Los pueblos blancos de Andalucía
Una de las rutas clásicas para conocer la esencia de Andalucía es la de sus pueblos blancos, que transcurre por unas 20 poblaciones de las provincias de Málaga y Cádiz.
Tradicionalmente, las casas en Andalucía se han pintado o encalado de blanco para evitar, en la medida de lo posible, las altas temperaturas del verano andaluz. Esta manera de aliviar el calor, junto al cariño que ponen sus habitantes para engalanar calles, plazas y balcones con flores y plantas, convierten a estos pueblos en pintorescas postales.
La ruta de los pueblos blancos se adentra por zonas de especial belleza y entornos naturales como el Parque Natural de la Sierra de Grazalema -Reserva de la Biosfera-. Lo ideal es intentar visitar el conjunto de bellos pueblos, ya que cada uno de ellos posee sus atractivos y características peculiares. Pero si sólo dispones de dos o tres días, hay algunas paradas que, a nuestro entender, son de principal interés.
Arcos de la Frontera es una de las poblaciones más habituales para dar inicio a la ruta,ya que se encuentra cerca de Cádiz y del aeropuerto de Jerez, mientras que la bella Rondasería el punto final natural. En Arcos de la Frontera se puede admirar la Basílica de Santa María desde la plaza del Cabildo y continuar con un paseo por sus empinadas y estrechas calles con fachadas barrocas esparcidas por el pueblo, hasta las murallas del Castillo de Los Duques.
Otra de las poblaciones que conviene no pasar por alto es la de El Bosque. Se encuentra a los pies de las montañas, iniciando el tramo de la Sierra. Es un buen lugar para recoger información en el Centro Turístico del Parque Natural de Grazalema y excelente zona para la práctica del trekking.
Aunque requiere un pequeño desvio, Ubrique es una parada que vale la pena. Es la ciudad de la marroquinería, en la que hacerte con una buena pieza de piel curtida al uso de la tradición árabe.
Por el camino, encontramos otras poblaciones que no pertenecen en sí a la ruta oficial, pero que merecen ser visitados. Por ejemplo el tramo hasta Benmahoma, que pasa entre bosques de pinos y eucaliptos y cuya cima recompensa con vistas extraordinarias. Antes de llegar a Ronda, no podemos dejar de visitar localidades como Zahara de la Sierra, Alcalá del Valleo y Setenil de las Bodegas, con sus casa excavadas en la montaña y a lo largo del río.
Ronda, la Ciudad Soñada -como la llamó el poeta Rilke-, es el destino habitual para finalizar la ruta; una ciudad milenaria y asentada sobre una meseta de piedra. Vale la pena pasear con calma para apreciar todos sus rincones y obras monumentales. Conserva rasgos de su pasado árabe, al ser uno de los últimos bastiones árabes previos a la Reconquista, que se plasman en la llamada Ciudad o antigua Medina árabe, a orillas del Guadalevín.
Se encuentra dividida por una gargánta de más de 100 metros sobre El Tajo y cruzada por 3 hermosos puentes. El principal, data del siglo XVIII y es el monumento más emblemático de la ciudad.
A parte del interés cultural, esta joya arquitectónica andaluza, cuenta con muchos restaurantes en los qeu desgustar las rícas recetas y prouctos de la Serranía.
Imagen Zahara de la Sierra de Grez | Olvera por Tomas Fano | Villaluenga por El Pantera
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+ infoLe Beaujolais Nouveau est arrivé
Beaujolais, una de las principales zonas vinícolas de Francia, se encuentra situada a unos 50 kilómetros al norte de Lyon, que se extiende al norte por el departamento del Ródano y al sur por la Saona y Loira. La medianoche del tercer jueves de noviembre es uno de los momentos más relevantes de esta región, en el que a grito de le Beaujolais Nouveau est arrivé! (¡el Beaujolais Nouveau ha llegado!) se lanza uno de sus vinos más jóvenes y más internacionales. Este vino tinto, realizado con la variedad de uva gamay, por ende la más usada en la zona, se caracteriza por ser resultado de una rápida fermentación, de apenas semanas, y por una salida al mercado simultánea de toda la producción. Posiblemente es una de las operaciones de marketing más sonadas dentro del mundo del vino, con repercusión a nivel mundial, teniendo a Japón, Estados Unidos y Alemania entre sus principales importadores.
