Erase una vez...una ruta mágica por los cuentos de hadas
Blancanieves, La Cenicienta, Hänsel y Gretel, Juan Sin miedo, La Bella Durmiente o Pulgarcito son algunas de los famosos cuentos infantiles escritos por los Hermanos Grimm. Todos conocemos estos cuentos; los hemos leído o nos los han contado de pequeños, haciendo volar nuestra imaginación hasta tierras lejanas en la que habitan bondadosas hadas, hermosos príncipes y princesas o malvadas reinas.
Ahora puedes vivir realmente tu propio libro de aventuras, recorriendo la Ruta de los Cuentos de Hadas de Alemania, que harán que vuestros sueños infantiles se conviertan realidad.
Son unos 600 kilómetros por un itinerario que va de Bremen a Hanau, atravesando los más encantadores pueblecitos y bosques encantados que nos trasladarán al siglo XIX y a los escenarios en los que pasaban aventuras y desventuras sus protagonistas.
Una ruta pasa por lugares tan emblemáticos como Hanau, la ciudad en la que nacieron Jacob y Wilhelm Grimm, los famosos creadores de cuentos infantiles hermanos Grimm. En el mismo centro de la plaza del Mercado de Hanau, se alza un monumento en su honor. Pasarás también por Kassel, el pueblo principal de la ruta, en el que transcurren muchos de los textos infantiles y donde se encuentra el museo dedicado a los Hermanos Grimm, el Castillo de Sababurg en Hofgeismar -vinculado al cuento de la Bella Durmiente-, Bremen -el hogar de los Músicos de Bremen-, la ciudad de Polle -donde sucede la historia de la Cenicienta- o la ciudad de Hamelin en la que el famoso flautista embelesaba a niños y ratas con su música.
Un itinerario recomendado para recorrer en familia o para adultos que aún conservan el espíritu de su niñez. Empieza a preparar este mágico viaje que siempre empieza con "Érase una vez...".
Imagen de Christoph Runge
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5 terrazas con mucho encanto en la Ruta de los Vinos de Alsacia
En familia, pareja o amigos, en la Ruta de los Vinos de Alsacia además de encontrar numerosas bodegas donde catar las reputadas variedades de caldos de esta región francesa y realizar actividades lúdicas para descubrir el mundo vinícola, en el corazón de pueblos y ciudades con mucho encanto –numerosos de ellos clasificados como los más bonitos de Francia– podréis dar con un sinfín de restaurantes: desde establecimientos con estrella Michelin hasta las típicas winstubs, una especie de bistrot donde probar la cocina más tradicional y los productos locales en un entorno distendido. Y encima, sentados en terraza. Apuntad estas direcciones que os recomendamos.
La Nouvelle Auberge
Antigua oficina de correos situada entre las ciudades de Colmar y Munster, en la planta baja cuenta con un bistró donde se puede disfrutar de una cocina de mercado a precio moderado. En la primera planta, el restaurante gastronómico es reputado y premiado por la sutil creatividad del chef que combina su técnica con recetas alsacianas simples que solo se rigen por el respecto de las temporadas, en línea con el movimiento slow food al que se ha adherido La Nouvelle Auberge. Hay cuatro menús degustación con platos que cambian cada día según los productos frescos procedentes de productores cercanos. Alguna de las especialidades son la sopa de caracoles con ajo y perejil, el caldo de buey, el filete de pescado de río ahumado con salsa de vino tinto y la tostada de paté de caracoles. Todo ello siempre acompañado de vinos locales. Además, este establecimiento cuyo interiorismo es el de una típica casa alsaciana (con sus vigas de madera a la vista), cuenta con una agradable terraza, tranquila, sombreada y rodeada de naturaleza.
