Reikiavik una pequeña gran ciudad II
El principal motivo de nuestra visita a la capital islandesa era descubrir el caldo de cultivo de la escena musical de la ciudad, una población que no ha dejado de presentar artistas desde un primer boom a principios de los ochenta, recogido en el documental y doble CD “Rokk í Reykjavík”, con bandas islandesas como Purrkur Pillnikk, Mogo Homo, Baraflokkurinn o Tappi Tíkarrass –primera banda de la que formó parte de Björk -. Cuando pensamos en Islandia lo más sencillo es que nos vengan a la cabeza los dos nombres más populares más allá de sus fronteras, Sigur Rós y la citada Björk, pero en realidad sorprende descubrir la larga lista de artistas que se distribuyen a lo largo y ancho de su geografía. Infinidad de grupos, solistas y colectivos que, en muchos casos, comparten a sus miembros independientemente de los estilos musicales. Todos ellos han pasado en algún momento por Húrra, la principal sala de conciertos de la Reikiavik, anteriormente conocida como Harlem. Cuando pasamos por allí nos sorprendemos por lo variado de las propuestas que se presentan en los próximos días: un festival de metal extremo, una banda de reggae (Hjálmar, muy populares en Islandia) y un grupo tributo a Sex Pistols llegado desde el continente. De hecho, funciona como eje musical del centro de la ciudad, cubriendo todo tipo de géneros musicales. Húrra, sin ir más lejos, es uno de los escenarios habituales del popular festival musical Icelandic Airwaves, que se celebra a principios de noviembre en diversos escenarios de la ciudad, incluyendo el fantástico Harpa, centro de actividades musicales y culturales que ha dinamizado muchísimo la agenda local durante los últimos años.
Y obviamente, no podemos acabar la noche sin tomar una buena cerveza –abundan diversas marcas islandesas, entre las que nunca falta Viking, junto a algunas de importación- en Kaffibarinn, también conocido como KB y por el hecho de que Damon Albarn de Blur es uno de sus dueños. La sala inferior es cómoda, acogedora y con buena banda sonora constante (pop y electrónica fundamentalmente). Eso sí, no molesten al DJ que por algo puede leerse en una placa metálica junto a los platos “No se aceptan peticiones”. Si quieres fumar, aunque no está permitido dentro del local, un patio interior abierto te permitirá hacerlo mientras continúas la conversación con amigos y conocidos. Ahora bien, a partir de medianoche las cosas cambian y el piso de arriba del KB se convierte en un club para bailar hasta la madrugada.
Porque no cabe duda de que la escena local es amplia y sorprendente. Al margen de grupos con cierta trayectoria como Of Monster And Men, Sólstafir, Amina, FM Belfast, Sin Fang, etcétera, es la nueva generación la que está poniendo en movimiento y patas arriba la ciudad. Podríamos empezar por el caso de Retro Stefson, una banda de pop que ha ido acercándose a la electrónica y que recientemente llegó al número uno en Islandia gracias a su nuevo single “Skin”, adelanto de su próximo álbum “Scandinavian Pain”. De hecho, es su vocalista y guitarra Unnsteinn Manuel Stefánsson quien nos hará en parte de anfitrión en nuestra fugaz visita. Tras invitarnos a visitar su nuevo estudio, el que sin duda se convertirá en uno de los más activos de la ciudad, nos lleva a tomar café a Sæmundur í Sparifötunum, un gastro hostel hipster donde nos descubre a dos de las estrellas de rap más conocidas de Islandia, el joven talento Gísli Pálmi y el ya veterano Emmsjé Gauti, este último autor de un single llamado precisamente “Reykjávik”. Nos habla del cada día más conocido colectivo femenino Reykjavíkurdaetur y nos descubre que uno de los parlamentarios islandeses del momento, Óttarr Proppé, ha formado parte de bandas diversas, entre ellas HAM, muy populares a principios de los noventa. Ahora bien, entre sus favoritos nos cita al jovencísimo cantante (dieciséis años) de R&B y trap Aron Can, y al cantante pop Sturla Atlas.
