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Controladores aéreos: los ojos atentos al cielo

¿Desde cuándo existen los controladores? ¿Están todos en las torres de control de los aeropuertos o trabajan desde otros lugares? ¿Cuál es su misión esencial en el sector? Os hablamos de esta importante profesión en A 30.000 pies.

Para volar entre dos ciudades pensamos en aviones, aviadores y tripulantes. A veces también pensamos en los mecánicos y en el resto del personal que, desde los aeropuertos a las oficinas de las aerolíneas, trabajan para que todo este enorme engranaje de la aviación comercial funcione. A todo lo anterior hay que añadir a un colectivo tan fundamental como aún poco conocido: los controladores aéreos, coordinadores y vigilantes de todo lo que pasa en el cielo.

Los orígenes de los controladores aéreos

Este año se ha cumplido el centenario de la aviación comercial en España. Los de 1919 eran unos servicios aéreos postales muy sencillos donde los pilotos autogestionaban su vuelo, aunque el rápido crecimiento de la aviación civil en algunas zonas de Europa hizo necesario contar con profesionales que dieran instrucciones para coordinar despegues y aterrizajes e informar de las condiciones del aeródromo. Se tiene constancia de que en el aeropuerto de Croydon, al sur de Londres se creó en 1922 el primer servicio profesional de control aéreo donde todos los vuelos tenían que llegar o salir con autorización, y no a su criterio, para evitar incidentes o accidentes.

Inicialmente, entre aviones y tierra todo se coordinaba mediante señales visuales, básicamente banderas. El incremento del tráfico y las nuevas necesidades de la aviación comercial, a la que ya se le empezaba a prever un gran potencial, hicieron necesario el desarrollo de equipos de radio, rutas aéreas ya definidas sobre los mapas y el intercambio de información meteorológica entre aeródromos.

El gran salto adelante

La Segunda Guerra Mundial frenó durante unos años el desarrollo de la aviación comercial, aunque su final disparó definitivamente este sector. Se aprovechó la experiencia de muchos profesionales, tanto en tierra como en vuelo, para ir desarrollando más centros de control que coordinasen el creciente tráfico aéreo en las principales zonas del mundo. Aquellas que tenían un mayor número de vuelos se beneficiaron enormemente de la llegada de las estaciones de radio de largo alcance que permitían que aviadores y controladores pudiesen coordinarse en largas distancias.

El control aéreo en España

Si viajas a Madrid y te interesa la aeronáutica, además del aeropuerto de Barajas puedes conocer otras instalaciones aeronáuticas interesantes como el Museo del Aire. Muy cerca de este, en el aeropuerto y base aérea de Cuatro Vientos, puedes ver la torre de control más antigua de España, perfectamente conservada. Más que un punto de avistamiento esta parece una torre de señales al estilo de los faros marítimos de finales del siglo XIX.

Como en el resto del mundo, este sector se desarrolla a partir de la década de los 50, cuando se publica el primer Reglamento de Circulación Aérea y se definen las llamadas regiones de Información de Vuelo en Canarias, Mallorca, Madrid, Sevilla, Bilbao y Barcelona gracias al importante apoyo de Estados unidos y su Administración Federal de Aviación. En la década siguiente la profesión se redefine y se crea un grupo de 300 profesionales que pasaron a formar parte Cuerpo Especial de Controladores de la Circulación Aérea. Estos dependían del Ejército del Aire hasta que en 1977 pasaron a estar adscritos al Ministerio de Transportes, Turismo y Comunicaciones, hoy Ministerio de Fomento.

¿Dónde trabajan los controladores aéreos?

Normalmente se identifica al control del tráfico aéreo con las torres de los aeropuertos, que suele ser uno de los elementos más característicos y visibles de estas instalaciones. Si bien trabajan en estas, hay más instalaciones en las que desarrollan su trabajo: los centros de control aéreo, que abarcan mucho más que un solo aeropuerto. Bajo su control están miles de kilómetros cuadrados de espacio aéreo tanto sobre tierra como el mar, en la zona asignada a España que está en manos de Enaire, gestora de la navegación aérea en España y el Sahara Occidental.

La península (salvo Portugal) e islas están divididas en cinco regiones: la Canaria, gestionada desde Gran Canaria, la Balear, desde Mallorca, y la Sur desde Sevilla. La llamada región Centro-Norte se gestiona desde el centro de control de Torrejón de Ardoz y la Este, desde Gavá, cerca de Barcelona.

Arriba y abajo

La mayor parte de controladores aéreos en España desarrollan su trabajo en uno de cinco centros de control. Allí se trabaja con pantallas, coordinando los movimientos de los aviones en el espacio aéreo que les corresponde. De ahí que sus instalaciones estén en edificios convencionales, a nivel de tierra, generalmente dentro o cerca de un aeropuerto. Activos las 24 horas del día, dividen su trabajo en turnos de ocho horas rotatorios e incluso dentro del turno de trabajo están obligados a realizar descansos por la máxima concentración que exige su trabajo.

El puesto más conocido de esta profesión, dentro de no ser un trabajo tan conocido, es el que se desarrolla en los 'fanales' de las torres, en el extremo superior de estas. Desde estos puestos se controla el avión desde su puesta en marcha, su circulación de manera ordenada por el aeropuerto y la acción más simbólica: autorizar a despegar o aterrizar. Llevándolo a la explicación más simple: desde las torres, con una visión privilegiada, se controla a los aviones en el aeropuerto y alrededores, mientras que en los centros de control se supervisan y coordinan las diferentes fases de los vuelos, tanto de los que llegan o salen de los aeropuertos españoles como los que van desde un aeropuerto a otros sobrevolando el espacio aéreo de España, también controlados por estos profesionales en tierra.

Unas cifras enormes a repartir

Según cifras de Enaire, en 2018 los cerca de 1800 controladores aéreos operativos tuvieron bajo su gestión 2 092 527 vuelos, lo que implica que por sus manos, ojos y pantallas pasaron una media de 5732 vuelos diarios. Como anécdota, o para demostrar que aunque las costumbres cambian, el verano sigue siendo la época más transitada, el día pico de 2018 fue el 28 de julio, con 7343 vuelos gestionados.

De esos 2 092 527 vuelos, 440 589 fueron sobrevuelos. Esto es, pasaron de largo de un país a otro sobrevolando el espacio aéreo español, mientras que 1 651 938 vuelos fueron también controlados por las torres, pues aterrizaron y/o despegaron desde algún aeropuerto de la península, baleares o Canarias. En este caso, y a diferencia de la gestión del espacio aéreo, gestionado en su totalidad por la empresa publica Enaire, las torres de control también son gestionadas por empresas privadas autorizadas y aprobadas.

Como ejemplo, Enaire gestiona 21 torres de control de aeropuertos, entre ellas las de los cinco con mayor tráfico, mientras que Ferronats, una asociación de empresas hispano-británica, es la gestora de una docena, entre ellas las de Ibiza, Valencia, Sevilla, Alicante o Vigo y la empresa Saerco, con importante presencia en Canarias, gestiona, por ejemplo las de Lanzarote, La Palma y da también servicio de información aérea en aeropuertos comerciales pequeños como La Gomera o El Hierro.

En cualquier caso, estén donde estén, los controladores siempre tendrán ojos para nosotros como parte fundamental de la seguridad y el buen funcionamiento del transporte aéreo.

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