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Escapada romántica a La Palma

¿Pensando en darte un homenaje con tu pareja de cara a San Valentín? Aunque París y Roma suelen ser las favoritas en lo que a escapadas románticas se refiere, ¿por qué no salirse de la norma y probar con un espacio cuya belleza natural puede resultar el marco ideal para disfrutar del amor? En este ocasión os proponemos viajar hasta La Palma, la isla situada en la parte más noroccidental del archipiélago canario, que también es conocida como laIsla Bonitapor lo espléndido de su paisaje. A continuación os damos las claves para sacarle el máximo jugo a este bello paraje natural en el que además en estas fechas del año disfrutaréis de un clima de lo más agradable.

Viaje por el corazón de la isla

La Palma es una isla hecha para recorrerla de arriba abajo y dejarse llevar por sus espectaculares paisajes de origen volcánico que bien le han valido ser reconocida como Reserva de la Biosfera por la UNESCO. Con unos 708 kilómetros cuadrados de extensión, es relativamente fácil de recorrer en coche, aunque son numerosos lo desniveles que encontraréis por el camino, así que tomáoslo con la calma. A cambio hallaréis en vuestro recorrido un buen número de miradores donde resarciros con unas espectaculares vistas, como el de la Cumbrecita en El Paso, el de los Andenes, el del Roque de Los Muchachos en Garafía -uno de los más espectaculares-, y el de la Concepción, con vistas a la ciudad de Santa Cruz de La Palma.

Si lo vuestro es el deporte, entonces no dudéis en alquilar unas bicicletas de montaña con las que desplazaros por el buen número de pistas forestales con las que cuenta la isla, bien seguro que la experiencia no os defraudará. Otra opción es la de hacerse con un buen calzado y realizar una ruta por este paraíso para caminantes, que cuenta con casi mil kilómetros de senderos bien señalizados, que os llevarán por todos los rincones de la isla, desde la Crestería o la Ruta de los Volcanes hasta el Camino de la Costa que bordea la isla, o la Ruta de los Puertos, que une Santa Cruz de La Palma con el Puerto de Tazacorte.

Atardecer en la playa

Nada como una playa para dejarse llevar por el romanticismo a la vez que disfrutar del maravilloso paisaje. A pesar de que La Palma no es especialmente conocida por sus playas, sí que cuenta con algunos rincones a orillas del mar donde aislarse de todo y de todos, y hallar un momento de intimidad ante el inmenso océano Atlántico. Entre nuestras favoritas están la playa de los Nogales, para cuyo acceso hay que descender (y de regreso ascender) unos 300 escalones, la de Bujarén, en Garafía , solo apta para aquellos que no tengan miedo a las alturas, y la de la Zamora, donde disfrutar de un atardecer de postal con tu amado/a. ¿Se puede pedir más?

Hotel con encanto

No hay viaje romántico que se precie que no incluya un lugar de descanso con un encanto especial. El Hotel Hacienda de Abajo, situado en pleno centro histórico de Tazacorte, resultado de la rehabilitación de una antigua azucarera, es el lugar perfecto para relajarse tras una larga jornada turística por laIsla Bonita. Os recomendamos pasaros por su casa de baños, donde disfrutar de un buen masaje, y reponer energías en su magnífico restaurante.

Reserva tu Vueling a La Palma aquí y celebra San Valentín por todo lo alto.

Texto de Los Viajes de ISABELYLUIS

Imagen de Ivan Borisov

 

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Londres se viste de Balenciaga

Londres es mucho Londres, sobre todo en lo que oferta cultural refiere. La lista de espacios expositivos a visitar puede resultar abrumadora pero bien merece la pena incluir alguno de estos museos o salas de exposiciones en nuestra visita a la capital británica. Uno de esos puntos privilegiados con los que cuenta Londres es el Victoria & Albert Museum, museo dedicado al arte y el diseño, y que últimamente no para de programar exposiciones por las que bien merece hacer una visita rápida a Londres.

Es el caso de Balenciaga: Shaping Fashion, la última joya con la que el Victoria & Albert Museum nos ha vuelto a robar el corazón, obligándonos a hacer un pequeño hueco en nuestra agenda para disfrutar del trabajo de este genial modista. La exposición, que se inauguró el pasado 27 de mayo, y que podrá visitarse hasta el 18 de febrero de 2018, rinde homenaje Cristóbal Balenciaga, uno de los grandes visionarios de la alta costura. Contemporáneo de Coco Chanel y Christian Dior, fue capaz de seducir a todos con sus diseños minimalistas de líneas depuradas, en los que apostó por los nuevos materiales, y que técnicamente eran perfectos. Este último punto llevaría a que la propia Coco Chanel dijese de Balenciaga que “Él era el únicocouturier en el sentido más cierto de la palabra… El resto son simples diseñadores de moda”.