Avenue 294
Un establecimiento con decoración depurada, cómoda y muy acogedora donde el chef elabora cada día nuevas sugerencias, además de una carta de inspiración contemporánea y tradicional a la vez. Mención especial a los postres de elaboración casera –ojo, por ejemplo, con las tartas de frutas de temporada-, y a la bodega, muy amplia y con referencias de la zona muy preciadas. En cuanto salen los primeros rayos de sol, abren una terraza detrás de la bonita casa roja donde está el Avenue 294 que deslumbra con cómodos butacones y que además cuenta con una zona rodeada de plantas donde tomar una última copa, por ejemplo. Todo ello con la compañía de un agradable hilo musical. Una dirección gourmet en un marco perfecto que no querréis abandonar.
Hôtel Beauséjour
A cinco minutos a pie del centro de esta ciudad tan magnifica que es Colmar, que también se la conoce como ‘La Pequeña Venecia’ por sus canales, es interesante relajarse en la terraza-jardín de este establecimiento propiedad de la familia Keller, quinta generación de hosteleros. La cocina, elaborada con productos de temporada, es refinada y muy alsaciana, como se observa en especialidades como el foie gras casero con gelatina de vino Gewurztraminer o la chucrut bio con cinco carnes. Pero si por algo destaca este hotel-restaurante es por su terraza interior situada en un jardín lleno de flores y árboles, totalmente aislado del resto de la ciudad.
Wistub Brenner
He aquí un winstub alsaciano de toda la vida, situado en pleno centro de Colmar. En la mesa os encontraréis con los platos más auténticos –y contundentes– de la zona: chucrut, tarta de cebolla, ensalada con queso Munster y magret de pato, queso fresco con patatas, tripas de ternera con vino Riesling... Nos encanta su bonita terraza urbana llena de flores, donde no dudaréis en daros al placer de una larga sobremesa tomando uno de estos fabulosos vinos blancos de Alsacia que se sirven en copas de cristal con pie de color verde.
Le Cerf
Marlenheim, el primer pueblo de la Ruta de los vinos de Alsacia (si iniciáis el road trip desde Estrasburgo) esconde, además de grandes bodegas, un gran restaurante: Le Cerf. Desde el año 1930 la Familia Husser regenta este establecimiento (que también cuenta con un hotel) que combina un interiorismo rústico con una cocina de vanguardia reconocida con una estrella Michelin. Se trata de una gastronomía de nivel, con platos regionales elaborados con técnicas contemporáneas, como el chucrut o las bouchées à la reine (volovanes de hojaldre rellenos) y otros de inspiración internacional, como el ravioli de foie gras o el caldo de sashimi de buey, por ejemplo, pero siempre con productos de temporada. Le Cerf es un valor seguro de la gastronomía alsaciana, rodeado de viñedos, cuya terraza se ubica en su patio central, en que los típicos geranios rojos de la zona dan el toque de encanto.
Reserva tu Vueling a Basilea, que está a una hora y media del inicio de la ruta del vino de Alsacia, y no dudes en disfrutar de las vistas en alguna de estas magníficas terrazas y probar sus delicias gastronómicas.
Texto de Laia Zieger de Gastronomistas
+ infoUna ruta por A Coruña
Lugares de tapas
Uno de mis lugares preferidos es un típico bar de viejos, pequeño y con una decoración original desde los años 60. Se llama La Bombilla y sirven tapas muy ricas, la empanadilla inflada, la croqueta, la tortilla, el choricito con la patata y la milanesa, y a buen precio en pleno centro de la ciudad, en la calle de la Galera, 6. Imprescindible.
En esa misma zona se puede encontrar muchos bares de tapas de buen precio y calidad, en la Zona de Vinos. Se puede empezar en la mítica Taberna Olmos en la calle Olmos, 22 y continuar por toda la calle Barrena. Con un ambiente muy juerguista por la noche.
Bares de Copas
En la calle Orillamar está unos de mis preferidos, el Maricastaña, un lugar donde puedes encontrar conciertos gratis de música autóctona, ambiente relajado y buen rollo. Está abierto hasta las 3 de la mañana y también se puede picar algo, tipo bocadillos a buen precio.
