizo de Los Ajaches, cuyo desgastado pero mastodóntico relieve se erigió hace nada menos que 20 millones de años, e iniciamos la ascensión hasta la cumbre del Hacha Grande (561 m).
Tras el primer descenso, para reponer fuerzas, nada mejor que un sabroso plato de ropavieja (carne, garbanzos, patatas, pimiento rojo, ajo, cebolla, laurel, tomillo y clavo). Lo sirven muy rico en el pequeño restaurante Femés (en la misma rotonda del pueblo). Atención porque Femés es el único núcleo habitado por el que pasa la ruta hoy.
La etapa continúa hacia la Atalaya de Femés (609 m), segundo punto más elevado de Lanzarote, desde donde nos aguarda un prolongado y panorámico descenso hasta Uga. Desde las alturas, se divisa el inmenso campo de lava que atravesaremos mañana.
Etapa 2. Del corazón de La Geria al malpaís de Timanfaya
De Uga a Tinajo - 21 km / 350 m+ / 7 horas
Tras pasar la noche en una acogedora casa rural de Uga y desayunar en su frondoso jardín –inmejorable ocasión para degustar el tradicional y energético gofio–, la segunda etapa nos conduce hasta el corazón de La Geria, una zona vitivinícola única en el mundo, en la que las vides crecen sobre elpicón, la grava volcánica fruto de las erupciones que a principios del siglo XVIII cambiaron la orografía de buena parte de la isla.
En el kilómetro 5 cruzamos la carretera y pasamos frente a dos bodegas. Conviene saber que es el único punto donde es posible avituallarse hasta que entremos en Tinajo, en el kilómetro 18.
La ruta continúa por el malpaís de Timanfaya, un onírico infierno de rocas, calderas y campos de lava a los que se accede a través de un sinuoso sendero exclusivo para caminantes, por el que nos perdemos durante horas en el caos de magma más joven de Lanzarote.
Etapa 3. A orillas del océano
De Tinajo a Caleta de Famara - 21 km / 150 m+ / 6 horas
El tercer día, la ruta avanza desde Tinajo hasta Caleta de Famara siguiendo primero el abrupto litoral, donde el océano ruge entre acantilados y volcanes medio devorados por el oleaje. Después de coronar la Montaña Bermeja, se llega a la capital surfera de la isla a través de un inolvidable sector costero de arena blanca, sobre la que resaltan grandes rocas negras con incrustaciones de olivino. Al final de la jornada, la impresionante pared del Risco de Famara se tiñe de tonos cálidos con la puesta de sol.
Para comer, en el kilómetro 8 pasaremos por el pequeño pueblo pesquero de La Santa (no confundir con el centro de vacaciones deportivas cercano). El bar El Quemao (en la calle del mismo nombre) lo frecuentan los pescadores de la zona y se come bien y barato. La sopa de marisco es del todo recomendable, sobre todo cuando sopla el fresco viento del norte.
Etapa 4. El abismo de las alturas
De Caleta de Famara a Órzola - 27 km / 1.500 m+ / 9 horas
La cuarta etapa, entre Famara y Órzola, es la más larga y exigente de toda la travesía. Se desarrolla íntegramente sobre los impresionantes acantilados del Risco de Famara, a los que se accede por un sorprendente vergel que crece en el Barranco de la Paja, al amparo de estos poderosos escarpes que se alzan más de 600 metros sobre el Atlántico.
Para comer y tomarse un descanso, es recomendable tomar la variante que pasa por Haría (km 11), donde hay toda clase de bares y restaurantes.
Después de la parada de mediodía, la ruta vuelve a ganar altura en dirección a las cumbres de Gayo, donde también hay miradores naturales espectaculares. Desde aquí ya sólo quedan unos pocos kilómetros para alcanzar el popular Mirador del Río. La panorámica es grandiosa: La Graciosa, desde lo alto, se muestra como un mapa en tres dimensiones, con sus volcanes de colores, sus playas de arena refulgente, sus casitas blancas…
Un último descenso por senda nos conduce hasta el puerto de Órzola. En las taquillas de El Graciosero nos aguardan nuestros equipajes y los pasajes. Media hora después desembarcamos en la vecina isla de La Graciosa, donde el tiempo parece detenerse.
Relax en La Graciosa
La pequeña isla de La Graciosa, de sólo 29 km2 y todavía libre de asfalto, es el escondite ideal para relajarse durante un par de días al final del viaje o, si aún quedan energías, seguir explorando su fantástica orografía.
Coge tu Vueling a Lanzarote y anímate a marcarte una buena dosis de trekking por la isla.
Texto de Sergio Fernández Tolosa & Amelia Herrero Becker, de Con un Par de Ruedas
Fotos de Con un Par de Ruedas y Clara Bon Photography
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