En esta exposición, comisariada por la especialista en moda Cassie Davies-Strodder, se exhiben cien prendas y veinte sombreros, la mayor parte pertenecientes a la colección del Victoria & Albert Museum. Entre las curiosidades con las que cuenta esta muestra está la posibilidad de descubrir en detalle algunos de sus vestidos y sombreros gracias a la colaboración del artista Nick Veasey, que a través de la técnica de rayos X ha logrado desvelar la complejidad que se oculta en sus diseños.      

Esta es la primera exposición en el Reino Unido sobre Balenciaga, del que se cumple el centenario de la apertura de su primera tienda en San Sebastián, y los ochenta años de su llegada a París, donde se trasladaría huyendo de la Guerra Civil, y donde acabaría creando su propio taller y alcanzando fama internacional. Precisamente este reconocimiento es el que más ha tardado a llegarle a este excepcional modisto. Conocido por ser muy meticuloso a la hora de realizar su trabajo, siempre se mantuvo al margen de la fama, y eso que entre sus clientas se contaban Marlene Dietrich, Ava Gardner, o la millonaria Mona von Bismarck.

Nuevo museo del diseño en Londres

Aprovechando esta escapada a la capital británica, y sin desmarcarnos del ámbito del diseño, te recomendamos que aproveches para acercarte a la nueva sede del Museo del Diseño de Londres, que fue inaugurada el pasado 24 de noviembre. Ubicada en la antigua sede de la Commonwealth, un edificio de 10.000 m2 y techo parabólico, cuya reforma ha corrido a cargo del arquitecto británico John Pawson. Tras este cambio de espacio hay un objetivo claro, el de transformar este museo, que ocupaba un edificio más sencillo en la ciudad, en todo un referente en su campo, como si de una Tate Modern del diseño y la arquitectura se tratase. Además de disfrutar del nuevo espacio en sí, en estos momentos se puede visitar la exposición Designed in California, recientemente inaugurada. En esta muestra se explora cómo los ideales de la contracultura de los años 60 se transformaron en la cultura tecnológica del Silicon Valley, y cómo el concepto "Designed in California" se ha convertido en el fenómeno global que conocemos ahora.

Anímate a hacer una escapada con lo mejor diseño como trasfondo, reserva tu Vueling a Londres aquí.

Texto de Los Viajes de ISABELYLUIS

Foto: Dovima with Sacha, cloche and suit by Balenciaga, Café des Deux Magots, Paris, 1955. Photograph by Richard Avedon © The Richard Avedon Foundation

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De paseo por la Marsella alternativa

Primero las malas noticias: Marsella no es París. A diferencia de su histórico rival, la segunda ciudad más grande de Francia no tiene museos de primer orden, monumentos despampanantes u hordas de japoneses haciendo colas en Louis Vuitton. ¿Las buenas noticias? Pues que Marsella no es París. Acariciada por el Mediterráneo, esta ciudad de sol brillante, población multicultural y suburbios en pleno centro, es un rara avis de tal calibre que se ha ganado a pulso el apodo de Planète Mars (Planeta Marte).

Con uno de los puertos más importantes del Mediterráneo, un urbanismo caótico y una reputación de capital decadente que la persigue desde hace décadas, Marsella es sobre todo el enfant terrible de Francia; una ciudad ruidosa, dinámica y llena de contrastes, dónde los mercados callejeros inundan la calzada, los graffitis cubren las paredes, el olor a salitre impregna la ropa, y el Olympique de Marsella es la argamasa que lo une todo.

Apartada de los destinos turísticos habituales, las tornas han cambiado desde que en 2013 fuera elegida Capital Europea de la Cultura. Zaha Hadid, Jean Nouvel y Norman Foster, todos tiene sus edificios vanguardistas en el flamante frente marítimo. Pero la vida bohemia se encuentra tierra adentro, y es allí dónde nos dirigimos. Con un mapa en el bolsillo, ¡empezamos un tour urbano-bobo-alternativo por la capital de la Provenza!

En La Friche la Belle de Mai

Una antigua fábrica de tabaco en la estación Saint-Charles es el centro cultural más activo de Marsella. ¡Hemos llegado a La Friche! Espacios de exposición, residencias de artistas, teatro, rampas de skate, e incluso una guardería se mezclan aquí. Un todo en un uno híbrido y en flujo constante, volcado en la creación actual dónde el espíritu comunitario está a la altura de su extenso programa.

Sube a la azotea, las vistas de la ciudad son espectaculares, y su inmensa terraza se llena hasta la bandera en verano, acogiendo fiestas con DJs invitados y cine al aire libre los domingos. Durante el resto del año la música no cesa, y en Le Cabaret Aléatoire hay sesiones que van del rock al hip-hop.