Para una marcha diferente y más alternativa se puede ir al Puticlú (escrito así como se pronuncia). Pop y colorido en un ambiente mixto y muy divertido.
Una de las salas de conciertos más emblemáticas de A Coruña es el Mardigras. Conciertos de Rock, música alternativa y muy buen rollo.
Otra de las zonas más animadas para salir de noche es el Orzán, muy cerca de la playa de Riazor y con múltiples locales de todo tipo.
Restaurantes
Os recomiendo dos buenos restaurantes, uno de ambiente tradicional y otro más moderno. El de comida tradicional es la Pulpería A Nova Lanchiña, buen pulpo y albariño en la calle Capitán Juan Varela, 30, el otro más innovador y con estilo, pero igualmente a buen precio, está cerca de la playa, y en la zona de Riazor es el Utopia en la avenida Buenos Aires, 5.
Museos
Fundación Barrie de La Maza y el de Caixa Galicia, los dos están muy cerca, tienen buena colección de arte permanente y otras eventuales, y muy recomendable también el centro de Bellas Artes.
Paseos
Uno de los paseos imprescindibles y necesarios es el que se puede hacer alrededor de La Torre de Hércules, el único faro más antiguo del mundo aún en funcionamiento, con unas maravillosas vistas a la costa, al que es muy fácil llegar porque se encuentra dentro de la propia ciudad de La Coruña.
El Parque de San Pedro recientemente arreglado, con unas vistas sobre la ciudad increíbles.
Por último, un paseo por La Marina hasta llegar al Castillo de San Antón. Si hace buen tiempo es delicioso observar las casas típicas de A Coruña con sus galerías blancas y tomar una buena cerveza en una terracita de la zona.
Por Marcos La Federica
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+ infoDe ruta gypsy por París
Es cierto que el jazz es un género nacido en Estados Unidos, pero si uno se detiene a leer la letra pequeña se dará cuenta que en la década de los 30 sucedió algo en Europa que revolucionó el jazz americano. En los campamentos gitanos de las afueras de París -en lo que hoy en día es el distrito 18 de la capital francesa-, el joven Django Reinhardt improvisaba con su banjo fusionando el swing con la música tradicional del este de Europa. Aprendió de forma autodidacta a base de copiar la posición de los dedos, y sin saberlo, inventó el Jazz Manouche, “jazz gitano” en francés y también conocido como Gypsy Jazz en inglés, un género fácil de escuchar y virtuoso de tocar.
Su original estilo -perdió dos dedos de la mano izquierda como consecuencia de un incendio en su caravana y desarrolló una particular manera de tocar la guitarra-, y la agilidad y rapidez de sus notas le concedieron el título de “padre del Jazz Manouche”. Junto al violinista Stéphane Grappelli, creó el mítico Quintette du Hot Club de France, el primer grupo de Jazz Manouche.
Pocos años después de morir se empezó a celebrar el Festival Django Reinhardt en Samois-sur-Seine, a 50 kilómetros al sur de París, donde vivió sus últimos años y donde está enterrado. Del 6 al 9 de julio de 2017 se celebra la 38ª edición del festival, y aunque el año pasado tuvo que cambiar su mítico emplazamiento por los jardines del Castillo de Fontainebleau -a 50 kilómetros de la capital francesa y muy bien comunicado con transporte público- el festival mantiene la esencia del primer día, siendo lugar de peregrinación de los seguidores de Django, la meca mundial del Jazz Manouche. Por el escenario pasarán artistas como el contrabajista Avishai Cohen, el pianista cubano Roberto Fonseca, el trío de virtuosos guitarristas Jean-Luc Ponty, Biréli Lagrène y Kyle Eastwood, el guitarrista manouche fetiche de Woody Allen, Stephane Wrembel, o Django Memories Project, formado por los prestigiosos músicos responsables de la banda sonora de la recién estrenada película Django. Pero en este festival la música no termina en el escenario. Artistas y aficionados de todo el mundo comparten melodías improvisadas por todo el recinto, tocan ritmos manouche y rememoran la musicalidad de Reinhardt.