Toda esta locura mercantil tiene sus orígenes en algo mucho más sencillo, la tradición local decelebrar el final de la vendimia. Para ello se elaboraba este joven caldo cuyo consumo se limitaba a la región. En 1951 tuvo lugar el nacimiento oficial de este vino, al que se le puso como fecha de salida al mercado el 15 noviembre. Es a partir de ese momento en el que pasa a hacerse popular en el resto de Francia, empezando lo que sería una auténtica competición entre las bodegas por ver cuál lograba llevar primero sus botellas a París. A esto hay que añadirle la figura de Georges Duboef, uno de los mayores productores de la región, encargado de bautizarlo como Beaujolais Nouveau y principal impulsor de la marca. En 1985 se cambia la fecha de salida al mercado por el tercer jueves de noviembre, ligando la fiesta al fin de semana, asegurando así un mayor número de ventas.
Una auténtica fiesta del vino
Pero en el Beaujolais Nouveau no todo es mercantilismo, también hay tiempo para la diversión, y una excusa perfecta para desplazarse durante esos días a esta bella región vinícola. Por toda la zona se suceden todo tipo de fiestas que tienen el vino como principal protagonista, en los que se conocen como los Beaujolais Days. Entre lo más destacado está el festival de Les Sarmentelles, que tiene lugar en Beaujeu, capital histórica de la región. Dura cinco días, en los que hay espacio para el vino, con numerosas catas, pero también lo hay para disfrutar de la gastronomía de la región, de la música y del baile. Los amantes del deporte encontrarán su lugar en la maratón de Beaujolais, en cuyo recorrido se pasa por varios chateaux,y donde entre el avituallamiento encontrarás vinos y quesos de la zona. Toda la carrera transcurre en un ambiente festivo, en el que un buen número de participantes va disfrazado. Hasta la ciudad de Lyon se une a esta gran celebración, organizando unas Beaujol'ympiades donde puedes aprovechar para catar las doce denominaciones de Beaujolais.
Beaujolais más allá del Nouveau
Además de esta gran festividad, en Beaujolais hay mucho por recorrer, conocer y disfrutar. Gran número de guías turísticas tienden a comparar esta región con la Toscana, y no andan desencaminadas. El viajero en Beaujolais encontrará bellos paisajes bañados de viñedos de entre los que sobresale algún que otro château, encantadores pueblos de piedra y una excelente oferta gastronómica.
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Texto de ISABELYLUIS Comunicación
Imágenes de Goproo3, yves Tennevin, Shunichi kouroki
Imprescindibles de la gastronomía alicantina
Alicante es sinónimo de cocina mediterránea y no es en balde que uno de los mejores cocineros del planeta como Ferran Adrià diga que Alicante es sin duda la provincia de España donde mejor se come.
Nos encanta la cocina mediterránea y es por eso que os queremos ofrecer una selección de los 5 productos que hay que probar en Alicante, además de deciros dónde probarlos. Como siempre, no están todos los que son ni son todos los que están pero valga esta aproximación a la gastronomía alicantina para abrir boca. Como diría un buen alcoyano “anem a fer una picaeta” (tradición del pueblo alicantino de Alcoi que se basa en una ronda de taps, tostas y pequeños bocadillos)
Arroces: El arroz en Valencia crece y en Alicante se cuece, o así reza un dicho popular. Si queremos conocer la cocina levantina en su plenitud, tendremos que comer una paella en Restaurante Casa Riquelme. En las paellas caben todo tipo de ingredientes desde pescados y mariscos, a productos frescos de una de las mejores huertas del país acompañados por pollo, conejo o incluso caracoles. Comer en Casa Riquelme en la calle Vázquez de Mella 17 cualquier mediodía de miércoles a domingo es sinónimo de buena mesa. Os dejamos más info en este link
Vinos: Con denominación de origen propia desde mediados del silo XX. En Alicante podemos degustar un vino que mezcla dos uvas propias de la región: la monastrell y la moscatel. Es propio de esta tierra el vino de mistela. En la Bodega de Meyos en la Avenida Condomina 40 de Alicante podemos degustar el vino a copas y acompañarlo de buena comida por un precio más que interesante. También podemos comprar botellas, de hecho estaba pensada como tienda de vinos.
Horchata: Cuando el calor aprieta es habitual ver a los alicantinos saborear una horchata en cualquier terraza. La preciada bebida a base de chufa es una de los productos más exportados de la tierra. No te olvides de pasar por la Horchatería Azul en Calderón de la Barca 36 a tomarte una bien fresquita y acompañarla con fartons o su deliciosa coca de almendras. Cierra en invierno pero es para muchos la mejor horchatería de Alicante Un sitio típico de toda la vida.
