LOS MEJORES DESTINOS DE EUROPA PARA VIVIR EL ORGULLO (2023)
Madrid, Torremolinos, Berlín, Ámsterdam, Londres, París, Roma y Gran Canaria. El Orgullo LGTBI se puede reivindicar en cualquier sitio, pero es mucho más divertido si se hace en estas ciudades.
+ infoUna ciudad de película
“Tócala otra vez, Sam”. Son las palabras que nos vienen a la cabeza al escuchar el nombre de Casablanca, la mítica película de Michael Curtiz, pero la verdad es que ni Humphrey Bogart ni Ingrid Bergman pusieron los pies en la ciudad para su construcción, que fue rodada completamente en estudios de Hollywood. Es verdad que existe un Rick’s Café, pero se debe únicamente a un intento de sacar rendimiento al filón cinematográfico.
Casablanca es lo más parecido a una moderna metrópolis occidental. Durante la época colonial, los franceses idearon un programa de desarrollo urbanístico que dotó a la ciudad de grandes avenidas y parques y auténticas joyas de arquitectura modernista y art déco. Aquí se fusiona el estilo colonial francés con elementos de la arquitectura tradicional marroquí.
El gran orgullo de la ciudad es la enorme mezquita de Hassan II, una maravilla de la arquitectura religiosa moderna y una de las mezquitas más grandes del mundo, que tiene la ventaja de ser uno de los pocos edificios islámicos que puede ser visitado por turistas no musulmanes. Su construcción finalizó en 1993 y su minarete es el más alto del mundo con una altitud de 200 metros.
Casablanca es una ciudad bastante caótica, pero en eso radica también parte de su decadente encanto. La medina, la parte más antigua, se encuentra al norte de la ciudad y es más bien pequeña en proporción a las grandes dimensiones de la urbe. Se accede a ella desde la Place des Nations Unies. Una vez atravesados sus muros, pasamos por delante de la torre del Reloj y la mezquita Chleuh para encontramos con un laberinto de pequeñas calles por las que deambular, con los característicos olores a perfumes, especias y té con menta, que se bebe a todas horas.
Para conseguir un recuerdo típico y artesanía tradicional, lo mejor es acercarse hasta la Nouvelle Medina, en el Quartier Habous, junto al Palacio Real. Aquí los precios son más bajos y no se presiona tanto al turista como en algunos zocos en otras ciudades.
Perderse por el parque de la Liga Árabe, en pleno centro de Casablanca, es una buena opción para relajarse o acercarnos hasta alguno de los balnearios de la ciudad, como el de Bouznika, donde encontraremos magníficas playas como las de Dar Bouazza, muy cercanas a Tamaris, un parque acuático que abrió sus puertas recientemente.
Visita también el santuario Sidi Bou Abderrahmane, accesible a pie si hay marea baja. Se trata de un islote cercano al faro de El Hank, donde ya había asentamientos humanos durante la prehistoria. Al caer la tarde, en esta zona, se puede de disfrutar de maravillosas puestas de sol. Imagen de HombreDHojalata
Imagen de Othmanlah
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+ infoGastronomía creativa en Atenas
En la misma capital donde se alzan ruinas por las que no pasa el tiempo se erige una cocina de autor que ha sabido adaptarse a la evolución gastronómica global con creatividad y buen gusto. Atenas atesora en la actualidad direcciones 'coolinarias' tan atractivas como su patrimonio arqueológico.
Lejos de quedarse anclada en la cocina de raíz tradicional y producto local, Atenas ha sabido construir su propio discurso gastronómico fuera de las casas particulares y más allá de la comida callejera que representan los souvlakis -¡imperdibles los de O Kostas!- y las propuestas que nutren el Athens Street Food Festival. Hoy por hoy se puede comer la mar de bien en restaurantes de mesa y mantel que se escapan del itinerario más turístico, así como brindar porque Grecia progresa adecuadamente en Baba Au Rum, una de las mejores y más bonitas coctelerías del mundo.
Junto al orgullo por una tierra paradójicamente rica, los chefs griegos exhiben un profundo conocimiento del recetario mediterráneo en toda su vastedad. Es la base sobre la que construyen un gastronomía creativa que dota a la ciudad de la diversidad culinaria que merece. Ya sea en versión showcooking, esto es, con la cocina a la vista de las mesas; de manera efectista mediante el uso de técnicas de vanguardia y acabados en la mesa; o bien de manera sutil, elegante e igualmente convincente para el paladar.
Se cuentan con los dedos de una mano los restaurantes de autor más destacados en Atenas. La preferencia en la elección dependerá de la afición de cada uno por la alta cocina, el finger food (o comer con las manos), los menús degustación y los servicios eternos aunque memorables. Por su relación calidad-precio y esa necesaria armonización entre sala y cocina, ninguno mejor que Aleria. La acogedora bienvenida, el guiño a la Wolf y una carta sin estridencias bañada por el azul y blanco patrio hacen de este restaurante una sabrosa concentración de clasicismo y modernidad en platos bien ejecutados. Con el buen tiempo, resulta una delicia poder comer o cenar en su patio interior.