Si después de este “auténtico campamento gitano” tienes ganas de más, París cuenta con varios clubs donde escuchar manouche, de los que hemos hecho la siguiente selección.
La Chope des Puces
Sin duda, el templo de Django Reinhardt en París. El guitarrista residente Ninine Garcia, integrante de una de las primeras familias parisinas de manouche, dirige la jam cada fin de semana de 12:30 a 19:00. Situado en el Marché aux Puces, los visitantes comparten mesa -para degustar cuisine traditionnelle française- y un espacio vital muy reducido entre guitarras, violines y fotos colgadas en las paredes que recuerdan al maestro. En la rebotica, un lutier y una escuela de manouche. ¡Un lugar de lo más auténtico! 122 rue des Rosiers, Saint-Ouen
MONK – La Taverne de Cluny
Situado en el corazón del barrio Latino, MONK es un bar dedicado al mundo de la cerveza. Cuenta con más de 50 tipos de birra embotellada y 10 tipos a presión. Pero La Taverne de Cluny es también un club de jazz. Cada jueves y domingo el pequeño escenario de este bar típicamente francés, con mesitas y sillas tapizadas, se llena del mejor manouche de la mano de artistas tan reputados como Christophe Brunard, Sébastien Giniaux o Samy Daussat, entre otros. ¡De visita obligada! 51, rue de la Harpe
Café Artistique l’Apostrophe
Este pequeño y acogedor café-concierto situado a pocos metros del Canal de Saint-Martin, en el distrito parisino número 10, ofrece música en directo de miércoles a sábado. Los viernes a partir de las 20:30 y desde hace cuatro años, programa conciertos de jazz manouche. Por el Apostrophe ha pasado toda la escena parisina del género y guitarristas de manouche de Estados Unidos, Inglaterra o Brasil, entre otros. También ha actuado Albert Bello, máximo representante español del manouche y director del Django L’H, el único festival en España dedicado a la figura de Reinhardt. Además, el primer jueves de cada mes hay una jam de jazz con la voz de Barbie Camion. Un plan ideal para tomar una cerveza o comer un delicioso cuscús, especialidad de la casa. 23 rue de la Grange aux Belles
Aux Petits Joueurs
Aux Petits Joueurs es un restaurante situado en el distrito 19, cerca de la campagne de París. Un bistró al puro estilo francés en el que degustar ensaladas con queso de cabra caliente, tablas de quesos variados, pato confitado, tarta tatin o crepes, solo por citar el ABC de la gastronomía francesa. Cada día de la semana -excepto lunes, que está cerrado- el restaurante ofrece un concierto de jazz que va del latin al manouche. Por su escenario desfilan primeras figuras como el guitarrista Adrien Moignard, Sébastien Giniaux o Pierre Manetti, entre muchos otros. Los martes y los miércoles hay jam session, unos artistas invitan a otros y la cosa termina en una auténtica fiesta manouche. 59 rue Mouzaïa
Les Idiots
Microbar muy popular, entre otras cosas, por sus precios asequibles –toda una excepción en la capital francesa- y por sus comidas caseras, frecuentado por bobos -de la expresión francesa bourgeois bohème- y situado en el boulevard Ménilmontant. Ambiente relajado, joven y con mucha, pero que mucha gente. El aforo no es un freno para que cada lunes de 21:00 a 23:30 una de las esquinas del bar acoja músicos manouche para hacer una jazz session, dirigida por el guitarrista Michael Gimenez. 115 boulevard de Ménilmontant
Reserva tu Vueling a París y anímate a conocer la escena de jazz manouche que alberga la ciudad.
Texto de Teresa Vallbona
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