Si tienes hambre, dirígete a La Salle des Machines, un bar-librería dónde puedes tomar un café au lait mientras hojeas el catálogo de las últimas expos. Pero si lo que quieres es comer, Les Grandes Tables es tu sitio; aquí el menú cambia cada día pero nunca falta el clásico steak tartar ni la ensalada César; los lunes se instala un mercado de productores locales, y ya sabéis que para esto de los mercados los franceses no tienen rival.

En el exterior, bordeando las naves y con los TGVs pasando a ras, un parque urbano con paredes de graffitis anuncia que ‘Skateboarding is not a crime’. Aquí, los skaters hacen sus trucos, mientras otros juegan a basquet, escalan en el rocódromo, juegan en la zona infantil o trabajan en el huerto comunitario. Y es que Marsella es esto, un magma heterogéneo dónde todo y todos se mezclan.

Unos metros al oeste, entre las calles laberínticas de La Belle de Mai, se abre paso Le Gyptis Cinéma. Su programa (¡en versión original!) es tan ecléctico como la misma ciudad; aquí se proyectan ciclos temáticos, clásicos, títulos imposibles de encontrar en Internet y pelis para niños. Su fachada ha sido colonizada por retratos de los habitantes del barrio, resultado de un proyecto de street art colectivo que pone cara a las gentes del lugar.

Y con esta imagen en la retina, tomamos rumbo hacia el Cours Julien, el núcleo duro de la movida urbana marsellesa.

Alrededor del Cours Julien: Street Art & Urban Vibe

Alternativo, desenfadado y colorista. El Cours Ju, como lo llaman los locales, es el barrio del momento. Coge el metro hasta Notre Dame du Mont, ¡la subida desde el puerto es de infarto! Distrito de artistas, músicos y diseñadores, y bastión tomado por la modernísima comunidad bobo (término con el que los franceses designan a los burgueses-bohemios), el Cours Ju es un sin fin de cafés de moda, restaurantes de todo tipo, tiendas vintage, y calles inundadas de graffitis a todo color.

Y es que ningún otro lugar del ‘Hexagone' exhibe un despliegue de arte urbano de tal envergadura. Innumerables murales colonizan las fachadas de la Rue Vian, Pastoret y Bussy l’Indien con temas reivindicativos de corte social, referencias a la cultura pop, o anuncios de los cafés que se esconden en su interior. No en vano, el street art en Marsella es parte de su ADN urbano, rebelde y multicultural tanto como su archiconocido hip hop, y prueba de ello es éste trepidante vídeo a ritmo de rap local.

Ante semejante telón de fondo, galerías de arte, terrazas, cafés y comercios alternativos que venden desde ropa a los artículos para el hogar, inundan cada metro cuadrado del Kreuzberg marsellés. Lo mejor: perderse por el caótico entramado de calles peatonales y dejarse llevar por su ambiente relajado.

En el mismo Cours, la multifacética concept-store Oogie vende ropa y libros, sirve comida y alberga una peluquería dónde se celebran fiestas con DJs. Muy cerca, La Licorne produce jabones usando técnicas tradicionales. Y en la Rue Trois Frères Barthélémy, la microcervecería Brasserie de la Plaine vende cervezas artesanas y tiene un bistro dónde devorar la ‘Formule du Jour’ -el menú del día que normalmente incluye un entrante, un plato y el postre por unos 10€- con cocina de mercado.

El sitio cool por antonomasia es el WAAW, en la Rue Pastoret. A medio camino entre bistro y centro cultural, el WAAW acoge desde presentaciones a talleres de serigrafía, y es el mejor sitio para hacer una parada técnica, tomar el plato del día, o encarar la noche con un ‘pastís' o un ‘rosé’ a la hora del popular apéro -aperitivo alcohólico que se toma antes de cenar.

Por la noche se da paso a las copas y la música. En la plaza Jean Jaurès, L’Intermédiaire es uno de los mejores locales con música alternativa en vivo y DJ Sets. Justo al lado, Au Petit Nice ofrece un montón de cervezas en un patio interior dónde pasar las horas. Y en La Dame Noir los hipsters hacen cola para entrar en el club más cotizadode la zona.

Pero por si no hubiera suficiente, un mercado de productores locales se instala en el Cours Ju cada miércoles por la mañana; los domingos es el turno de los sellos; y el segundo sábado del mes se venden libros de segunda mano. El mercado de La Plaine, en la plaza Jean Jaurès, vende fruta, verduras, queso, pescado, comida para llevar, zapatos baratos y accesorios de toda clase cada martes, jueves y sábados por la mañana, mientras que los miércoles es el día de las flores.

¡Y es que el Cours Ju tiene un ‘no sé qué’ especial que engancha! Anímate a conocer la Marsella más cosmopolita y reserva tu Vueling aquí!

Texto de Núria Gurina i Puig para Los Viajes de ISABELYLUIS

Fotos de Caroline Dutrey, Coralie Filippini, JeanneMenjoulet&Cie, marcovdz, Pop H

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