A propósito, Manuel –de raíces familiares portuguesas y angoleñas- es también hermano deLogi Pedro, uno de los productores de hip hop más respetados y conocidos de Islandia, y autor de buena parte de las bases y ritmos de algunos de los artistas citados.
Tampoco podemos obviar la ayuda, a la hora de descubrir nuevos artistas, que nos brinda el escritor Sigurjón Birgir Sigurðsson, conocido artísticamente como Sjóny colaborador cercano de Björk. Él mismo nos recomienda al dúo de trap Úlfur Úlfur –que han dado ya un paso adelante en cuanto a popularidad y se han colocado entre los nombres actuales más conocidos del país- y a la DJ Flugvél Og Geimskip.
Y podríamos continuar hablando de artistas actuales a tener muy en cuenta como Sin Fang –quien acaba de colaborar con Jónsi de Sigur Rós en su nuevo álbum-, el hiperactivo autor de bandas sonoras estadounidense afincado en la ciudad Alex Somers –pareja del mismo Jónsi, con quien grabó bajo el nombre de Riceboy Sleeps- y el trío de pop electrónico Gangly, entre muchos otros.
Ah, y es obligatorio visitar la mejor tienda de discos de la ciudad, Smekkleysa, asociada al sello discográfico Bad Taste (traducción de su nombre en islandés), originalmente asociado a los miembros de The Sugarcubes y un motor fundamental para la expansión de la escena islandesa gracias a lanzar al mundo trabajos de proyectos de proyección internacional como Fufanu, Gus Gus, Jóhann Jóhannsson, Minus, Mugison, Múm o los propios Sigur Rós.
Sin duda, quedarás deslumbrado por la variedad de propuestas musicales que te encontrarás en Reikiavik. ¿A qué esperas para descubrir la escena de la ciudad? Consulta nuestros vuelos aquí.
Texto de Joan S. Luna (Mondo Sonoro)
Imágenes de Los Viajes de ISABELYLUIS
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7 restaurantes para disfrutar aún más de Formentera
Formentera tiene fama de ser cara. Tan cierto es que la cuenta de algunos restaurantes es alta como que muchos más no resultan nada prohibitivos y merecen la visita. Esta es nuestra variada selección tras viajar a esta preciosa isla: frente al mar, en el interior de la isla, dentro de un hotel… ¿Cuál es tu favorito?
Casbah
Me alojé en Casbah, coqueto hostal de tres estrellas formado por pequeñas casitas en un bosque de pinos a cinco minutos de la playa de Migjorn. Su restaurante elabora platos de cocina tradicional con técnicas actuales. No es caro y hay platos reseñables, como las croquetas de pulpo, servidas con mayonesa de aceitunas negras, el tiernísimo pulpo a la parrilla y el pescado del día. Las carnes son apetecibles y no falta el arroz caldoso de bogavante. Su precio medio es de 40 euros y cuentan con un menú degustación de seis platos y postre por 60 euros sin bebidas, 80 con maridaje. Abren de marzo a diciembre.
Caminito
Referencia de la isla por su veteranía (36 años) y por sus carnes llegadas de Argentina, EEUU y Australia. Por eso este local argentino es una pasarela de estrellas (Medem, Ramazzotti, Mariscal, Custo, Iniesta, Messi, Buenafuente, Dalma, Guardiola…) en busca de platos del país sudamericano y propuestas mediterráneas como el delicado canelón de langostino y el huevo a baja temperatura con patata, bacalao y crema de ajos tiernos. Sorprende la piscina interior sobre la que hay varias mesas donde cenar. Abren de mayo a octubre y su precio medio es de 50 euros.
Fonda Platé
En Sant Francesc Xavier, pueblo del interior, está Fonda Platé, emblema que igual sirve para un 'barrido' (desayunar, comer, cenar platos sencillos, tipo burgers o ensaladas) que para un 'fregao' (cócteles, música). Su terraza con hojas de parra tiene encanto y su interior desprende un aire viejuno que recuerda la época en la que se fundó. En los 80, los actuales propietarios cambiaron su velero a los antiguos dueños por el establecimiento. Precio medio 20-25 euros.