Turrones: Otro de los productos por los que conocemos Alicante. El producto estrella de las navidades españolas está presente en cualquier mesa que se precie con las variedades propias de la tierra: el turrón de Jijona o el turrón de Alicante. Si estás por Alicante, pruébalos en Espí en el número 4 de la Avenida Alfonso X el Sabio y si quieres quedar como un señor, compra algunos para regalar las próximas navidades.
Cocas: Las cocas de tonyina (empanada fina de ventresca de atún) son una comida propia de las Hogueras de San Juan. Sea verano o no, podremos comerlas en Alicante en La Ibense en la calle de Portugal 38. En este establecimiento además de la conca de tonyina, se pueden comer unas porciones de pizza excelente e incluso la tradicional coca de mollita con chocolate.
Podríamos seguir con otro producto típico de la tierra como la universalmente famosa oliva rellena típica de Alcoi o el chocolate Valor, pero eso lo dejaremos para posteriores visitas gastronómicas Como dirían en Alicante, “que aprofite”!!!!
Imagen de Les Haines
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+ infoMy Vigo Experiences
Innovación y tradición conjugan perfectamente en la ciudad de Vigo. Todos sus barrios tienen algún encanto especial, calles históricas, mercados semanales al aire libre, senderos naturales, actividades comerciales y culturales. Desde las islas Cíes hasta el monte O Catro, Vigo es un destino urbano perfecto para tus vacaciones.
Te damos algunas pistas para que no te pierdas la esencia de Vigo.
1.- Las fiestas gastronómicas
Raro será que visites la ciudad y no coincidas con alguna de sus celebraciones gastronómicas. El calendario anual está plagado de ellas, como la Fiesta del Mejillón de Vigo, que se celebra cada septiembre en el parque de Castrelos o La Fiesta del Marisco, el segundo fin de semana de septiembre en el Puerto de Vigo, en la que se venden más de 40 variedades diferentes a precios populares.
Y es que la Ría de Vigo tiene unas características excelentes en cuanto a temperatura del agua, ¡lo que hace que se recolecte un marisco excelente! Una curiosidad: ¿sabías que la temporada del mejor marisco en la ría de Vigo empieza el septiembre y hasta abril? ¿Sabes cómo puedes acordarte de los mejores meses para consumirlo? Son los meses que contienen la letra “erre”.
2.- La hora del aperitivo
Visitar Vigo es una excelente oportunidad para catar el mejor marisco de la ría a buen precio, en rituales inevitables como el aperitivo de tapas y cañas a los que los vigueses tienen una férrea devoción, especialmente los sábados y domingos por la mañana: el paseo y el aperitivo de antes de comer.
3.- La estatua de Julio Verne
Pasea pues antes del aperitivo hasta el puerto deportivo disfrutando de la brisa marina, y llega hasta la estatua de bronce de Julio Verne, enfrente del Club Náutico de Vigo. La ciudad ha rendido homenaje al escritor francés ya que en su famosa novela de “20.000 Leguas de Viaje Submarino” dedica un episodio a la Ría de Vigo y a la leyenda del Tesoro de Rande.
4.- Aprende a cocinar los productos de la ría
Si también quieres aprender a cocinar los productos del mar, súmate a esta interesante iniciativa; un taller gastronómico que te enseña a comprar y a cocinar los mejores productos de la mano de los cocineros más prestigiosos de la ciudad, que te ayudarán en todo. Tras la selección de la mejor materia prima y las compras en el mercado de O Berbés o en los viveros de marisco del puerto, podrás preparar tu mismo los platos típicos marineros y saborearlos posteriormente acompañados de una copas de vino de las Rías Baixas.
5.- Prueba las ostras en plena calle
Uno de los lugares con más interés turístico es la calle Pescadería, que ofrece un espectáculo único, cuando las ostreras abren sin descanso las ostras en la calle y van preparando los platos. Puedes comprarles a ellas directamente unas ostras, les echas un chorrito de limón y te las comes acompañadas de un buen albariño. ¡No hay placer igual!
6.- Acércate hasta un Furancho
Los Furanchos son locales o casas privadas en los que comprar excedentes del vino o probarlos allí mismo acompañados de una buena comida casera. Normalmente se sirven acompañados de tortillas, empanadas, carnes, chorizos y quesos en un ambiente familiar a muy buen precio. En la zona de Vigo hay más de una docena para escoger, en los que la atención es siempre exquisita.
Imagen de Dantadd
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