A pocos metros de Aleria, de una estrella Michelin, se encuentra Funky Gourmet, un dos estrellas que explora más a fondo los límites de la cocina molecular para promover la sorpresa en la mesa a partir de bocados explosivos. Como alternativa entre uno y otro está Hytra, un restaurante panorámico con menú asumible, exquisita cocina dulce y coctelería in situ para venir sólo a copear o prolongar la sobremesa.
Por último, el veterano Spondi es ese clásico de cocina contemporánea que nunca falla. Las distinciones y reconocimientos que atesora a lo largo del tiempo así lo demuestran.
Dónde dormir
En la emblemática plaza Syntagma, a la que dan la mayoría de suites y habitaciones con terraza, el histórico hotel NJD Athens Plaza de la colección LVX permite dejar el bullicio urbano a un lado y admirar la Acrópolis en la lejanía. Es el alojamiento ideal para estar en el meollo de todo por su espléndida ubicación a dos pasos de las grandes avenidas comerciales y de los mayores atractivos de la ciudad. Su bar con vistas es uno de los espacios comunes más evocadores y solicitados.
Reserva tu Vueling a Atenas y anímate a descubrir la faceta más creativa de su gastronomía.
Texto de Belén Parra de Gastronomistas.com
+ infoTel Aviv La meca de la Bauhaus
La escuela de la Bauhaus es para Tel Aviv lo que el art déco es para Miami o el modernismo para Barcelona, una seña de identidad inconfundible que es orgullo de sus habitantes y que encontramos en más de 1.000 edificios a lo largo y ancho de los 50 kilómetros cuadrados que conforman la ciudad.
La llegada de la Bauhaus a Tel Aviv
La relación entre Tel Aviv y la escuela Bauhaus se remonta a los años 30 del siglo XX cuando, con el ascenso del partido nazi, muchos arquitectos judíos dejaron su país para encontrar una mejor suerte. Por aquel entonces, la futura metrópolis era una ciudad joven, con ganas de expansión y múltiples posibilidades. La llamada Ciudad Blanca, que es como se conoce al área de la ciudad donde se encuentran estos edificios, se construyó desde principios del decenio de 1930 hasta 1948, con arreglo al trazado diseñado por Sir Patrick Geddes, basado en los principios del urbanismo orgánico moderno. Nombres de la talla de Walter Gropius, fundador de la escuela Bauhaus de Weimar, Arieh Sharon, Shlomo Bernstein o Shmuel Mestechkin llegaron y moldearon un elaborado y novedoso plan urbanístico que permitió adaptar las directrices de este estilo a la aridez del entorno y al contexto mediterráneo del lugar. De este modo, el aire fresco y ligero de esta arquitectura entroncó a la perfección con las ansias de renovación y la creación del que, a partir de 1948, sería el nuevo estado de Israel.
La conservación: un nuevo reto
Las construcciones se hicieron en colores claros, generalmente en blanco, dejando los pilares al aire libre para que el viento pasase por la parte inferior de los edificios y las ventanas se hicieron traqueteadas para contener el paso del calor. Además, la arquitectura de la Bauhaus de Tel Aviv se caracteriza por sus líneas rectas, la simetría y un estilo minimalista que todavía hoy en día sigue sorprendiendo por su carácter y simplicidad. Y es que, estos arquitectos, en un contexto cultural nuevo, realizaron un conjunto excepcional de edificios muy representativo del movimiento arquitectónico moderno.
No obstante, pese al altísimo número de ejemplos que hay repartidos por la ciudad, su estado de conservación es bastante precario. De hecho, se llegaron a construir más de 4.000 edificios, si bien muchos de ellos no han sobrevivido. Por ello, en los últimos años se están haciendo grandes esfuerzos para recuperar el aspecto original de las más de 1.000 construcciones todavía existentes. Se trata de un trabajo lento y laborioso, ya que la mayoría de ellos son de propiedad privada y no se han intervenido desde que se terminaron 70 u 80 años atrás.
Los mejores edificios de la ciudad
Dado el gran número de edificios que hay, lo más interesante antes de enfrascarse en la búsqueda de construcciones por la ciudad es trazar un plan. Algunos de los ejemplos más destacados están en las calles Rothschild, Bialik y Dizengoff, aunque lo más recomendable es ir al Bauhaus Center para que os informen. Allí encontraréis libros y mapas especializados y, además, podréis obtener información sobre el tour gratuito que organiza el ayuntamiento los sábados y que se llama Tel Aviv-Bauhaus Walking Tour.
Para completar vuestra visita, en Bialik Street podéis visitar el Museo Bauhaus, que será una útil ayuda para que entendáis mejor el impacto que la Bauhaus de Tel Aviv ha tenido en el resto del mundo.
Texto de Aleix Palau para Los Viajes de ISABELYLUIS
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