Sol Post
El nombre lo sugiere: Sol Post, en el hotel Cala Saona, está en uno de los lugares más bonitos donde disfrutar de la puesta de sol. Durante los mediodías ofrece cocina tradicional balear (atención a los mejillones al vapor y a los arroces, como la insuperable paella delsenyoret, con pescado y marisco, nada caros para los precios de la isla). Por las noches elabora cocina mediterránea más moderna. De mayo a octubre con un precio medio de 30-35 euros (mediodías) y 45 euros (noches, con dos menús degustación sin bebidas por 32 y 58).
Es Jardí des Marès
Todo de buen gusto, sobrio y elegante, delHotel Marès(Sant Francesc Xavier), lleno de obras de arte en exposición, se traslada a su restaurante, con platos elaborados, innovadores y con productos de calidad, siempre con raíces en Formentera. La terraza, antiguo jardín del convento vecino, es el marco donde degustar platos con juego, diversión y modernidad bien entendida: carpaccio de potro, la renovada ensalada payesa, lubina con espárragos trigueros y aceituna kalamata y chips de boniato… Precio medio entre 35 y 40 euros (hay menú degustación de cinco platos, más postre, sin bebida, por 50).
Es Caló
Otra referencia de Formentera. Cocina tradicional de la isla (ensalada payesa,bullit de peix, arroces, bogavante frito con huevos…) con un producto excelente y en unas terrazas (una eschill out) con unas vistas maravillosas sobre el mar azul turquesa y el verde de la montaña de La Mola. El bogavante se fríe con patatas y pimientos verdes; cuando el cliente ha acabado se fríen huevos en el aceite que queda en la paella. Abren desde antes de Semana Santa hasta finales de octubre y su precio medio ronda los 35-40 euros.
Sa Sequi
Para disfrutar de una puesta de sol con vistas a Ibiza. En Sa Sequi se puede tomar una copa y platillos fríos y calientes en elchill outo platos más completos en la terraza del restaurante, que trabaja el pescado fresco con unos precios más contenidos que en la vecina zona de Ses Illetes. De mayo a noviembre. Precio medio 50 euros.
Texto y fotos de Ferran Imedio de Gastronomistas.com
+ infoLas citas gastro imprescindibles de Gijón
Hace unos meses escribimos un reportaje sobre cinco restaurantes imprescindibles donde comer si vais a Gijón. Los Pomares, donde la fabada es de campeonato; El Quinto, una taberna de vinos con tapas viajadas; Casa Trabanco, un llagar que permite visitar sus instalaciones y comer platos hechos con productos de su propia huerta; El Candil, con los mejores pescados de la ciudad; y La Bolera, un asador de carne de referencia en toda España.
Si esta lista no es suficientemente atractiva (que lo es, no tengáis la más mínima duda), en Gijón hay que anotar también varios eventos gastronómicos que os servirán de excusa para viajar hasta allí.
Sabores del Arcu Atlánticu
Enmarcado en un festival cultural que marida literatura, artes escénicas, artes plásticas, música y gastronomía de las regiones atlánticas de España, Francia, Portugal, Irlanda y Reino Unido, varias estrellas de la cocina de estas zonas son premiadas por la ciudad de Gijón y cocinan en un escenario enorme de la plaza Mayor ante más de 1.000 personas, como si se tratara de un concierto de rock, con grandes pantallas. Este año, se celebra el 1 de agosto. Por ahí han pasado cracks de la talla de Elena Arzak, Eneko Atxa, Andoni Luis Aduriz, Dieter Koschina (chef del restaurante Vila Joya, hasta hace poco el chef del único restaurante portugués con dos estrellas Michelin)…
Fiesta de la Sidra Natural
La semana del 22 al 28 de agosto, Gijón solo sabe a sidra. Una treintena de llagares montan sus puestos para ofrecer sus sidras a los visitantes en dos escenarios: la plaza Mayor y el puerto deportivo (junto a una escultura conocida como “El Árbol de la Sidra”, hecha con botellas de los 80 llagares asturianos). Por un precio simbólico, los visitantes reciben un vaso conmemorativo que pueden llenar en cualquiera de los estands durante todo el día de forma gratuita en el llamado Mercadín de la sidra y la manzana. Durante la semana hay varias actividades: el bus de la sidra, con el que ir a visitar los llagares del concejo; cursos de escanciado; los “cancios de chigre”, en que cientos de personas se juntan en la plaza Mayor para entonar las canciones más populares de Asturias y, en la playa de Poniente, el intento de récord Guinness de escanciadores de sidra simultáneos (la plusmarca data del 2014, con 8.448).
