Gràcia tiene un color especial
Ningún barrio de la Ciudad Condal tiene el sabor y la personalidad del barrio de Gràcia. En este distrito se unen artistas, vecinos de toda la vida, tiendas de moda y decoración y algunos de los restaurantes y bares de copas más animados de la ciudad. Siempre a caballo entre lo tradicional y el último grito, Gràcia vive al ritmo de los tiempos y sigue manteniendo esa esencia que lo hacen uno de los lugares favoritos de los barceloneses.
Y como nos encanta pasear por el barrio y dejarnos llevar, hemos salido a la calle para descubrir siete lugares entre tiendas, bares y restaurantes que no puedes pasar por alto si quieres descubrir el verdadero latir de Gràcia.
Magnesia
La propietaria de Magnesia, Leticia, recoge el trabajo de artistas locales e internacionales en la que es una de las mejores tiendas de ilustraciones de la ciudad. Además, los prints se mezclan con cerámicas procedentes de Estados Unidos, cojines de Shara Porter y joyería de artesanos barceloneses. De este lugar se sale enamorado y es difícil no llevarse algo bajo el brazo.
Can Tresó
En una de las principales calles de Gràcia, el restaurante Can Tresó pasa casi desapercibido. Pero una vez has comido aquí no se te olvida la experiencia. Las tapas son de gran calidad (excepcionales las patatas bravas) y durante la semana hay un menú de autor que es realmente delicioso.
La Mueblerí
Madre e hijo regentan esta tienda de decoración vintage. Con una cuidadosa selección de muebles y objetos, es fácil perder la cabeza por un aparador escandinavo, una mesa Vitra de los años 70 o una lámpara de Manises. Además, las piezas de firma se combinan con otras económicas y asequibles para todos los bolsillos. El local es amplio y está muy bien decorado. Aquí se respira cercanía, delicadeza y buen gusto. Eso lo hace tan especial.
Viblioteca
Es ya un clásico para los amantes de los quesos, los embutidos, los tartares y el buen comer. Decorado en líneas blancas, este restaurante es, sin duda, uno de los mejores de la ciudad para descubrir nuevos vinos y combinarlos con una selección gastronómica de primera. ¿Nuestro consejo? Preguntar a Yolanda, la propietaria, y dejarte asesorar.
Alzira
Mónica es una de las veteranas del vintage en el barrio de Gràcia. Su gusto exquisito queda plasmado en una combinación de mobiliario industrial y rústico con piezas de diseño y todo bajo una estética bochic que la convierten en una imprescindible del brocant en la Ciudad Condal. En un luminoso local que tiene un patio en el que, de poder, nos relajaríamos durante horas, completa la sección de muebles y decoración un apartado de broches retro que es puramente irresistible.
Bobby Gin
Las noches de copas en Gràcia no serían lo mismo sin Bobby Gin. Este bar sofisticado sirve algunos de los mejores gintonics de Barcelona. La decoración está cuidada al detalle, con puertas antiguas recuperadas y mobiliario vintage e industrial. Pero lo que hace único a este local es la extensa oferta de ginebras y tónicas premium, que si no sabes con cuál quedarte, el personal (que conoce la carta al dedillo) te asesorará. Y si te apetece picar algo, las mini coques de Llavaneras son una delicia que no te puedes perder.
Casa Atlántica
Vajillas de cerámica pintadas a mano, miniaturas de madera y lámparas retro son algunas de las cosas que podrás encontrar en Casa Atlántica. Un a tienda-taller llena de encanto que abrieron la diseñadora de moda Belén Martínez y el arquitecto de interiores portugués Lester Barreto. Un espacio de innegable aspecto atlántico lleno de detalles preciosos y de muebles diseñados por los propietarios que te transportarán del Mediterráneo a la otra punta de la península.
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Texto de Aleix Palau para Los Viajes de ISABELYLUIS
+ info5 cocidos con los sortear el frío de Madrid
Sí, lo sabemos, la oferta gastronómica en Madrid puede ser abrumadora. La mayoría de las veces entre cañas y tapas, que suelen encentrarse en todos los formatos posibles, acabamos olvidándonos de tomarnos un tiempo para degustar un clásico indispensable como lo es un buen cocido madrileño. Este plato hipercalórico, compuesto de sopa, garbanzos, verduras y carnes varias, elaborado con mucho tiempo y mimo, servido en dos o tres vuelcos, en espacios con más solera o más chic, es una de esas experiencias culinarias que bien seguro que no te arrepentirás de experimentar. Un aspecto a tener en cuenta si vas a locales que no están especializados en cocido, es que al tratarse de un plato concebido para combatir el frío y retomar energías tiende a ser de temporada en algunos restaurantes, que suele empezar con las primeras bajadas de temperatura (octubre) y finalizar con la llegada del calor (mayo). A continuación hemos hecho una selección de algunos de los locales donde disfrutar de una gran versión de este plato. ¡Buen provecho!
La Bola
Situado en las inmediaciones del Palacio Real y la Plaza de Oriente, La Bola es uno de los restaurantes más populares de Madrid en lo que a cocido se refiriere, y un imprescindible en toda lista que se precie de lugares donde tomar cocido en la capital. Fundado en 1870, su característica más distintiva respecto al resto de locales es que este plato se elabora siguiendo las formas más tradicionales, siendo cocinado en carbón en unos pucheros individuales.