Gijón de sidra
Cada mes de octubre, durante 11 días (este año, del 6 al 16 de octubre), Gijón de Sidra hermana llagares de toda Asturias con sidrerías emblemáticas de la ciudad, que ofrecen una botella del llagar que representan y una cazuelina o ración de creación propia a un precio asequible mientras se disfruta de tradicionales “cancios de chigre” (canciones de bar).
Jornadas gastronómicas
Además, siempre hay jornadas gastronómicas en torno a las fiestas: las del Antroxu (Carnaval), con pote, picadillo y frixuelos; las de Semana Santa; el campeonato de Asturias de Pinchos (en febrero); el certamen depinchosdel Gijón Sound Festival (se celebró del 15 al 17 de abril) o el campeonato de Pinchos de Gijón (noviembre).
La Ruta de la Sidra
Una buena manera de saberlo todo sobre la sidra, la bebida asturiana tradicional por excelencia, y de disfrutarla. Según el bono que se escoja (hay cuatro y se compran en las oficinas de Turismo de Gijón o en la tienda online, se pueden aprender los secretos de la elaboración de la sidra, conocer los lugares donde se vende, catarla o degustar dulces elaborados con manzana, por ejemplo. Dura todo el año.
Gijón Gourmet
Los más sibaritas tienen la posibilidad de comer o cenar en siete de los mejores restaurantes de Gijón (Casa Gerardo, Agua, Bellavista, El Candil, La Salgar, Casa Víctor, Ciudadela) a un precio atractivo: 50 euros en el caso de establecimientos con estrella Michelin y 45 en los demás. El menú incluye dos entrantes, dos platos, postre y vino. Al reservar, basta con indicar que se quiere un menú Gijón Gourmet (la promoción no es válida para mesas superiores a 8 comensales).
Gijón Goloso
En una línea similar funciona Gijón Goloso. Dado que esta es una de las ciudades españolas con más confiterías, 16 de ellas han sido seleccionadas para elaborar un dulce especial que puede probar el visitante que adquiera un bono en las oficinas de Infogijón (el de 5 degustaciones cuesta 7 euros y el de 10 degustaciones, 13 euros) o en la tienda online. La oferta dura todo el año, así que hay tiempo para preparar el viaje porque nunca van a faltar dulces para los turistas más golosos.
Texto y fotos Ferran Imedio de Gastronomistas.com
+ infoBarçalona, una ciudad en azulgrana
“Nuestro amigo y compañero Mr. Kans Kamper, de la Sección de Foot-Vall de la ‘Sociedad Los Deportes’, y antiguo campeón suizo, desea poder organizar algunos partidos en Barcelona”, rezaba un anuncio publicado el 22 de octubre de 1899 en el semanario Los Deportes. En su Suiza natal, Joan Gámper (figura clave en el devenir culé: fundador del club, jugador, presidente… que actualmente da nombre a una calle del barrio de Les Corts) ya había destacado como jugador de fútbol, deporte que se propuso seguir practicando en Barcelona, ciudad a la que llegó en 1899 por motivos de negocios. Para ello, publicó el mencionado anuncio. Fruto de la llamada, el 29 de noviembre se celebró la asamblea fundacional del FC Barcelona en el Gimnasio Solè. Situado en el número 5 de la calle Montjuïc del Carme (esquina con Pintor Fortuny, junto a las Ramblas, muy cerca de la fuente de Canaletes), tiempo después, el local pasó a ser, primero, un garaje para finalmente, tras ser adquirido en 1996 por una empresa constructora, ser derribado y vuelto a erigir, esta vez transformado en oficinas. Eso sí, en su entrada, una placa recuerda que ahí nació uno de los clubes de fútbol más admirados internacionalmente.
De la escupidera al Camp Nou
Tras migrar por infinidad de campos, en 1909 el Barça adquirió unos terrenos localizados entre las calles Comte d’Urgell, Villaroel, Coello (hoy día Londres ) e Industria (actualmente París) donde erigió su primer estadio. Popularmente conocido como La Escupidera, por sus reducidas dimensiones, tenía una capacidad para 6.000 espectadores, quedó pequeño casi desde su inauguración. Eran tantos los aficionados que se acercaban al estadio, que aquellos que no conseguían entrar, trepaban los muros del recinto para poder seguir el juego. Desde lo alto del tapiado, los traseros de estos forofos daban a la calle, restando a la vista de los peatones. De ahí que a los seguidores del Barça se les conozca como culés.
Ante tal panorámica, el FC Barcelona cambió el campo de la calle Industria por el de Les Corts, ubicado en la isla trazada por las calles Numancia, Travessera de Les Corts, Vallespir y Marqués de Sentmenat. Inaugurado el 20 de mayo de 1922, el recinto inicialmente podía acoger 60.000 espectadores. Un aforo que también acabó resultando insuficiente para acomodar a todos aquellos que querían disfrutar del fútbol de Ladislao Kubala, genio magiar miembro de esa Santísima Tranidad culé que completan Johan Cruyff y Leo Messi, culpable de la demolición del Camp de Les Corts (estadio cuya ubicación hoy se recuerda con una placa en los bajos de un bloque de la calle Numancia) y la edificación del Camp Nou.
El nuevo coliseo azulgrana, con capacidad para casi 100.000 personas, se inauguró el 24 de septiembre de 1957, siendo desde entonces uno de los recintos más simbólicos del fútbol mundial. Y a escasos metros del estadio, preservando la esencia del club, la Masia Can Planas, caserón datado de 1702 hasta hace pocos años residencia de los jóvenes talentos azulgrana. Más información sobre las diferentes sedes del Barça aquí.
Entre la euforia y la fe
En febrero de 1930 nacía "La Rambla", semanario fundado por Josep Suñol (posteriormente presidente del Barça), con sede en el número 13 de las Ramblas, donde hoy se encuentra el Restaurante Núria, justo delante de la fuente de Canaletes. En una época en que la radio todavía no retransmitía los partidos, los trabajadores de la publicación colgaban una pizarra en el balcón de su oficina con los resultados de la jornada. Era así como los seguidores culés descubrían qué había hecho su equipo. Si el resultado era favorable, empezaba la algarabía. Desde entonces, y para siempre, Canaletes (fuente de la que dice la leyenda que el visitante que bebe de su agua retorna a Barcelona) es el epicentro del éxtasis barcelonista.
Celebraciones azulgranas que hasta hace poco finalizaban con los parlamentos de los futbolistas desde los balcones de la Generalitat de Catalunya y del Ayuntamiento de Barcelona de la Plaza Sant Jaume. Antes, los jugadores, técnicos y directivos se acercaban a la basílica de la Mercè, un templo barroco situado en la plaza de la Mercè, junto a la calle Ample y a dos pasos del paseo Colón, para ofrecer el trofeo conquistado a la patrona de la ciudad. No muy lejos de allí, se encuentra Santa María del Mar. Esta preciosa capilla gótica fue asaltada al inicio de la Guerra Civil, destruyéndose buena parte de sus vidrieras. El Gobierno de la Generalitat instó a su restauración una restauración bajo la financiación de varias familias acomodadas e instituciones barcelonesas, entre estas, el FC Barcelona. Como muestra de agradecimiento, se colocó un escudo del Barça en la vidriera de la cabecera de la parroquia. Y es que el fútbol es una cuestión de fe.
Sin duda Barcelona es una de las ciudades más futboleras del mundo. En la ciudad se respira mucho Barça desde el primer minuto que se pisa. ¿A qué esperas para descubrirlo? Consulta nuestros vuelos aquí.
Texto de Oriol Rodríguez / ISABELYLUIS Comunicación
Imágenes de Oriol Rodríguez, Juanedc, Maria Rosa Ferre, Jordi Ferrer, Enfo_34/ Fundació del FC Barcelona
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