Lhardy
Nuestra segunda opción también tiene en su haber muchos años de rodaje realizando cocidos y otras exquisiteces, pues fue fundado en 1839. El Lhardy, situado en la Carrera de San Jerónimo, a apenas unos pasos de Sol, cuenta con unos magníficos salones de corte clásico que demuestran que el cocido también puede resultar un plato de lo más elegante, sobre todo si lo comes con cubertería de plata. En este bello espacio repleto de historia -por el que han pasado figuras históricas como los reyes Isabel II y Alfonso XII-, sirven un delicioso cocido que no resulta para nada pesado, y que bien vale su precio.
Malacatín
En funcionamiento desde en 1895, el Malacatín es un pequeño restaurante situado en el barrio de La Latina, que rezuma solera por todas partes. Con un cocido servido en tres vuelcos, además de por su fama de bueno es también conocido por lo abundante de sus cantidades, así que con hambre es más que seguro que no salgas. De precio más que razonable respecto a sus competidores, corre la leyenda de que aquel que logre comerse el cocido completo será invitado por la casa.
Casa Carola
Con muchos menos años en funcionamiento que los anteriormente citados (fue abierto en 1998), pero no por ello con inferior calidad, el restaurante Casa Carola, situado en pleno barrio de Salamanca, es una apuesta segura para aquellos que quieran probar una exquisita versión de este manjar. Su cocido se sirve en tres vuelcos, y entre sus ingredientes estrella se encuentran sus fabulosos garbanzos de cosecha propia procedentes de Segovia.
La Gran Tasca
La Gran Tasca, abierta desde 1942 es otro de esos sitios de imprescindible visita para los buscadores de buenos cocidos en Madrid. Situado en el barrio de Chamberí, y con un interiorismo de lo más castizo, con motivos taurinos incluidos, su cocido, que en este caso es de dos vuelcos, no defraudará, sobre todo su excelente sopa.
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Texto de Los Viajes de ISABELYLUIS
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Boutique Nadine
Texto de Michele Moricci
Es fácil perderse por las pequeñas calles de Florencia llenas de historia. Las grandes iglesias y los elegantes edificios del centro de la ciudad están rodeados de venerables rincones y recovecos. Seguro que te acaban cautivando los restaurantes con vistas a la calle mientras tu olfato se deleita por el aroma de platos tan típicos como Ribollita o Lampredotto. Es muy probable que paseando por estas calles tengas la sensación de estar en el mayor museo al aire libre que puedas imaginar.
Y qué decir de las tiendas y boutiques de moda, simplemente no es posible resistir la tentación. Una vez en la ciudad, hay una de visita obligada. A pocos pasos del Ponte Vecchio, en Lungarno Acciaiuoli y con vistas al Arno, está la Boutique Nadine: una pequeña tienda en el corazón de la ciudad, dirigida por una pareja de Florencia que siente completa fascinación por la moda. Suena jazz en este ambiente retro acogedor, una combinación perfecta para acoger una selección de piezas vintage de las mejores firmas de moda junto a otras de artesanía contemporánea. Entre otras firmas encontrarás prendas y accesorios de Balenciaga, Chanel, Pierre Cardin, Pucci, Valentino, Ferragamo o Gucci.
Y si esto fuera poco, al salir de la Basílica de Santa Croce in Via De’Benci, te encuentras con la Modern Boutique Nadine. Entre troncos viejos, seda y cálido parquet, podrás escoger diferentes papeles, suntuosos pins y prendas de diseñadores emergentes con influencias retro tanto para hombre como para mujer.
Por supuesto, un largo día de compras merece rematarse con un buen vino de la Toscana y un delicioso Panini, ten esto en cuenta al planificar vuestro viaje a la ciudad. Sumérgete en una experiencia única y sofisticada. Vuelve a descubrir el placer de la artesanía rural, rodeado de la vibrante y animada vida de Florencia.
Texto de Michele Moricci
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Le Panier
Se encuentra detrás del puerto viejo, en la zona que se eleva entre el castillo de Sant Jean y la basílica Sainte-Marie-Majeure. Sus calles y fachadas lucen un estilo provenzal y con un aire magrebí, consecuencia del gran asentamiento musulmán que ha habido en las últimas décadas en este enclave portuario. Le Panier se caracteriza por tener una apariencia humilde e incluso algo destartalada, debido a que en la antigüedad había sido una zona conflictiva, cuna de piratas y corsarios.
Actualmente este barrio se ha reconvertido y no tiene nada que ver con lo que fue antaño. Los artesanos y artistas han vuelto a ocupar sus calles y establecer sus talleres. Un sinfín de casitas de colores, las calles estrechas con tiendas de lo más peculiar, escaleras arriba y abajo y pequeños bares y restaurantes de comida típica hacen que tenga mucho encanto. La ropa tendida desde las ventanas en plena calle otorga a este barrio una autenticidad inusual. Es ideal para dar un paseo, tomar fotografías, ir a almorzar un delicioso chocolate caliente en una de sus cafeterías o bien acudir a alguna de sus famosas jabonerías marsellesas. Las panaderías y bollerías también cobran un protagonismo especial.
Este barrio tradicional contrasta con el resto de Marsella, más señorial. No por ello deja de disponer de alguno de los puntos de interés mas emblemáticos de la ciudad, como La Vielle Charité, museo y centro cultural. También cabe mencionar la carismática Place des Moulins que se encuentra en la cumbre de la vieja barriada, conservando aún dos de sus antiguos quince molinos de viento, ahora rehabilitados como viviendas.
¿No te apetece sumergirte en esta encantadora ciudad de la Provenza francesa?
Imagen de phgaillard2001
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